Ilustres poseedores: Marino Sanudo

Memorial de los libros naufragados - Edward Wilson-Lee | Planeta de Libros

En un interesante libro, anteriormente recomendado en nuestro blog, sobre Hernando Colón, hijo de Cristóbal y famoso coleccionista de libros, aparece mencionado varias veces nuestro protagonista de hoy: Marino Sanudo, o Sanuto –el joven– (1466-1536), escritor y diplomático al servicio de Venecia.

No merece la pena repetir lo que sobre su vida y escritos se puede encontrar en Internet (remitimos especialmente al Dizionario biografico degli italiani), aunque queremos destacar sus Diarios, que conforman un conjunto de cincuenta y ocho volúmenes, fruto de las anotaciones tomadas durante 37 años (entre 1496 y 1533) en los que da cuenta detallada de acontecimientos y personajes relacionados especialmente con Venecia, pero también con todo el ámbito europeo y mediterráneo.

Es precisamente esa minuciosidad la que subraya Wilson-Lee y la que permite establecer una comparación entre dos personajes, Colón y Sanudo, pues ambos compartían la pasión por “crear compendios de información”. Hernando quiso formar una biblioteca universal, abierto a cualquier género o procedencia de los libros que compraba, pero muy atento, sobre todo, a pequeños impresos, frágiles y fugaces, a los que pocos bibliófilos prestaban atención. Sanuto, por su parte, escribía sus diarios, su crónica, no solo atendiendo a los sucesos de la alta política, sino apostándose en las calles, plazas y mercados venecianos, recogiendo los rumores de la vida cotidiana, los usos y costumbres de la gente sencilla, así como los asuntos políticos y judiciales de las más altas esferas:

“De Sanuto y de Venecia [Hernando] había aprendido la lección de que el alcance universal no requería necesariamente estar en todas partes: uno podía instalarse tranquilamente en las calles del tránsito y dejar que el mundo se le acercara”

Wilson-Lee, 256

De momento, solamente un ejemplar de la Biblioteca Histórica tiene esta procedencia y llegó a ella a finales del siglo XVIII, tras la expulsión de los jesuitas, procedente de su colegio salmantino. Se trata del Incunable I. 287 (digitalizado en Gredos), con la obra de Johannes Baptista Gratia Dei, De confutatione Hebraicae sectae, Roma: Eucharius Silber, 1500 (CCPB, 000109931-0; ISTC, ig00353000).

El encuentro con este ilustre personaje a través de su exlibris nos causó estupor en un primer momento, pero la comparación de la marca de posesión del incunable con, por ejemplo, las que aparecen en la Biblioteca Marciana de Venecia despejaba todas las dudas. Se trata siempre de la misma fórmula, su nombre y la mención de su padre Leonardo, todo ello precedido por un número: «nº 595, Est Marini Sanuti leonardi filij».

Y el hecho de que un libro de tan ilustre biblioteca se encuentre tan lejos de Venecia no tiene nada de extraño, habida cuenta de que el propio Sanudo, para pagar deudas, tuvo que vender alguno de los libros de su biblioteca –que llegó a alcanzar unos 6500 volúmenes–. El mismo Hernando Colón, que se encontró con él en Venecia en 1530, le compró algunos ejemplares, viendo la situación de necesidad económica del veneciano.

Edward Wilson-Lee, Memorial de los libros naufragados: Hernando Colón y la búsqueda de una biblioteca universal, traducción del inglés de María Dolores Ábalos, Barcelona: Ariel, 2019 (Sanuto es mencionado en páginas 252-256, 322 y 302).

Las monteas de la librería de la Biblioteca General Histórica.

Reproducimos en nuestro blog el interesante estudio llevado a cabo por Alexandra M. Gutiérrez-Hernández, profesora del dpto. de Historia del Arte-Bellas Artes de la Universidad de Salamanca, sobre las monteas de la Antigua librería de la Biblioteca General Histórica.

Este estudio forma parte del  Congreso Internacional Nodos del Conocimiento 2020, organizado por el Laboratorio de Estudios en Comunicación (Ladecom), de la Universidad de Sevilla; el Grupo de Investigación en Comunicación e Información Digital (GICID), de la Universidad de Zaragoza; y la editorial Egregius.

Ver el video en youtube

El uso de monteas en arquitectura fue una práctica habitual entre los maestros de cantería. Normalmente, estas trazas se realizaban a escala natural en relación con la pieza que iba a levantarse, en los suelos o muros del propio edificio en construcción, próximas a ese elemento, o en una estancia dentro del mismo monumento para la realización de estas labores, conocida como casa de las traças.

El empleo de monteas fue un recurso esencial durante el desarrollo de una fábrica en piedra ya desde la Antigüedad, formando parte intrínseca de la construcción pétrea. Muchas de estas monteas han conseguido sobrevivir escondidas a plena vista en nuestros monumentos, conservando una extraordinaria información acerca de los procesos constructivos llevados a cabo por los equipos de canteros durante la edificación. Otros rasguños han llegado mutilados por diversas circunstancias, o directamente se han perdido. Su preservación y conocimiento resultan esenciales para la investigación en lo que a la Historia de la Construcción se refiere.

En las últimas décadas los avances en este campo de estudio han sido llamativos, publicándose importantísimos trabajos con este tipo de trazas como protagonistas. Y no únicamente con monteas vinculadas al mundo de la arquitectura, sino que se han localizado, incisas en la piedra de nuestros grandes monumentos, lineamientos relacionados con elementos escultóricos, decorativos, o en los mismos retablos; resultando estos escasos hallazgos todavía más atractivos, si cabe. En este sentido, traemos a colación la montea de la librería de la Biblioteca General Histórica, sita en el edificio de las Escuelas Mayores de la Universidad de Salamanca, uno de los enclaves histórico-artísticos más emblemáticos de la ciudad.

Inédita hasta al momento, esta traza es, hasta donde alcanza nuestro conocimiento, un ejemplo único por ser una montea relacionada con una construcción en carpintería, y, además, uno de los objetos mobiliarios más característicos del espacio universitario salmantino.

Tras la construcción de la tercera y última de las bibliotecas que tuvo el edificio de las Escuelas Mayores, era imprescindible amueblarla con los elementos necesarios que sirviesen para albergar la excepcional cantidad de libros que tenía en su haber la Universidad de Salamanca. A este respecto, en 1749 Manuel de Larra Churriguera realizó las trazas, las cuales, sin embargo, no fueron ejecutadas, pues las construidas finalmente son mucho más sencillas en lo que a decoración se refiere, aunque conservan la misma estructura arquitectónica. Existe, en este sentido, otra traza para la carpintería de las estanterías, en principio anónima y más parecida a lo finalmente ejecutado.

Centraremos nuestro trabajo en dar a conocer esta montea que ha permanecido oculta más de 250 años, poniéndola en relación con el espacio que ocupa, así como con la época en la que se realizó. También trataremos de vincularla con el Arte de la Montea y todo lo que ello supone.

En definitiva, esta montea no es sino otra muestra de que todavía queda mucho por descubrir en el interior de nuestros monumentos más preciados, de que la historia todavía nos aguarda.

Liber regum o Libro de las generaciones y linajes de los reyes.

Clásicos de Historia: Liber Regum

Francisco BAUTISTA, «De nuevo sobre el Libro de las generaciones y linajes de los reyes (o Liber regum): recuperación de la versión toledana de hacia 1219», e-Spania [En ligne], 37 | octobre 2020, mis en ligne le 25 octobre 2020, consulté le 09 novembre 2020. DOI : https://doi.org/10.4000/e-spania.37546

En este artículo se da noticia de tres nuevos manuscritos (dos de ellos en la Biblioteca Histórica de la Universidad de Salamanca) de la versión toledana del Libro de las generaciones y linajes de los reyes o Liber regum, elaborada en torno a 1219.

El Libro de las generaciones y linajes de los reyes (también conocido como Liber regum) es un sumario histórico de tipo universal, que comienza con una genealogía desde Adán hasta Cristo, continúa con diversos linajes de reyes de la Antigüedad, y se centra después en la historia peninsular, primero en la sucesión de monarcas visigodos, y seguidamente en los reyes de Asturias, de Castilla, de Navarra y de Aragón, a los que se añade un linaje de Rodrigo Díaz, el Cid, y otro de los reyes de Francia.

El original fue compuesto en el reino de Navarra y terminado hacia 1205, lo que significa que estamos ante la primera obra histórica en romance escrita en la Península Ibérica.

Salamanca, Biblioteca General Histórica de la Universidad.

Ms. 2011 (primera mitad del siglo XV). [S]

En el manuscrito salmantino pueden distinguirse tres textos: 1. fol. 1r-54r: Versión toledana del Libro de las generaciones y linajes de los reyes; 2. fol. 54r-75v: Anales toledanos primeros y segundos; y 3. fol. 75v-79r: Narración sobre la introducción de la liturgia romana y de los orígenes del rito mozárabe, con otras noticias sobre la descendencia de Alfonso VI.

Ms. 2011 (primera mitad del siglo XV).
Ms. 2011. Firma de Fernando Salmeron

El copista se identifica a sí mismo al final del ejemplar: «Fernando Salmeron» (fol. 79r). Este Fernando Salmerón figura en el colofón de otro manuscrito copiado para Diego de Anaya (1357-1437), también conservado en la Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca (ms. 1866), que en ese caso está fechado en 1433. Por tanto, es posible que este manuscrito fuese encargado también por Diego de Anaya y que se copiase en torno a esa misma fecha. Por lo que hace al Libro de las generaciones y linajes de los reyes, puede observarse en la sección inicial una transposición de materia debida seguramente a la mala colocación de un folio del antígrafo que debía haberse desprendido. De este modo, la narración sobre Jacob se ve interrumpida por la sección final de la generación de Cristo, para retomar el hilo narrativo al final de esta.

El manuscrito perteneció al Colegio de San Bartolomé, de donde pasó a la Biblioteca de Palacio a fines del siglo XVIII, para volver a la Universidad de Salamanca a mediados del pasado siglo. Sorprende que no reparase en él Ramón Menéndez Pidal cuando catalogó a fines del siglo XIX los manuscritos historiográficos de Palacio, la mayor parte de los cuales procedían de los colegios salmantinos. 

Ms. 52 (segunda mitad del siglo XVI). [A]

Ms. 52 (segunda mitad del siglo XVI)
Ms. 52. Anotaciones marginales

Se trata de un manuscrito facticio, que consta de tres partes diferentes. La que aquí nos interesa es la última (fol. 64-86). Escrito sobre papel, a renglón tirado, en la segunda mitad del siglo XVI, contiene los siguientes textos: 1. fol. 64r-71r: Versión toledana del Libro de las generaciones y linajes de los reyes, desde la sección visigoda hasta el final. Comienza: Quando entraron los godos en España levantaron rey de su linaje que ovo nombre Cindus; y 2. fol. 71r-86r: Anales toledanos primeros y segundos. Esta sección lleva una foliación antigua, en letra que parece idéntica a la de la copia, que se inicia en fol. 1 y termina en fol. 23, lo que sugiere que originalmente constituía una unidad independiente.

Esta investigación ha permitido además identificar al responsable de la copia: el humanista Antonio Agustín (1517-1586), que añade además algunas anotaciones marginales.

La contribución del profesor Bautista (a quien agradecemos la alerta sobre su artículo) permite corregir las descripciones de los manuscritos que aparecieron publicadas en los volúmenes del Catálogo de manuscritos de la Biblioteca Universitaria de Salamanca (1997 y 2002).

En ninguno de los dos manuscritos se habían identificado las piezas que conforman cada una de las copias, que, además, aparecían bajo títulos diferentes: Crónica breve desde la entrada de los árabes hasta el año 1250 en el Ms. 52; y Historia del linaje humano (tomándolo del tejuelo que aparece en el lomo) en el Ms. 2011. Como se ve, ninguna relación entre ellos y ninguna relación con las obras citadas por el profesor: el Libro de las generaciones y linajes de los reyes y los Anales toledanos primeros y segundos.

Al final del artículo el profesor Bautista edita la tercera sección del Ms. 2011, donde se narra la anécdota relativa a la introducción, no sin resistencias, de la liturgia romana en la península, una historia que nos resulta particularmente interesante, por cuanto la Universidad conserva el llamado Liber canticorum et horarum, copiado el año 1059, es decir, muy poco antes de la sustitución de la liturgia mozárabe o visigótica por la romana. Manuscrito, por otra parte, de los más antiguos conservados en nuestra Universidad.

El curioso lector encontrará además referencias a otros temas de interés, como son el linaje del Cid o la presencia en estos textos, muy temprana en la península, de las materias troyana y artúrica.

El rollo (sefer) de la Torá de la Universidad de Salamanca.

El rollo (sefer) de la Torá de la Universidad de Salamanca

Entre las piezas seleccionadas para la exposición que –crucemos los dedos– tendrá lugar en noviembre en torno a la figura de san Jerónimo (este año es el decimosexto centenario de su muerte), se encuentra el rollo de la Torá que conserva la Biblioteca General Histórica.

Es este manuscrito el único artefacto en formato rollo (volumen, sefer) que conservamos en la Universidad. Como saben nuestros lectores, este fue el formato habitual para las literaturas greco-latina y hebrea. Para la cultura judía-rabínica, es además un soporte ligado al culto en la sinagoga.

Es este manuscrito el único artefacto en formato rollo (volumen o sefer) que conservamos en la Universidad de Salamanca.
El rollo (sefer) de la Torá de la Universidad de Salamanca

Está escrito en pergamino (gewil), por un solo lado (como era habitual), en hojas cosidas que normalmente tienen tres columnas de texto (algunas tienen cuatro) de 42 líneas cada una (salvo excepciones). Y mide nada menos que 33,30 metros de largo

Contiene la Torá o la Ley, es decir, los cinco primeros libros de la Biblia. Está escrito en pergamino (gewil), por un solo lado (como era habitual), en hojas cosidas que normalmente tienen tres columnas de texto (algunas tienen cuatro) de 42 líneas cada una (salvo excepciones). Y mide nada menos que 33,30 metros de largo (como puede verse en las fotografías, prácticamente como la sala antigua de la biblioteca).

El rollo (sefer) de la Torá de la Universidad de Salamanca

Nada sabemos de su procedencia. Es bien conocido el estudio del hebreo en nuestra Universidad, en el marco de la exégesis bíblica, durante el siglo XVI, en cuya segunda mitad tuvo lugar el sonado proceso a los tres hebraístas, profesores del estudio: fray Luis de León, Martín de Cantalapiedra y Gaspar de Grajal. ¿Podría situarse la presencia de este rollo en Salamanca en este momento?

El Colegio Trilingüe (Ver en Antiguos poseedores), especializado en la enseñanza de las lenguas latina, griega y hebrea, podría ser otro candidato. Sin embargo, los ejemplares que proceden de esta institución suelen tener una mención explícita y una antigua signatura, elementos que no aparecen en esta Torá.

¿O podría haber llegado mucho más tarde?

Fue el profesor Carlos Carrete Parrondo quien redactó la ficha para el segundo volumen del Catálogo de manuscritos (2002). Basándose en la paleografía propuso un origen italiano para la copia, que situó cronológicamente en la segunda mitad del siglo XVI.

Algunos investigadores están de acuerdo con esa propuesta, mientras que otros han planteado algunas dudas: por ejemplo, tratándose de un objeto cuya ejecución paleográfica y codicológica estaba tan codificada, apenas hay cambios a lo largo del tiempo y, por tanto, esta copia podría ser mucho más moderna.

La Torá de la Universidad de Salamanca

 

Con objeto de facilitar la investigación sobre ella, se ha aprovechado la ocasión para examinarla con un cierto detalle y, sobre todo, para fotografiarla, con el fin de ponerla a disposición de todos en formato digital.

La Peste entre los libros de la Biblioteca Histórica.

pestes - Búsqueda de Google

En muchos lugares del planeta se están viviendo cuarentenas domiciliarias a causa de la epidemia de coronavirus. Pero en cuarentenas precedentes, como por ejemplo durante la Peste bubónica (s. XIV), la Gran Plaga de Londres (a principios y a finales del s. XVII) o la mal llamada Gripe española (después de la Primera Guerra Mundial, 1918), el confinamiento en casa y el distanciamiento social seguramente favoreció que genios como BoccaccioShakespeare, Egon Schiele, Munch o Newton, con mucho tiempo y rodeados de tranquilidad, silencio y otros elementos impropios de la vida social, llevaran a cabo algunos de sus descubrimientos u obras maestras.

El poeta y escritor Giovanni Boccaccio (s. XIV) sobrevivió  refugiándose en la campiña toscana, donde escribió el Decameron. En la historia, diez jóvenes deciden aislarse de la peste en el campo durante diez días. Cada día, cada uno de los diez jóvenes cuenta una historia, de manera que al final hay 100 relatos que, con las introducciones y comentarios del autor, comprenden “El Decamerón”.

El brote de 1603 fue el más grave en Inglaterra desde la Peste Negra del siglo XIV. A Shakespeare, quien para entonces ya era un actor profesional, dramaturgo y director de una empresa teatral,  le quedaba poca opción para salir de gira y se dedicó a escribir, entre otras obras, tres de sus tragedias:  “El rey Lear”, “Antonio y Cleopatra” y Macbeth.

Pero, ¿cómo se estudiaban en aquel entonces y qué soluciones médicas se escribieron sobre estas pandemias? ¿Qué consejos daban a los enfermos y allegados, a la población en general, para protegerse? ¿Qué curas o antídotos eran los recomendados para evitar el contagio o la muerte?

Dentro del fondo documental de la Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca -que por fortuna es bastante amplio y variado- el bibliotecario Eduardo Hernández Pérez ha seleccionado y rescatado a varios autores que trataron el tema de las diferentes pandemias o pestes. Resulta curioso que lo hicieran con textos en español, teniendo en cuenta que la ciencia se escribía en latín, lo cual nos demostraría que la alta difusión de estos textos entre todos los estratos sociales era una cuestión de suma importancia.

Luis Lobera de Ávila (S. XVI). Médico de cámara de Carlos V, dedicó mucho de su trabajo al estudio de la alimentación desde un punto de vista sanitario en los círculos nobiliarios, de hecho, una de sus obras más curiosas es el Libro de las 4 enfermedades cortesanas: reuma, gota, calculosis renal y sífilis, considerada el más cortesano de todos los males. Entre el fondo de la biblioteca, encontramos dos  obras suyas que tratan sobre la peste:

Luis Lobera de Ávila Libro de pestile[n]cia curatiuo y preseruatiuo y de fiebres pestilenciales - Búsqueda de Google

 

Lobera de Ávila, Luis, Libro de pestile[n]cia curatiuo y preseruatiuo y de fiebres pestilenciales, con la cura de todos los accidentes dellas y de las otras fiebres, y habla de phlebotomia, ventosas, sanguisuelas y de las diez y nueue enfermedades subitas que son vtilisimas y ciertas preguntas muy vtiles en medicina en roma[n]ce castellano y latin y otras cosas muy necessarias en medicina y cirugia, 1542. Conocido como Libro de pestilencia. BG/35548  [VISUALIZAR]

Lobera de Ávila, Luis, Regimen cum curatione contra peste…, 1519. BG/R.33 [VISUALIZAR]

Juan Núñez de Castro Tratado uniuersal en que se declara, que sea peste - Búsqueda de Google

 

Juan Núñez de Castro (S. XVII). Médico de cámara del Duque de Osuna. El propio duque será el que le inste a escribir esta obra:

Núñez de Castro, Juan, Tratado uniuersal en que se declara, que sea peste, de que causas prouenga este contagio, con que remedios se han de preuenir sus fuerças y quales sean los antidotos con que se ha de preseruar…,1648. BG/R.15 [DESCARGAR de Europeana]

 

Avisos y documentos para la preservacion, y cura de la peste

Alonso Díez Daza (S. XVI-XVII). Autor cuya obra aparece en El ensayo de una biblioteca española de libros raros y curiosos de José Bartolomé Gallardo, uno de los repertorios bibliográficos más interesantes para autores españoles desde la Edad Media hasta el siglo XVII. Licenciado por Salamanca, su obra Avisos y documentos para la preservacion, y cura de la peste, aparece dedicado a la capital de la Giralda, Sevilla, donde este médico ejercía la profesión.

Díez Daza, Alonso, Avisos y documentos para la preservacion, y cura de la peste, 1599. BG/35793(4) [VER EN GOOGLE BOOKS]

Informacion y curacion de la peste de Caragoca y praeservacion contra peste en general porcell - Búsqueda de Google

 

Juan Tomás Porcell (S.XVI). Uno de los grandes adelantados en la anatomía patológica moderna por hacer autopsias sistemáticas de cadáveres de apestados. La obra que tenemos contiene un grabado del propio autor practicando una autopsia:

Porcell, Juan Tomás, Informacion y curacion de la peste de Caragoca y praeservacion contra peste en general, 1565. BG/35828 [Ver en Google BOOKS]
De peste in vniuersum praesertim verò de Veneta & Patauina mercuriale - Búsqueda de Google

Girolamo Mercuriale (SXVI-XVII). Médico y pedagogo que estuvo muy interesado por la educación sanitaria y el ejercicio físico, principalmente para niños y jóvenes, como principios básicos para tener buena salud.

Mercuriale, Girolamo, Hieronymi Mercurialis Foroliuiensis De peste in vniuersum praesertim verò de Veneta & Patauina ; item De morbis cutaneis & omnibus humani corporis excrementis ; Praelectiones Pat. Eruditijss, 1577. BG/12371 [Ver en Google BOOKS]

Athanasij Kircheri e Soc. Iesu Scrutinium physico-medicum contagiosae luis, quae pestis dicitu - Búsqueda de Google

Atanasio Kircher (S. XVII). Gran erudito con enorme curiosidad por todos los aspectos de la ciencia intrincados, oscuros o de difícil interpretación. Tiene obras dedicadas a la música, al interior de la tierra y su magnetismo, pasando por idiomas como el copto, chino y los jeroglíficos egipcios. Su fama como “experto” en jeroglíficos movería a uno de los primeros propietarios del Manuscrito Voynich, Georgius Barschius, a pensar en él como el único capaz de interpretar sus extraños caracteres: le escribió una carta, en 1637, en la que le pedía estudiara el texto y tratara de hallar una solución al problema; esta primera carta se ha perdido pero no parece que Kircher le haya dado ninguna importancia u obtenido algún resultado digno de mención.

Kircher, A., Athanasij Kircheri e Soc. Iesu Scrutinium physico-medicum contagiosae luis, quae pestis dicitur : quo origo, causae, signa, prognostica pestis, nec non insolentes malignantis naturae effectus, qui statis temporibus, caelestium influxuum virtute & efficacia, tum in elementis, tum in epidemijs hominum animantiumque morbis elucescunt, vnà cum appropriatis remediorum antidotis nouâ doctrinâ in lucem eruuntur, 1658. BG/36131 [Ver en Google BOOKS]

En época contemporánea, debemos destacar la labor de los médicos higienistas de finales del siglo XIX y principios del XX, que fueron los primeros en luchar por imponer las prácticas de higiene contra las enfermedades infecciosas, es decir, lavar a menudo las manos, cocer el agua, respirar aire del campo y, para los profesionales de la medicina, el uso de guantes y paños para boca y nariz.Libro de José López Alonso

López Alonso, José. Estudio histórico-clínico de la epidemia de cólera morbo asiático ocurrida en Salamanca en 1885-86, precedido de unos apuntes de la climatología de la ciudad. Salamanca : [s. n.] (Calatrava), 1895. [BG/57418]

Entre estos médicos higienistas y vanguardistas se encuentra el salmantino José López Alonso, quien, además de escribir una obra sobre la epidemia de cólera que sufrió Salamanca entre 1885-1886 (http://hdl.handle.net/10366/115662), publicó varios artículos sobre enfermedades infecciosas y buenas prácticas en la revista salmantina “La regeneración médica”, como:

Revista salmantina de medicina.

 

  • “Algo de higiene urbana: abastecimiento de aguas de Salamanca”.  La Regeneración médica, nº 12, 30 sep., 1895. — pp. 183-186.
  • “Las inhalaciones de oxígeno en el tratamiento de la pulmonía infecciosa”.  La Regeneración médica, nº 20, 31 enero, 1896. — pp. 22-26

Las dos épocas de esta revista (1895-1898 y 1913-1935), están accesible en la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica [ACCEDER AQUI]

 

Base de datos de ilustraciones de la Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca

Cum figuris & imaginibus illustrata

biblioteca-15

La Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca pone a disposición del público una base de datos de ilustraciones (estampas y, en el futuro, miniaturas o decoración manuscrita) que permita satisfacer las necesidades de investigación así como la curiosidad general y el deseo de conocer mejor los libros antiguos.

Además de como proyecto propio de la Biblioteca General Histórica, este trabajo es una vía de colaboración con el Departamento de Historia del Arte de nuestra Universidad, de modo que los alumnos, especialmente los del Máster de Estudios Avanzados en Historia del Arte, puedan realizar sus prácticas en la biblioteca, enriqueciendo así la base de datos, al tiempo que para ellos constituye una mágnífica oportunidad de familiarizarse con el fondo antiguo como fuente de investigación.

La base de datos se compone de varios métodos de búsqueda, dividida en dos partes: la base de datos de libros y la base de ilustraciones.

La base de libros ofrece la información básica de las ediciones (o manuscritos) donde se encuentran las ilustraciones. La descripción de los libros incluye:

  • Autor
  • Título
  • Lugar de impresión e impresor en el caso de ediciones impresas (con la forma autorizada utilizada en el catálogo en línea de las bibliotecas e la Universidad de Salamanca, no como aparecen en las ediciones)
  • Año
  • Signatura –que permite enlazar con la descripción bibliográfica más completa del catálogo online–
  • Imagen de la portada
  • En algún caso pueden ofrecerse datos sobre la edición / manuscrito o sobre el estado del ejemplar

Cuando se recupera un libro se despliegan todos los grabados incluidos en él que se han incorporado a la base. En algunos casos, no se han descrito ni digitalizado todos las ilustraciones de un libro, sino que se ha realizado una selección que permite conocer el tipo aparato de gráfico que acompaña al texto.

La descripción de las ilustraciones incluye:

  • Autor (diseñadores de la idea, grabadores…)
  • Título propio: cuando existe, el que consta en el grabado
  • Título: redactado por los catalogadores, en español
  • Año
  • Ubicación en el libro
  • Técnica (xilografía, calcografía, etc.)
  • Descripción de su contenido
  • Firma del grabado: cuando existe, se ofrece en este campo la «firma» completa que aparece en el grabado
  • Dimensiones
  • Área temática
  • Palabras clave

Existen otras dos posibilidades de búsqueda:

  1. La búsqueda general permite buscar en:
    • Descripción
    • Autores
    • Palabras clave
    • Título
  2. Buscar por listados (browse):
    • Autores de los libros
    • Títulos de los libros
    • Autores de los grabados
    • Títulos de los grabados
    • Palabras clave

De la realización técnica y del mantenimiento de la base se ocupa el personal del Departamento de Sistemas de la Fundación General de la Universidad de Salamanca. Para cualquier comentario, no dude en ponerse en contacto con nosotros: bgeneral@usal.es

El primer catálogo de incunables de la Biblioteca Histórica y los incunables desaparecidos.

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Ms. 1617

En la Universidad de Salamanca, entre 1861 y 1862, el bibliotecario José Bonilla Ruiz llevó a cabo el primer catálogo de la colección de incunables. El resultado es un volumen manuscrito (Ms. 1617) en formato apaisado, distribuido en tres partes:

  • Un prólogo en el que se explica el germen del catálogo y se aborda la historia del libro manuscrito y del origen de la imprenta, terminando con una valoración de la colección incunable salmantina.
  • Un cuerpo central ordenado por autor, que incluye la descripción pormenorizada de cada incunable.
  • Finalmente, dos apéndices por orden alfabético: breves biografías de los autores y una relación de los impresores del siglo XV, indicando la ciudad en la que trabajaron.

José Bonilla distinguió como incunables 432 obras, aunque doce en realidad no lo son. El estudio ha aportado datos acerca de ejemplares de los que ahora podemos afirmar que ya estaban en la Biblioteca en 1862, pero sobre todo ha descubierto la falta de dos incunables –tal vez tres–, que estuvieron un día en la Biblioteca pero desaparecieron entre 1862 (Catálogo de José Bonilla) y 1949 (Catálogo de Fulgencio Riesco).
Sin duda no fueron simples desapariciones, sino sustracciones plenamente conscientes, pues se trata de obras de las que no se conservan muchos ejemplares y tienen en común el interés bibliográfico de ser obras en castellano o latín, con xilografías, de tema literario o médico y bastante conocidas dentro de la historia de la primera imprenta. El artículo continúa

Aristóteles.

Aristóteles. Física. Tratados breves de historia natural. Metafísica. s. XIV (Ms. 2256)

En la Edad Media, enseñar filosofía era enseñar a Aristóteles. Este autor ocupaba el centro de los estudios en diferentes maneras. Con el nacimiento de las universidades el interés por el aristotelismo recibió un gran impulso en la primera mitad del siglo XIII. Aunque muchas de sus obras eran conocidas en los siglos anteriores, el enorme corpus de sus obras sobre lógica, ciencias naturales y filosofía moral se convirtió en el punto de partida para la investigación, no solo en la facultad de artes, sino también para la teología cristiana. Su obra ofrecía además un método para las discusiones académicas, el conocido como método escolástico. A partir de ese momento no hubo intelectual dedicado a la enseñanza o a la reflexión que no le dedicara un comentario (Alberto Magno, Tomás de Aquino, Egido de Roma, William Ockham, etc. )

En este manuscrito, facticio, se reúnen dos partes diferentes: en la primera se copian la Física y los llamados Tratados breves de historia natural (Parva naturalia), algunos de los cuales son atribuidos al autor griego; en la segunda parte, la Metafísica

En su mayor parte se trata de la versión latina realizada por William de Moerbeke (ca. 1215-1286), que se dedicó, teniendo en cuenta el texto griego, a revisar antiguas traducciones y a traducir directamente otras. Algunas de sus traducciones son las primeras en haberse realizado sobre el texto griego y, en otros casos, su traducción dio a conocer textos desconocidos hasta entonces, como el noveno libro de Metafísica, u obras completas como la Política o la Poética. Las “nuevas traducciones” de Moerbeke se convirtieron, para la mayor parte de los tratados aristotélicos, en la referencia básica para los autores del medioevo.

El ejemplar que se encuentra en la Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca, tanto paleográficamente como por el estilo de la decoración, puede datarse a principio del s. XIV. Procede del Colegio de San Bartolomé, donde se encontraba ya en 1433.

Detalle
Detalle de la decoración

Al menos la primera parte sería de origen francés. Es mucho más rica en decoración que la segunda: iniciales de libro de mayor tamaño, en colores y oro, con motivos vegetales y fantásticos y festones con motivos vegetales y drôlieres [elementos en los que el iluminador introduce motivos fantásticos, humorísticos o escenas de la vida cotidiana que no tienen relación con el texto]. Iniciales menores alternando en rojo, azul y oro, con formas vegetales y pequeños festones con formas vegetales; etc. En la Metafísica hay iniciales sencillas, alternando en rojo y azul con entrelazos, las de comienzo de libro de mayor tamaño, en rojo y azul con festones.

FUENTE: Oscar Lilao Franca. EN: SCRIPTA : Tesoros manuscritos de la Universidad de Salamanca. Salamanca: Ediciones Univ. Salamanca, 2017. P. 82-83

Gila y la Universidad de Salamanca.

Esta semana se ha cumplido el centenario del nacimiento de Miguel Gila quien, durante su periplo zamorano, firmó cinco ilustraciones de tono humorístico para una revista de la Universidad de Salamanca.

Con motivo de este aniversario, la periodista Paula Hernández Alejandro ha publicado un excelente artículo en El Norte de Castilla (AQUI)

Las viñetas de Gila para la Universidad | El Norte de Castilla

En el artículo nos cuenta que la vida de Gila en Zamora era muy dinámica y se dedicaba a oficios varios: en la emisora local, el taller de reparaciones de aparatos eléctricos, el periódico de la Falange. Había sido chófer del coronel del Regimiento y era funcionario sindical (Servicio Nacional del Trigo). Escribía, dibujaba viñetas humorísticas, narraba partidos de fútbol del Atlético, recomponía radios y otros artilugios.

La Universidad de Salamanca publicaba, desde febrero de 1946, la revista ‘Trabajos y días’, espacio de reflexión y diálogo. Había surgido de las tertulias que se celebraban los sábados en el Café Castilla. Gila, que tuvo sus orígenes como humorista gráfico en Zamora y Salamanca, aportó 5 colaboraciones a la publicación universitaria, distribuidas en tres números:

  • En el 5 (febrero de 1947), figura con dos ilustraciones a la ‘Carta a las hermanas Brönte’ y una viñeta humorística.
  • En el 6 (marzo-abril del mismo año), se recoge un dibujo que juega con la tesis del artículo ‘Los niños en el cine’.
  • En el 10 (enero de 1949), presenta un ‘mono’ puro en su concepción.

Utiliza el seudónimo (firma como ‘XIII’) en todas las estampas excepto en la última. Ahí rubrica como Gila. En uno y otro caso, se reseña en las portadas.

Las viñetas de Gila para la Universidad | El Norte de Castilla
Portada del n. 10 de ‘Trabajos y Días’, donde Gila aparece con su nombre

El Cantoral de Salinas.

En la Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca (España)

Un libro de canto del nuevo rezado : el Cantoral de Salinas : prácticas musicales en la capilla de San Jerónimo. Salamanca : Universidad de Salamanca, Servicio de Actividades Culturales, 2011. 29 p.: il.col.
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Tras años expuesto sin protección adecuada en el Aula Salinas de las Escuelas Mayores, en mayo de 2006 el conocido como Cantoral de Salinas fue sometido en la Biblioteca General Histórica a una primera limpieza del cuerpo del libro, en el que se apreciaban restos de tierra, pequeños fragmentos de yeso y escayola, así como plumas y excrementos secos de aves. El pergamino además presentaba sequedad con ondulaciones, desgarros y desprendimientos, paliados en parte por cosidos e injertos antiguos; en el exterior, la piel de la encuadernación se encontraba sucia y deshidratada con desperfectos en el lomo y pérdidas de soporte.

Fue entregado al Instituto de Patrimonio Cultural de España (IPCE) el 11 de septiembre de 2006, donde fue restaurado y estudiado hasta febrero de 2011.

La encuadernación está formada por gruesas tablas de madera recubiertas de piel de becerro, de la que sobresalen cantoneras y bullones metálicos que cumplían una función tanto decorativa como protectora, y broches para impedir que el pergamino se deformase. El gran tamaño del códice y su texto se debe a que la música recogida en sus páginas tenía que ser visible por todos los miembros del coro situados alrededor del facistol [atril grande donde se pone el libro o los libros de canto en las iglesias].

RESTAURACIÓN

Separando las tapas del cuerpo del libro, en la Encuadernación se efectuó una limpieza mecánica, hidratación de la piel y consolidación de diversas zonas, así como reintegración de las cofias y limpieza de los metales; las hojas de guarda fueron desprendidas de las tapas y, antes de reincorporarlas mediante cosido, se les eliminó el adhesivo de cola animal, fueron hidratadas y sus desgarros unidos, además de injertar material en las áreas que presentaban pérdidas de soporte.

Respecto al Cuerpo del libro, tras la limpieza mecánica y por aspiración, se eliminaron los restos de adhesivo degradante, se hidrató el pergamino y se consolidaron las tintas; también se unieron las grietas, reintegrando las pérdidas de material, se reforzó el lomo y finalmente se cosieron los cuadernos a la encuadernación con cordel de lino y cuerda de cáñamo.

No ha sido esta, sin embargo, la única intervención efectuada sobre el manuscrito. Al ser obras de mucho uso y excesivo tamaño y peso, por regla general los libros de coro han padecido a lo largo de su vida numerosos daños y consecuentes reparaciones; también ampliaciones e incluso mutilaciones, ya que debido a los cambios de liturgia, algunas partituras quedaban obsoletas y, mientras el pergamino inservible se reaprovechaba a veces para remiendos en el propio libro, otros nuevos cuadernos de pergamino ocupaban su lugar.
A través de esta última restauración se ha podido certificar que el Cantoral de Salinas sufrió tres intervenciones desde poco después de su confección hasta el s. XVIII, tanto para adaptarlo a las novedades litúrgicas -pasando por ejemplo de 107 a 146 folios, con ensanche en la encuadernación- como para remediar el progresivo deterioro. En este sentido en el IPCE se han respetado las técnicas antiguas de restauración, como los cosidos de lino que atraviesan algunas páginas o las hojas insertadas mediante sistema de almenas.

Finalmente, la restauración ha sacado a la luz algunos datos de la historia del propio Cantoral. Así, en una inscripción dentro de una letra capital del vuelto del folio 64 aparece en nombre del miniaturista o ahora puede apreciarse con nitidez el dibujo del perfil de un rostro con una flor en la boca, que sobresale de una capital del recto del folio 43.

EN LA ACTUALIDAD

En la capilla de la Universidad de SalamancaEl Cantoral de Salinas está expuesto de manera permanente en el coro de la capilla Universitaria, en el claustro alto del Edificio Histórico. Tras su restauración, el cantoral fue presentado en sociedad en un concierto del Coro de cámara de la Universidad de Salamanca el 19 de mayo de 2011, en el que se interpretaron piezas de ese libro litúrgico junto con otra procedentes del fondo musical de la capilla de la Universidad.

Se muestra cerrado en un expositor, pudiéndose apreciar su encuadernación. Su gran formato desaconseja exponerlo abierto.