La colección McCarthy

La colección McCarthy es posiblemente la colección privada más grande e importante del mundo de recortes iluminados, miniaturas y hojas sueltas. Tras la publicación en 2018 de las miniaturas italianas y bizantinas y en 2019 de las miniaturas españolas, inglesas, flamencas y centroeuropeas, el tercer volumen cubre la iluminación procedente de Francia.

El Volumen I (publicado en 2018) contiene ochenta obras italianas y ocho bizantinas; el Volumen II (publicado en 2019) es el más pequeño, con sesenta y tres obras, divididas entre ocho obras españolas (y quizás portuguesas), once inglesas, diez del sur de los Países Bajos y, finalmente, treinta y cuatro de Alemania, Austria, Suiza y Bohemia; el Volumen III es el más grande, con aproximadamente noventa y cinco obras francesas. El hecho de que el material francés sea el grupo más numeroso en general es en parte un reflejo del temprano interés de Robert McCarthy por el arte gótico francés, inspirado por las visitas de jóvenes a Chartres y otras catedrales góticas.

GAUDENZ FREULER. The McCarthy Collection, Ad Ilissum, 2018-2019, 3 v.
ISBN: 978-1912168071 (v. 1). ISBN: 978-1912168132 (v. 2). ISBN: 978-1912168187 (v. 3)

  • Volumen 1, Italian and Byzantine Miniatures :

    Documentando por primera vez esta importante y hasta ahora desconocida colección, el presente volumen está dedicado a las hojas sueltas y recortes de manuscritos italianos medievales de finales del siglo IX hasta mediados del siglo XV, e incluye varios elementos bizantinos importantes y raros.

    Este catálogo profusamente ilustrado, que incorpora una amplia gama de material comparativo, introduce una nueva investigación sobre muchas de las hojas y sus volúmenes principales y constituye una notable contribución al conocimiento académico de la iluminación italiana de la época medieval tardía.

    Los ricos testimonios de la iluminación de finales del siglo XIII y principios del XIV en la colección demuestran, de manera fascinante, la propagación de la nueva pintura desarrollada por Giotto.

  • Volumen 2, Spanish, English, Flemish & Central European Miniatures :

    El presente volumen está dedicado a los fondos de hojas individuales y recortes de manuscritos españoles, ingleses, flamencos y centroeuropeos de los siglos XII a finales del XV. Ricamente detallado con abundantes ilustraciones, es una notable contribución a la erudición medieval.

    Se describen sesenta y tres ítems, divididos en ocho entradas en español / portugués, once en inglés, diez en el sur de Holanda, y finalmente treinta y cuatro en Alemania, Austria, Suiza y Bohemia.
    En muchos casos se reproduce el anverso y el reverso de cada artículo, ya que el reverso a menudo proporciona pistas textuales, paleográficas o históricas de arte vitales sobre la fecha y el lugar de origen, o rastros de su procedencia posterior.

  • Volumen 3, French manuscripts :

    Ricamente detallado con abundantes ilustraciones, esta notable contribución a la erudición medieval describe el material francés de alrededor de 1100 al siglo XV, con particular fuerza en los siglos XIII y XIV.

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Los manuscritos en la era de la imprenta

En el siglo XV, con la invención de las nuevas tecnologías de impresión, una revolución se extendió por Europa dando lugar a una rica mezcla entre la innovación mecánica y la tradición pictórica.

Incluyendo obras maestras impresas e iluminadas, Blurring the Line: Manuscritos en la era de la imprenta (abierta del 6 de agosto al 27 de octubre de 2019 en el Museo J. Paul Getty en el Centro Getty de Los Ángeles) desafía la suposición de que los medios impresos reemplazaron inmediatamente la producción de libros hechos a mano, revelando en cambio una convergencia de tecnología y arte durante el Renacimiento.

“La impresión, una innovación del mundo medieval, fue un medio que creció y cambió en respuesta a quienes la crearon y consumieron”, dice Timothy Potts, director del Museo J. Paul Getty. “Esto es especialmente evidente en los periodos medieval y renacentista, pero la interacción dinámica entre la tecnología y el cambio artístico es atemporal, como vemos en la transición de la pintura a la fotografía, del cine al digital, y de los libros en papel a los eReaders”.

En un mundo anterior a la impresión, el texto y las imágenes eran copiados manualmente en libros y paneles por artistas expertos, introduciendo inevitablemente variaciones. La replicación exacta estaba asociada con la intervención divina, percibida como una transferencia milagrosa de la semejanza a través de un intermediario santo. La imagen impresa abrió nuevas y más sencillas posibilidades para una reproducción precisa, a la vez que se basaba en gran medida en las convenciones medievales de la composición, como la iconografía, la bidimensionalidad, el color añadido y el tamaño portátil.

Al igual que muchas tecnologías diferentes se superponen en el mundo de hoy, la impresión no eclipsó inmediatamente todas las demás formas de arte del libro en el siglo XV; era una relación mucho más compleja.

Los impresores e iluminadores compartían ideas, tomando a menudo prestadas composiciones de unos y otros. Los impresores reconocieron la importancia de mejorar sus nuevos productos imitando la artesanía de los manuscritos iluminados, una forma asociada a la riqueza y el prestigio. Sin embargo, la habilidad del iluminador continuó siendo valorada por aquellos que tenían los medios para encargar libros de lujo hechos a mano.

A la izquierda: Camino del Calvario y Santa Verónica con el Sudario (detalle), de las Horas de Spínola, Brujas, hacia 1510-20, Maestro de Jaime IV de Escocia; colores témpera, oro y tinta sobre pergamino. 
A la derecha: Cristo portando la cruz (detalle), Alemania, alrededor de 1475-80, Martin Schongauer, grabado en papel. 

Como resultado de la competencia y la coexistencia de estos dos medios, el siglo XV fue testigo de una expansión de la alfabetización pictórica y de una nueva era de imágenes asequibles, al mismo tiempo que el arte de la iluminación fue empujado a nuevos niveles de logros creativos.

La exposición incluye una selección de libros hechos a mano producidos en los siglos posteriores a la introducción de la imprenta. Aunque la producción de manuscritos iluminados se ralentizó, los libros hechos a mano fueron valorados por su artesanía especializada y el prestigio de la tradición que representaban. Eran atesorados en círculos religiosos, cortesanos, gubernamentales y otros círculos exclusivos. Estos libros personalizados y hechos a medida atestiguan la riqueza, el alto estatus social y el buen gusto de sus clientes y propietarios.

Mientras que la impresión se convirtió cada vez más en el modo dominante de producción de libros, los manuscritos iluminados se conservaron y reinventaron en la era postmedieval.

Según Larisa Grollemond, comisaria adjunta del departamento de Manuscritos y comisaria de la exposición, “El final del siglo XV es un momento fascinante para los artistas que experimentan con la iluminación y la impresión de manuscritos, a menudo fusionando los dos medios en un mismo libro. Tendemos a pensar que cuando se introdujo la impresión en Europa Occidental, la iluminación pasó a ser cosa del pasado. En realidad, hay una negociación artística muy compleja entre estas dos formas que creo que es similar a lo que está sucediendo hoy en día entre los medios digitales y los impresos. Espero que los visitantes puedan encontrar algunos paralelismos (quizás sorprendentes) entre los siglos XV y XXI”.

 


La exposición Blurring the Line: Manuscripts in the Age of Print [Desdibujando la línea: Los manuscritos en la Era de la Imprenta] se podrá visitar  hasta el 27 de octubre de 2019 en J. Paul Getty Museum del Getty Center en Los Angeles. [+ INFO]

 

 

El papel de las mujeres en la creación de manuscritos de lujo en la Edad Media.

Las mujeres también creaban manuscritos de lujo en la Edad Media

Tenía entre 45 y 60 años cuando murió, alrededor del año 1000 o 1200 de nuestra era. Y por lo que revelan sus huesos, tuvo una vida exenta de trabajos físicos exigentes. No sufrió traumatismos ni infecciones que dejaran huella, tampoco heridas importantes, algo no muy frecuente en aquella época. Seguramente, perteneció a la nobleza, fue culta y tal vez, monja, y su vida estuvo vinculada a un monasterio religioso en Dalheim, en Alemania.
Y sin embargo, B78, como la han bautizado los científicos, es sumamente excepcional. Y es que en sus dientes esconde la primera prueba directa de que las mujeres en la Edad Media tuvieron un rol importante y temprano en la creación de manuscritos, baluartes de la transmisión de conocimiento y cultura. Ellas también produjeron textos y los iluminaron bellamente, usando para ello pigmentos poco habituales y lujosos, como el azul ultramar, obtenido a partir de la piedra semipreciosa lapislázuli, reservados para los artistas con mayor pericia.

Así lo ha descubierto un equipo internacional de investigadoras de la Universidad de York y del Instituto Max Planck para la Ciencia de la Historia Humana, que han publicado su hallazgo en la revista Science Advances [CONSULTAR AQUI]. Su trabajo es uno de los primeros que documenta científicamente el papel que las mujeres tuvieron en la creación de textos sagrados en la Europa Medieval.

En 2004, estas científicas encontraron partículas de color azul en el sarro de los dientes de una mujer enterrada en un pequeño cementerio junto al monasterio de Dalheim, que desapareció en un incendio en el siglo XIV. Vieron que las partículas databan de entre 997 y 1162. Al analizarlas mediante distintos tipos de espectrografía, se percataron de que eran pigmentos de azul ultramar, el más caro usando en el medievo, comparable al oro, y que estaba reservado solo para manuscritos muy lujosos y para escribas e ilustradores sumamente talentosos.
Seguramente, consideran las investigadoras, la mujer al pintar los textos humedecía con la boca la punta del pincel que usaba para así afinar la punta, una acción que repetiría con frecuencia. De ahí el patrón de las partículas azules que han visto en el sarro de la mujer: en lugar de aparecer amontonadas, están sueltas y tienen la apariencia de polvo azul dispersado por distintas zonas de la placa dental.

Los artistas medievales europeos conocían unos pocos pigmentos azules, aunque los que más usaban eran el lapislázuli y la azurita.
El pigmento azul ultramar obtenido de la piedra semipreciosa lapislázuli estaba en el sarro de la mandíbula inferior de la mujer medieval. (Christina Warinner). Los artistas medievales europeos conocían unos pocos pigmentos azules, aunque los que más usaban eran el lapislázuli y la azurita. (Shelly O’Reilly)

Los resultados de este trabajo cuestionan la idea de que eran los hombres, sobre todo los monjes, quienes producían los manuscritos iluminados. En la Edad Media, los libros en general se solían crear en los monasterios y estaban destinados a ser usados por monjes y nobles. Algunos de ellos estaban embellecidos con pinturas y pigmentos extraordinarios, como pan de oro y azul ultramar.

Sin embargo, averiguar la identidad de quienes los elaboraban resulta complicado porque con frecuencia los escribas no firmaban su trabajo. Menos aún las mujeres. De hecho, antes del siglo XII menos del 1% de los libros en las bibliotecas de los monasterios llevaban títulos o nombres de mujer. De ahí que se hubiera asumido que eran los monjes los encargados de los manuscritos. Esta investigación desafía esa idea y revela que también las mujeres eran cultas, además de productoras y consumidoras de libros.

Medieval women’s early involvement in manuscript production suggested by lapis lazuli identification in dental calculus. BY A. RADINIM. TROMPA. BEACHE. TONGC. SPELLERM. MCCORMICKJ. V. DUDGEONM. J. COLLINSF. RÜHLIR. KRÖGERC. WARINNER. SCIENCE ADVANCES  : EAAU7126

FUENTE: LA VANGUARDIA (Ciencia)

El Arte de la iluminación

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W. J. Loftie. Lessons in the Art of Illuminating : A Series of Examples selected from Works in the British Museum, Lambeth Palace Library, and the South Kensington MuseumLondon: BLACKIE & SON; Glasgow, Edinburgh, and Dublin

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Durante el siglo VIII surgió en el sur de Inglaterra una rivalidad con el arte irlandés y los seguidores de San Agustín de Canterbury fundaron un scriptorium que produjo un gran número de magníficos ejemplares. En menos de dos siglos se alcanzó un nivel muy alto, entre los que destaca el Salterio de Utrecht que, aunque es uno de los más antiguos manuscritos anglosajones conservados, está lleno de  figuras y letras mayúsculas iluminadas. El volumen pertenecía antes a Inglaterra, pero se perdió, y posteriormente apareció en Holanda.

En el siglo X, este arte había alcanzado tal grado de perfección que encontramos una carta del rey Edgar totalmente escrita en letras de oro. El duque de Devonshire posee un volumen escrito e iluminado para Ethelwold, obispo de Winchester de 963 a 984, por un “scriptor” llamado Godemann (después abad de Thorney), el primer artista inglés cuyo nombre conocemos, si exceptuamos a su contemporáneo más famoso, el arzobispo Dunstan, cuya habilidad en el trabajo de los metales es mejor recordada que sus poderes como iluminador.

El maravilloso  Libro de Kells, que se encuentra en la biblioteca del Trinity College de Dublín, el Libro de Durham, y otros más curiosos que hermosos, pertenecen quizás al siglo IX, como han sugerido varios investigadores.

 

Cuando el escriba también dibujaba.

La elaboración de manuscritos medievales fue una actividad de equipo, en la que diferentes personas asumieron diferentes papeles en la producción. Debido a esto, no es frecuente que haya evidencia de que un escriba también sea el artista que trazó los dibujos originales para acompañar el texto.

En el caso del manuscrito que contiene a Sir Gawain and the Green KnightPearlCleanness, and Patience (British Library, MS Cotton Nero A.x), sin embargo Maidie Hilmo,  experta en manuscritos ilustrados del inglés medieval, ha descubierto que es muy probable que tanto el texto como los dibujos procedan de la pluma de la misma persona.

Los nuevos datos científicos que Paul Garside, el científico de conservación de la Biblioteca Británica, proporcionó sobre los pigmentos es que la tinta de los dibujos tapados y el texto es la misma.  Trabajando de forma independiente y simultánea, la paleógrafa Jane Roberts también se ha preguntado: “¿Y si los dibujos fueran hechos por el escriba?” Su investigación corrobora la evidencia científica.

Además de esta nueva información científica y paleográfica, el estudio de Hilmo considera cómo algunos de los detalles perdidos o mal interpretados que la pintura  posterior oscureció son importantes para ampliar la gama iconográfica e interpretativa de las miniaturas y, reflexivamente, de los poemas, todo lo cual apoya la probabilidad de que el escriba fuera creador de los dibujos tapados.

Introduction to “Did the Scribe Draw the Miniatures in British Library, MS Cotton Nero A.x (The Pearl-Gawain Manuscript)?” Journal of the Early Book Society, 20 (2017), 111-36

Was the Gawain Scribe also the Artist?

Por ejemplo, en Pearl el iluminador ha pintado sobre el dedo índice del padre , ha borrado un océano lleno de peces en Cleanness, y en Patience ha hecho que el arpón  parezca más una paleta que un arma, ocultando los significados adicionales que el artista original había dibujado deliberadamente.

Was the Gawain Scribe also the Artist?

En Gawain, el colorista ataca de nuevo, pintando pelo rubio sobre lo que habría sido la corona de hojas del Caballero Verde, y alejándolo de una asociación con el Hombre Verde, personaje familiar para el público medieval según Hilmo. El hecho de que estos detalles fueran dibujados en primer lugar implica según la investigadora “una familiaridad con el texto y un deseo de ampliar su alcance interpretativo para un público familiarizado con narrativas e iconografías relacionadas”.

Además de tener una relación íntima con el texto, ¿qué otra evidencia sugiere que el escritor y el artista podrían haber sido el mismo? Usando imágenes multiespectrales, fluorescencia de rayos X y análisis de pigmentos, el Dr. Paul Garside confirmó a Hilmo que los dibujos en segundo plano estaban realizados con tinta de hierro, algo que era anormal para los dibujos en inglés, pero no para el texto. Es decir, un escriba en Inglaterra (donde se cree que este manuscrito fue producido) usaría tinta de hierro, pero un artista no lo haría. Un escriba/dibujante, sin embargo, podría haber usado fácilmente su propia tinta familiar para ambos.

Was the Gawain Scribe also the Artist?

Una de las miniaturas más importantes del manuscrito representa la Fiesta de Belshazzar (que se encuentra en Cleanness) y presenta la divina “Escritura en la Pared”. Hilmo y Jane Roberts han observado que esta escritura se parece mucho a la escritura formal del escriba en varios puntos del manuscrito. Parece improbable que el escriba haya colocado la escritura en el lugar correcto para la miniatura antes de enviarla a otro artista. Es lógico concluir, entonces, que la escritura en el dibujo fue creada con el dibujo en primer lugar, es decir, por el escriba.

 

El arte de la iluminación de libros en las regiones Central y Oriental europeas durante la segunda mitad del siglo XIV.

Resultado de imagen de Mitteleuropäische Schulen IV

Este catálogo está dedicado a los manuscritos de la Biblioteca Nacional de Austria que fueron encargados por el rey Wenceslao IV (1361-1419) y la corte de Praga. Forma una unidad junto con el catálogo “Mitteleuropäische Schulen III (Böhmen – Mähren – Schlesien – Ungarn, ca. 1350–1400)” publicado en 2004, y completa las investigaciones relacionadas con el arte de la iluminación de libros en las regiones Central y Oriental durante la segunda mitad del siglo XIV.

Mitteleuropäische Schulen IV (ca. 1380–1400) : Hofwerkstätten König Wenzels IV. und deren Umkreis. (2014). Theisen, Maria; Jenni, Ulrike. Wien : Verlag der Österreichischen Akademie der Wissenschaften. 2 v. : il.

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Manuscritos iluminados y libros impresos antiguos de Biblioteca Estatal en Linz (Austria).

El presente catálogo contiene descripciones detalladas de unos 90 manuscritos iluminados y libros impresos antiguos de la colección de la Biblioteca Estatal de Alta Austria en Linz.

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 IMAGENES Y REGISTROS(1.16 GB) — IMAGENES (enlace alternativo)

Este catálogo se centra en la clasificación histórico-artística de los objetos presentados, en la que el análisis en profundidad de las decoraciones de los libros y fragmentos constituye la base principal. A través de sus numerosos hallazgos sobre el origen de las obras descritas, el catálogo puede considerarse como una importante contribución a la investigación sobre la iluminación y la producción de libros en la Baja Edad Media; además, proporciona al lector un gran número de datos históricos recientemente descubiertos.


Die illuminierten Handschriften, Inkunabeln und Frühdrucke der Oberösterreichischen Landesbibliothek in Linz. Handschriften und frühe Drucke 1440–1540 (Text). Hranitzky, K. ; Schuller-Juckes, M. ; Rischpler, S. ; Reisenbichler, A. (2018). Verlag der Österreichischen Akademie der Wissenschaften