Manual de paleografía de los siglos XVI, XVII y XVIII

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“Es fundamental que las nuevas generaciones conozcan la paleografía (técnica para leer y transcribir textos antiguos) para que realicen investigaciones de primera mano, basadas en los numerosos archivos existentes en el país”, afirmó Isabel González Sánchez, quien trabaja en la elaboración de un manual en la materia.

La paleografía es una técnica que requiere de práctica, y antes de intentar leer un manuscrito se debe dibujar para identificar las letras y poco a poco empezar a descifrar lo escrito. La experta de la Dirección de Estudios Históricos (DEH) refirió que para aprender paleografía se requiere de paciencia, porque muchas veces, cuando una persona se acerca por primera vez a los documentos del siglo XVII y anteriores, no reconoce el tipo de letra y arguye que el texto está al revés porque se le dificulta comprender, de ahí la importancia del libro que elabora.

El manual, que lleva 60 por ciento de avance, será el primero que publique el INAH sobre paleografía, y contendrá la metodología para leer y transcribir escritos de los siglos XVI, XVII y XVIII, época en la cual se ha especializado Isabel González Sánchez, quien recientemente fue reconocida por la institución por sus 55 años de trabajo.

El volumen describirá las dos formas de transcribir un texto antiguo: la forma literal, es decir, pasarlo tal como está escrito, sin omitir ni cambiar nada, y la moderna, a la cual se le agregan signos de puntuación y se usa generalmente para publicar documentos.

De acuerdo con la especialista, antes de empezar con la lectura y transcripción de un texto antiguo, se debe tomar en cuenta una serie de factores, entre ellos numerar progresivamente cada renglón que contiene la hoja u hojas del manuscrito e identificar sus elementos. En los textos del pasado se acostumbraba colocar líneas diagonales o la rúbrica del escribano en el espacio en blanco, ubicado en el margen superior de la hoja, con lo cual se indicaba que en ese sitio no se debía escribir nada. En el margen izquierdo aparecía el calderón (cuyo símbolo es √), a fin de señalar dónde iniciaba el renglón para hacer la transcripción correspondiente, porque en ocasiones las hojas estaban muy llenas. En el margen superior izquierdo se aprecia el brevete, pequeño resumen de dos a cinco renglones que explica de qué trata el tema o en su caso todo el expediente, pero sólo aparece al inicio del documento.

Durante los siglos XVI, XVII y XVIII, en paleografía no se usaban los dos puntos, sino una línea que llena todo el espacio que sobra del renglón, y eso indicaba dos puntos y aparte. Al final de la hoja, si quedaba espacio, se colocaba una S, una línea y otra S para referirse a la terminación del texto de esa foja y que no se debía agregar nada más. Todos estos datos se deben tomar en cuenta al momento de la transcripción, puntualizó la historiadora. Dicha traslación se debe hacer tal como está el documento original, reiteró; sin embargo, para una versión moderna se permite agregar puntuación, signos de interrogación y admiración, así como sangría, pero en ninguno de los dos casos se deben cambiar los nombres de los pueblos, ni los nombres propios ni de las plantas medicinales.


La caligrafía 

Isabel González señaló que la caligrafía se modificó al paso de las centurias. En el siglo XVI se utilizaba la letra cortesana, muy redonda y fácil de leer, pero su dificultad residía en las abreviaturas. En el mismo siglo surgió la procesal, que no es fácil de entender; a pesar de tener un tamaño grande, se extiende mucho hacia la derecha con abreviaturas complejas.

En el siglo XVII se usó la escritura procesal encadenada, que parece un hilo que va unido y es difícil de leer. En el siglo XVIII surgió la humanística, muy sencilla de comprender, pero lo arduo siguieron siendo las abreviaturas de la despedida.

Hace un par de meses, la maestra Isabel González Sánchez impartió el 6° Curso de Paleografía, siglos XVI, XVII y XVIII, en la Dirección de Estudios Históricos del INAH, en la que los participantes conocieron la forma de realizar transcripciones literales y modernizadas de textos, como “Las formas de tratar las enfermedades a través de la astrología en la Nueva España del siglo XVII”; “Pago de limosnas para misas para aplicar por las benditas ánimas del purgatorio”, Colegio San Fernando de México, 1765, y “Las obligaciones de dos poblados para respetar tierras señaladas para la siembra de maíz”, así como de correspondencias.

La experta también elabora un glosario de términos antiguos que hoy están en desuso, del cual ya tiene 600 hojas.


A lo largo de más de cinco décadas de trabajo en el INAH, la maestra Isabel González ha publicado las investigaciones: Haciendas y ranchos de Tlaxcala en 1712; Los trabajadores alquilados de Tlaxcala para las haciendas foráneas. Siglo XVIII y Haciendas, tumultos y trabajadores en las haciendas de Puebla-Tlaxcala, 1778-1798, entre otros.

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Catálogos impresos y bibliotecas privadas en la Europa moderna

Vender y Coleccionar: Catálogos impresos y bibliotecas privadas en la Europa moderna. 

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Angela Nuovo. (2018). Selling & Collecting: Printed Book Sale Catalogues and Private Libraries in Early Modern Europe. (2018) Giovanna Granata, Angela Nuovo (edited by). Macerata: eum. http://doi.org/10.5281/zenodo.1287069

Esta colección de ensayos sobre la distribución y adquisición de libros impresos en los siglos XVI y XVII se basa en las aportaciones realizadas en la conferencia del mismo nombre celebrada en la Universidad de Cagliari en septiembre de 2017. En particular, el objetivo de la conferencia era centrarse en los catálogos de los editores y libreros como prueba de las técnicas de publicidad y venta utilizadas por los agentes del sector del libro. Un tema conexo fue el de las bibliotecas privadas, asociado al creciente fenómeno del acopio de libros, que aseguraba no sólo el consumo y la acumulación, sino también a menudo la conservación, de las obras que circulaban en el comercio del libro.


 

INDICE:

  • Giovanna Granata, Angela Nuovo, Introduction. The development of the book market and book collecting in the sixteenth century.
  • Giovanna Granata, The collection of Monserrat Rosselló in the University Library of Cagliari.
  • Maria Alessandra Panzanelli Fratoni, Building an up-to-date library. Prospero Podiani’s use of booksellers’ catalogues, with special reference to law books.
  • Graziano Ruffini, Une vente de livres à Gênes en 1583.
  • Christian Coppens, Angela Nuovo, Printed catalogues of booksellers as a source for the history of the book trade.
  • Francesco Ammannati, Book prices and monetary issues in Renaissance Europe.
  • Goran Proot, Prices in Robert Estienne’s booksellers’ catalogues (Paris 1541-1552): a statistical analysis.
  • Giliola Barbero, Ordinary and extraordinary prices in the Giolito Libri spirituali sales list.
  • Flavia Bruni, Peace at the Lily. The De Franceschi section in the stockbook of Bernardino Giunti.
  • Pedro Rueda Ramírez, La venta de libros italianos en Madrid en tiempos de Felipe II: el catálogo de Simone Vassalini (1597)

Amoríos del siglo XVI entre damas españolas y un alto clérigo.

La investigadora Patricia Marín Cepeda descubre en una remota abadía italiana medio millar de cartas amorosas entre damas españolas y un alto clérigo del siglo XVI,  el cardenal Ascanio Colonna.

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Retrato del cardenal Ascanio Colonna

Hay constancia de que el clérigo se estuvo carteando de forma paralela entre 1586 y 1608 con al menos cinco mujeres españolas, posiblemente nobles casadas o incluso puede que alguna de ellas fuera religiosa. Todas firmaban con seudónimos extraídos de las novelas pastoriles, muy populares en esa época: Dórida, Lisarda, Marfira, Ninfa Castalia y Henarda, Pastora del Henares. Y él a todas contestaba con igual fervor.

“Gloria no tengo otra sino ser yo tu esclava (…) y saber por momentos de ti”, escribe en una carta una mujer española que se oculta bajo el seudónimo de Henarda, Pastora del Henares. Y otra, muerta de celos, que se hace llamar Ninfa Castalia: “La señora la consada (sic) (…) te quiere más que a su vida y a su alma (…) pero más rabias se haga porque conoce su señoría que a tus ojos no hay otra como tu duquesa”. Lo interesante es que el destinatario es un alto clérigo, el cardenal Ascanio Colonna, miembro de una poderosa familia italiana, que vivió en España cuando era estudiante, en torno a 1580. Fue cuando conoció a las autoras de las efusivas misivas, aunque la relación, por lo que se ve en los escritos, se mantuvo después de ser ordenado.

Parece literatura, alguna de esas notas que se intercambiaban los amantes en las comedias del Siglo de Oro, pero no lo es. Es un verdadero alijo de misivas amorosas inéditas, valiosísimas por lo que cuentan de la vida privada de las mujeres en el siglo XVI, que encontró por azar la investigadora Patricia Marín Cepeda en una abadía remota de Italia.

La investigadora Patricia Marín Cepeda.

Algo que hace muy valiosas las cartas halladas por Patricia Marín Cepeda, investigadora becada por la Fundación BBVA, es que no son literatura, sino que expresan sentimientos reales de mujeres reales del Siglo de Oro. “No hay documentadas muchas, primero porque las mujeres escribían poco y segundo porque generalmente lo que escribían no salía de su esfera más íntima”, explica Marín Cepeda. “Es cierto —añade— que están muy influidas por la literatura amorosa de la época, todos esos tópicos de las novelas de caballería y pastoriles que tanto les gustaban, pero entre esos tropos estoy segura que voy a encontrar expresiones más genuinas y personales”. La correspondencia también servía para hacerse intercambios de regalos. Todo lo que pudiera entrar en un sobre era susceptible de convertirse en presente. Así el cardenal reclama en una de sus cartas el mechón de pelo que le prometió Dórida. Y en otra le agradece la cruz que recibió en pago del rosario que le envió. “Era también frecuente que se enviaran pequeños retratos portátiles pintados al óleo, con forma de medallón, lo que sería una especie de selfie actual”, apunta Marín Cepeda.


FUENTE: El País 2018/07/26