Repertorio de impresos novohispanos (1563-1766).

Repertorio de impresos novohispanos (1563-1766). Guadalupe Rodríguez Domínguez (coordinadora), Resultados de investigación colectiva, 1. Universidad Veracruzana, 2012. ISBN: 978-607-502-294-9

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Con la invención de la imprenta de tipos móviles se da inicio a una gran transformación en diversas vías del conocimiento y de los saberes vigentes en su momento. La facilidad de reproducción masiva de textos anteriormente copiados y transmitidos de forma manuscrita agilizó, por un lado, la difusión de productos reforzadores de la ideología imperante, pero, por otro, propició la divulgación de nuevas ideas, conceptos y formas de pensamiento no precisamente alineados a los órdenes establecidos. La multiplicación de textos, que antes circulaba en el reducido y selecto medio del manuscrito, incrementaría de manera significativa el público receptor. El conocimiento, las ideas, los conceptos, los argumentos destinados anteriormente para unos cuantos, comenzaron a permear en el amplio abanico de las clases sociales. Todas las áreas del saber fueron afectadas por este nuevo método de estampación de obras.

Este repertorio es el resultado de la investigación realizada por los alumnos que asistieron al curso “La imprenta en España e Hispanoamérica, siglos XV-XVII”, impartido de febrero a junio de 2011 en la Facultad de Letras Españolas de la Universidad Veracruzana, en Xalapa. El trabajo final del curso consistió en la búsqueda documental en catálogos informatizados de bibliotecas públicas y universitarias del mundo occidental, específicamente Europa, Estados Unidos y Latinoamérica, de textos impresos en México durante los siglos XVI y XVII; aunque también se consideró la primera mitad del XVIII para no dejar de lado talleres familiares importantes

Tratos y contratos de mercaderes y tratantes … de Tomás de Mercado.

Mercado, Tomás de et al. Tratos y contratos de mercaderes y tratantes discididos y determinados, por el padre presentado fray Thomás de Mercado de la Orden de los Predicadores . Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca, 2015. (Estudio General ; 15)

Reprod. facs. de la ed. de: Salamanca : Matías Gast, 1569

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Tomás de Mercado nació en Sevilla hacia 1530, se mudó a México siendo muy niño. Allí tomaría el hábito de la Orden de Santo Domingo. Regresó a Castilla para completar sus estudios en la Universidad de Salamanca. Residió algún tiempo en Sevilla, y murió el año 1575 en el mar, durante el viaje de retorno a México.

En sus escritos define la Teoría Cuantitativa del dinero, estudiando el efecto que tenía la importación de metales americanos en los precios de España y Europa. Respecto a los precios, continuó con la tradición escolástica hispana del precio justo que debía estar alumbrado por la ley natural y fijado a ser posible por la autoridad pública, o por lo menos limitado en sus circunstancias de negociación. En 1569, por encargo de los mercaderes de Sevilla publicó en Salamanca Tratos y contratos de mercaderes y tratantes, que se reeditaría en 1571 en Sevilla bajo el nombre de Suma de tratos y contratos, nombre por el que fue más conocida. En esta obra reflexiona sobre el fundamento del interés condenando la usura y el préstamo de interés, como haría su homólogo Martín de Azpilcueta, y plantea y profundiza en la teoría cuantitativa del dinero a partir de la tradición de la Escuela de Salamanca, en especial en lo tocante a la circulación internacional de divisas.
Es un innovador dentro del sistema escolástico, que trata de poner en claro los conocimientos encerrados en conceptos tan oscuros que tantos y tantos dialécticos se ocuparon en llenar con alambicadas palabras.

Los albores de la imprenta: el libro en España y Portugal y sus posesiones de ultramar.

Jacques Lafaye. Albores de la imprenta: el libro en España y Portugal y sus posesiones de ultramar, siglos XV-XVI. Fondo de Cultura Económica, 2002.

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La invención de la imprenta es la clave de la era moderna que, con razón, se suele llamar «la civilizacion del libro.» En la historia del libro estuvieron involucrados no solo el autor, el impresor, el librero y el lector, sino el soberano, el censor, el mecenas, e incluso el arriero y el patrón del navío que transportaba cargas de libros. En esta aventura de medio milenio fueron decisivos los siglos XV y XVI, al que esta dedicado este volumen, que también narra la llegada de los libros al nuevo mundo.

Este libro es fruto de las lecturas y reflexiones previas a un seminario impartido en la Universidad de Puerto Rico, en el segundo semestre del año 2000. 

Los impresos mexicanos del siglo XVI.

Fernández Esquivel, Rosa María. Los impresos mexicanos del siglo XVI: su presencia en el patrimonio cultural del nuevo siglo. Universidad Nacional Autónoma de México, 2006. [Tesis doctoral]

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La actividad impresora en la Nueva España, al igual que toda actividad intelectual en la colonia, debe analizarse para su mejor comprensión en el contexto del entorno político, social y religioso que prevalecía en España y que repercutió en la Nueva España. Los aspectos políticos y religiosos son de la mayor importancia puesto que son los que determinarán la normativa de la producción impresa. El aspecto social es esencial, en el caso de la colonia, ya que una buena parte de los impresos en el siglo XVI tenía como objetivo modificar la visión del mundo cultural y religioso de las sociedades mesoamericanas.

Sólo mediante ese marco de referencia se puede entender el desarrollo y el valor de la producción impresa novohispana, que constituye junto con los códices prehispánicos, los coloniales y los archivos, la base del patrimonio documental de este país

Varios y maravillosos ejemplos de mujeres.

Os presentamos hoy un interesante libro. Obra de un clérigo italiano que vivió entre Roma y Nápoles en la segunda mitad del siglo XVI, Luigi Contarini (o Contarino), lleva por título: Il vago e diletteuole giardino… in questa terza edizione da infiniti errori emendato, In Vicenza: appresso gli heredi di Perin libraro, 1597 (con dos ediciones anteriores, impresas también en Vicenza) (ejemplar digitalizado de la Universidad de California; nuestro ejemplar: BG/18392, que tiene además una breve Aggiunta).

Jardín atractivo y placentero en el que, según se indica en la dedicatoria, se recogen infinitas flores de ejemplos humanos. Es decir, una obra de carácter más o menos enciclopédico, que escritores, oradores, profesores, etc. podrían tener a mano en sus bibliotecas como fuente para hallar rápidamente exempla que citar. Pensemos en obras como los Facta et dicta memorabilia (Hechos y dichos memorables) de Valerio Máximo (siglo I a.e.c-I e.c.), o, en castellano, la Silva de varia lección de Pedro Mexía (siglo XVI), si bien estas son más discursivas y narrativas, mientras que el Giardino tiene una estructura más de repertorio, de índice. Un carácter instrumental cuyo objetivo era –como decían los autores medievales, statim invenire, presto habere, facilius ocurrere (encontrar inmediatamente, tener a mano, ofrecer un acceso más fácil)–. En definitiva, ahorrar el viaje por varias estanterías y muchos volúmenes para encontrar un dato. Eso sí, como se ve en las imágenes, nunca falta la fuente de la que se toman los datos (probablemente, tomados a su vez de otros libros similares a este).

Esta intención instrumental está muy destacada en la edición a través de los ladillos o anotaciones marginales impresas, ideadas para caracterizar las diferentes entradas, para dar con la adecuada con una simple ojeada, sin tener que leer todo el texto.

El Giardino dedica a las mujeres las páginas. 362-432: «I varii et maravigliosi essempii delle donne» (también en la Aggiunta dedica los folios 70-79 a «Essempi di felicità di donne»). Según rezan los ladillos mencionados (que podéis ver en las imágenes), por ellas desfilan mujeres que sirven de ejemplo como: incestuosas y ebrias, castas, clementes y liberales, crueles, justas, animosas, etc.

Nosotros, dado nuestro entorno académico, os presentamos algunas calificadas como doctas, sin meternos en muchos dibujos sobre la autenticidad de lo que el buen fraile nos dice.

Proba (probablemente esta Proba Petronia, patricia romana convertida al cristianismo) fue muy docta en las artes liberales y muy familiarizada con los versos de Virgilio, con los cuales compuso un largo poema sobre la Biblia. Y algo parecido hizo con Homero, lo que demuestra que fue doctísima así en la lengua latina como en la griega (pág. 363).

La siguiente nos recuerda a nuestra Beatriz Galindo, la Latina, por esa idea extendida de que pudo ser profesora en nuestra universidad. Se llamaba Novella, hija de Giovanni di Andrea, boloñés y público lector en aquella universidad. Mientras el padre estaba ocupado o indispuesto, ella sostenía dignamente la cátedra, prosiguiendo las lecciones (pág. 365).

De la literatura griega se cita a Erina de Telos, que fue tan docta en la poesía y escribía tan elegantemente el verso heroico, que su estilo fue parangonado al de Homero.

Y, finalmente, para no cansaros, traemos a una vieja amiga, Nicóstrata (su imagen sirvió para el cartel de la exposición Las llaves del conocimiento). De ella se dice que fue la primera en enseñar las letras a los latinos y que ordenó el alfabeto (pág. 423).

(Volveremos al Giardino).

Vayan afuera profanas figuras.

por Oscar Lilao

En la famosa epístola 22 de san Jerónimo se nos relata un sueño: el santo de Belén es convocado por los jueces, que lo acusan de ser «ciceroniano, no cristiano», reprochándole su abundante uso de la cultura grecolatina y su evidente admiración por ella. La contraposición entre las fábulas y poesías de la literatura clásica con el mensaje contenido en la Biblia, considerado más veraz y edificante, será una constante de la cultura occidental.

Viene esto a cuento –al menos a mi cuento, dada la ¿cercanía? de la exposición sobre Jerónimo que estamos preparando desde la Biblioteca histórica– del pequeño libro que os presentamos: Historiarum Veteris Testamenti icones ad uiuum expressae, Lugduni: sub scuto Coloniensi [Francois et Jean Frellon], 1539 (Lugduni: Melchior & Gaspar Trechsel fratres excudebant) (BG/25564) (podéis ver aquí la digitalización de un ejemplar de la Biblioteca Nacional de Austria).

Como indica el título, el libro es básicamente un conjunto de imágenes (icones) con escenas del Antiguo Testamento. Su presentación sigue el esquema de los libros de emblemas: cada escena bíblica va resumida en una frase, en latín, en la parte superior de la página; en el centro está la imagen; y, debajo, un poema-comentario en francés. Aunque no está explícitamente expresado, los versos son obra de Gilles Corrozet (1510-1568) –poeta e historiador, además de impresor–, que sí firma un poema dedicado a los lectores al principio del volumen y otro conclusivo al final.

La idea de un libro así había nacido el año anterior, pero entonces la publicación solamente contenía el texto latino y las imágenes (podéis ver aquí esta impresión de 1538).

Tampoco están en la edición anterior los textos preliminares que nos interesa destacar. Lo que sí tienen en común es una dedicatoria del editor, François Frellon, al lector, en la que –aquí llegamos a donde nos interesa– se exhorta al destinatario a rechazar a Venus y a Diana y otras imágenes de diosas libidinosas, y a volver los ojos a representaciones más edificantes. En esa misma idea insiste Corrozet en su dedicatoria:

Así pues, retirad de vuestras casas y de vuestras habitaciones
tantos tapices y pinturas sucias.
Retirad a Venus y a su hijo Cupido,
retirad a Helena, a Filis y a Dido.
Retirad absolutamente fábulas y poesías
Y recibid mejores fantasías.

Encontramos aquí un elemento sugestivo, pues nos permite evocar la cultura visual e imaginar cómo podían estar decoradas las casas de la época. Y hay también argumento para que Catherine Nixey añada una nota a pie de página con un testimonio más a favor de su tesis de que el cristianismo se dedicó sistemáticamente a eliminar cualquier testimonio de la cultura pagana. (La verdad es que, si todavía en el siglo XVI había que insistir tanto en combatir esta cultura, ya fuera en texto ya en imágenes, quiere decir que la penumbra no logró ocultar todas las luces).

La historia editorial de esta obra –y de sus versiones o adaptaciones– nos habla de un éxito considerable. Ya hemos dicho que la de 1539 era una segunda edición, aumentada respecto a la del año anterior. Encontraremos después, aunque no son exactamente todas iguales, ediciones en 1540, 1544, 1547 e, incluso, una traducción al inglés, publicada también en Lyon en 1549 (The images of the Old Testament, lately expressed, set forthe in Ynglische and Frenche). Y tampoco faltan en español: una primera versión, publicada en Amberes en 1540 por Juan Steelsio, con la parte en castellano en prosa. Pero se asemeja más a la que aquí presentamos la financiada por los mismos editores Frellon, que vio la luz en Lyon en 1543, con el título Retratos o tablas de las historias del Testamento Viejo, hechas y dibuxadas por un muy primo y sotil artífice (con otra impresión en 1549). Esta edición en castellano mantiene la misma estructura, pero los versos no son una traducción de los franceses, sino una nueva versión debida al ingenio de Miguel Servet. En ella la amonestación del autor citada anteriormente se convierte en:

Las ilustraciones fueron diseñadas para una biblia publicada en 1538 por los impresores Gaspard y Melchior Trechsel en Lyon. Su autoría queda desvelada en otro texto preliminar añadido en 1539, un poema latino dedicado al lector, en el que Nicolas Bourbon (1503?-1550?) dice que las imágenes son, nada menos, que de Hans Holbein (ca. 1497-1543). Respecto a la primera, esta de 1539 añade dos nuevas estampas. El encargado de pasar al taco de madera el diseño de Holbein fue el grabador Hans Lützelberger.

El caso es que en el ejemplar conservado en Salamanca –el único en España, según la base de datos del Catálogo colectivo de patrimonio bibliográfico– ha sido arrancada esa hoja (folio A2). Aunque en los casos en que la censura actúa sobre un libro suele haber alguna indicación en la portada, pensamos que la razón de la agresión puede ser simplemente la presencia de un nombre, el de Holbein, que traía resonancias del área religiosa protestante (damnatio memoriae). No es infrecuente este hecho: encontrar borrado el nombre de un autor, editor, etc., asociado al enemigo religioso, en las páginas de impresos antiguos.

La cuestión de las imágenes, de su difusión, de su reutilización en otros contextos y, por tanto, en su reinterpretación daría para otra entrada. Por ello os remito a este interesante artículo (al que debo varios detalles), con más bibliografía, donde se habla de la enorme difusión de los diseños de Holbein a lo largo de Europa, en libros de los más diversos géneros:

Mª Carmen Marín Pina, «Adaptación de grabados de Hans Holbein para la Cárcel de amor (Zaragoza, Esteban de Nájera, 1551)», Janus 6 (2017) 138-168.

La Peste entre los libros de la Biblioteca Histórica.

pestes - Búsqueda de Google

En muchos lugares del planeta se están viviendo cuarentenas domiciliarias a causa de la epidemia de coronavirus. Pero en cuarentenas precedentes, como por ejemplo durante la Peste bubónica (s. XIV), la Gran Plaga de Londres (a principios y a finales del s. XVII) o la mal llamada Gripe española (después de la Primera Guerra Mundial, 1918), el confinamiento en casa y el distanciamiento social seguramente favoreció que genios como BoccaccioShakespeare, Egon Schiele, Munch o Newton, con mucho tiempo y rodeados de tranquilidad, silencio y otros elementos impropios de la vida social, llevaran a cabo algunos de sus descubrimientos u obras maestras.

El poeta y escritor Giovanni Boccaccio (s. XIV) sobrevivió  refugiándose en la campiña toscana, donde escribió el Decameron. En la historia, diez jóvenes deciden aislarse de la peste en el campo durante diez días. Cada día, cada uno de los diez jóvenes cuenta una historia, de manera que al final hay 100 relatos que, con las introducciones y comentarios del autor, comprenden «El Decamerón».

El brote de 1603 fue el más grave en Inglaterra desde la Peste Negra del siglo XIV. A Shakespeare, quien para entonces ya era un actor profesional, dramaturgo y director de una empresa teatral,  le quedaba poca opción para salir de gira y se dedicó a escribir, entre otras obras, tres de sus tragedias:  «El rey Lear», «Antonio y Cleopatra» y Macbeth.

Pero, ¿cómo se estudiaban en aquel entonces y qué soluciones médicas se escribieron sobre estas pandemias? ¿Qué consejos daban a los enfermos y allegados, a la población en general, para protegerse? ¿Qué curas o antídotos eran los recomendados para evitar el contagio o la muerte?

Dentro del fondo documental de la Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca -que por fortuna es bastante amplio y variado- el bibliotecario Eduardo Hernández Pérez ha seleccionado y rescatado a varios autores que trataron el tema de las diferentes pandemias o pestes. Resulta curioso que lo hicieran con textos en español, teniendo en cuenta que la ciencia se escribía en latín, lo cual nos demostraría que la alta difusión de estos textos entre todos los estratos sociales era una cuestión de suma importancia.

Luis Lobera de Ávila (S. XVI). Médico de cámara de Carlos V, dedicó mucho de su trabajo al estudio de la alimentación desde un punto de vista sanitario en los círculos nobiliarios, de hecho, una de sus obras más curiosas es el Libro de las 4 enfermedades cortesanas: reuma, gota, calculosis renal y sífilis, considerada el más cortesano de todos los males. Entre el fondo de la biblioteca, encontramos dos  obras suyas que tratan sobre la peste:

Luis Lobera de Ávila Libro de pestile[n]cia curatiuo y preseruatiuo y de fiebres pestilenciales - Búsqueda de Google

 

Lobera de Ávila, Luis, Libro de pestile[n]cia curatiuo y preseruatiuo y de fiebres pestilenciales, con la cura de todos los accidentes dellas y de las otras fiebres, y habla de phlebotomia, ventosas, sanguisuelas y de las diez y nueue enfermedades subitas que son vtilisimas y ciertas preguntas muy vtiles en medicina en roma[n]ce castellano y latin y otras cosas muy necessarias en medicina y cirugia, 1542. Conocido como Libro de pestilencia. BG/35548  [VISUALIZAR]

Lobera de Ávila, Luis, Regimen cum curatione contra peste…, 1519. BG/R.33 [VISUALIZAR]

Juan Núñez de Castro Tratado uniuersal en que se declara, que sea peste - Búsqueda de Google

 

Juan Núñez de Castro (S. XVII). Médico de cámara del Duque de Osuna. El propio duque será el que le inste a escribir esta obra:

Núñez de Castro, Juan, Tratado uniuersal en que se declara, que sea peste, de que causas prouenga este contagio, con que remedios se han de preuenir sus fuerças y quales sean los antidotos con que se ha de preseruar…,1648. BG/R.15 [DESCARGAR de Europeana]

 

Avisos y documentos para la preservacion, y cura de la peste

Alonso Díez Daza (S. XVI-XVII). Autor cuya obra aparece en El ensayo de una biblioteca española de libros raros y curiosos de José Bartolomé Gallardo, uno de los repertorios bibliográficos más interesantes para autores españoles desde la Edad Media hasta el siglo XVII. Licenciado por Salamanca, su obra Avisos y documentos para la preservacion, y cura de la peste, aparece dedicado a la capital de la Giralda, Sevilla, donde este médico ejercía la profesión.

Díez Daza, Alonso, Avisos y documentos para la preservacion, y cura de la peste, 1599. BG/35793(4) [VER EN GOOGLE BOOKS]

Informacion y curacion de la peste de Caragoca y praeservacion contra peste en general porcell - Búsqueda de Google

 

Juan Tomás Porcell (S.XVI). Uno de los grandes adelantados en la anatomía patológica moderna por hacer autopsias sistemáticas de cadáveres de apestados. La obra que tenemos contiene un grabado del propio autor practicando una autopsia:

Porcell, Juan Tomás, Informacion y curacion de la peste de Caragoca y praeservacion contra peste en general, 1565. BG/35828 [Ver en Google BOOKS]
De peste in vniuersum praesertim verò de Veneta & Patauina mercuriale - Búsqueda de Google

Girolamo Mercuriale (SXVI-XVII). Médico y pedagogo que estuvo muy interesado por la educación sanitaria y el ejercicio físico, principalmente para niños y jóvenes, como principios básicos para tener buena salud.

Mercuriale, Girolamo, Hieronymi Mercurialis Foroliuiensis De peste in vniuersum praesertim verò de Veneta & Patauina ; item De morbis cutaneis & omnibus humani corporis excrementis ; Praelectiones Pat. Eruditijss, 1577. BG/12371 [Ver en Google BOOKS]

Athanasij Kircheri e Soc. Iesu Scrutinium physico-medicum contagiosae luis, quae pestis dicitu - Búsqueda de Google

Atanasio Kircher (S. XVII). Gran erudito con enorme curiosidad por todos los aspectos de la ciencia intrincados, oscuros o de difícil interpretación. Tiene obras dedicadas a la música, al interior de la tierra y su magnetismo, pasando por idiomas como el copto, chino y los jeroglíficos egipcios. Su fama como «experto» en jeroglíficos movería a uno de los primeros propietarios del Manuscrito Voynich, Georgius Barschius, a pensar en él como el único capaz de interpretar sus extraños caracteres: le escribió una carta, en 1637, en la que le pedía estudiara el texto y tratara de hallar una solución al problema; esta primera carta se ha perdido pero no parece que Kircher le haya dado ninguna importancia u obtenido algún resultado digno de mención.

Kircher, A., Athanasij Kircheri e Soc. Iesu Scrutinium physico-medicum contagiosae luis, quae pestis dicitur : quo origo, causae, signa, prognostica pestis, nec non insolentes malignantis naturae effectus, qui statis temporibus, caelestium influxuum virtute & efficacia, tum in elementis, tum in epidemijs hominum animantiumque morbis elucescunt, vnà cum appropriatis remediorum antidotis nouâ doctrinâ in lucem eruuntur, 1658. BG/36131 [Ver en Google BOOKS]

En época contemporánea, debemos destacar la labor de los médicos higienistas de finales del siglo XIX y principios del XX, que fueron los primeros en luchar por imponer las prácticas de higiene contra las enfermedades infecciosas, es decir, lavar a menudo las manos, cocer el agua, respirar aire del campo y, para los profesionales de la medicina, el uso de guantes y paños para boca y nariz.Libro de José López Alonso

López Alonso, José. Estudio histórico-clínico de la epidemia de cólera morbo asiático ocurrida en Salamanca en 1885-86, precedido de unos apuntes de la climatología de la ciudad. Salamanca : [s. n.] (Calatrava), 1895. [BG/57418]

Entre estos médicos higienistas y vanguardistas se encuentra el salmantino José López Alonso, quien, además de escribir una obra sobre la epidemia de cólera que sufrió Salamanca entre 1885-1886 (http://hdl.handle.net/10366/115662), publicó varios artículos sobre enfermedades infecciosas y buenas prácticas en la revista salmantina «La regeneración médica», como:

Revista salmantina de medicina.

 

  • «Algo de higiene urbana: abastecimiento de aguas de Salamanca».  La Regeneración médica, nº 12, 30 sep., 1895. — pp. 183-186.
  • «Las inhalaciones de oxígeno en el tratamiento de la pulmonía infecciosa».  La Regeneración médica, nº 20, 31 enero, 1896. — pp. 22-26

Las dos épocas de esta revista (1895-1898 y 1913-1935), están accesible en la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica [ACCEDER AQUI]

 

La Emblemática o libros de emblemas.

Emblematum liber 1531 - Búsqueda de Google

En 1531 el jurista italiano Andrea Alciato (1492-1550) publicó Emblematum liber, una obra que tuvo una gran influencia en Europa. La obra de Alciato consistía en una antología de poemas ilustrados, cada uno de los cuales tenía un título o tema. La finalidad de la ilustración y el título era facilitar la comprensión y la interpretación del texto por el lector.  Se considera que Emblematum liber es el punto de partida de los emblemas que más tarde dieron lugar al Género literario Emblemático.

La Biblioteca Histórica de la Universidad de Salamanca conserva entre su fondo varios ejemplares de la obra, como uno fechado en 1577 [ver en catálogo] que perteneció al Colegio Trilingüe de Salamanca. En este enlace se puede acceder a algunas de las páginas escogidas de la obra. 

Emblematum liber 1531 - Búsqueda de Google

En el nacimiento de este género influyó la fortuna, puesto que lo que realmente compuso el jurista italiano fue una colección de noventa y nueve epigramas en latín precedidos de un título, que dedicó al duque Maximiliano Sforza. Presentada la obra al Consejero imperial Peutiguer, este la dio a conocer al impresor Steyner quien, con una gran visión comercial y siguiendo la tendencia de éxito editorial que estaban teniendo las obras con abundantes imágenes (como la Hypnerotomachia Poliphili), tuvo la idea de que cada poema fuese acompañado de una ilustración, encargando esta tarea al grabador Breuil.
Surge así uno de los libros de mayor éxito de la historia de la cultura occidental, llegando a tener ciento setenta y cinco ediciones y estableciendo un género literario con imitadores en diversas lenguas.

El Emblema es un género híbrido que une imagen y palabra con la intención de transmitir un mensaje normalmente moralizante. Normalmente formado por tres partes, el emblema clásico se compone de :

Literatura emblemática

  • Una figura (pictura, icon o imago), normalmente un grabado xilográfico o caligráfico, cuya importancia radica en que pretende transmitir el precepto moral y que este quede asentado en la memoria una vez descifrado su sentido.
  • Un título o leyenda (inscriptio, titulus, motto o lemma) que acostumbra a ser una sentencia de caracter críptico, normalmente enlatín que ayuda a dscifrar el sentido de la imagen.
  • Un texto explicativo (subscriptio) en verso o/y en prosa que interrelaciona el sentido que transmite la pictura y expresa el inscriptio. La parte en verso (epigramma) intenta explicar la imagen y expresar una aplicación moral. La parte en prosa (glosa o declaratio) insiste en la moralidad y da muestra de la erudición del autor.

El éxito de la Emblemática se debió a que el género recogía algo que estaba en el ambiente intelectual de la época: la pretensión de crear un lenguaje universal a través de imágenes (a imitacion de los jeroglíficos egipcios), explicadas con textos con la intención de transmitir unas reglas de conducta útiles para la humanidad. Esto impulsó la proliferación de enciclopedias de jeroglíficos, tratados de iconología, medallística, numismática y todos aquellos que incluyeran figuraciones alegóricas o mitológicas.

El estudio de los Libros de Emblemas sirve además como una fuente importante sobre la cultura de los siglos XVI-XVIII: normas y valores éticos de la época, el conocimiento de los autores clásicos, aspectos relacionados con técnicas de grabado, de edición, etc.


Referencias bibliográficas:
– Fernández Travieso, Carlota. Libros de emblemas, enciclopedias e repertorios de figuracións alegóricas en bibliotecas da provincia da Coruña : un catálogo. A Coruña: SIELAE (Seminario Interdiciplinar para el Estudio de la Literatura Áurea Española), 2013. ISBN 978-84-617-3959-2.  Texto completo
– Rogelio Fernández Delgado. Emblematic and Spanish Economic Thought of the Late Sixteenth and Early Seventeenth. EN: STUDIES OF APPLIED ECONOMICS, vol. 32, n. 1 (2014), pp. 43-66.
-José Manuel Ortega. Emblemática y didáctica del latín: un caso práctico. EN: ANALECTA MALACITANA Electrónica, n. 14. (dic. 2003). ISSN :  1697-4239. Texto completo

Casar a la Reina Triste (1510).

La colección de hallazgos o serendipias de la Biblioteca Histórica de Salamanca nos ha regalado buenos momentos. De momento vamos por el sexto álbum y hemos recopilado todo tipo de materiales, desde tarjetas de visita, sellos, publicidad, dibujos, cartas… hasta dos preservativos del siglo XIX.

Recientemente se ha encontrado un documento exento del siglo XVI que nuestro “modernista de cabecera”, el profesor Baltasar Cuart, nos ha ayudado a desentrañar, alertándonos de que se trata de un episodio muy desconocido: la pretensión de Fernando el Católico de casar a su sobrina Juana de Aragón con Carlos III, duque de Saboya. Gracias al documento también somos testigos de los acuerdos económicos a los que llegaron ambas partes en Turín, de la aceptación de la princesa y de la renuncia a sus posibles derechos sobre tierras de Aragón, Nápoles o Sicilia.

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Juana había nacido en 1479 y casado en 1496 con su sobrino Fernando II de Nápoles. Unos meses después enviudó sin descendencia y, al igual que su madre, comenzó a firmar como “la reina triste”. Nuestro documento nos cuenta que en 1510 su tío Fernando el Católico consideró adecuado emparentar con la Casa de Saboya y comenzó los arreglos para su boda con el duque Carlos III (1486-1553). Pero algo debió torcerse, porque el matrimonio no se celebró. No obstante, las alianzas continuaron y el duque terminó casándose en 1520 con Beatriz de Portugal (1504-1538), nieta de los Reyes Católicos y hermana de Isabel de Portugal (1503-1539), esposa de otro nieto, el emperador Carlos I (1500-1558). Todo quedó en familia.

Transcripción del documento: 

La sustancia de lo que paresce debe contener la renunciación de la señora reyna, sobrina, es, inffecto, lo siguiente[1]:

Que atendido y considerado el matrimonio tratado y contraydo entre el muy illustre señor duque de Savoya y la sereníssima doña Juana, reyna de Sicilia, por el muy alto y cathólico señor rey don Fernando etc., han sido prometidos dar y pagar CC ducados de oro por dote y en dote a la dicha sereníssima reyna y al dicho illustre duque de Savoya, marido futuro suyo, pagaderos por su magestad en los términos y plazos, modo y forma en los capítulos sobre esto fechos y otorgados en el castillo de la ciudad de Torín a diez y ocho días del mes de otubre año del nascimiento de nuestro señor Jesuchristo de mil y quinientos y diez[2]. [Fueron] recividos y testificados por Unllier, secretario del dicho muy illustre duque de Savoya, y por Miguel Azuárez, notarios públicos, contenidos y expacificados. [Y] que con ellos la dicha Sereníssima Reyna, etc. se tiene por contenta y pagada de qualquier parte a ella pertenesciente o pertenecer podiente, e por qualquier derecho ossucesssión (sic), assí paternal como maternal, que de presente o por al delante le pertenezca o pertenescer pueda, o deva, y aun por razón de los derechos a ella pertenecientes o pertenecer podientes o devientes por qualesquier donaciones, contratos, testamentos, previllegios, escripturas públicas y privadas o destos actos qualesquiera a favor suyo fechos por el Sereníssimo S. Rey don Fernando segundo, primer marido suyo, el que solamente por qualquier parte paternal o maternal legítima o trebelliánica y otro qualquier derecho que de presente pudiesse demandar y alcançar o en adelante en qualquier tiempo o lugar assí, en y sobre la real persona del dicho muy alto y muy cathólico señor rey don Fernando etc. como en y sobre los reynos, tierras [y] provincias de su magestad, assí de Aragón como de Nápoles, Sicilia, provincias, tierras, villas, ciudades de aquellos y qualquiere dellos y dellas en general y, en especial, en qualquier manera con los dichos CC ducados de oro se tiene y reconosce esser contenta, y satisfecha, assí de su alteza como de los dichos sus reynos y tierras y de qualquiere dellos y dellas. Y con esto, certificada de todos sus derechos a ella pertenecientes etc., voluntariamente y no forçada ni seducida, renuncia a toda y qualquiera parte paternal y maternal a ella de presente y por qualquiere tiempo perteneciente.


  • [1] Al margen: Noticias de la reyna doña Juana de Nápoles hija de don de [borrón] nombre y de la Casa de Aragón
  • [2] 18/10/1510

La Albeitería española en el trascurso del siglo XVI.

La Biblioteca Histórica de la Universidad de Salamanca ha adquirido recientemente un raro impreso salmantino del siglo XVI que no figuraba entre sus fondos, tal vez por ser muy ajeno a los intereses universitarios de la Universidad y de los colegios relacionados con ella.

Calvo, Fernando. Libro de Albeytería. Portada

Calvo, Fernando. Libro de Albeytería, en el qual se trata del Cavallo, y Mulo, y iumento: Y de sus miembros y calidades y de todas sus enfermedades, con las causas, y señales, y remedios de cada vna dellas. Y muchos secretos y experiencias para el remedio de cada una de las dichas enfermedades. Y las calidades y provechos de muchas yerbas, tocantes y provechosas para el uso de Albeytería… En Salamanca, En casa de Iuan Fernandez, Año de 1587.

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En formato folio y con texto a dos columnas en letra redonda, la edición contiene un escudo heráldico xilográfico en la portada del dedicatario, D. Alonso de Zúñiga y Córdoba, comendador de la la orden y cavallería de Calatrava, Gentilhombre de Cámara del rey Felipe II, así como un grabado xilográfico del Zodíaco en h. 252 [i.e. 250]. El volumen está encuadernado en pasta española y en el vuelto del folio final, tras la Tabla, se puede leer un ex libris manuscrito: Este libro es del señor Marqués de las Torres, sy se perdiere suplico al que me lo hallare que me lo sepa volver

Calvo, Fernando. Libro de Albeytería. Zodiaco
Grabado xilográfico del Zodíaco

Cesáreo Sanz Egaña, en su indispensable estudio Historia de la veterinaria española, Madrid, Espasa Calpe, 1941, pp. 122-127, reseña con detalle la obra: 

El libro de Fernando Calvo acusa perfectamente el gran desarrollo, el enorme desarrollo y progreso adquiridos por la Albeitería española en el trascurso del siglo XVI. Las obras de La Reyna y de López de Zamora son fundamentalmente tratados de patología equina, sobre todo el libro de La Reyna, donde se estudian la enfermedades, se reseñan los síntomas, se dan normas para aplicar tratamientos; el texto se dedica a los temas clínicos preferentemente; en cambio, Calvo aparece en el suyo como un biólogo de la Albeitería; ya he dicho algo de las aficiones filosóficas de López de Zamora; en Calvo se acentúa mucho más esta tendencia a desentrañar los problemas de la vida, y él mismo lo comprende, ya que con frecuencia afirma que muchos temas tratados son más apropiados de la Filosofía que de la Albeitería; Calvo busca explicaciones científicas a los fenómenos patológicos, a los efectos de los medicamentos; discurre sobre los hechos biológicos, sus causas y consecuencias… La erudición de Calvo alcanza mayor lectura: le son familiares las obras de Aristóteles, de Plinio, San Isidoro…, donde espiga nociones de anatomía y fisiología; en el estudio exterior del caballo cita también al italiano Grissone, el hipólogo más prestigioso de aquella época…. El Libro termina con un “Diálogo del Arte de herrar”, que Calvo compuso en octavas reales, “porque con más facilidad le pueda el discípulo encomendar a la memoria”. Admiro en Calvo sus conocimientos filosóficos, y, a pesar de carecer de originalidad, le considero como un excelente clínico y competente farmacólogo» (págs. 123-125).

Palau (nº. 40534) reseña una primera edición de 1552 impresa en Alcalá y Sanz Egaña advierte de otra estampada en Plasencia en 1582, pero lo cierto es que la Licencia de Felipe II está fechada en Lisboa, a primero día del mes de abril de mil y quinientos y ochenta y dos años, con la restricción de que podays hazer e imprimir el dicho libro, que de suso se haze mención en estos nuestros reynos de Castilla por tiempo y espacio de seys años primeros siguientes, que corren y se qüentan desde el día de la data desta nuestra cédula en adelante

En este sentido, atendiendo a una frase de la portada —y últimamente se ponen muchas y subtiles Qüestiones y preguntas, con sus respuestas utilíssimas para los que quisieren dar a la Teórica–, debemos a la librera y vendedora del ejemplar la siguiente reflexión: “[esta frase] podría hacernos pensar precisamente en un añadido a esta nueva edición. Esto sería así, si no fuera porque en la Licencia real ya se hacía referencia a estas muchas y subtiles qüestiones.

Por tanto, no cabe duda de que la impresión salmantina es la príncipe. Como es sabido, muchas ediciones tardaban más de tres años en ver luz tras la obtención de la licencia por problemas económicos, necesidad de un mecenas. A partir de la siguiente centuria, la obra de Calvo verá luz en Alcalá en 1602 y Madrid en 1657, 1671 y 1675”.

No es este el único libro del mismo tema publicado en Salamanca, de cuyas prensas saldrían algunos de los principales tratados de veterinaria del siglo XVI, actualmente con escasos ejemplares conservados, como la traducción castellana de Martín Martínez de Ampies del Libro de Albeytería compuesto en catalán por el criado y mayordomo del rey Alfonso de Aragón, Manuel Díez (Juan de Junta, 1544), o el Libro de Albeytería de Francisco de la Reyna (Juan Perier, 1580).