Hallado un incunable perdido hace 500 años.

El laborinto del duque de Cádiz don Rodrigo Ponce de León.
Compuesto por Juan de Padilla y publicado la primera vez en Sevilla en 1493. Ahora recuperado y editado con un estudio por Pedro M. Cátedra y Pedro Martín Baños (Universidad de Salamanca).

El Laborinto del Duque de Cádiz es la primera obra conservada y publicada de Juan de Padilla, el Cartujano. Bibliógrafos e historiadores de la literatura han perseguido en vano un ejemplar durante siglos, pero el libro ha estado hasta ahora ilocalizable.

Tras más de 500 años perdido, investigadores de la Universidad de Salamanca han hallado en la biblioteca universitaria de Innsbruck (Austria) uno de los incunables más buscados salido de la imprenta sevillana en el siglo XV. Publicado en 1493 y conocido por menciones de bibliófilos como Hernando Colón, que poseyó un ejemplar.

527 años después de su publicación en Sevilla, vuelve a ver la luz, en doble edición, facsímil –reproduciendo el único ejemplar conservado– y anotada, con unos capítulos de estudio que ponen de manifiesto el gran interés literario e historiográfico de este importante poema de finales del siglo XV.

Se trata de un encomio funerario en verso escrito por Juan de Padilla que tiene la relevancia de ser el primer incunable publicado por un autor vivo en Sevilla, algo poco frecuente ya que solían darse a imprenta textos de autores clásicos en latín o castellano. El protagonista fue uno de los hombres más importantes de su tiempo en el terreno militar: Rodrigo Ponce de León, Duque de Cádiz, que participó en todo tipo de intrigas políticas, apoyando a Enrique IV y, posteriormente a Juana la Beltraneja, para terminar consolidándose como el gran general de los Reyes Católicos en la Conquista de Granada y de la Baja Andalucía.

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Rodrigo Ponce de León, Duque de Cádiz (Medallón Plaza Mayor de Salamanca)

 

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Edición de manuscritos para medievalistas.

Bak, J. (2012). [e-Book]  An Introduction to Editing Manuscripts for Medievalists. Utah, Utah State University, 2012.

Texto completo

 

 

Guía práctica sobre la edición del manuscrito medieval – principalmente latino – donde se discuten temas básicos sobre texto y transmisión del manuscrito y contiene directrices para la descripción y análisis de los textos manuscritos, la enmienda y edición de los textos, y un capítulo sobre cuestiones de traducción y ediciones bilingües.

 

Descifrando el Códice Voynich.

En 1912 un bibliófilo de origen lituano llamado Wilfrid Mihail Voynich adquirió un lote de libros antiguos a los jesuitas del colegio Villa Mondragone (Italia). Entre los ejemplares figuraba un manuscrito muy extraño, enigmático, escrito en una lengua irreconocible para el experto y con unas ilustraciones igual de sorprendentes. Era el códice que luego sería bautizado con su nombre y que hoy en día sigue constituyendo un auténtico misterio en casi todos los sentidos.

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Un par de años más tarde Voynich se estableció en Nueva York con su colección bibliográfica, tras infructuosos intentos por traducir aquel insólito libro, pese a ser un consumado políglota. Falleció en 1930 y el volumen pasó a su viuda, que se lo vendió a otro experto y terminó donado a la Universidad de Yale, que lo conserva en la Biblioteca Beinecke de Libros Raros y Manuscritos.

El códice consta de 240 páginas en tamaño 23×16, no tiene título ni autor y según las pruebas de Carbono14 practicadas en 2009 se lo ha datado entre 1404 y 1438; la tinta también es coetánea. A partir de algunas de sus ilustraciones se sitúa su origen en el norte de Italia, desde donde habría pasado de mano en mano hasta llegar al emperador Rodolfo II de Bohemia, luego no se vuelve a saber más con certeza hasta su descubrimiento por Voynich. Tampoco se conoce quién lo escribió, aunque no faltan teorías al respecto: se ha propuesto al polígrafo Roger Bacon, al astrólogo de la reina Isabel de Inglaterra I John Dee, al alquimista Edward Kelley (que había inventado el idioma de los ángeles, el enoquiano, para engañar a Dee), al herborista Jacobus Sinapius y varios más.

Resultado de imagen de Wilfrid Mihail Voynich

Nadie ha podido traducir ese manuscrito porque la lengua que utiliza sencillamente no existe. Desde los años 60 sabemos que se trata de un lenguaje natural (o de un código relacionado con un lenguaje natural) porque cumple la Ley de Zipf, una regularidad empírica que sólo se da en estos y que describe la frecuencia aparición de las palabras. Los lenguajes inventados (sobre todo los del siglo XV) no la cumplen.

Las imágenes parecen estar dedicadas a temas como la botánica, la herboristería o la farmacopea, no faltando tampoco la astronomía, la astrología y la alquimia. Sin embargo muchas de las plantas que aparecen son irreconocibles, uniéndose así en rareza a diagramas, signos y escenas de polémica interpretación.

La posible respuesta

Según la teoría de Gibbs, se trata de una suerte de vademecum medieval escrito con un sistema de notación lleno de abreviaturas (centrado, sobre todo, en temas ginecológicos). No es una explicación extraña. En 2014, Stephen Bax, profesor de la Universidad de Bedfordshire aseguró haber descifrado diez palabras del manuscrito. Eran nombres de plantas, por lo que sugirió que se trataba de un libro de historia natural. Las conexiones entre ambas teorías son más que evidentes.

Pero sin un índice de abreviaturas, no podemos saber si el manuscrito es efectivamente un libro de medicina o no. La opinión generalizada entre los investigadores es que estamos cada vez más cerca de encontrar una respuesta a uno de los misterios criptográficos más extraños del mundo, ya que la idea del manual médico empieza a ganar adeptos entre los especialistas.

Fuentes: la Brujula verde y Xataka.com

Inventariar bibliotecas históricas.

 Un inventario en la Fisher Rare Book Library (University of Toronto) encuentra algunos tesoros perdidos.

Oculto dentro de una caja marrón ha aparecido un raro Misal Romano bordado de plata y oro. El libro litúrgico fue diseñado en 1716 para la capilla de una rica familia veneciana, el color de plata del hilo es ahora de un gris aburrido y los marcadores rosados ​​de la cinta han amarilleado. El libro es un raro ejemplo de una encuadernación bordada y sin embargo nunca fue registrado en el catálogo de la biblioteca que “para el mundo había dejado de existir”, comenta Gary Price .

El libro fue descubierto el lunes, primer día de inventario de la biblioteca -el primero en 40 años- que espera revisar los 800.000 libros de la biblioteca en dos semanas. La biblioteca está cerrada para este período y los bibliotecarios van sacando, uno por uno, libros y manuscritos de los estantes, organizando y buscando aquellos que pueden haber sido extraviados, perdidos o robados. El Sr. Carefoote, uno de los bibliotecarios, encontró tres libros extraviados en su primer día de recuento, uno de los libros era Speculum iuris , impreso en Venecia en 1576.

“A veces la gente se sorprende de que los artículos desaparezcan, pero eso es una realidad cuando se trata de un fondo de 800.000 libros”, dijo Loryl MacDonald, director interino de la biblioteca. “La expectativa es pensar que están mal colocados y que alguien los encontrará.”

La Biblioteca de Libros Raros de Thomas Fisher alberga el Departamento de Libros Raros y Colecciones Especiales, incluyendo libros, manuscritos y otros materiales, así como los Archivos y Servicios de Administración de Archivos de la Universidad de Toronto (UTARMS).

The Globe and Mail

El edificio actual fue inaugurado en 1973. Su nombre se puso en honor a Thomas Fisher (1792-1874), que desempeñó un papel activo en la vida pública de la comunidad. En 1973, sus bisnietos, Sidney y Charles Fisher, donaron a la Biblioteca sus colecciones de Shakespeare, varios autores del siglo XX y los grabados de Wenceslaus Hollar, artista bohemio del siglo XVII.

La mayoría del material en la colección de la biblioteca ha sido donado como regalos de bibliotecas privadas. Después de un incendio en 1890 se destruyeron 30.000 libros raros y manuscritos. En ella podemos encontrar el  manuscrito original de Margaret Atwood para The Handmaid’s Taledonado a la biblioteca como parte de una colección de archivos alojada en más de 600 cajas. La biblioteca es también el “hogar” de la poesía de Leonard Cohen y otros escritos, así como una tableta cuneiforme babilónica de Ur  y el primer folio de Shakespeare de 1623.

La Biblioteca de Libros Raros de Thomas Fisher es el mayor repositorio de libros raros y manuscritos accesibles al público en Canadá. Como una de las principales bibliotecas de investigación en América del Norte, el Fisher adquiere, hace accesible y conserva colecciones de investigación de alcance nacional e internacional. Sirve a la facultad, al personal, a los estudiantes y a los alumnos de la universidad, así como al público en general.

Catalogación ‘dinámica’ de antiguos manuscritos árabes.

Publication Cover

Mohammed Ourabah Soualah, Yassine Ait Ali Yahia, Abdelkader Keita, Abderrezak Guessoum, (2017) “Dynamic cataloguing of the old Arabic manuscripts by automatic extraction of metadata”, Library Hi Tech, Vol. 35 Issue: 2, pp.251-270.  https://doi.org/10.1108/LHT-07-2016-0076

Acceso al PDF

El propósito de este trabajo es obtener acceso en línea a las imágenes digitalizadas de manuscritos árabes utilizando un catálogo. La catalogación bibliográfica clásica es inapropiada para manuscritos antiguos árabes y es imperativo establecer un nuevo modelo de catalogación. En la investigación, los autores proponen un nuevo modelo de catalogación basado en anotaciones manuscritas y transcripciones. Este modelo puede ser una solución eficaz a los viejos manuscritos árabes en un catálogo dinámico. En este campo, los autores utilizaron la extracción automática de los metadatos que se basa en la similitud estructural de los documentos.

El mundo cotizado de los libros antiguos, raros, únicos.

Para los libreros y los coleccionistas son auténticas joyas por las que merece la pena pagar grandes sumas de dinero. Las obras literarias de hace siglos, los libros más raros, primeras ediciones de un ejemplar o las dedicatorias de sus autores son algunos de los factores por los que estos libros son tratados como piezas únicas en el mercado.

Una imagen de varios libros antiguos de la librería Astarloa

Sin embargo, aunque los ejemplares centenarios son los más cotizados, también hay excepciones en la actualidad, como la venta de una primera edición de Harry Potter comprada por 30.000€ en 2005. Su dueño, un hombre de 65 años afincado en la costa oeste de EEUU, que ya tiene alrededor de 600 libros razonaba su compra así: “es muy difícil explicar el sentimiento de euforia que se siente cuando te das cuenta de que posees este libro en particular” según contó a la empresa encargada de la compra, Iberlibro.com.

La pasión por los ejemplares antiguos no solo interesa a los grandes coleccionistas de obras de arte, cualquier persona puede desear tener un pedacito de historia en sus manos. Como dice el librero de una de las tiendas más emblemáticas de Barcelona, Josep Maria Farré, “los libros no están hechos para guardarlos en una estantería, sino para poder tocarlos y disfrutarlos”.

Eso sí, para conseguir alguna de las piezas más valiosas del mundo hace falta tener un cierto poder adquisitivo. Como fue el caso de Bill Gates que realizó la compra más cara de la historia tras desembolsar alrededor de 24 millones de euros por un manuscrito de Leonardo da Vinci.

Hay muchas razones por las que una obra puede alcanzar esas cifras astronómicas y entre estos destacan la antigüedad, la escasez de otros ejemplares, el buen estado del libro, las obras que nunca fueron publicadas o las que pertenecieron a personajes famosos, según informa Pedro Carrera, especialista en marketing de una plataforma online para la compra- venta de estas piezas. Según Josep Maria Farré, los más cotizados son los manuscritos escritos, códices, grandes libros de navegación y rarezas como escritos sobre la historia de América. A estos, añade Iker Madariaga de la librería Astarloa de Bilbao, alguna ejecutoria y sobre todo incunables.

La venta más cara de su historia ha sido este año, con un libro de ornitología de cinco volúmenes grabado a mano del siglo S. XVIII, valorado en más de 160.000€.

Uno de los ejemplares de la librería  Astarloa
Uno de los ejemplares de la librería Astarloa (Astarloa)

 

De lo que más orgullosos están los libreros son de los grandes hallazgos que encuentran cada cierto tiempo, como el pictograma de cuero que consiguió la librería Astarloa sobre la civilización aimara de Bolivia perteneciente a una familia burguesa de Bilbao. Por otro lado, para Farré uno de sus mayores logros fue el archivo oculto perteneciente a la familia Puig i Cadafalch de Barcelona, en el que encontró documentación única sobre la mancomunidad de Cataluña con fecha de 1920.

Libro antiguo en la librería Astarloa
Libro antiguo en la librería Astarloa (Astarloa)

En cuanto al tipo de cliente de estas obras de arte suelen ser particulares que tienen un gran interés por el tema o el libro en concreto o que poseen su propia biblioteca. “No hace falta tener cientos de libros, si tienes seis pero los seis son únicos ya es una buena biblioteca” comenta Farré. También se realizan donaciones y ventas a bibliotecas públicas y otras instituciones que compran periódicamente estos ejemplares.

Las ventas por internet han ayudado a algunas tiendas de libros a sobrevivir, ya que la mayoría de las compras se realizan a través de la red. Sin embargo cuando se trata de piezas antiguas el cliente suele acercarse a la librería para poder ver y tocar el producto. Sobre este tema, Farré reconoce que con la crisis y la recesión a la gente le cuesta más acercarse a estas tiendas, pero aun así rechaza que haya llegado el fin de este sector: “las librerías estamos en la UVI, pero no estamos muertas”.

 

Fuente: http://www.lavanguardia.com/

Presentación del facsímil “Regimiento Solar” en FILUNI

La Universidad promociona su Biblioteca en México con la coedición del facsímil “Regimiento Solar”. 

Los rectores de Salamanca y UNAM presentaron la obra en el marco de la Feria Internacional del Libro Universitario.

“Regimiento Solar” es el título del facsímil conservado en la Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca que han coeditado las universidades de Salamanca y Nacional Autónoma de México y que los rectores de las dos instituciones académicas, Daniel Hernández Ruipérez y Enrique Graue, han presentado en el marco de los actos de la Feria Internacional del Libro Universitario (FILUNI).

Ms.46 'Regimiento solar'
Dos imágenes del manuscrito original

Del siglo XVI y conservado en la Biblioteca General Histórica (BG/Ms. 46), el manuscrito perteneció al primer virrey de México, Antonio de Mendoza, quien inició el procedimiento para la creación de la Real y Pontificia Universidad de México, sustituida en 1910 por la actual Universidad Nacional Autónoma (UNAM), por lo que constituye una obra de gran valor para los mexicanos. Se trata de una obra que recoge aspectos relacionados con la navegación y los conocimientos marítimos de la época.

“Este manuscrito nos permite conocer cómo era la navegación de aquella época y cómo los conocimientos de los marinos fueron cruciales para poner en práctica métodos más seguros para viajar”, comentó también Daniel Hernández Ruipérez sobre la obra en cuyo estudio se han implicado los profesores Fernando Atrio Barandela, de la Universidad de Salamanca y Jesús Galindo Trejo, de la UNAM.

Además, en la jornada del pasado martes, Daniel Hernández Ruipérez participó en el encuentro de una treintena de rectores que tuvo lugar en México para abordar la evaluación, indización y el ranking de las editoriales universitarias, así como su futuro.

La USAL estuvo a cargo de la conferencia magistral de inauguración de la Jornada Internacional de Bibliotecarios: Edición, lectura, proyecto Gutenberg 2.0 impartida por Julio Alonso Arévalo, responsable de la Biblioteca de Traducción y Documentación de la Universidad de Salamanca.

Paralelamente, la USAL mantuvo un intenso programa de actividades como el Taller de Acción Literaria impartido por Elena Vicente Mínguez, técnico del Servicio de Actividades Culturales, y del poeta Antonio Portela, dirigido a los amantes de la poesía y del relato corto. Durante la sesión de tarde tuvo lugar la entrega de los premios de los concursos de microrrelatos ‘Medidas mínimas’ otorgados a Nitzhui Daniela Morales Pineda, Alejandro Alan Robles Serrano, Germán Tapia Galván, Alejandro Alan Robles Serrano de la Universidad Nacional Autónoma de México, y José Luis Blanco Hernández, Sofía Gato Morales y Lucía Moreno González de la Universidad de Salamanca.