Beatos en la Biblioteca Nacional

Sólo dos beatos se conservan en la Biblioteca Nacional, siendo el Beato Vit/14/2, encargado en 1047 por el rey Fernando I y doña Sancha, y realizado quizás, por Facundo, en San Isidoro de León, uno de los más bellos ejemplares con noventa y ocho miniaturas dotadas de sorprendente expresividad.

Junto a éste, el Beato Emilianense Vit/14/1 es el más antiguo de cuantos se conservan y el más próximo al prototipo original, por lo que es conocido como el Beato Primero, o Beato Antiguo.

La BNE realizó este interesante video promocional de sus dos obras:

 

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“Astronomicum Caesareum”, de Pedro Apiano.

La astronomía, ciencia dedicada al estudio de los astros, su movimiento y las leyes que los rigen, tuvo en los siglos XV y XVI una gran relevancia a nivel universitario. Así se refleja en la Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca, que cuenta con un amplio listado de obras sobre astronomía, aunque probablemente ninguna alcance la importancia y belleza del ejemplar del “Astronomicum Caesareum”, de Pedro Apiano.

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Detalle de una de las esferas de la obra de Apiano

“Es una obra magnífica tanto en el contenido como en la forma”, asegura Margarita Becedas, directora de la Biblioteca Histórica, y subraya: “Es la demostración de que 40 años después de la época incunable la imprenta había llegado a una madurez increíble”.

Así es, el “Astronomicum Caesareum” (Ingolstadt, 1540) es una obra maestra de la astronomía, pero también de la imprenta, hasta el punto de que está considerado el más espectacular impreso del siglo XVI.

¿Y por qué es tan especial? Son muchos los aspectos que dan valor a esta obra. En primer lugar su autor, Peter Bennewitz, o en castellano Pedro Apiano, un astrónomo alemán que llegó a ser el cosmógrafo del emperador Carlos V, precisamente por encargo suyo realizó esta edición de su más famoso trabajo, un estudio ilustrado de la astronomía ptolemaica que constituye la obra astronómica más relevante antes del “De Revolutionibus”, de Copérnico de 1543.

“Astronomicum Caesareum” (Ingolstadt, 1540) . Pedro Apiano.

Son muchas las ediciones publicadas de esta obra, principalmente en formato cuarto y en blanco y negro aunque con esferas móviles. Sin ir más lejos, la Biblioteca Histórica cuenta con una edición en castellano publicada en Amberes. Pero la importancia del ejemplar que hoy protagoniza este reportaje va más allá del texto escrito en latín, el “Astronomicum Caesareum” es una de las joyas más destacadas del patrimonio bibliográfico de la Universidad que, además, es única en el mundo.

Existen otros ejemplares pero con diferentes colores. Recordemos que probablemente fue un encargo del rey, así que Apiano elaboró una edición de lujo en su propia casa o en alguna imprenta familiar porque no figuran más datos. De tamaño folio, es un libro muy renacentista, de modo que, aprovechando el texto a dos columnas, el impresor juega creando formas diversas; las imágenes de las iniciales, pese a ser en blanco y negro, tienen tal calidad que Becedas asegura que solo con ellas esta edición podría pasar a la historia de la imprenta, pero es que, además, el libro cuenta con abundantes ilustraciones y esferas móviles, unas 36, hechas con cinco o seis capas de discos para su movimiento. Todas ellas están decoradas con representaciones clásicas astronómicas o dragones. Asimismo, al final de la obra se incluyen figuras para montar instrumentos de observación.

Lo que hace única a esta obra es su color; fue elaborada en blanco y negro pero se mandó pintar después, de forma que las tonalidades de sus dibujos y esferas hacen que no existan dos ejemplares idénticos. Y un detalle de ese espíritu renacentista es el colofón, con escritura especular, un juego propio de Leonardo da Vinci, que hace necesario el uso de un espejo para su lectura. Un ejemplo, sin duda, de la madurez de la imprenta, en este caso alemana, cuando solo habían pasado 40 años de los incunables.

120 páginas de un valor incalculable que, sin embargo, no se sabe cómo llegaron a la Universidad de Salamanca. Pudo ser una compra o una donación, lo único que está claro es que no llegó con la expulsión de los Jesuitas, ni por los colegios o la desamortización. Margarita Becedas explica que en la biografía de Torres Villarroel se cuenta que en la oposición para elegir a su sustituto, él propuso que el elegido demostrase sus conocimientos en el manejo del “Astronómico Cesáreo”, de Pedro Apiano. Esto fue en 1752, así que antes de esa fecha la obra ya formaba parte de los ricos fondos de la Biblioteca Histórica.

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FUENTE: La Gaceta (Salamanca). 28/07/2018

La Biblioteca Chinguetti (Mauritania)

Mauritania es conocida en todo el mundo árabe, pero casi nada en Occidente, por su enorme riqueza cultural de manuscritos árabes, muchos traídos de Oriente árabe por los peregrinos que volvían de la Meca, algunos recopilados por los estudiantes del Corán  y otros compuestos por juristas propios, poetas e historiadores de Mauritania. Ahmad Yahya Ould Mohamed, director de manuscritos en el Instituto Mauritano de Investigación Científica (IRMS) en Nouakchott, cree que no es una casualidad que se haya encontrado en el pequeño pueblo de Boutilimit, a unos 150 kilómetros al este de la capital, un manuscrito completo: una gramática escrita por Ibn Rushd, conocido en Occidente como Averroes.

Ahmad Ould Mohamed ha estado viajando a lo largo de Mauritania desde hace más de 20 años, visitando bibliotecas privadas, catalogando su contenido y exhortando a sus cuidadores para salvaguardar sus tesoros escritos. Mauritania nunca tuvo grandes centros de población sedentaria: sus cuatro ciudades de caravanas históricas, Chinguetti, Wadan, Walata y Tichit, todas ahora designadas por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, son pueblos antiguos, y sus gentes están orgullosas de sus bibliotecas.

Chinguetti: la biblioteca del desierto

Chinguetti es la que recibe la mayor fama. La ciudad fue fundada a finales del siglo XIII y fue centro de comercio de caravanas entre África del Norte y el África Negra, siendo la metrópolis de mayor apogeo cultural de la región a principios del XVII. Es la  Ciudad Santa del Islam, Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1.996, Ciudad Cultural de Mauritania y Puerta del Desierto. Durante muchos siglos, toda Mauritania era conocido en el Oriente árabe como “shinqit bilad- la tierra de Chinguetti“, aunque el término no aparece en ninguno de los grandes geografías árabes medievales. El más famoso escritor moderno de Mauritania, Ahmad ibn al- Amin al- Shinqiti (1863-1913), en su compendio geográfico y literario Al- Wasit, escribió elogiosamente sobre el encanto especial de su ciudad natal.

Los manuscritos de Chenguetti, de gran valor, se conservan en bibliotecas privadas de varias familias. Se han conservado cerca de más de 1.300 manuscritos de incalculable valor, algunos de ellos datan de los S. IX y X, con textos del Corán, filosofía, gramática, medicina, matemáticas, poesía, astronomía, etc.

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En la actualidad hay cuatro bibliotecas familiares: Al Habot, Al Ahmad Mahmoud, Al Hamoni, y Ould Ahmad Sherif. Todas bastante bien organizadas, catalogadas y abiertas para visitas tanto académicas como turísticas. De hecho, gran parte de los ingresos de la ciudad hoy en día provienen de estas visitas.

La biblioteca Al Habot es la más conocida y mejor catalogado. Fundada en el siglo XVIII por Sidi Mohamed Ould Habot (1784-1869), descendiente del primer califa del Islam, Abu Bakr al Siddiq, creció a través de adquisiciones de las bibliotecas del norte de África y de otros lugares, así como por la copia de los libros disponibles en la localidad. El más antiguo de los manuscritos de la colección de 2.000 ejemplares, es desde el año 1088. Esta biblioteca tiene la única copia completa que se conoce del autor granadino Abu Hilal al-Askari,  Tashih al-wujuh  wa al-Naza’ir (La corrección de las apariencias).


Fuente: literafrica.wordpress.com

Sistemas de conservación preventiva en la Biblioteca Histórica.

La Universidad de Salamanca y la Fundación Santa María la Real optimizan los sistemas de conservación preventiva de la Biblioteca General Histórica.
La intervención contempla la monitorización de la Sala de manuscritos e incunables y la Antigua librería del Estudio salmantino en el marco del proyecto internacional HeritageCare para la conservación del Patrimonio.

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Detalle de la Sala de manuscritos e incunables

El Grupo TIDOP de la E.P.S de Ávila desarrolla la iniciativa, seleccionada como ‘proyecto modelo’ en el Año Europeo del Patrimonio Cultural y puesta en marcha coincidiendo con la conmemoración del VIII Centenario.

La Universidad de Salamanca y la Fundación Santa María la Real optimizan los sistemas de conservación preventiva de la Biblioteca General Histórica | Sala de Prensa
Detalle de una de las reconstrucciones 3D del Edificio Histórico realizadas por el Grupo TIDOP de la Universidad de Salamanca

La Universidad de Salamanca, a través de su Grupo de Investigación Reconocido TIDOP, y la Fundación Santa María la Real optimizan los sistemas de conservación preventiva de la Biblioteca General Histórica en el marco del proyecto internacional HeritageCare, que impulsa la conservación preventiva del patrimonio histórico arquitectónico del Sur de Europa y que acaba de ser seleccionado como proyecto modelo en el Año Europeo del Patrimonio Cultural.

La sinergia entre ambas entidades propiciará el desarrollo de un sistema experto adaptado al patrimonio que, alimentado por datos 3D e imágenes junto con datos de monitorización de la antigua librería del Estudio salmantino, permita ser una herramienta que apoye “no sólo la conservación preventiva del edificio sino también su conservación predictiva, atendiendo al lema del proyecto Más vale prevenir que curar”, según explicó el responsable del proyecto en la Universidad, Diego González Aguilera, a Comunicación USAL.

Son varias las actuaciones que tanto el GIR TIDOP como la propia Fundación Santa María la Real han realizado sobre el patrimonio histórico de la institución salmantina. Sin embargo, es la primera vez que ambos colaboran en favor de uno de los legados más preciados de la institución, la Biblioteca General Histórica.

Monitorización de la biblioteca

Para ello, se ha procedido a la instalación de una treintena de sensores que, distribuidos en lugares estratégicos, tanto de la Biblioteca como de la sala de incunables, permitirán a los expertos controlar y saber cómo se encuentran en todo momento las condiciones de temperatura, humedad o luminosidad.

Otra de las variables monitorizadas será la presencia de xilófagos que podrían afectar tanto a los manuscritos como a la estructura de la biblioteca. Igualmente, se tendrán en cuenta aspectos como la seguridad o la radiación solar.

Un año de observación y toma de datos

Aunque los sensores comenzarán a captar y transmitir información en los próximos días, los técnicos de la Fundación Santa María la Real, encargados de su instalación, recuerdan que para poder tener una información certera y precisa de las condiciones y variables que afectan al espacio es necesario observarlo durante al menos un año. A partir de ese momento, sí podrían extraerse conclusiones que permitan optimizar las medidas de conservación preventiva y mantenimiento.

Asimismo, con la instalación efectuada en la Biblioteca se ha aprovechado también para llevar a cabo tareas de mantenimiento en los sensores ubicados en la Fachada Rica. Cabe recordar que, durante la restauración de la Fachada Rica de las Escuelas Mayores, se instalaron sensores en la Sala de manuscritos e incunables con el objetivo de comprender mejor los procesos de degradación y establecer políticas de conservación preventiva. El análisis de los datos ha permitido entender cómo las visitas afectan a la conservación de los libros más valiosos y se ha propuesto un cambio en los horarios de ventilación para mejorar su conservación.

Mapa tridimensional inédito de las Escuelas Mayores y la antigua librería

Asimismo, el Grupo TIDOP ha acometido recientemente una digitalización tridimensional de la Biblioteca y del conjunto de las Escuelas Mayores con un sistema láser de cartografiado móvil, capaz de proveer información a medida que nos desplazamos por el edificio incluso por sus partes más complejas, generando un mapa tridimensional inédito hasta el momento, lo que supone una gran contribución a la preservación del legado de la institución salmantina en el año de su VIII Centenario.

La biblioteca de la cátedra salmantina es un espacio único, no solo por su arquitectura, sino por albergar más de 2.770 manuscritos, 483 incunables y otros 62.000 volúmenes impresos entre los siglos XVI y XVIII. El proyecto HeritageCare permitirá desarrollar acciones que contribuyan a seguir mejorando la conservación preventiva del espacio y de los volúmenes que custodia.

Digitalización completa de la Biblioteca y de las Escuelas Mayores en su conjunto

La digitalización tridimensional completa e integral de la Biblioteca General Histórica y de su sala de incunables, así como de todo el edificio histórico (incluyendo el antiguo Cielo de Salamanca y el bajo cubierta de la propia biblioteca), imposible de adquirir por los sistemas láser e imagen convencionales, permitirá disponer de una información de enorme valor no sólo para el proyecto europeo, sino para posteriores estudios sobre el conjunto arquitectónico.

HeritageCare

El proyecto internacional HeritageCare, en el que se enmarca eta nueva actuación, está coordinado desde la Universidade do Minho y desde su inicio en 2016, el equipo multidisciplinar que integra el proyecto trabaja para mejorar la conservación preventiva de edificios históricos, así como para crear una entidad que se ocupe de garantizar el cumplimiento de la metodología y la sostenibilidad de los resultados.

La iniciativa tiene como principal objetivo mejorar la conservación preventiva de edificios históricos mediante el desarrollo de una metodología, basada en buenas prácticas, que involucre a los propietarios de los edificios y les facilite una herramienta capaz de mejorar el diagnóstico. El proyecto incluye 60 casos de estudio e intervención y uno de ellos es la Biblioteca de la Universidad.

La Universidad de Salamanca y la Fundación Santa María la Real son, junto con el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, las tres entidades españolas que participan en el proyecto. HeritageCare se enmarca en el programa Interreg SUDOE y cuenta con un presupuesto global de 1.686.282,82 €, de los cuales 1.264.712,11 € se financian a través del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

Integrantes del Grupo TIDOP en una foto de archivo. A la derecha, el catedrático de Ingeniería Cartográfica, Geodésica y Fotogrametría y director del Grupo TIDOP, Diego González Aguilera

Grupo de Investigación Reconocido y Unidad de Investigación Consolidada TIDOP

Se crea en el año 2005 y pertenece al Departamento de Ingeniería Cartográfica y del Terreno de la Escuela Politécnica Superior de Ávila. Bajo la dirección del catedrático de Ingeniería Cartográfica, Geodésica y Fotogrametría Diego González Aguilera se caracteriza por poseer una composición multidisciplinar, con miembros especializados en diferentes campos: geomática, informática, computación, ingeniería industrial, ingeniería civil y arquitectura.

Una de las principales fortalezas del GIR TIDOP es su amplia transferencia de tecnología con más de 15 patentes y 25 propiedades intelectuales. Premiado a tanto a nivel internacional como nacional en numerosas ocasiones, actualmente centra sus esfuerzos investigadores en el desarrollo de algoritmos y herramientas para el modelado tridimensional a escala utilizando para ello fotografías o nubes de puntos.

Fundación Santa María la Real

La Fundación Santa María la Real del Patrimonio Histórico, un proyecto desde Castilla y León, es una entidad privada sin ánimo de lucro, cuya misión fundamental es la de promover iniciativas de desarrollo sostenible, basadas en estudio, investigación, restauración, conservación y difusión del patrimonio.

Imago Hispaniae: Rediseñar un espacio en el siglo XVI

“Ningún mapa sustituye a la región cartografiada, pero al mismo tiempo (…) una carta bien trazada simplifica el recorrido”

Tomás Granados Salinas. Director de la colección Libros sobre libros (FCE)

Imago Hispaniae. Exposición


El 20 de mayo de 1570, ve la luz la primera recopilación de mapas impresos bajo el título Theatrum Orbis Terrarum (Teatro de toda la Tierra) obra de Abraham Oertel, latinizado Ortelius, anticuario, comerciante encuadernador y decorador de mapas natural de Amberes. La Iniciativa surgió tras la edición de una compilación de 38 mapas en un volumen a petición de un cliente, el comerciante Gilles Hoofman, para la que Ortelius recurrió a mapas de diversos países impresos mayoritariamente en Roma.

El antuerpiense, dotado de un fino instinto comercial, decidió dedicarse a la producción de colecciones de mapas encuadernados. Para ello mandó reducir y grabar a un tamaño semejante 53 mapas que conformarían el corpus de la obra, a los que irían asociados los correspondientes textos alusivos al continente, país o región descrita gráficamente La obra que nació con vocación ecuménica fue incorporando mapas a lo largo de las sucesivas ediciones hasta los 128 de las ediciones postreras. (Más información sobre la obra).

Cartografía del Siglo de Oro español | VIII Centenario

Entre la rica colección de atlas de la Biblioteca General Histórica se conservan diversas ediciones del Theatrum de Ortelius que incluyen otros tantos ejemplos de los estados de plancha del mapa de España, objeto de esta Exposición. En ella queremos mostrar la evolución en el contenido geográfico que se produjo sobre la imagen peninsular en los 32 años de su historia. 

ORIG-7752


20 de julio al 15 de septiembre de 2018
Sala de Exposiciones Cielo de Salamanca
(Patio de Escuelas Menores. Universidad de Salamanca)
Horario: Martes a sábado de 12:00 a 14:00 h y de 17:30 a 20:30 h.
Domingos y festivos de 10:00 a 14:00 h. Lunes cerrado

La BNE digitalizará 545 obras propuestas por la comunidad académica e investigadora

La Biblioteca Nacional de España digitalizará 545 obras, unas 133.000 páginas, durante 2018 y 2019 a propuesta de la comunidad académica e investigadora con el objetivo de mejorar la pertinencia científica de las líneas estratégicas de digitalización de la institución.

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El pasado 20 de marzo la BNE convocó por primera vez a grupos de académicos e investigadores para que enviaran sus propuestas de digitalización. A lo largo de estos meses, se han recibido un total de 18 peticiones, que se concretan en casi 900 títulos, procedentes de equipos multidisciplinares, tanto nacionales como internacionales.

Entre estas obras están romances de la tradición oral hispánica, gacetas impresas en España durante el siglo XVII, obras medievales impresas en castellano, textos de escritoras españolas anteriores a 1800, catálogos comerciales de libreros, editores e impresores de los siglos XVIII al XIX, tarjetas postales históricas u obras de contenidos lingüísticos.

La Real Academia Española (RAE), La otra Edad de Plata de la Universidad Complutense de Madrid, la Fundación Ramón Menéndez Pidal, el Grupo de Investigación de Patrimonio y Culturas Populares y el grupo Historia cultural del Mediterráneo, ambos del CSIC, el Grupo de Estudios Peirceanos de la Universidad de Navarra, el Proyecto Iberian Early Modern News, el grupo Clarisel de la Universidad de Zaragoza, BIESES (Bibliografía de escritoras españolas), Exemplar de la Universidad de Barcelona, VICARTE de la Universidad de Lisboa y Estudios de Literatura y Pensamiento de la Universidad de Salamanca son algunas de las entidades que han remitido propuestas a la BNE.

Una vez recibidas las propuestas, un comité de valoración de la Biblioteca Nacional de España ha revisado y analizado las solicitudes siguiendo criterios de viabilidad. A falta de estudiar físicamente todos los ejemplares, en esta fase preliminar de evaluación se han aceptado los fondos que no presentan restricciones de difusión en cuanto a derechos de propiedad intelectual y cuyos formatos no superaban el A2.

Ahora la institución trabajará en la identificación del ejemplar ideal para su reproducción y/o valorar si necesitarán o no intervención previa por parte de los equipos de restauración. Una vez completada esta segunda fase de evaluación, se procederá a la digitalización sistemática de las propuestas aprobadas a lo largo de 2018 y 2019, y posteriormente a su carga en la Biblioteca Digital Hispánica donde estos títulos pasarán a estar disponibles para toda la comunidad investigadora.

Dado el éxito de esta primera convocatoria, la BNE se reafirma en la intención de continuar con esta iniciativa que periódicamente buscará acercar aún más el patrimonio documental a quien le pertenece: la ciudadanía.

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Astronomía en el s. XV

Cristóbal Colón no solo encontró en Salamanca el apoyo de fray Diego de Deza para iniciar la aventura que le llevó a descubrir América, sino que recibió algunos de los conocimientos que, a buen seguro, le ayudaron en su periplo oceánico. También en esta ciudad parece que Colón se reunió con Abraham Zacut, un astrónomo de origen judío autor de la obra conocida como “Almanach perpetuum”, de la que se conservan varios ejemplares en la Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca que son un claro reflejo del cultivo de la ciencia por árabes y judíos a lo largo de la Edad Media. Además, tras ellos se esconde una curiosa historia.

¿Quién era Abraham Zacut? 

Aunque los datos bailan, parece que Abraham Zacut o Abraham Ben Zacuto nació en Salamanca hacia 1452, en el seno de una familia procedente de Francia. Se educó en el ambiente cultural y científico salmantino en la segunda mitad del siglo XV. Su primer maestro fue su padre, Rabí Samuel Zacut, pero de quien aprendió gran parte de sus conocimientos cabalísticos fue de Rabí Isaac Aboab. Además, mantuvo contacto con otros eruditos de la época, incluso formó parte del grupo de sabios a los que protegió Juan de Zúñiga y Pimentel, maestro de la Orden de Alcántara. Entre ellos hay que destacar a Elio Antonio de Nebrija.

Zacut no solo bebió de fuentes anteriores, los estudiosos aseguran que fue uno de los pocos astrónomos bajomedievales que llevó a cabo observaciones astronómicas de un eclipse total de sol y dos ocultaciones de estrellas — parece que todas ellas tuvieron lugar en Salamanca—, fenómenos que quedaron reflejados en algunas de sus obras, las más conocidas “La compilación magna” y “El almanaque perpetuo”.

Almanach perpetuum

Se trata de uno de los estudios más importantes de la época a nivel astronómico. Los valores tabulados en el “Almanach perpetuum” derivan de las Tablas Alfonsíes teniendo en cuenta la diferencia de longitud entre Toledo y Salamanca. Como el resto de judíos, tuvo que marcharse de España a finales del siglo XV, de forma que es en Portugal, y más en concreto en Leiría, donde está fechada la edición incunable de esta obra, en 1496, y editada por José Vizinho, discípulo de Zacut. De esta imprenta portuguesa salieron dos versiones distintas: una con los cánones en castellano que tradujo Juan de Salaya, y otra en latín. Cabe recordar que la obra está compuesta por cánones y tablas astronómicas. En la Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca se conserva un ejemplar en latín que llegó a través del Colegio del Arzobispo Fonseca. Asímismo, la Universidad atesora una edición impresa en Venecia en 1502 que formó parte de la amplia colección de libros del Colegio de San Bartolomé.

Enroque de ciencia: Libro Recomendado 53: Almanach Perpetuum

En ambos casos llaman la atención las anotaciones manuscritas al margen, en especial en el ejemplar de la edición italiana. “Almanach perpetuum” es un estudio en profundidad de los movimientos solares, de la posición de los planetas en los distintos meses del año, los eclipses lunares… Toda una serie de conocimientos astronómicos a los que los lectores de las obras añadieron sus notas contando, por ejemplo, que habían visto un eclipse y explicaban cómo y cuándo se produjo la observación, o anotaban cómo el nacimiento de un rey coincidió con algún fenómeno astronómico.

En el caso de la edición italiana se repite un mismo tipo de letra que coincide con la existente en otras anotaciones de libros científicos catalogados en la Biblioteca, lo que dio lugar a una investigación tras la cual se descubrió que fue un canónigo de Cuenca, Eustaquio Muñoz, quien realizó esas notas en libros de carácter científico que después donó al Colegio Mayor de San Bartolomé, desde donde llegaron a la Universidad de Salamanca.  Eustaquio Muñoz, además de canónigo, era inquisidor, lo cual hace más llamativa su afición a las ciencias astronómicas. De hecho, su condición no impidió que el rigor inquisitorial afectase a los ejemplares de su biblioteca, algunos de los cuales muestran hojas arrancadas.