Locus amoenus : el lugar del disfrute

Boletín de recomendaciones del Servicio de Bibliotecas de la USAL

Desde el Servicio de Bibliotecas de la Universidad de Salamanca hemos estado trabajando para lanzar un boletín de recomendaciones culturales, coordinado por Ángel Poveda. Dirigido a la comunidad universitaria, tendrá una periodicidad mensual y en él pueden colaborar tanto bibliotecarios como profesores, alumnos y resto del Personal de Administración y Servicios.

Aquí os presentamos la web y primer número de la revista de recomendaciones Locus amoenus (el lugar del disfrute, en la tradición literaria medieval). Os invitamos a participar en el siguiente número.

Los títulos y nombres que aparecen en las reseñas son hiperenlaces que amplían la información, enviando a nuestro catálogo para localizar los ejemplares de las obras reseñadas, así como a otras fuentes de información sobre autores y obras. También enlaza con youtube para poder escuchar la música y los vídeos recomendados.


Cualquier miembro de la comunidad universitaria puede suscribirse o enviar sus colaboraciones enviando un mail a bibbiol@usal.es.  Sería medio folio, a doble espacio en Times New Roman tamaño 18, acompañado por su nombre y apellidos.

 

Limpiar y desinfectar los libros.

La información sobre la vida útil del coronavirus es bastante diversa. Sin embargo, se considera que puede sobrevivir durante 5 días en superficies de cartón. Las librerías de París acaba de desenterrar una máquina cuya solicitud de patente fue presentada el 25 de julio de 1934 por Camille Reduron, un aparato para la desinfección automática de libros y objetos similares, el hombre recibió la medalla de la Oficina Nacional de Inventores…aunque no tuvo mucho éxito.

La lavadora de libros para la desinfección automática de libros u objetos similares | Universo Abierto

La llamada “lavadora de libros” es un aparato para la desinfección automática de libros, cuadernos u otros objetos similares que comprenden una serie de hojas encuadernadas, y dispuestos para llevar a cabo esta operación automáticamente y de manera muy completa, hoja por hoja., fue patentada en 1934 por los inventores franceses Jean Baptiste Faucher y Camille Reduron para limpiar y desinfectar los libros.

Aparentemente por fuera tiene la forma de un armario y por dentro parece un expositor de discos, ofrece la ventaja adicional de hacer posible la desinfección rápida y en serie de un número considerable de libros de cualquier tamaño de forma automática. Los libros se colocan en los estantes circulares giratorios mientras unos inyectores móviles expulsan chorros con vapor desinfectante. Un procedimiento pionero por el que, como aseguran sus creadores en la patente, “se realiza una desinfección completa, hoja por hoja. De manera notablemente segura. Simple, rápido y eficiente”. Cuando el dispositivo está en funcionamiento, los libros pasan lentamente delante de los chorros de aire y el conjunto se ajusta de tal manera que los chorros automáticamente los hojean, enviando así, entre todas las páginas de estos libros, el producto antiséptico cuyos vapores han arrastrado.

“La desinfección y esterilización de libros y documentos han sido meticulosamente estudiadas por el Sr. Reduron, que exhibe un interesante dispositivo de su construcción cerca de las librerías. Los libros, colocados en el interior, sobre plataformas giratorias, son hojeados y desinfectados por una hoja de gas bactericida formaldehído que actúa en circuito cerrado y no altera las obras tratadas”, leemos en el libro “Bibliothèques, organisation – technique – outillage“, publicado por Denoël con una introducción de Julien Cain, administrador general de la Biblioteca Nacional, publicado en 1938.

“Este dispositivo asegura la laminación y desinfección de las páginas por una hoja de gas formaldehído bactericida. La ventilación se realiza en un circuito cerrado sin alteración o distorsión de los volúmenes tratados”, explica el inventor en su descripción.

Si bien este artilugio no tuvo mucho éxito, puso sobre la mesa la necesidad de mantener los libros en las mejores condiciones, algo que antes no se tenía tan en cuenta. En un momento en el que la higiene y desinfección son más importantes que nunca, este simpático ingenio nos recuerda que debemos proteger también uno de nuestros mayores tesoros como humanidad, y que tanto nos están acompañando estos días, los libros.

Se garantizó entonces la higiene del libro, que desde entonces ha dado paso a soluciones con luz ultravioleta, cuando se trata de bacterias oculares. Un invento chino, 80 años después del del Sr. Reduron, nació en la biblioteca de Hangzhou.

RELACIONADO: La limpieza de librosCómo actuar con los libros ante el riesgo de contagio por COVID -19

 


FUENTE: Universoabierto.org

Ilustres poseedores en los fondos de la USAL : Quevedo

5 poemas de Quevedo - Zenda

La presencia de algunos ejemplares que pertenecieron a Francisco de Quevedo en la Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca es conocida desde hace tiempo.

Los trabajos de mantenimiento en la base de datos de antiguos posesores de la BG nos han vuelto a traer a esta ilustre figura de nuestras letras y recuperamos una antigua entrada de la web de la biblioteca, abriendo en el blog una sección de “Ilustres poseedores”

En 1975 Felipe C. R. Maldonado dio a conocer un inventario, conservado en el Archivo Histórico de Protocolos de Madrid y fechado en 1646, donde se recogen los objetos y muchos libros que don Francisco dejó a su heredero Pedro de Alderete Quevedo y Villegas. El estudioso trató de identificar los libros allí recogidos. En 2011 otros dos autores, Carlos Fernández González y Sofia Simões, han retomado la tarea, prosiguiendo con la identificación de las ediciones. El resultado lo podemos consultar en: «Nuevas aportaciones a la biblioteca de Francisco de Quevedo»Manuscrt.Cao, 11 (2011).

Hubiera sido deseable que, ya que los autores han avanzado en la identificación de las ediciones, el artículo se completase señalando los ejemplares concretos que Quevedo tuvo entre sus manos, al menos aquellos que ya han sido mencionados en los artículos citados en su nota 4 o conocidos por sus propias investigaciones –solamente se citan en algunos ítems, como uno de los conservados en Salamanca–. De este modo, el trabajo habría quedado, en nuestra opinión, más redondo, aunque, como ellos mismos dicen, el suyo sea un documento todavía abierto.

Hasta el momento, dos son los ejemplares localizados y conservados en la Universidad de Salamanca que proceden de la biblioteca de escritor. 

[BASE DE DATOS DE ANTIGUOS POSEEDORES: Francisco de Quevedo]

Libros de Francisco de Quevedo

El ítem 136, con el título «Hesiodi ascrie opera», podría identificarse con esta edición: Hesiodou Askraiou Ta Heuriskomena. Hesiodi Ascraei quae extant. Daniel Heinsius Interpretationem infinitis locis emendauit … (Lugduni Batavorum: ex officina Ioannis Patij, prostant in Bibliopolio Commeliniano, 1613); y con un ejemplar conservado en Salamanca, que tiene la firma de Quevedo en la portada, además de una extensa nota de su mano en el vuelto de la portada (BG/33861).

Libros de Francisco de Quevedo

Libros de Francisco de Quevedo

 

El nombre de Quevedo aparece también en la portada de la siguiente edición: Terentius, in quem triplex edita est P. Antesignani Rapistagnensis Commentatio…, Lugduni: apud Mathiam Bonhome, 1560 (BG/33674). Sin embargo, en este inventario no aparece ningún ítem que pueda responder a este libro. No es de extrañar, ya que, como se indica en los dos trabajos citados, este listado no contiene la totalidad de los libros que formaron parte de la colección reunida por Quevedo.


F. C. R. Maldonado, «Algunos datos sobre la composición y dispersión de la biblioteca de Quevedo», Homenaje a la memoria de don Antonio Rodríguez-Moñino, 1910-1970, Madrid: Castalia, 1975, 405-420.

La Peste entre los libros de la Biblioteca Histórica.

pestes - Búsqueda de Google

En muchos lugares del planeta se están viviendo cuarentenas domiciliarias a causa de la epidemia de coronavirus. Pero en cuarentenas precedentes, como por ejemplo durante la Peste bubónica (s. XIV), la Gran Plaga de Londres (a principios y a finales del s. XVII) o la mal llamada Gripe española (después de la Primera Guerra Mundial, 1918), el confinamiento en casa y el distanciamiento social seguramente favoreció que genios como BoccaccioShakespeare, Egon Schiele, Munch o Newton, con mucho tiempo y rodeados de tranquilidad, silencio y otros elementos impropios de la vida social, llevaran a cabo algunos de sus descubrimientos u obras maestras.

El poeta y escritor Giovanni Boccaccio (s. XIV) sobrevivió  refugiándose en la campiña toscana, donde escribió el Decameron. En la historia, diez jóvenes deciden aislarse de la peste en el campo durante diez días. Cada día, cada uno de los diez jóvenes cuenta una historia, de manera que al final hay 100 relatos que, con las introducciones y comentarios del autor, comprenden “El Decamerón”.

El brote de 1603 fue el más grave en Inglaterra desde la Peste Negra del siglo XIV. A Shakespeare, quien para entonces ya era un actor profesional, dramaturgo y director de una empresa teatral,  le quedaba poca opción para salir de gira y se dedicó a escribir, entre otras obras, tres de sus tragedias:  “El rey Lear”, “Antonio y Cleopatra” y Macbeth.

Pero, ¿cómo se estudiaban en aquel entonces y qué soluciones médicas se escribieron sobre estas pandemias? ¿Qué consejos daban a los enfermos y allegados, a la población en general, para protegerse? ¿Qué curas o antídotos eran los recomendados para evitar el contagio o la muerte?

Dentro del fondo documental de la Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca -que por fortuna es bastante amplio y variado- el bibliotecario Eduardo Hernández Pérez ha seleccionado y rescatado a varios autores que trataron el tema de las diferentes pandemias o pestes. Resulta curioso que lo hicieran con textos en español, teniendo en cuenta que la ciencia se escribía en latín, lo cual nos demostraría que la alta difusión de estos textos entre todos los estratos sociales era una cuestión de suma importancia.

Luis Lobera de Ávila (S. XVI). Médico de cámara de Carlos V, dedicó mucho de su trabajo al estudio de la alimentación desde un punto de vista sanitario en los círculos nobiliarios, de hecho, una de sus obras más curiosas es el Libro de las 4 enfermedades cortesanas: reuma, gota, calculosis renal y sífilis, considerada el más cortesano de todos los males. Entre el fondo de la biblioteca, encontramos dos  obras suyas que tratan sobre la peste:

Luis Lobera de Ávila Libro de pestile[n]cia curatiuo y preseruatiuo y de fiebres pestilenciales - Búsqueda de Google

 

Lobera de Ávila, Luis, Libro de pestile[n]cia curatiuo y preseruatiuo y de fiebres pestilenciales, con la cura de todos los accidentes dellas y de las otras fiebres, y habla de phlebotomia, ventosas, sanguisuelas y de las diez y nueue enfermedades subitas que son vtilisimas y ciertas preguntas muy vtiles en medicina en roma[n]ce castellano y latin y otras cosas muy necessarias en medicina y cirugia, 1542. Conocido como Libro de pestilencia. BG/35548  [VISUALIZAR]

Lobera de Ávila, Luis, Regimen cum curatione contra peste…, 1519. BG/R.33 [VISUALIZAR]

Juan Núñez de Castro Tratado uniuersal en que se declara, que sea peste - Búsqueda de Google

 

Juan Núñez de Castro (S. XVII). Médico de cámara del Duque de Osuna. El propio duque será el que le inste a escribir esta obra:

Núñez de Castro, Juan, Tratado uniuersal en que se declara, que sea peste, de que causas prouenga este contagio, con que remedios se han de preuenir sus fuerças y quales sean los antidotos con que se ha de preseruar…,1648. BG/R.15 [DESCARGAR de Europeana]

 

Avisos y documentos para la preservacion, y cura de la peste

Alonso Díez Daza (S. XVI-XVII). Autor cuya obra aparece en El ensayo de una biblioteca española de libros raros y curiosos de José Bartolomé Gallardo, uno de los repertorios bibliográficos más interesantes para autores españoles desde la Edad Media hasta el siglo XVII. Licenciado por Salamanca, su obra Avisos y documentos para la preservacion, y cura de la peste, aparece dedicado a la capital de la Giralda, Sevilla, donde este médico ejercía la profesión.

Díez Daza, Alonso, Avisos y documentos para la preservacion, y cura de la peste, 1599. BG/35793(4) [VER EN GOOGLE BOOKS]

Informacion y curacion de la peste de Caragoca y praeservacion contra peste en general porcell - Búsqueda de Google

 

Juan Tomás Porcell (S.XVI). Uno de los grandes adelantados en la anatomía patológica moderna por hacer autopsias sistemáticas de cadáveres de apestados. La obra que tenemos contiene un grabado del propio autor practicando una autopsia:

Porcell, Juan Tomás, Informacion y curacion de la peste de Caragoca y praeservacion contra peste en general, 1565. BG/35828 [Ver en Google BOOKS]
De peste in vniuersum praesertim verò de Veneta & Patauina mercuriale - Búsqueda de Google

Girolamo Mercuriale (SXVI-XVII). Médico y pedagogo que estuvo muy interesado por la educación sanitaria y el ejercicio físico, principalmente para niños y jóvenes, como principios básicos para tener buena salud.

Mercuriale, Girolamo, Hieronymi Mercurialis Foroliuiensis De peste in vniuersum praesertim verò de Veneta & Patauina ; item De morbis cutaneis & omnibus humani corporis excrementis ; Praelectiones Pat. Eruditijss, 1577. BG/12371 [Ver en Google BOOKS]

Athanasij Kircheri e Soc. Iesu Scrutinium physico-medicum contagiosae luis, quae pestis dicitu - Búsqueda de Google

Atanasio Kircher (S. XVII). Gran erudito con enorme curiosidad por todos los aspectos de la ciencia intrincados, oscuros o de difícil interpretación. Tiene obras dedicadas a la música, al interior de la tierra y su magnetismo, pasando por idiomas como el copto, chino y los jeroglíficos egipcios. Su fama como “experto” en jeroglíficos movería a uno de los primeros propietarios del Manuscrito Voynich, Georgius Barschius, a pensar en él como el único capaz de interpretar sus extraños caracteres: le escribió una carta, en 1637, en la que le pedía estudiara el texto y tratara de hallar una solución al problema; esta primera carta se ha perdido pero no parece que Kircher le haya dado ninguna importancia u obtenido algún resultado digno de mención.

Kircher, A., Athanasij Kircheri e Soc. Iesu Scrutinium physico-medicum contagiosae luis, quae pestis dicitur : quo origo, causae, signa, prognostica pestis, nec non insolentes malignantis naturae effectus, qui statis temporibus, caelestium influxuum virtute & efficacia, tum in elementis, tum in epidemijs hominum animantiumque morbis elucescunt, vnà cum appropriatis remediorum antidotis nouâ doctrinâ in lucem eruuntur, 1658. BG/36131 [Ver en Google BOOKS]

En época contemporánea, debemos destacar la labor de los médicos higienistas de finales del siglo XIX y principios del XX, que fueron los primeros en luchar por imponer las prácticas de higiene contra las enfermedades infecciosas, es decir, lavar a menudo las manos, cocer el agua, respirar aire del campo y, para los profesionales de la medicina, el uso de guantes y paños para boca y nariz.Libro de José López Alonso

López Alonso, José. Estudio histórico-clínico de la epidemia de cólera morbo asiático ocurrida en Salamanca en 1885-86, precedido de unos apuntes de la climatología de la ciudad. Salamanca : [s. n.] (Calatrava), 1895. [BG/57418]

Entre estos médicos higienistas y vanguardistas se encuentra el salmantino José López Alonso, quien, además de escribir una obra sobre la epidemia de cólera que sufrió Salamanca entre 1885-1886 (http://hdl.handle.net/10366/115662), publicó varios artículos sobre enfermedades infecciosas y buenas prácticas en la revista salmantina “La regeneración médica”, como:

Revista salmantina de medicina.

 

  • “Algo de higiene urbana: abastecimiento de aguas de Salamanca”.  La Regeneración médica, nº 12, 30 sep., 1895. — pp. 183-186.
  • “Las inhalaciones de oxígeno en el tratamiento de la pulmonía infecciosa”.  La Regeneración médica, nº 20, 31 enero, 1896. — pp. 22-26

Las dos épocas de esta revista (1895-1898 y 1913-1935), están accesible en la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica [ACCEDER AQUI]

 

Cómo actuar con los libros ante el riesgo de contagio por COVID -19

Desde el blog de la Biblioteca Nacional de España (BNE) nos informan cómo se debe actuar en las bibliotecas ante el riesgo de contagio por COVID-19 a través de los libros. 

REPRODUCIMOS AQUÍ PARTE DE LA ENTRADA DEL BLOG. [VER ENTRADA ORIGINAL]. Arsenio Sánchez Hernampérez. Cómo actuar con los libros ante el riesgo de contagio por COVID -19. [2 abril, 2020]

Algunas enfermedades no necesitan el contacto directo entre individuo infectado y sano, sino que se transmiten de forma indirecta por la propagación en el aire de partículas microscópicas de saliva o agua producidas por la persona infectada al toser o estornudar. Esas gotas pueden recorrer pequeñas distancias, habitualmente no más de dos metros desde el emisor. También pueden permanecer suspendidas en el aire durante varias horas, como es el caso del sarampión. Sin embargo, la mayoría de estas gotas microscópicas entran en contacto con superficies próximas como un teléfono móvil, un vaso, la barra de un bar o un producto colocado en la estantería de un supermercado. Lógicamente, todos los objetos que rodean a las personas enfermas pueden ser un foco de infección y los virus pasan a los individuos sanos que han tomado contacto con los objetos contaminados y después han tocado con las manos sus ojos, la nariz o la boca.

Las enfermedades que se trasmiten por esta vía son, entre otras, la varicela, el resfriado común, la conjuntivitis, el sarampión y el COVID-19.

Afortunadamente, el virus no puede permanecer activo durante mucho tiempo fuera del cuerpo humano. En estos últimos días han aparecido los primeros estudios sobre la permanencia del COVID-19 en el ambiente. Un trabajo publicado en The New England Journal of Medicine[1] analiza la persistencia del virus en diferentes superficies y concluye que puede mantenerse viable, en el aire, hasta 3 horas, 4 sobre el cobre, hasta 24 horas en el cartón. En los plásticos y el acero inoxidable el virus se mantenía en niveles de actividad hasta 72 horas después. Sin embargo, otro artículo reciente[2] plantea tiempos de permanencia más elevados dependiendo de las cepas. En el caso del metal podría prolongarse entre 5 y 9 días y hasta 4 días en el papel.

Cómo actuar con los libros ante el riesgo de contagio por COVID -19 - El Blog de la BNE

La permanencia del virus depende de las condiciones ambientales de temperatura, humedad e iluminación. Por ello en el exterior su comportamiento puede ser muy diferente al que se produce en laboratorio. El coronavirus TGEV, en condiciones de laboratorio tiene una estabilidad de 3 a 28 días a 20ºC, pero a 4ºC su permanencia se incrementa a 28 días. A 30ºC, desaparece entre 4 y 96 horas (Kampf, 2020). También es lógico pensar que, en ambientes húmedos, el virus tendría una estabilidad mayor que en condiciones de sequedad. Finalmente, es de sobra conocido el efecto desinfectante de la radiación ultravioleta: la excesiva iluminación natural en días fuertemente soleados contribuye a reducir la carga viral en el ambiente.

desinfeccion coronavirus - Búsqueda de Google

Además de la profilaxis, las medidas activas son las más efectivas en la lucha contra COVID-19. La limpieza con desinfectantes es muy efectiva y en ello inciden continuamente las autoridades sanitarias. Lavarse con jabón las manos durante más de 20 segundos es sin duda la mejor medida de protección personal.  En cuanto a la limpieza de las superficies contaminadas, las soluciones diluidas de lejía doméstica, con un contenido mínimo en hipoclorito sódico del 0,1%, las que contienen 0,5% de agua oxigenada, las soluciones alcohólicas con un contenido superior al 70% de etanol o de alcohol isopropílico y la mayoría de los desinfectantes domésticos comunes registrados por la EPA deberían ser efectivos contra el coronavirus[3].

Llegados a este punto, deberíamos plantearnos si es necesario desinfectar los libros para evitar contagios. Nuestra opinión es contraria a la desinfección:

  • Los productos que son efectivos en superficies duras o para desinfectar plásticos o la ropa son dañinos para el papel o las tintas y podrían causar oxidación e hidrólisis ácida de la celulosa, la disolución de las tintas de tampón y de las anotaciones en bolígrafo o rotulador además de atenuar el color. Al utilizar agua como vehículo son doblemente inapropiados, pues generan debilitamiento del soporte, deformaciones y solubilización de los adhesivos de la encuadernación.
  • Podría parecer más inofensiva la esterilización con radiación UV, pero causaría una fuerte oxidación en los soportes y sólo sería efectiva en las partes expuestas a la radiación, quedando sin desinfección las más ocultas como la zona de la costura en los libros encuadernados o el interior de las solapas de las encuadernaciones rústicas modernas. Todas estas zonas son inaccesibles a la radiación UV y, por tanto, podrían seguir reteniendo su carga viral durante horas. Por ello tampoco la radiación UV es una buena solución.

Cómo actuar con los libros ante el riesgo de contagio por COVID -19 - El Blog de la BNESin embargo, dado que el virus puede permanecer durante días en el papel y el plástico, es necesario mantener precauciones con los libros que han estado expuestos al virus, especialmente si se trata de material que ha estado en contacto directo con enfermos afectados por COVID-19. Paradójicamente, la desinfección más efectiva sería no hacer nada, esperar y mantener los libros en cuarentena durante, al menos, 14 días. De esta manera prevendríamos de forma segura la transmisión indirecta sobre cualquiera de los materiales con los que están elaborados los libros (papel, cartón, tela o plástico) y no correríamos el riesgo de dañarlos al aplicar productos que tienen efectos químicos y físicos en los documentos.

A pesar de que el COVID-19 lleva entre nosotros apenas unos meses, ya se han publicado diversas recomendaciones sobre cómo actuar en archivos y bibliotecas ante el problema de la transmisión indirecta del virus. Hace sólo unos días, Lara Ewen publicó un excelente resumen sobre el impacto del virus en las bibliotecas en el cual se incide en la importancia de la cuarentena como medida más efectiva de control [Artículo completo] Además, el prestigioso NEDCC ha publicado una hoja informativa, breve y clara [VER] . Finalmente, Mary Striegel, conservadora científica del National Center for Preservation Technology and Training (NCPTT) publicó la semana pasada un vídeo en el que describe los cuidados básicos de diferentes materiales culturales ante el riesgo de infección por coronavirus.

 

Conclusión

Los materiales documentales pueden ser transmisores indirectos de la enfermedad siempre que hayan estado en contacto con personas enfermas. Sin embargo, el virus no puede permanecer efectivo durante largo tiempo y el tratamiento con viricidas de las superficies contaminadas es una medida efectiva para su control, aunque, en la práctica, no es recomendable para los materiales culturales.  Afortunadamente, la cuarentena sí es efectiva. El tiempo juega en contra de la estabilidad del virus y, en el caso del papel desaparece, según los estudios publicados, en unos cinco días.

Es recomendable seguir un sencillo protocolo de actuación para la manipulación de los materiales que han estado en contacto con enfermos de COVID-19[4]:

  • Lávese las manos con frecuencia con un desinfectante de manos a base de alcohol o, preferiblemente con agua y jabón durante 40 segundos.
  • Evite el contacto cercano con las personas enfermas.
  • Evite tocarse los ojos, la nariz y la boca con las manos sin lavar.
  • Limpie y desinfecte los objetos y las superficies que se tocan frecuentemente como picaportes, bandejas, etc.
  • Las mascarillas son una primera barrera de defensa para evitar el contagio, pero deben ser utilizadas correctamente. Lávese las manos antes de ponérsela.
  • La mascarilla debe cubrir bien la nariz, la boca y la barbilla.
  • Evite tocar la mascarilla mientras la lleva puesta.
  • No recicle los guantes ni las mascarillas.
  • No toque la mascarilla con las manos y retírela de forma segura para desecharla después de usarla.
  • Los libros que han sido utilizados por personas enfermas deberán ser introducidos en una bolsa de plástico con doble autocierre. Una vez dentro el libro, limpie el exterior de la bolsa con un producto viricida (agua y lejía). Tenga cuidado de que la solución limpiadora no penetre al interior. Una vez limpio, manténgalo en una zona segura durante 14 días.
  • Una vez superada su cuarentena, el libro podrá volver a ser consultado sin riesgo.

Finalmente, sólo decir que las bibliotecas públicas y otros establecimientos en los que hay material bibliográfico deberán permanecer también en cuarentena mínima de 14 días. No será necesario esterilizar los documentos, pero sí mantener la higiene apropiada dentro de las recomendaciones de las autoridades sanitarias.

NUEVA INFORMACIÓN:

Recomendaciones sobre procedimientos de desinfección en bienes culturales con motivo de la crisis por COVID 19. Madrid : Ministerio de Cultura y Deporte, Instituto del Patrimonio Cultural de España, 2020. (acceso 22/04/2020)

El infinito en un junco.

El infinito en un junco - Búsqueda de Google

IRENE VALLEJO. El infinito en un junco: la invención de los libros en el mundo antiguo. Madrid, Siruela, 2019. Leer fragmento

Premio el Ojo Crítico de Narrativa 2019
Premio Las Librerías Recomiendan de No Ficción 2020

Este es un libro sobre la historia de los libros. Un recorrido por la vida de ese fascinante artefacto que inventamos para que las palabras pudieran viajar en el espacio y en el tiempo. La historia de su fabricación, de todos los tipos que hemos ensayado a lo largo de casi treinta siglos: libros de humo, de piedra, de arcilla, de juncos, de seda, de piel, de árboles y, los últimos llegados, de plástico y luz.

Es, además, un libro de viajes. Una ruta con escalas en los campos de batalla de Alejandro y en la Villa de los Papiros bajo la erupción del Vesubio, en los palacios de Cleopatra y en el escenario del crimen de Hipatia, en las primeras librerías conocidas y en los talleres de copia manuscrita, en las hogueras donde ardieron códices prohibidos, en el gulag, en la biblioteca de Sarajevo y en el laberinto subterráneo de Oxford en el año 2000. Un hilo que une a los clásicos con el vertiginoso mundo contemporáneo, conectándolos con debates actuales: Aristófanes y los procesos judiciales contra humoristas, Safo y la voz literaria de las mujeres, Tito Livio y el fenómeno fan, Séneca y la posverdad…

Pero, sobre todo, esta es una fabulosa aventura colectiva protagonizada por miles de personas que, a lo largo del tiempo, han hecho posibles y han protegido los libros: narradoras orales, escribas, iluminadores, traductores, vendedores ambulantes, maestras, sabios, espías, rebeldes, monjas, esclavos, aventureras… Lectores en paisajes de montaña y junto al mar que ruge, en las capitales donde la energía se concentra y en los enclaves más apartados donde el saber se refugia en tiempos de caos. Gente común cuyos nombres en muchos casos no registra la historia, esos salvadores de libros que son los auténticos protagonistas de este ensayo.


RESEÑA DE MARGARITA BECEDAS, directora de la Biblioteca Histórica USAL

Amigos, cómo he disfrutado con El infinito en un junco.
No es solo lo que cuenta, que, por supuesto, es apasionante: el origen de la escritura, del libro y de las bibliotecas y, por tanto, de todo lo que hoy somos o creemos ser.
Es también cómo se cuenta. Es, por ejemplo, el hallazgo del título. Si crees, como yo, que juega sencillamente con una alusión a la planta del papiro, sumérgete en el capítulo 41 y aprende cómo desde un origen asirio-babilónico, la palabra junco en griego es un canon, que también, lógicamente, era una medida; cómo esta, a través de Polícleto y Aristóteles, se enriquece con un significado más abstracto; cómo a través del cristianismo se llega al canon bíblico; y cómo en una vuelta de tuerca, se llega al concepto de canon o cánones literarios.
Pero además el libro es la erudición de la autora, la envidiable agilidad de su prosa, el colorido de pertinentes ejemplos sobre literatura, música o cine.
Es también, no lo olvidemos, un libro académico, con bibliografía exhaustiva e índice onomástico, apoyado en una de esas perfectas ediciones a las que nos tiene acostumbrados la editorial. Y, por cierto, las últimas dos virtudes que gloso: el perfecto tamaño de la fuente de letra y la longitud contenida de los capítulos.
¿Hay alguien que aún no lo haya leído? Pues tiene suerte, porque así lo podrá leer…
Enhorabuena a la autora y gracias por este regalo.


Doctora en Filología Clásica por las Universidades de Zaragoza y Florencia, Irene Vallejo es también novelista, columnista en el Heraldo de Aragón, colaboradora de El País Semanal y autora de dos libros infantiles. 

 

La Emblemática o libros de emblemas.

Emblematum liber 1531 - Búsqueda de Google

En 1531 el jurista italiano Andrea Alciato (1492-1550) publicó Emblematum liber, una obra que tuvo una gran influencia en Europa. La obra de Alciato consistía en una antología de poemas ilustrados, cada uno de los cuales tenía un título o tema. La finalidad de la ilustración y el título era facilitar la comprensión y la interpretación del texto por el lector.  Se considera que Emblematum liber es el punto de partida de los emblemas que más tarde dieron lugar al Género literario Emblemático.

La Biblioteca Histórica de la Universidad de Salamanca conserva entre su fondo varios ejemplares de la obra, como uno fechado en 1577 [ver en catálogo] que perteneció al Colegio Trilingüe de Salamanca. En este enlace se puede acceder a algunas de las páginas escogidas de la obra. 

Emblematum liber 1531 - Búsqueda de Google

En el nacimiento de este género influyó la fortuna, puesto que lo que realmente compuso el jurista italiano fue una colección de noventa y nueve epigramas en latín precedidos de un título, que dedicó al duque Maximiliano Sforza. Presentada la obra al Consejero imperial Peutiguer, este la dio a conocer al impresor Steyner quien, con una gran visión comercial y siguiendo la tendencia de éxito editorial que estaban teniendo las obras con abundantes imágenes (como la Hypnerotomachia Poliphili), tuvo la idea de que cada poema fuese acompañado de una ilustración, encargando esta tarea al grabador Breuil.
Surge así uno de los libros de mayor éxito de la historia de la cultura occidental, llegando a tener ciento setenta y cinco ediciones y estableciendo un género literario con imitadores en diversas lenguas.

El Emblema es un género híbrido que une imagen y palabra con la intención de transmitir un mensaje normalmente moralizante. Normalmente formado por tres partes, el emblema clásico se compone de :

Literatura emblemática

  • Una figura (pictura, icon o imago), normalmente un grabado xilográfico o caligráfico, cuya importancia radica en que pretende transmitir el precepto moral y que este quede asentado en la memoria una vez descifrado su sentido.
  • Un título o leyenda (inscriptio, titulus, motto o lemma) que acostumbra a ser una sentencia de caracter críptico, normalmente enlatín que ayuda a dscifrar el sentido de la imagen.
  • Un texto explicativo (subscriptio) en verso o/y en prosa que interrelaciona el sentido que transmite la pictura y expresa el inscriptio. La parte en verso (epigramma) intenta explicar la imagen y expresar una aplicación moral. La parte en prosa (glosa o declaratio) insiste en la moralidad y da muestra de la erudición del autor.

El éxito de la Emblemática se debió a que el género recogía algo que estaba en el ambiente intelectual de la época: la pretensión de crear un lenguaje universal a través de imágenes (a imitacion de los jeroglíficos egipcios), explicadas con textos con la intención de transmitir unas reglas de conducta útiles para la humanidad. Esto impulsó la proliferación de enciclopedias de jeroglíficos, tratados de iconología, medallística, numismática y todos aquellos que incluyeran figuraciones alegóricas o mitológicas.

El estudio de los Libros de Emblemas sirve además como una fuente importante sobre la cultura de los siglos XVI-XVIII: normas y valores éticos de la época, el conocimiento de los autores clásicos, aspectos relacionados con técnicas de grabado, de edición, etc.


Referencias bibliográficas:
– Fernández Travieso, Carlota. Libros de emblemas, enciclopedias e repertorios de figuracións alegóricas en bibliotecas da provincia da Coruña : un catálogo. A Coruña: SIELAE (Seminario Interdiciplinar para el Estudio de la Literatura Áurea Española), 2013. ISBN 978-84-617-3959-2.  Texto completo
– Rogelio Fernández Delgado. Emblematic and Spanish Economic Thought of the Late Sixteenth and Early Seventeenth. EN: STUDIES OF APPLIED ECONOMICS, vol. 32, n. 1 (2014), pp. 43-66.
-José Manuel Ortega. Emblemática y didáctica del latín: un caso práctico. EN: ANALECTA MALACITANA Electrónica, n. 14. (dic. 2003). ISSN :  1697-4239. Texto completo