Bibliófilos románticos.

Antonio Rodríguez Vela, del Servicio de Información Bibliográfica de la Biblioteca Nacional de España, comparte en El Blog de la BNE un interesante y documentado artículo sobre los Bibliófilos y bibliógrafos, los eruditos españoles del siglo XIX, la edad de oro de la bibliofilia.

Acompañado de una interesante bibliografía nos presenta varios personajes fundamentales de la bibliofilia española cuyas bibliotecas, en muchos casos, forman hoy parte de los fondos de la BNE.

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Aquí reproducimos algunos párrafos de este excelente trabajo de manera resumida:

Destaca como figura central de la bibliofilia romántica española al extremeño Bartolomé José Gallardo (1776-1852), erudito entre los eruditos, poseedor de una memoria prodigiosa, eterno iniciador de ambiciosos empeños que por desgracia pocas veces llegaron a término, autoridad indiscutida en cualquier cuestión referente a la historia de la literatura española.

Otro de sus contemporáneos fue el malagueño Serafín Estébanez Calderón (1799-1867), conocido como El Solitario, siempre interesado por el descubrimiento de desconocidas joyas bibliográficas, su desahogada situación económica le permitió formar una gran colección en la que destacaban los libros de temática árabe.

Otro personaje importante de la la bibliofilia del siglo XIX , fue Pascual de Gayangos (1809-1897), cuyo trabajo mantiene una enorme utilidad hoy en día. También es de destacar su papel en la fundación de la Sociedad de Bibliófilos Españoles y de la Biblioteca de Autores Españoles de la editorial de Rivadeneyra.

José Sancho Rayón (1830-1900), bibliófilo, bibliógrafo y bibliotecario, continuador de la obra de Gallardo. Este había dejado a su muerte una enorme cantidad de papeletas de trabajo con proyectos que nunca llegó a culminar y que Sancho Rayón adquirió, suponemos que con unas expectativas y una ilusión desbordantes. Con este material bruto de unas posibilidades ilimitadas y con la ayuda de Zarco del Valle, Rayón elaboraría una obra que iba a cambiar el concepto de bibliografía en España, el Ensayo de una biblioteca española de libros raros y curiosos (1863), más conocido como el Gallardo.  Obra de referencia todavía vigente siglo y medio después de su publicación, que revolucionó la manera de presentar la bibliografía al incluir reseñas que aportaban datos sobre cada libro y que rescató a autores y títulos casi desconocidos hasta entonces.

Otros de los nombres destacados en la historia de la bibliofilia española del s. XIX son el compositor Francisco A. Barbieri (1823-1894), quien legó su incomparable biblioteca a la Biblioteca NacionalAgustín Durán (1789-1862) a quien la BNE le debe su primer Reglamento y su colección especializada en teatro ; Luis de Usoz y Río (1805-1865), quien , poniendo en riesgo su propia libertad, importó libros protestantes gracias a sus contactos con los círculos cuáqueros de Inglaterra. Gran patriota, decidió que los libros que con tanto riesgo había podido reunir permanecieran en España y en la actualidad forman parte de uno de los fondos más singulares y valiosos de la BNE. 

«Los malheridos» de la Biblioteca Histórica de la USAL.

Compartíamos hace unos días la noticia de la Exposición virtual “Malheridos. La huella del tiempo en las bibliotecas REBIUN”, realizada por el  Grupo de Patrimonio Bibliográfico de REBIUN.

LA BIBLIOTECA HISTÓRICA DE LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA HA COLABORADO EN TRES DE LAS CUATRO SECCIONES

Para la Sección de CENSURA, la Biblioteca colabora con el “Tomus posterior” del Speculum astrologiae de Francesco Giuntini (Lyon 1583), una antología de tratados astrológicos con piezas de Sacrobosco, Purbachio y Copérnico, entre otros autores. El índice expurgatorio de 1640 analizó hasta la extenuación este tomo y, a juzgar por los resultados, el censor firmante en la portada, Francisco Cachupín, lo aplicó estrictamente, de modo que no solo podrán verse censuradas las páginas o fragmentos prohibidos, sino también las distintas modalidades de censura utilizadas: tachones -en línea o en espiral-, tachones más arena, papel pegado y páginas cortadas parcial o completamente.

Para la sección de Mala praxis, es decir, los daños por mala manipulación que infligieron bibliotecarios y usuarios en algunos libros, bien con mala intención, bien por descuido o falta de profesionalidad, la Biblioteca presenta un manuscrito latino del siglo XV, cuyos “defectos” constituyen un ejemplo de mala praxis bibliotecaria: por ejemplo, una gran mancha de tinta, debida sin duda al derrame de un tintero, “adorna” una de sus páginas. Pero por si esto fuera poco, se puede desentrañar una de las frases ilegibles “gracias” a que el bibliotecario la repitió al lado, con su pluma y escritura manifiestamente modernas.

Por último, la Biblioteca está presente en la sección dedicada a la Violencia, donde tienen cabida desde las guerras hasta la acción de usuarios malintencionados. En esta sección, la Biblioteca ha contado con la colaboración del Archivo Universitario, que ha facilitado documentos complementarios al material bibliográfico.

El ejemplo más antiguo es el famoso Códice Calixtino de Salamanca, una de las escasas copias medievales del que se considera primer libro europeo. Este ejemplar sufrió en época imprecisa la mutilación de la miniatura del íncipit, probablemente una C que contenía la representación del papa Calixto II escribiendo, al estilo de la C inicial conservada en los códices de Santiago de Compostela y de la Biblioteca Vaticana. A pesar de ello, el códice aún conserva varias miniaturas más que notables, tres de ellas a página entera.

Los otros dos ejemplos salmantinos de Violencia están relacionados con la Guerra Civil: Salamanca no sufrió especialmente los estragos de la guerra, pero fue sede del Cuartel General de Francisco Franco, entre julio de 1936 y octubre de 1937, y esta circunstancia propició que el bando nacional recurriera a la Universidad y a la Biblioteca en varias ocasiones durante la guerra y la inmediata postguerra. Presentamos dos ejemplos muy distintos: un libro publicado en Madrid en 1936, que recoge una conferencia de tono político pronunciada en Valencia en 1935 y que fue requisado en una librería en 1938; y la incautación, por parte del Ejército del Aire, de las 46 cartas geográficas que conservaba la Universidad: entre ellas, luego adquiridas de nuevo, hemos elegido el mapa de Vizcaya, requisado en octubre de 1936, pocas semanas antes del bombardeo de Guernica.

Los libros del infante Francisco de Paula en la BNE.

Los libros del infante Francisco de Paula en la BNE: un recorrido por la encuadernación española del siglo XIX. [Catálogo de exposición]. Elena Asensio Muñoz y José M. Mato López. Madrid: Biblioteca Nacional de España, 2021. nipo: 824-21-021-2

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La importancia de los libros procedentes de la colección del infante de España Francisco de Paula Antonio de Borbón, adquiridos por la Biblioteca Nacional en 1878, presenta una doble vertiente: por un lado, enriquecieron considerablemente el fondo de partituras de la institución y, por otro, supusieron la incorporación de unos ejemplares notablemente revestidos, los cuales componen un rico muestrario del arte ligatorio español de la primera mitad del siglo XIX.

La documentación musical fue dada ya a conocer en 2012, en una publicación de la propia BNE; el resto de los títulos incorporados son los que se referencian en este trabajo, prestando especial atención a la descripción de sus encuadernaciones.

Al repertorio de obras se añaden una serie de estudios preliminares que ofrecen una visión de conjunto de lo que la biblioteca del infante llegó a ser —su formación, contenidos y organización—, y que reseñan a los más afamados encuadernadores que trabajaron las cubiertas de estos libros. Artistas de la talla de Pascual Carsí, los Sancha —Gabriel e Indalecio—, Santiago Martín, Pedro Pastor, Miguel Ginesta Clarós y su hijo Miguel Ginesta de Haro, Francisco Cifuentes, Antonio Suárez, Tomás Cobo o José Martín Alegría, cuyos nombres aparecen hoy indisolublemente ligados a un momento de extraordinario esplendor en la historia de la encuadernación artística española.

Incunabula: 550 años de la llegada de la imprenta a España.

EN la BNE custodian un magnífico «Catholicon» (Inc/1298) impreso en 1460 y atribuido al propio Gutenberg

Con Incunabula: 550 años de la llegada de la imprenta a España, la Biblioteca Nacional de España conmemora los 550 años de la llegada a España de la imprenta, el invento de Gutenberg que introdujo la modernidad a mediados del siglo XV. A los libros realizados con el “nuevo arte maravilloso de escribir” desde su inicio hasta el 31 de diciembre de 1500, se les denomina incunables (salidos de la cuna).

Del 21 de abril de 2022 al 23 de julio de 2022.

La imprenta llega a España en 1472, año en que Juan Párix de Heidelberg instala su taller en Segovia a instancias de su obispo, Juan Arias Dávila. El primer libro salido de esta imprenta es el Sinodal de Aguilafuente, actas del sínodo celebrado en esta villa segoviana a principios de junio de 1472, siendo hasta el momento el primer libro impreso en España y en español. De este libro tan solo se conserva un ejemplar en el mundo en la Catedral de Segovia, que se expone en Incunabula.

Sinodal de Aguilafuente

Desde entonces los impresores se repartirán a lo largo de la nación. Así ocurrió con Barcelona, Valencia, Zaragoza, Sevilla y otras muchas localidades (hasta superar las 30), de las que se mostrarán sus primeros impresos, además de algunos de los incunables más significativos de 13 localidades de más de 20 tipógrafos.

La imprenta nace ante la necesidad de reproducir un texto en múltiples ejemplares con rapidez y precisión. Antes existió un intento de hacerlo mediante planchas de madera grabadas (libro xilográfico), pero estas había que realizarlas a mano y solo servían para un texto. Incunabula contará con un libro xilográfico, Biblia pauperum (c. 1440-1450), además de uno de los primeros incunables conservado en la Biblioteca Nacional de España, el Catholicon, de Johannes Balbus, impreso en 1460 en Maguncia y atribuido a Gutenberg.

Se muestran ejemplos de las tipografías utilizadas, redonda o romana, y gótica, además de la hebrea y con caracteres musicales como el primer libro con música Lux bella seu Artis cantus (Sevilla, 1492).

Si los primeros incunables emulan a los manuscritos como una forma de acercarse al lector de aquel momento, también la ilustración se presentará con iniciales y orlas similares a las que aparecían en los manuscritos. Poco a poco irán incorporando grabados y otros adornos, de los que hay una buena selección en Incunabula, como el Fasciculum temporum (Sevilla, 1480), el primer libro español con grabados; o el mapamundi de la Cosmographia de Pomponio Mela (Salamanca, 1498).

Textos jurídicos, litúrgicos, médicos, literarios o la Gramática de Nebrija (Salamanca, 1492) cierran esta muestra con algunos ejemplos de los múltiples contenidos que estos primeros testimonios de la imprenta encerraron en sus páginas

Excepto el Sinodal de Aguilafuente, conservado en la Catedral de Segovia, el resto de los ejemplares procede de los fondos de la Biblioteca Nacional de España, dando muestra una vez más de la riqueza del patrimonio bibliográfico que atesora esta institución.

Se expondrán una veintena de obras, una selección de herramientas y materiales tipográficos, y la réplica de una imprenta del siglo XVII procedente de la Imprenta Municipal-Artes del Libro de Madrid.

Comisarios: María José Rucio y Fermín de los Reyes.

Información práctica

  • Del 21 de abril de 2022 al 23 de julio de 2022
     De lunes a viernes de 09:30 a 20:00 h. Sábados, de 9:30 a 14:00 h.
    Domingos y festivos cerrado.
  • Vestíbulo, Salón Italiano y Antesala del Salón de Lectura María Moliner 
  • Entrada gratuita y libre hasta completar aforo (20 personas).
    Reservas visitas individuales: 10 personas Visitas para grupos con guía propio, es imprescindible la reserva de hora en la web y el uso de micrófono y auriculares. La visita tendrá una duración máxima de 20 minutos. Último pase media hora antes del cierre.

Viajar (Guía Repsol) en la Biblioteca Histórica de la Universidad de Salamanca.

Reportaje de la Biblioteca Histórica en la Guía Repsol, sección Viajar donde encontramos una foto entrañable para nosotros : los dos últimos bibliotecarios encargados de, entre otras muchas tareas, hacer las visitas institucionales y académicas, Eduardo Hernández, en activo desde 1995, y Pepe Rincón, jubilado en 2007.

En este reportaje podemos ver algunos ejemplos de los tesoros que la Biblioteca custodia y de los que ya hemos hecho referencia en otras ocasiones en nuestro blog: Los Elementos de Euclides, el Códice Calixtino, las Obras de Séneca traducido del latín al castellano -siglo XV- por Alonso de Cartagena, Historia de la composición del cuerpo humano, de Juan Valverde de Amusco (siglo XVI).

Son también destacables obras como el manuscrito de la Fazienda de Ultramar, una biblia romanceada del siglo XIII traducida al español; la edición incunable de Dioscórides, de Aldo Manuzio; o los tres ejemplares de las Virtuosas de Clara Mujeres, de Álvaro de Luna y del que solo existen 5 en el mundo (siglo XV). Aunque si Pepe tuviera que destacar una obra, no lo dudaría. El Libro de Buen Amor, de Arcipreste de Hita, es su favorito, su niña bonita. «La biblioteca custodia uno de los tres ejemplares que existen, siendo el nuestro el más tardío y el más completo». 

Un amplio reportaje con magníficas fotografías de la Biblioteca y de algunos de sus libros más preciados que recomendamos a todos nuestros seguidores. [VER REPORTAJE]

Los libros de los Maestros de la Sorbona. Sus bibliotecas desde el s. XIII hasta el Renacimiento.

Angotti, C., Fournier, G., & Nebbiai, D. (Eds.) 2017. Les Livres des maîtres de Sorbonne : Histoire et rayonnement du collège et de ses bibliothèques du xiiie siècle à la Renaissance. Paris : Éditions de la Sorbonne. DOI 10.4000/books.psorbonne.28921

LIBRO EN ACCESO ABIERTO

El Colegio de la Sorbona fue creado en 1257 en París bajo los auspicios de los poderes real y papal. Entre los colegios seculares, se innovó al dotarse de edificios e ingresos regulares y al poner de relieve su vocación intelectual, donde la biblioteca era el elemento principal. A finales del siglo XIII ésta contaba con más de 1.000 volúmenes y estaba organizada en dos depósitos, uno de consulta in situ y otro de préstamo, para satisfacer las necesidades de los socios, estudiantes y profesores.

Esta obra estudia los libros del colegio, desde su adquisición por los maestros hasta su entrada en el establecimiento. Analiza su circulación dentro de los distintos repositorios y su uso por parte de los «sorbonistas» o de los lectores extranjeros. Aclara las relaciones del colegio con su entorno institucional y social, y la influencia cultural ejercida por la biblioteca desde la Edad Media hasta el Renacimiento. Dos instrumentos completan esta publicación: una guía codicológica de los manuscritos del colegio y una bibliografía exhaustiva de obras sobre su biblioteca.

Al reunir varias disciplinas (historia, literatura, sociología y filosofía), este libro ofrece los primeros hitos de una historia renovada de las bibliotecas universitarias.

Primeros Libros de las Américas, Impresos americanos del siglo XVI en las bibliotecas del mundo.

El proyecto Primeros Libros de las Américas. Impresos americanos del siglo XVI en las bibliotecas del mundo, del cual la Biblioteca Lafragua es socio fundador y coordinador, ofrecerá el día 10 de diciembre un programa de tres conferencias en el marco de su reunión anual de socios participantes. El evento es gratuito y se dará certificado de asistencia.

ENLACE DE REGISTRO Y ASISTENCIA

La Biblioteca Histórica de la Universidad de Salamanca participa en este proyecto con 11 libros. 

PROGRAMA viernes 10 de diciembre (horario de México):

  • 09:30 am   Video: Presentación del Proyecto Primeros Libros de las Américas
  • 10:00 am   Demostración: Presentación del nuevo sitio web del proyecto
  • 10:30 am   Conferencia: Una nueva tipobibliolografía: la imprenta en México en el siglo XVI, Dra. Guadalupe Rodríguez Domínguez, Facultad de Ciencias Sociales yHumanidades, Universidad Autónoma de San Luis Potosí (México)
  • 11:00 am   Descanso
  • 11:15 am   Conferencia: Previniendo la “herejía”: publicación en el México del siglo XVI, Dr. Albert A. Palacios, LLILAS Benson Colecciones y Estudios Latinoamericanos, The University of Texas at Austin (Estados Unidos)
  • 11:45 am   Descanso
  • 12:00 pm   Conferencia: La «Opera Medicinalia» (1570) de Francisco Bravo, Dr. José Gaspar Rodolfo Cortés Riveroll, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (México)

El proyecto Primeros Libros de las Américas está construyendo una colección digital de impresos mexicanos del siglo XVI. Estas obras son importantes porque representan las primeras impresiones en el Nuevo Mundo y proporcionan fuentes primarias para estudios enfocados en una variedad de sujetos académicos. De los aproximadamente 220 títulos que se conoce que han sido impresos, se sabe que 136 títulos han sobrevivido hoy en día.

En este proyecto participan diversas instituciones alrededor del mundo; entre ellas se encuentran la Biblioteca Palafoxiana (Puebla, México), la Biblioteca Lafragua (Puebla, México), la Biblioteca Franciscana (Cholula, México), la Benson Latin American Collection (Texas, EUA), la Cushing Library (Texas, EUA) y la Biblioteca Histórica Marqués de Valdecilla (Madrid, España).

La Universidad de las Américas alberga digitalmente 57 títulos de la colección de Primeros Libros de las Américas. Los datos publicados en este sitio fueron autorizados por el proyecto para tenerlos disponibles desde nuestra propia biblioteca.

Catálogo de manuscritos medievales de la Biblioteca Histórica «Marqués de Valdecilla» (Universidad Complutense de Madrid).

Catálogo de manuscritos medievales de la Biblioteca Histórica «Marqués de Valdecilla» (Universidad Complutense de Madrid). Antonio López Fonseca, Marta Torres Santo Domingo (eds.). Madrid: Universidad Complutense, 2019. ISBN: 978-84-669-3618-7

Descarga gratuita en formato PDF

El catálogo ofrece una descripción completa, moderna y sistemática, con numerosas láminas, del fondo manuscrito más antiguo de la UCM, conservado en la Biblioteca Histórica «Marqués de Valdecilla». Incluye 150 códices escritos en cinco lenguas (hebreo, arameo, griego, castellano y latín), copiados entre los s. IX-XVI en la Península ibérica, Bizancio, Italia, Francia o Baviera, entre otras localizaciones, y reunidos en Alcalá, en su mayoría en el Colegio Mayor de San Ildefonso, fundado en 1499 por Cisneros. La colección tiene carácter universitario y está marcada por la elaboración de la Biblia Políglota Complutense. Se añaden los 11 códices perdidos durante la Guerra Civil (1936-1939), descritos a partir de las noticias conservadas.

Los códices griegos de la Universidad Complutense de Madrid.

Fuente: Folio Complutense

Los códices griegos de la Universidad Complutense de Madrid proceden del Colegio Mayor de San Ildefonso de la Universidad de Alcalá, en el que ingresaron en la época del cardenal Cisneros, a principios del siglo XVI, con el fin de servir de base para los trabajos de la Biblia Políglota Complutense dirigidos, en la parte griega, por el catedrático Demetrio Ducas. Han sobrevivido sólo 7 códices de un conjunto que, con toda probabilidad, fue más amplio y que fue mermando a lo largo de los siglos debido a préstamos a otras bibliotecas e instituciones, pérdidas y la guerra civil española de 1936-1939.

En el marco de la Semana de la Ciencia y la Innovación 2021 en Madrid, se han realizado en la Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid varias actividades de difusión de proyectos de investigación relacionados con sus fondos bibliográficos. Aquellos que no han podido asistir, podrán acercarse a estos ejemplares a través de dos vídeos de corta duración sobre los principales manuscritos griegos que alberga la Biblioteca Histórica de la UCM, alojados en la página web de Manuscritos griegos permitiendo así su mejor  visibilidad. 

Un paseo virtual por el fondo manuscrito griego de la UCM.

El más antiguo es un códice lexicográfico de los siglo X u XI procedente de la Abadía del Archimandrato de San Salvador de Lengua Fari en Mesina, que contiene el Lexicon de San Cirilo, y una variada colección de glosas, entre ellas partes abreviadas del llamado Lexicon de Zonaras y la carta de Teodosio el Gramático sobre el Léxico de cánones de San Juan Damasceno (BH MSS 30). Del siglo XIV es un Menologium Graecorum o Calendario griego, con una «Vitae Sanctorum», copiado en letra rojiza por Miguel sacerdote en el Monte Athos (BH MSS 26). Se conservan 2 códices bíblicos, un Antiguo Testamento muy deteriorado del siglo XVI, regalo del senado veneciano a Cisneros (BH MSS 22) y un volumen de Salmos (BH MSS 23). El último grupo es un conjunto de 3 manuscritos del siglo XVI con obras fundamentalmente de Ptolomeo, aunque contiene de otros autores como Heliodoro (BH MSS 27BH MSS 28 y BH MSS 29).

BH UCM 22: La recuperación de un manuscrito griego del s. XVI

Durante la Guerra Civil Española (1936-1939) la Ciudad Universitaria se convirtió en frente de combate de la defensa republicana y los libros de la biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras fueron utilizados en barricadas y trincheras y como parapeto en las ventanas. Durante varias décadas el BH MSS 22 se dio por perdido en aquella contienda, hasta que en 1973 el biblista Natalio Fernández Marcos llamó la atención sobre la existencia del manuscrito, que había quedado seriamente dañado por efecto del fuego, aunque todavía en 1974 Gregorio de Andrés lo presentaba en su Catálogo como «deperditus» (1974, 244). Los daños de este manuscrito «redivivo» (Fernández Marcos 2005) han afectado sobre todo a su parte inicial y final, al interior de los fascículos y a la sección superior de los folios, y por supuesto a la encuadernación,que ha desaparecido por completo. Por el contrario, en la parte central del códice el texto se ha conservado con mayor integridad.

Desde su «reaparición», se ha trabajado en la Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense en la restauración del manuscrito, cuyos fragmentos, de muy diversos tamaños, se preservan actualmente en fundas de vinilo transparentes guardadas en una caja. A comienzos de este siglo se elaboraron dos CDs con una primera -y meritoria- reproducción parcial de algunos fragmentos, aunque presentados todavía en desorden, con algunos errores de reproducción y sin identificación de los pasajes transmitidos: eran, en total, 116 imágenes correspondientes a 58 fragmentos r-v, en su mayoría de los libros i y ii de Reyes y Macabeos, identificados luego por Fernández Marcos (2005, 72-77).

En 2018, con motivo de la nueva catalogación del fondo antiguo de la Universidad Complutense, se puso en marcha un proyecto de digitalización de la totalidad de los fragmentos por Carlos Martins de Jesus (Universidad de Coimbra) y Felipe G. Hernández Muñoz (Universidad Complutense) en el marco de un proyecto coordinado con la Universidad de Salamanca sobre manuscritos griegos en España. Esta nueva digitalización y ordenación, ya casi completadas a falta de la inserción en los folios correspondientes de algunos fragmentos menores, apenas legibles, consta, a fecha de hoy, de más de 600 imágenes, correspondientes a 223 ff. r-v, en distinto grado de conservación, de los 307 que sabemos que originalmente contenía el manuscrito completo.

Digitalización del fondo de manuscritos de la Biblioteca de la Universidad de Sevilla.

La Biblioteca de la Universidad de Sevilla da por concluida la digitalización de los cerca de 1.200 manuscritos que custodia en la sede de la Biblioteca Rector Antonio Machado y Núñez junto con el resto de la colección histórica. El fondo de manuscritos de la BUS abarca desde el siglo XIII a la primera mitad del XX y procede tanto de las bibliotecas jesuíticas y conventuales como de donaciones y legados particulares.

Culmina así una labor iniciada hace unos años, también con otra ayuda del Ministerio, que ha permitido digitalizar 280.000 imágenes de manuscritos. El total de imágenes supera las 450.000. Estos manuscritos pueden ser consultados en la plataforma Internet Archive, donde la BUS aloja su fondo histórico digitalizado, en IDUS, Depósito de Investigación de la Universidad de Sevilla y en HISPANA.

Eduardo Peñalver, jefe de Sección Fondo Antiguo de la US, reconoce que ha sido un trabajo «laborioso y meticuloso», porque el material que se ha tenido que manipular (450.0000 imágenes en total ubicadas en la sede de la Biblioteca Rector Antonio Machado) ha requerido de tiempo, rigor y técnica. «Se trata de incunables y de libros impresos entre los siglos XVI y XIX, ejemplares únicos cuyo valor patrimonial es, sencillamente, incalculable. Muchos son piezas de museo», subraya Peñalver.

Eduardo Peñalver, jefe de Sección Fondo Antiguo de la US.

El fondo de manuscritos abarca desde el siglo XIII a la primera mitad del XX (de este último siglo, hay pocos ejemplares), por lo que son documentos clave para investigadores de campos como la Historia y la Filología. Sobre su estado de conservación, «hay de todo», reconoce el jefe del Fondo Antiguo. «Cada ejemplar ha tenido su propia vida. Ha estado en contacto con el fuego, el agua o ha sufrido ataques de xilógafos. Los libros más antiguos están mejor por la calidad del soporte», abunda Eduardo Peñalver.

Los manuscritos proceden de las bibliotecas jesuíticas y conventuales, pero también de legados y donaciones particulares, entre las que destacan las de Manuel Andérica, Antonio Delgado Hernández, Joaquín Hazañas y Luis y Santiago Montoto, entre otros.

Destacan los códices medievales, la mayoría iluminados, «algunos de una belleza extraordinaria», como la ‘Biblia’, que podría remontarse al siglo XIII o XIV, o la procedente del Colegio de San Acacio, en cinco volúmenes, datada en la primera mitad del siglo XV. Hay, además, manuscritos biográficos, como la ‘Historia de la vida del glorioso patriarca San Bruno’; religiosos, como un curioso ‘Tratado de exorcismos y exorcistas de la Iglesia católica’, e históricos, entre ellos, un traslado de la relación de cargos contra Rodrigo Calderón, marqués de Siete Iglesias.

Entre los muchos manuscritos, también «abundantes», de tema sevillano, el Fondo Antiguo resalta las ‘Reglas de la cofradía de la Santísima Vera Cruz’; el ‘Memorial de la Historia y cosas eclesiásticas de Sevilla’ y el ‘Catálogo de sus ilustrísimos arzobispos’, del abad Sánchez Gordillo; una copia del ‘Libro de las antigüedades y grandeza de la ciudad de Sevilla’, de Pablo Espinosa de los Monteros, o una interesante relación del incendio que asoló en 1792 al teatro El Coliseo de Sevilla, que lleva por título ‘Lo que sucedió en el corral de comedias del Coliseo de Sevilla’.

Fuente: Biblioteca Universidad de Sevilla

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