Astronomía en el s. XV

Cristóbal Colón no solo encontró en Salamanca el apoyo de fray Diego de Deza para iniciar la aventura que le llevó a descubrir América, sino que recibió algunos de los conocimientos que, a buen seguro, le ayudaron en su periplo oceánico. También en esta ciudad parece que Colón se reunió con Abraham Zacut, un astrónomo de origen judío autor de la obra conocida como “Almanach perpetuum”, de la que se conservan varios ejemplares en la Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca que son un claro reflejo del cultivo de la ciencia por árabes y judíos a lo largo de la Edad Media. Además, tras ellos se esconde una curiosa historia.

¿Quién era Abraham Zacut? 

Aunque los datos bailan, parece que Abraham Zacut o Abraham Ben Zacuto nació en Salamanca hacia 1452, en el seno de una familia procedente de Francia. Se educó en el ambiente cultural y científico salmantino en la segunda mitad del siglo XV. Su primer maestro fue su padre, Rabí Samuel Zacut, pero de quien aprendió gran parte de sus conocimientos cabalísticos fue de Rabí Isaac Aboab. Además, mantuvo contacto con otros eruditos de la época, incluso formó parte del grupo de sabios a los que protegió Juan de Zúñiga y Pimentel, maestro de la Orden de Alcántara. Entre ellos hay que destacar a Elio Antonio de Nebrija.

Zacut no solo bebió de fuentes anteriores, los estudiosos aseguran que fue uno de los pocos astrónomos bajomedievales que llevó a cabo observaciones astronómicas de un eclipse total de sol y dos ocultaciones de estrellas — parece que todas ellas tuvieron lugar en Salamanca—, fenómenos que quedaron reflejados en algunas de sus obras, las más conocidas “La compilación magna” y “El almanaque perpetuo”.

Almanach perpetuum

Se trata de uno de los estudios más importantes de la época a nivel astronómico. Los valores tabulados en el “Almanach perpetuum” derivan de las Tablas Alfonsíes teniendo en cuenta la diferencia de longitud entre Toledo y Salamanca. Como el resto de judíos, tuvo que marcharse de España a finales del siglo XV, de forma que es en Portugal, y más en concreto en Leiría, donde está fechada la edición incunable de esta obra, en 1496, y editada por José Vizinho, discípulo de Zacut. De esta imprenta portuguesa salieron dos versiones distintas: una con los cánones en castellano que tradujo Juan de Salaya, y otra en latín. Cabe recordar que la obra está compuesta por cánones y tablas astronómicas. En la Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca se conserva un ejemplar en latín que llegó a través del Colegio del Arzobispo Fonseca. Asímismo, la Universidad atesora una edición impresa en Venecia en 1502 que formó parte de la amplia colección de libros del Colegio de San Bartolomé.

Enroque de ciencia: Libro Recomendado 53: Almanach Perpetuum

En ambos casos llaman la atención las anotaciones manuscritas al margen, en especial en el ejemplar de la edición italiana. “Almanach perpetuum” es un estudio en profundidad de los movimientos solares, de la posición de los planetas en los distintos meses del año, los eclipses lunares… Toda una serie de conocimientos astronómicos a los que los lectores de las obras añadieron sus notas contando, por ejemplo, que habían visto un eclipse y explicaban cómo y cuándo se produjo la observación, o anotaban cómo el nacimiento de un rey coincidió con algún fenómeno astronómico.

En el caso de la edición italiana se repite un mismo tipo de letra que coincide con la existente en otras anotaciones de libros científicos catalogados en la Biblioteca, lo que dio lugar a una investigación tras la cual se descubrió que fue un canónigo de Cuenca, Eustaquio Muñoz, quien realizó esas notas en libros de carácter científico que después donó al Colegio Mayor de San Bartolomé, desde donde llegaron a la Universidad de Salamanca.  Eustaquio Muñoz, además de canónigo, era inquisidor, lo cual hace más llamativa su afición a las ciencias astronómicas. De hecho, su condición no impidió que el rigor inquisitorial afectase a los ejemplares de su biblioteca, algunos de los cuales muestran hojas arrancadas.

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El libro de la ciudad de las damas

De Christine de Pisan (aprox. 1364–1430) podría decirse que fue la primera mujer en Europa en ganarse la vida como escritora, y se la considera, por lo general, como una de las primeras feministas, que se pronunció en favor de los derechos de las mujeres y los logros de las mujeres casadas.

Christine de Pisan. La defensora de las mujeres - Cultura - Diario digital Nueva Tribuna
Le Livre de la Cité des dames (El libro de la ciudad de las damas). ACCEDER AL PDF

Escribió poemas y prosa que a menudo fueron alegóricos y filosóficos y que reflejaban su propia personalidad, única y comprometida. A menudo preparaba los libros con la ayuda de copistas e iluminadores y los ofrecía al mecenazgo de príncipes y reyes. Le Livre de la Cité des dames (El libro de la ciudad de las damas) es tal vez la mejor expresión del feminismo humanista y lúcido de Christine.

Como una respuesta implícita a Ciudad de Dios de San Agustín, y también inspirado en la obra de Boccaccio, el libro está escrito como un diálogo entre estudiante y maestro. Las figuras alegóricas de la Razón, la Justicia y la Rectitud conversan con Christine y la invitan a construir una ciudad para mujeres famosas del pasado y para mujeres virtuosas de todos los tiempos, en un mundo hecho para los hombres. Entre los aproximadamente 30 ejemplares conocidos del texto, esta copia famosa y con bellas ilustraciones porta la firma de su dueño, Jean de Berry (1340–1416), un gran bibliófilo de la Casa de Borgoña.

Christine de Pisan . Le Livre de la Cité des dames (El libro de la ciudad de las damas)


BIOGRAFÍA

Christine de Pisan nació en Venecia (Italia) pero llegó a Francia a los cuatro años acompañando a su padre, Thomas de Pizzano (médico y astrólogo de fama en la época). El prestigio de su padre hace que sea invitado a las Cortes de Luis de Hungría y a la de Carlos V de Francia. Su padre Thomas decide acudir a la Corte de Carlos V de Francia (decisión que marcará para siempre la vida de Christine), pasando a ser médico personal del rey, consejero real y su astrólogo.

La infancia de Christine se desarrolla en el palacio Real, donde Carlos V crea una gran biblioteca, convirtiendo su corte en un lugar donde el arte y las ciencias alcanzan su máximo esplendor.

Sus padres no se ponían de acuerdo con la educación que debía recibir Christine. Su madre quería educarla, para que fuera una dama cortesana, instruyéndola en las labores del hogar, que era lo propio para una mujer en ese tiempo. Su padre Thomas planteaba para ella una educación intelectual exquisita. Para ello, puso a su disposición tutores privados, para que la enseñaran una cultura humanista, pasando muchas horas leyendo en la Biblioteca Real. Christine hablaba el italiano como lengua materna, además de latín y francés.

Un año después de casarse, el rey Carlos V fallece y eso cambia su vida ya que toda la familia pierde los favores del nuevo rey Carlos VI. Su padre Thomas muere cuando ella tenía veintiún años, y tres años después muere su marido Etienne como consecuencia de la peste. Así, con veinticuatro años se queda viuda, al cargo de dos hijos, su madre y de su sobrina. Le resulta muy difícil heredar las tierras de su padre por ser mujer. Ante la situación desesperada en que se encuentra, acude a antiguos conocidos de palacio para que le ayuden. Ella decide dedicarse profesionalmente a escribir y para ello cuenta con el apoyo de la reina Isabel, esposa de Carlos VI, que se convierte en su mecenas y le da el apoyo económico necesario, para que se dedique a escribir, disponiendo de un estudio propio en la Biblioteca Real.

Sus primeros poemas, baladas de amores perdidos, transmitían la tristeza del amor perdido de su marido y de las dificultades que conlleva su viudedad, centrándose en el dolor y la soledad. Estos poemas alcanzaron un gran éxito popular. A partir de 1399, comienza a escribir sobre los derechos de las mujeres.

En el año 1405, escribe “La ciudad de damas”, que comienza así:

Me preguntaba cuáles podrían ser las razones que llevan a tantos hombres, clérigos y laicos, a vituperar a las mujeres, criticándolas bien de palabra, bien en escritos y tratados…….. Yo, que he nacido mujer, me puse a examinar mi carácter…….

Me propuse decidir, en conciencia, si el testimonio reunido por tantos varones ilustres podría estar equivocado. Pero por más que intentaba volver sobre ello, apurando las ideas como quien va mondando una fruta, no podía entender ni asimilar como bien fundado el juicio de los hombres sobre la naturaleza y conducta de las mujeres. Al mismo tiempo, sin embargo, yo me empeñaba en acusarlas porque pensaba que sería muy improbable que tantos hombres preclaros, tantos doctores de tan hondo entendimiento y universal clarividencia (me parece que todos habrán tenido que disfrutar de tales facultades) hayan podido discurrir de modo tan tajante y en tantas obras que me era casi imposible encontrar un texto moralizante, cualquiera que fuera el autor, sin toparme antes de llegar al final con algún párrafo o capítulo que acusará o despreciara a las mujeres”.

En esta obra, denuncia el sistema misógino planteando una serie de derechos consustanciales a la mujer. Nos muestra una visión utópica e ideal de la ciudad perfecta en este libro, que era gobernada por mujeres. Viene representada por tres figuras femeninas, la Justicia, la Razón y la Rectitud.

Muere en Poissy a los 66 años. Se le reconoce el mérito de ser la primera mujer dedicada profesionalmente a escribir. Es considerada como la precursora del movimiento a favor de la mujer, siendo el primer referente del feminismo.

 

 

Bellifortis: tratado militar del s. XV

El asombroso Bellifortis, el primer manual ilustrado de tecnología militar, creado a principios del siglo XV
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El asombroso Bellifortis, creado a principios del siglo XV,  es el primer manual sobre tecnología militar completamente ilustrado. Su autor es Konrad (o Conradus) Kyeser, oriundo de Eichstätt (Baviera, Alemania). 

Más de uno se preguntará cómo es posible conocer con tanto detalle el equipamiento bélico de siglos atrás, hasta qué punto es suficiente con lo que recupera la arqueología o lo representado por el arte para conocer cómo era el arte de la guerra. La respuesta está en los libros de la época porque, aunque alguno se sorprenda, ya antaño se escribían tratados de tecnología militar. Esta especialidad vivió su primer gran momento de esplendor en el paso del Medievo al Renacimiento, cuando hubo docenas de publicaciones que sentarían las bases del género.

Entre las más famosas están Epitoma rei militari del autor romano bajoimperial Publius Flavius Vegetius Renatus o el Totth del maestro de esgrima Hans Talhoffer (un manuscrito del siglo XV), por ejemplo, y ambas tienen una cosa en común: sus ediciones están basadas en una tercera obra titulada Bellifortis, un auténtico clásico.

En realidad De re militari es anterior pero no se editó hasta el siglo XVI (en latín y francés) y para entonces sus ilustraciones se inspiraban abiertamente en las de Belliforti, al igual que pasó con el libro de Talhoffer pese a ser prácticamente contemporáneo, del XV, lo cual nos da una idea de la importancia que tuvo aquel estudio a lo largo de los siglos.

Lo cierto es que los autores se retroalimentaban entre ellos y si Bellifortis se basó a su vez en el Strategemata, otro tratado antiguo sobre estrategia militar escrito a finales del siglo I d.C. por Frontinus (un general del emperador Domiciano), éste lo hacía en los de Tito Livio y Valerio Máximo.

El asombroso Bellifortis, el primer manual ilustrado de tecnología militar, creado a principios del siglo XV

Kyeser escribió este tratado entre 1402 y 1405, cuando fue exiliado de Praga. A primera vista, su contenido, escrito en latín y con casi 180 imágenes, parece abordar un tema definido: la guerra. El escritor no carecía de experiencia bélica: tras estudiar medicina y vivir en la corte de Padua se incorporó a la cruzada contra los otomanos que terminó en desastre en 1396 con la estrepitosa derrota de Nicópolis. Después se estableció en Bohemia donde, entre 1402 y 1405, se dedicó a escribir su obra.

Está en latín y se estructura en diez capítulos, cada uno dedicado a un aspecto del arte militar o relacionado más o menos con él según el criterio de la época: carros protegidos, trenes de asedio, ingenios hidraúlicos, ascensores, armas de fuego, armas defensivas, maravillosos secretos, fuegos artificiales para la guerra, fuegos artificiales para la diversión y herramientas auxiliares.

Algunas de las máquinas y herramientas descritas eran una novedad mientras que otras existían desde mucho tiempo atrás, de manera que el lector irá viendo (porque Bellifortis se caracteriza por acompañar los textos con interesantísimas ilustraciones) ballestas, cañones, catapultas, trebuchets, puentes móviles, barcos, escalas de asalto e incluso instrumentos de tortura.  Entre otras muchas cosas, contiene la primera versión medieval conocida del tornillo de Arquímedes y el dibujo más antiguo del cinturón de castidad, elemento que no encaja con la temática bélica o la descripción de un traje de buzo primigenio.

El asombroso Bellifortis, el primer manual ilustrado de tecnología militar, creado a principios del siglo XV
Traje de buzo

En suma, se revisa toda la ingeniería militar de la Baja edad Media poniendo un énfasis especial en la tecnología y la magia, todo ello en un formato muy grande y suntuoso (recordemos que era un libro para el emperador) y profuso acompañamiento gráfico realizado por artistas teutones del scriptorium de Praga enviados ex profeso.

El asombroso Bellifortis, el primer manual ilustrado de tecnología militar, creado a principios del siglo XV
Retrato de Kyeser

Por tener, hasta incluía un retrato del propio Kyeser, a la manera de las publicaciones actuales que ponen la foto del autor, acompañado de su propio epitafio (Que mi alma se una al Altísimo), lo que indicaría que estaba enfermo y, de hecho, parece ser que murió poco después.

Bellifortis es un manuscrito encuadernado en pergamino. Nunca se llegó a imprimir por su carácter de libro de lujo. Sí se hicieron una docena de copias a mano pero el original se conserva en la biblioteca de la Universidad de Götingen (actual Alemania)

Ex Bibliotheca Gondomariensi

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El proyecto de la Real Biblioteca «Ex Bibliotheca Gondomariensi» tiene como objetivo la edición en formato electrónico de los inventarios de la biblioteca que este embajador en Inglaterra del rey Felipe III reunió en su Casa del Sol de Valladolid, y que en el primer tercio del siglo XIX pasó a la Particular de S.M.

Ex Bibliotheca Gondomariensi

En la actualidad, Ex Bibliotheca Gondomariensi recoge en su totalidad el “Índice y inventario de los libros que ay en la librería de don Diego Sarmiento de Acuña, conde de Godomar, en su casa de Valladolid, hecho a último de abril de 1623” que se conserva en dos volúmenes en la BNE (MSS. 19523-19524). Este inventario es el más próximo al estado de la biblioteca en vida de su principal creador, el I conde de Gondomar.

El primer paso de este proyecto se centró en los «Libros de mano» del inventario de 1623 (BNM Mss 13593-13594, vol. II, fols. 163r-194v; Manso Porto, ed., 1996: 613-628). Para ello se realizó la transcripción completa de este apartado, y su marcado siguiendo el estándar TEI (Text Encoding Initiative) .

Cada entrada del inventario fue identificada con un código (xml:id), y se creó un enlace a su facsímil digital. A continuación se procedió a identificar el libro en IBIS (Base de datos bibliográfica del patrimonio bibliográfico de Patrimonio Nacional). Excesivamente parcos o demasiado generales los asientos del inventario, no siempre ha sido posible la asignación del ejemplar. En otros casos, pese a la precisión de la entrada del inventario, su localización fue también infructuosa, probablemente por pérdida del ejemplar o por haber ido a parar a otra biblioteca. En los casos de identificación fue necesaria la consulta del original para resolver ambigüedades o añadir datos a la descripción bibliográfica, que fue el siguiente paso.

Ahora el proyecto cambia de sistema de consulta y de modelo de datos para mejorar sus interfaces administrativa y de usuario y facilitar su mantenimiento. Manteniendo la misma información que el sistema anterior, esta nueva propuesta se adapa a un modelo relacional con tres tablas.

  • La principal, denominada ‘Obras’, recoge la información de la obra de forma sucinta distribuida en cinco campos: autor, título, lugar de impresión, impresor o editor y fecha de publicación. 
  • Una segunda tabla, ‘Asientos’, contiene en tres campos los datos tomados del inventario siendo el principal el de “título”,en el que se transcribe literalmente el asiento.
  • La tabla ‘Ejemplares’ resume en cinco campos las características del ejemplar concreto que poseyó la biblioteca del Conde de Gondomar: ubicación, fondo, signatura moderna y antigua y la URL, estable del registro en IBIS.

Estas tres tablas están perfectamente imbricadas. Así, los registros de ‘Obras’, considerada tabla central, se relacionan con sus correspondientes asientos y ejemplares por medio de sendas claves identificativas, que se traducen en un enlace a los registros referenciados en la página de detalle.

FUENTE: Avisos: Noticias de la Real Biblioteca, año XXIV, n.84

Los colegios mayores en Salamanca: huellas y sombras

La Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León realiza la exposición ‘Colegios Mayores en Salamanca: Huellas y Sombras’en el marco de las actividades organizadas por la Junta de Castilla y León con motivo del VIII Centenario de la fundación de la Universidad de Salamanca. (INFO)

Museo de Salamanca | Museo de Salamanca | Junta de Castilla y León

La exposición se encuentra en  el Museo de Salamanca (Patio de Escuelas, n. 2) y se podrá visitar hasta el 19 de agosto de 2018. Las comisarias científicas de la muestra, María Nieves Rupérez y Ana Castro, son profesoras de la Universidad de Salamanca. El guión de esta exposición deriva del trabajo de investigación de las dos comisarias, que se ha centrado en el estudio de los Colegios Mayores salmantinos, tanto respecto a su patrimonio mueble como inmueble, relacionando material de archivo, arqueológico y de museos.

En ella, se da a conocer el funcionamiento de los Colegios Mayores, que acogían a estudiantes de mérito, algunos sin medios económicos, para que pudieran tener la mejor educación posible. Se trata de instituciones que jugaron un papel esencial en la Edad Moderna española, tanto por su vinculación a la Universidad de Salamanca, como por haber formado en ellos a los hombres que ocuparían puestos claves en la administración del Estado y de la Iglesia. Para el desarrollo de la exposición, que podrá verse en el Museo de Salamanca hasta el 19 de agosto, se ha contado con la colaboración de la Universidad de Salamanca, que ha cedido gran parte de las piezas que se exponen.

‘Por qué y para qué un colegio mayor’, ‘Los edificios colegiales’, ‘La vida en los colegios’ y ‘Los colegiales: el privilegio de ser colegial mayor’ son los cuatro capítulos que orientan el contenido de la exposición.

Los Colegios mayores no eran simples residencias, sino verdaderos centros educativos. El becario debía someterse a una peculiar forma de vida, orientada al estudio y a la práctica de la virtud, en un régimen semimonástico donde todo estaba regulado y sancionado: desde el trabajo a los momentos de expansión, el modo de comportarse o la vestimenta.

Los colegiales tenían que llevar siempre su peculiar atuendo que los distinguía del resto de los estudiantes, compuesto básicamente por manto o loba, beca y bonete o sombrero de gran tamaño. Este hábito fue establecido por Diego de Anaya para los becarios de San Bartolomé, pero lo imitaron el resto de los colegios, variando el color.

Había actos comunitarios obligatorios, como las comidas en el refectorio, sólo dos al día pero con raciones abundantes y variadas; o la asistencia a las “conclusiones” en el aula general (discusiones de carácter científico que servían de complemento a las clases recibidas en la Universidad, a las que no podían faltar). Los fundadores preceptuaron además algunas prácticas religiosas como la participación en la misa diaria o en otras funciones litúrgicas en la capilla.

Los colegiales tenían el privilegio de disponer de excepcionales bibliotecas en estancias perfectamente acondicionadas para la consulta y custodia de los libros, incrementadas constantemente con nuevas adquisiciones.

La decadencia de la disciplina inicial queda también reflejada en el argot con que los colegiales ocultan sus prácticas irregulares, como la prohibición de juegos de naipes.

Con esta actividad cultural, la Junta añade valor a las actividades que está organizando para conmemorar el VIII Centenario de la fundación de la Universidad de Salamanca. En esta misma línea de patrocinio, se sitúan el V Congreso Internacional del Español –que atraerá a Salamanca, a finales de este mes, a un importante número de Hispanistas de todos los rincones del mundo– o también la exposición ‘Tras la huella de la Universidad’, cuya inauguración en el Archivo Histórico de Salamanca está prevista para este próximo otoño.

La Biblioteca Histórica y La Ventana de la SER

El 18 de junio Carles Francino entrevistó a nuestro compañero Eduardo Hernández Pérez para su programa LA VENTANA en la Cadena SER, que se emite de lunes a viernes de 16:00 a 20:00h.

ESCUCHAR PROGRAMA

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“Cuando empecé a trabajar en esta biblioteca fue  como si recibiera un premio en la lotería. Un lujo. Un placer. Un sueño cumplido”, ha asegurado Eduardo.

Eduardo nos ha hablado de su trayectoria, toda una vida entre libros, de los tesoros de su biblioteca y también de las historias acumuladas en estos años de trabajo.

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Eduardo Hernández en la sala de manuscritos. Fotografía: El País semanal.

Fastuosa antología de las obras de Séneca.

Resultado de imagen de Lucio Anneo SénecaEl filósofo y pensador más destacado del Imperio Romano, Lucio Anneo Séneca, no podía faltar en la Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca. Lo cierto es que Séneca es un autor que tuvo un gran peso a lo largo del tiempo, así que hay obras latinas y en castellano, manuscritas e impresas, un reflejo de la importancia de este filósofo, político, orador y escritor. 

Sin embargo hay un manuscrito en la Biblioteca Histórica que destaca por su riqueza: Se trata de un ejemplar con las traducciones al castellano de Alfonso de Cartagena, probablemente una de las figuras más representativas de los intelectuales de la primera midad del siglo XV, que reúne varias obras famosas de Séneca, del padre de Séneca y algunas atribuidas a este autor, una especie de antología, según explica Oscar Lilao, jefe del Fondo Antiguo de la Biblioteca.

Séneca

HISTORIA DE LA OBRA

El rey Juan II fue quien mandó la traducción de la obra a Alfonso de Cartagena, pero ¿quien encargó la elaboración de esta edición de lujo?. Parece que el interesado aparece representado en una miniatura. En la obra hay una orla a modo de retablo en la que, a los pies de la Virgen, figura arrodillado el personaje que ha pagado la copia del libro. Además, hay un escudo. Un historiador de arte ha puesto en relación esa heráldica con el sepulcro de Pedro de Acuña, conde de Buendía, que puede verse en la iglesia de Dueñas (Palencia), por lo que se piensa que esta copia procedería de la biblioteca familiar. Además, Pedro de Acuña estuvo en la corte de Juan II, de forma que pudo conocer a Alfonso de Cartagena y compartir la afición por Séneca.

¿CÓMO LLEGÓ A LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA?

Fue hacia 1767 cuando los Jesuitas fueron expulsados de España por orden de Carlos III bajo la acusación de haber sido los instigadores de los motines populares del año anterior, conocidos con el nombre de Motín de Esquilache.. Sin embargo. los manuscritos procedentes del colegio de la Compañía de Jesús no destacaban por su riqueza, al contrario, por lo que es una excepción dentro de un conjunto de trabajos principalmente de carácter teológico y filosófico de los siglos XVII-XVIII compuestos y usados por los padres en sus colegios.

No es el caso del Séneca al que nos referimos. Todo indica que la obra era propiedad de Francisco de Rávago y Noriega, un jesuita muy influyente del siglo XVIII, confesor de Fernando VI, posteriormente director de la Biblioteca Nacional (entonces Real) y profesor en la Universidad de Salamanca. Quizás gracias a su posición privilegiada pudo hacerse con este valioso códice que después regaló al Colegio de los Jesuitas y, con la expulsión de estos, llegó a la Biblioteca Histórica de la Universidad de Salamanca junto con un millar de manuscritos y 12.000 volúmenes impresos.

“Desde luego este manuscrito no es un libro usado por los Jesuitas, sino una copia de lujo del confesor del rey”, hace hincapié Margarita Becedas, directora de la Biblioteca General Histórica, y subraya el “derroche” de pergamino que hay en la obra,ya que cuenta con grandes márgenes que, en este caso, no son para anotaciones, si no para lucir el contenido plagado de oro y miniaturas. Y es que hasta los calderones -signo ortográfico auxiliar que se empleaba para señalar el comienzo de párrafo- tienen oro.

Alfonso de Cartagena

Alfonso de Cartagena, obispo de Burgos, nuncio apostólico y personaje muy influyente de la corte de Juan II de Castilla, con intervenciones políticas  muy importantes, es la persona que realizó la traducción de los textos de Séneca y de otros autores clásicos como Cicerón y Boccaccio. Pero ademá creó sus propias obras con alto valor didáctico como el “Doctrinal de Caballeros” (incunable de 1497 impreso en Burgos que también conserva la Biblioteca  de la USAL.


 

Fuente: La Gaceta de Salamanca 02/06/2018 : Tesoros de la Biblioteca Histórica