El concepto de libro raro en el siglo XVIII

El concepto de libro raro en el siglo XVIII. La recepción de la obra de David Clément en España

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Concha Varela-Orol. El concepto de libro raro en el xiglo XVIII. La recepción de la obra de David Clément en España. Revista General de Información y Documentación, vol. 26, No 2 (2016).  Texto completo: PDF

Resumen

Se estudia el concepto de libro raro en el siglo XVIII, partiendo de los principales repertorios bibliográficos dedicados al tema en el período, y de las posiciones distintas al respecto que manifiestan bibliógrafos y libreros. Considerando significativa la lectura que realiza Martín Sarmiento de la obra de David Clément, se concluye que el concepto que ambos grupos tienen de este tipo de libros tiene numerosos puntos de contacto, aunque hay un interés evidente por parte de los círculos eruditos en un uso enfocado a sus inclinaciones eruditas y a la construcción de una historia literaria para la que los libros raros constituían fuentes escritas fundamentales.
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RBM: A Journal of Rare Books, Manuscripts, and Cultural Heritage

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Vol 18, No 2 (2017). Table of Contents

RBM: A Journal of Rare Books, Manuscripts, and Cultural Heritage es la revista de la Association of College and Research Libraries que cubre temas relacionados con las bibliotecas de colecciones especiales y las instituciones del patrimonio cultural. RBM se publica dos veces al año y es una publicación independiente de ACRL.

Al igual que las bibliotecas de libros raros y manuscritos se han convertido en bibliotecas de colecciones especiales, también las bibliotecas de colecciones especiales se han transformado en (o quizás han comenzado a reconocer lo que siempre han sido) depósitos de patrimonio cultural.

Declaración de acceso abierto:
RBM es una revista de acceso abierto. Todos los contenidos están a disposición del público de forma gratuita. Se permite a los usuarios leer, descargar, copiar, distribuir, imprimir, buscar o enlazar con el texto completo de todos los contenidos. Los autores conservan sus derechos de autor y los artículos se publican bajo una licencia CC-BY-NC.

Tesoros de University College of London

Treasures of UCL

Gillian Furlong. Treasures from UCL. First published in 2015 by UCL Press. University College London

Fundada en 1826, como la Universidad de Londres, la University College of London ha adquirido a lo largo de su historia magníficas colecciones de manuscritos, libros raros y archivos que se remontan al siglo IV. Estas colecciones constituyen un importante recurso internacional para la enseñanza, el aprendizaje y la investigación.

Las Colecciones Especiales en los Servicios Bibliotecarios de la UCL reflejan no sólo las tradiciones e historia de la institución. También revelan los intereses cambiantes y las innovaciones de su docencia e investigación, dos áreas por las que la UCL es reconocida.
La Biblioteca fue inaugurada oficialmente en 1829, y sus primeros legados importantes y donaciones vinieron de los profesores de la UCL y de aquellos involucrados en su fundación. Una práctica que continúa en la era digital actual.

Las donaciones más tempranas incluyen los 4.000 libros donados por Jeremy Bentham en 1833, mientras que el primer gran donativo de manuscritos, incluyendo una magnífica Biblia Latina iluminada del siglo XIII, fue realizado por William Steere en 1859.

Entre 1870 y 1894 entraron en la Biblioteca diez colecciones de ciencias , incluyendo tres de las más importantes: las colecciones médicas de William Sharpey y Robert Grant (que contiene la primera edición de De Motu Cordis de William Harvey, 1628). Así como la colección de ciencia legada por John T. Graves, profesor de Jurisprudencia (1838-1843): compuesto por más de 14.000 piezas, incluye los primeros tratados de Sacrobosco (ocho incunables) y 51 manuscritos, de los cuales 11 son de astronomía, astrología, matemáticas y “materia médica”.  Los más notables son un Tractatus de sphera de principios del siglo XIV y un calendario iluminado del siglo XV. Están representadas las primeras ediciones de todos los grandes hitos de la ciencia, la colección Euclides, Principia de Newton y Opticks, así como las de Copérnico, Priestley, Boyle, Kepler, Galileo y Napier, entre otras.

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Las colecciones también ofrecen muchas sorpresas, cubriendo material no inmediatamente asociado con UCL.
Todas ellas contribuyen a la impresionante riqueza de sus explotaciones, entre las que destacan las incluidas en este volumen.

Descifrando el Códice Voynich.

En 1912 un bibliófilo de origen lituano llamado Wilfrid Mihail Voynich adquirió un lote de libros antiguos a los jesuitas del colegio Villa Mondragone (Italia). Entre los ejemplares figuraba un manuscrito muy extraño, enigmático, escrito en una lengua irreconocible para el experto y con unas ilustraciones igual de sorprendentes. Era el códice que luego sería bautizado con su nombre y que hoy en día sigue constituyendo un auténtico misterio en casi todos los sentidos.

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Un par de años más tarde Voynich se estableció en Nueva York con su colección bibliográfica, tras infructuosos intentos por traducir aquel insólito libro, pese a ser un consumado políglota. Falleció en 1930 y el volumen pasó a su viuda, que se lo vendió a otro experto y terminó donado a la Universidad de Yale, que lo conserva en la Biblioteca Beinecke de Libros Raros y Manuscritos.

El códice consta de 240 páginas en tamaño 23×16, no tiene título ni autor y según las pruebas de Carbono14 practicadas en 2009 se lo ha datado entre 1404 y 1438; la tinta también es coetánea. A partir de algunas de sus ilustraciones se sitúa su origen en el norte de Italia, desde donde habría pasado de mano en mano hasta llegar al emperador Rodolfo II de Bohemia, luego no se vuelve a saber más con certeza hasta su descubrimiento por Voynich. Tampoco se conoce quién lo escribió, aunque no faltan teorías al respecto: se ha propuesto al polígrafo Roger Bacon, al astrólogo de la reina Isabel de Inglaterra I John Dee, al alquimista Edward Kelley (que había inventado el idioma de los ángeles, el enoquiano, para engañar a Dee), al herborista Jacobus Sinapius y varios más.

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Nadie ha podido traducir ese manuscrito porque la lengua que utiliza sencillamente no existe. Desde los años 60 sabemos que se trata de un lenguaje natural (o de un código relacionado con un lenguaje natural) porque cumple la Ley de Zipf, una regularidad empírica que sólo se da en estos y que describe la frecuencia aparición de las palabras. Los lenguajes inventados (sobre todo los del siglo XV) no la cumplen.

Las imágenes parecen estar dedicadas a temas como la botánica, la herboristería o la farmacopea, no faltando tampoco la astronomía, la astrología y la alquimia. Sin embargo muchas de las plantas que aparecen son irreconocibles, uniéndose así en rareza a diagramas, signos y escenas de polémica interpretación.

La posible respuesta

Según la teoría de Gibbs, se trata de una suerte de vademecum medieval escrito con un sistema de notación lleno de abreviaturas (centrado, sobre todo, en temas ginecológicos). No es una explicación extraña. En 2014, Stephen Bax, profesor de la Universidad de Bedfordshire aseguró haber descifrado diez palabras del manuscrito. Eran nombres de plantas, por lo que sugirió que se trataba de un libro de historia natural. Las conexiones entre ambas teorías son más que evidentes.

Pero sin un índice de abreviaturas, no podemos saber si el manuscrito es efectivamente un libro de medicina o no. La opinión generalizada entre los investigadores es que estamos cada vez más cerca de encontrar una respuesta a uno de los misterios criptográficos más extraños del mundo, ya que la idea del manual médico empieza a ganar adeptos entre los especialistas.

Fuentes: la Brujula verde y Xataka.com

Inventariar bibliotecas históricas.

 Un inventario en la Fisher Rare Book Library (University of Toronto) encuentra algunos tesoros perdidos.

Oculto dentro de una caja marrón ha aparecido un raro Misal Romano bordado de plata y oro. El libro litúrgico fue diseñado en 1716 para la capilla de una rica familia veneciana, el color de plata del hilo es ahora de un gris aburrido y los marcadores rosados ​​de la cinta han amarilleado. El libro es un raro ejemplo de una encuadernación bordada y sin embargo nunca fue registrado en el catálogo de la biblioteca que “para el mundo había dejado de existir”, comenta Gary Price .

El libro fue descubierto el lunes, primer día de inventario de la biblioteca -el primero en 40 años- que espera revisar los 800.000 libros de la biblioteca en dos semanas. La biblioteca está cerrada para este período y los bibliotecarios van sacando, uno por uno, libros y manuscritos de los estantes, organizando y buscando aquellos que pueden haber sido extraviados, perdidos o robados. El Sr. Carefoote, uno de los bibliotecarios, encontró tres libros extraviados en su primer día de recuento, uno de los libros era Speculum iuris , impreso en Venecia en 1576.

“A veces la gente se sorprende de que los artículos desaparezcan, pero eso es una realidad cuando se trata de un fondo de 800.000 libros”, dijo Loryl MacDonald, director interino de la biblioteca. “La expectativa es pensar que están mal colocados y que alguien los encontrará.”

La Biblioteca de Libros Raros de Thomas Fisher alberga el Departamento de Libros Raros y Colecciones Especiales, incluyendo libros, manuscritos y otros materiales, así como los Archivos y Servicios de Administración de Archivos de la Universidad de Toronto (UTARMS).

The Globe and Mail

El edificio actual fue inaugurado en 1973. Su nombre se puso en honor a Thomas Fisher (1792-1874), que desempeñó un papel activo en la vida pública de la comunidad. En 1973, sus bisnietos, Sidney y Charles Fisher, donaron a la Biblioteca sus colecciones de Shakespeare, varios autores del siglo XX y los grabados de Wenceslaus Hollar, artista bohemio del siglo XVII.

La mayoría del material en la colección de la biblioteca ha sido donado como regalos de bibliotecas privadas. Después de un incendio en 1890 se destruyeron 30.000 libros raros y manuscritos. En ella podemos encontrar el  manuscrito original de Margaret Atwood para The Handmaid’s Taledonado a la biblioteca como parte de una colección de archivos alojada en más de 600 cajas. La biblioteca es también el “hogar” de la poesía de Leonard Cohen y otros escritos, así como una tableta cuneiforme babilónica de Ur  y el primer folio de Shakespeare de 1623.

La Biblioteca de Libros Raros de Thomas Fisher es el mayor repositorio de libros raros y manuscritos accesibles al público en Canadá. Como una de las principales bibliotecas de investigación en América del Norte, el Fisher adquiere, hace accesible y conserva colecciones de investigación de alcance nacional e internacional. Sirve a la facultad, al personal, a los estudiantes y a los alumnos de la universidad, así como al público en general.

El mundo cotizado de los libros antiguos, raros, únicos.

Para los libreros y los coleccionistas son auténticas joyas por las que merece la pena pagar grandes sumas de dinero. Las obras literarias de hace siglos, los libros más raros, primeras ediciones de un ejemplar o las dedicatorias de sus autores son algunos de los factores por los que estos libros son tratados como piezas únicas en el mercado.

Una imagen de varios libros antiguos de la librería Astarloa

Sin embargo, aunque los ejemplares centenarios son los más cotizados, también hay excepciones en la actualidad, como la venta de una primera edición de Harry Potter comprada por 30.000€ en 2005. Su dueño, un hombre de 65 años afincado en la costa oeste de EEUU, que ya tiene alrededor de 600 libros razonaba su compra así: “es muy difícil explicar el sentimiento de euforia que se siente cuando te das cuenta de que posees este libro en particular” según contó a la empresa encargada de la compra, Iberlibro.com.

La pasión por los ejemplares antiguos no solo interesa a los grandes coleccionistas de obras de arte, cualquier persona puede desear tener un pedacito de historia en sus manos. Como dice el librero de una de las tiendas más emblemáticas de Barcelona, Josep Maria Farré, “los libros no están hechos para guardarlos en una estantería, sino para poder tocarlos y disfrutarlos”.

Eso sí, para conseguir alguna de las piezas más valiosas del mundo hace falta tener un cierto poder adquisitivo. Como fue el caso de Bill Gates que realizó la compra más cara de la historia tras desembolsar alrededor de 24 millones de euros por un manuscrito de Leonardo da Vinci.

Hay muchas razones por las que una obra puede alcanzar esas cifras astronómicas y entre estos destacan la antigüedad, la escasez de otros ejemplares, el buen estado del libro, las obras que nunca fueron publicadas o las que pertenecieron a personajes famosos, según informa Pedro Carrera, especialista en marketing de una plataforma online para la compra- venta de estas piezas. Según Josep Maria Farré, los más cotizados son los manuscritos escritos, códices, grandes libros de navegación y rarezas como escritos sobre la historia de América. A estos, añade Iker Madariaga de la librería Astarloa de Bilbao, alguna ejecutoria y sobre todo incunables.

La venta más cara de su historia ha sido este año, con un libro de ornitología de cinco volúmenes grabado a mano del siglo S. XVIII, valorado en más de 160.000€.

Uno de los ejemplares de la librería  Astarloa
Uno de los ejemplares de la librería Astarloa (Astarloa)

 

De lo que más orgullosos están los libreros son de los grandes hallazgos que encuentran cada cierto tiempo, como el pictograma de cuero que consiguió la librería Astarloa sobre la civilización aimara de Bolivia perteneciente a una familia burguesa de Bilbao. Por otro lado, para Farré uno de sus mayores logros fue el archivo oculto perteneciente a la familia Puig i Cadafalch de Barcelona, en el que encontró documentación única sobre la mancomunidad de Cataluña con fecha de 1920.

Libro antiguo en la librería Astarloa
Libro antiguo en la librería Astarloa (Astarloa)

En cuanto al tipo de cliente de estas obras de arte suelen ser particulares que tienen un gran interés por el tema o el libro en concreto o que poseen su propia biblioteca. “No hace falta tener cientos de libros, si tienes seis pero los seis son únicos ya es una buena biblioteca” comenta Farré. También se realizan donaciones y ventas a bibliotecas públicas y otras instituciones que compran periódicamente estos ejemplares.

Las ventas por internet han ayudado a algunas tiendas de libros a sobrevivir, ya que la mayoría de las compras se realizan a través de la red. Sin embargo cuando se trata de piezas antiguas el cliente suele acercarse a la librería para poder ver y tocar el producto. Sobre este tema, Farré reconoce que con la crisis y la recesión a la gente le cuesta más acercarse a estas tiendas, pero aun así rechaza que haya llegado el fin de este sector: “las librerías estamos en la UVI, pero no estamos muertas”.

 

Fuente: http://www.lavanguardia.com/

Digitalizar colecciones de libros impresos antiguos y manuscritos

Directrices para planificar la digitalización de colecciones de libros impresos antiguos y manuscritos. [e-Book]. The Hague, IFLA, 2014.

 

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Texto completo

Directrices de digitalización han proliferado en muchas formas durante los últimos quince años y todas ellas reflejan un conjunto de mejores prácticas que siguen evolucionando. Estas directrices tratan de complementar este conjunto de conocimientos, abordando las necesidades específicas relacionadas con la planificación de proyectos de digitalización de colecciones de libros raros y especiales.

Están escritas desde el punto de vista de los administradores especiales de recolección, bibliotecarios de libros raros, conservadores e investigadores que estudian el objeto físico como un artefacto que lleva la evidencia histórica intrínseca tanto como el contenido intelectual que contiene.

Anticipando las necesidades de los usuarios que ya están llevando a cabo investigaciones digitales basadas en que se requiere un análisis del texto completo o grandes agregaciones de “grandes datos”, estas directrices también ayudará para que los profesionales y no profesionales creen colecciones digitales sostenibles y adaptables que sean reutilizables y sigan teniendo valor para la investigación en el futuro.

Fuente: www.universoabierto.org