La colección de grabados de la BNE

La colección de grabados  de la Biblioteca Nacional de España se puede considerar una de las más importantes del país, tanto por su cantidad como por su calidad. Conserva obras de los mejores artistas, desde finales del siglo XV hasta la actualidad.

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A través de estas obras se pueden estudiar los diferentes estilos artísticos desde el último gótico hasta las últimas tendencias del grabado actual y las diferentes técnicas del grabado desde la xilografía hasta las nuevas técnicas digitales, pasando por las técnicas calcográficas, la litografía, la serigrafía, las técnicas aditivas y las técnicas digitales.

Están representadas las principales escuelas del grabado, principalmente europeas, destacando la colección de grabado español. Esta colección, especialmente, se continúa incrementando, gracias a la Ley de Depósito Legal y a las donaciones de editores de obra gráfica, talleres y artistas individuales.

La temática es de lo más variado: un apartado importante son estampas religiosas y mitológicas, históricas, grabados que reproducen cuadros, vistas de ciudades y paisajes; arquitectura y ornamentación, tipos y trajes, retratos, escenas de género, etc.

Historia de la colección

En 1868 el Estado adquiere la colección de grabados, dibujos y libros con grabados que a lo largo de su vida había reunido el pintor Valentín Carderera destinándola a la Biblioteca Nacional Con este motivo se crea entonces una Sala de Estampas donde se conservarían estas obras y las del mismo género que había dispersas por la Biblioteca. A este fondo Carderera se unieron las estampas sueltas y las que había en libros con grabados en la antigua Biblioteca Real.

En 1880 se compran a José María Galván una serie de dibujos y pruebas de estado de sus estampas más famosas. El mismo año el sobrino y heredero del pintor Manuel Castellano vende a la Biblioteca cerca de seis mil grabados que habían pertenecido a este gran coleccionista. En 1904 ingresan las estampas y libros con grabados de la llamada Colección Izquierdo que Eugenio Izquierdo había comprado en París.

Otras donaciones muy importantes son las de grabados de Ricardo Baroja en 1910 y en 1951 la viuda de Mariano Fortuny Madrazo lega a la Biblioteca Nacional una carpeta con grabados de su marido y otra de Mariano Fortuny Marsal, estampados por el primero.
En 1968, junto con la biblioteca del coleccionista Juan Sedó Peris Mencheta, se compraron sus dibujos y grabados de temas cervantinos. En 1975 ingresan en la Sección dos colecciones muy importantes de estampas de devoción: la que donó D. Florentino Zamora y la que se compró a la muerte de D. Isidro Albert.

En el año siguiente, 1976, la Calcografía Nacional entrega un centenar de estampas de artistas contemporáneos como Cuní, Echauz, Prieto Nespereira, Marcoida, etc. Al mismo tiempo se siguen comprando grabados antiguos: en 1963, 125 estampas japonesas del siglo XIX, en 1985 las “Camere sepolcrali degli antichi” de Piranesi y “L´Espagne a vol d´oiseau” de Alfred Guesdon, en 1986 la segunda edición de “Los Proverbios” de Goya y la séptima de “Los Desastres”, en 1988, las ediciones quinta y décima de “Los Caprichos”, etc. Asimismo, se compraron grabados de artistas contemporáneos, entre los que destacan algunas obras de Picasso, Dalí, Miró, Tàpies, Chillida, Millares, Alberti y otros muchos.

A través del Depósito Legal han ingresado libros con grabados originales o álbumes muy importantes; entre éstos habría que destacar la “Tauromaquia” de Picasso, el “Cantic al Sol” ilustrado por Joan Miró, “Caminos” de A. Machado, ilustrado por Redondela, “La vida del Lazarillo”, ilustrado por Pelayo, “Variaciones sobre el Entierro del Conde de Orgaz” por Alberti, “Aguafuertes” de Solana, etc.

También se ha conseguido que muchos grabadores hagan importantes donaciones de su obra y gracias a ello la Biblioteca Nacional cuenta en estos momentos con una importante colección de grabado español contemporáneo. La colección continua incrementándose con donaciones de artistas y coleccionistas, cambios de duplicados, obras ingresadas por Depósito Legal y adquisiciones de todo tipo de materiales gráficos tanto antiguos como modernos.

También puede interesar:

Transcripción de pliegos poéticos del siglo XVI : trabajo colaborativo de la BNE

Aqui comiençan dos roma[n]ces con sus glosas - Búsqueda de Google

La Biblioteca Nacional de España estrenó la semana pasada (4 de mayo) un nuevo proyecto dentro de su plataforma ComunidadBNE, pensada para el trabajo colaborativo en el enriquecimiento de sus colecciones y desarrollado en colaboración con Red.es.

En esta ocasión se propone un proyecto de transcripción del documento de 1560, Aqui comiençan dos roma[n]ces con sus glosas, que permitirá poner el texto a disposición de todos en nuestra Biblioteca Digital Hispánica, para su búsqueda y localización.

Información relacionada

El documento es un ejemplo de los llamados pliegos poéticos, una variedad de los pliegos sueltos (conocidos también como “de cordel” por su forma más habitual de distribución), que fueron el género editorial más popular de todos los que se imprimieron entre los siglos XVI y XVIII. Son, además, muy representativos de la lírica del momento, especialmente de la popular (romances, coplas, villancicos), por lo que su contenido ha sido muy estudiado por los especialistas en la literatura de este periodo. Se trata de documentos de poca extensión, impresos generalmente en formato 4º (lo que hoy vendría a ser una cuartilla) y concebidos para ser vendidos sin encuadernar y a un precio modesto, por lo que eran accesibles para una parte de la población que no podía acceder a otro tipo de productos literarios.

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Dentro de los pliegos poéticos, destacan por su interés y antigüedad los que, sobre todo en el siglo XVI (aunque existe algún ejemplo del XV), fueron impresos con tipografía gótica y que se conocen generalmente como “pliegos góticos”. La edición que se propone en este proyecto consta de dos romances con contenido heredero de los cantares de gesta del ciclo carolingio, como se observa en el personaje de Durandarte. Presenta el texto a dos columnas, algo muy frecuente en estos documentos, y un grabado xilográfico en la primera página, también muy característico de este producto editorial.

En el proyecto de ComunidadBNE, se han marcado previamente las áreas de transcripción para facilitar la tarea; también se han especificado las pautas de transcripción recomendadas (en el propio proyecto y en un pequeño videotutorial), para adaptar la ortotipografía a usos actuales y así facilitar la búsqueda y recuperación del texto transcrito.


ComunidadBNE dispone además de otros proyectos abiertos a la colaboración, mediante la transcripción y etiquetado de diversos materiales, como carteles de teatro, fotografías o registros de grupos musicales. Muchas historias, escritas entre nuestras colecciones, aún están por descubrir. 

Cómo actuar con los libros ante el riesgo de contagio por COVID -19

Desde el blog de la Biblioteca Nacional de España (BNE) nos informan cómo se debe actuar en las bibliotecas ante el riesgo de contagio por COVID-19 a través de los libros. 

REPRODUCIMOS AQUÍ PARTE DE LA ENTRADA DEL BLOG. [VER ENTRADA ORIGINAL]. Arsenio Sánchez Hernampérez. Cómo actuar con los libros ante el riesgo de contagio por COVID -19. [2 abril, 2020]

Algunas enfermedades no necesitan el contacto directo entre individuo infectado y sano, sino que se transmiten de forma indirecta por la propagación en el aire de partículas microscópicas de saliva o agua producidas por la persona infectada al toser o estornudar. Esas gotas pueden recorrer pequeñas distancias, habitualmente no más de dos metros desde el emisor. También pueden permanecer suspendidas en el aire durante varias horas, como es el caso del sarampión. Sin embargo, la mayoría de estas gotas microscópicas entran en contacto con superficies próximas como un teléfono móvil, un vaso, la barra de un bar o un producto colocado en la estantería de un supermercado. Lógicamente, todos los objetos que rodean a las personas enfermas pueden ser un foco de infección y los virus pasan a los individuos sanos que han tomado contacto con los objetos contaminados y después han tocado con las manos sus ojos, la nariz o la boca.

Las enfermedades que se trasmiten por esta vía son, entre otras, la varicela, el resfriado común, la conjuntivitis, el sarampión y el COVID-19.

Afortunadamente, el virus no puede permanecer activo durante mucho tiempo fuera del cuerpo humano. En estos últimos días han aparecido los primeros estudios sobre la permanencia del COVID-19 en el ambiente. Un trabajo publicado en The New England Journal of Medicine[1] analiza la persistencia del virus en diferentes superficies y concluye que puede mantenerse viable, en el aire, hasta 3 horas, 4 sobre el cobre, hasta 24 horas en el cartón. En los plásticos y el acero inoxidable el virus se mantenía en niveles de actividad hasta 72 horas después. Sin embargo, otro artículo reciente[2] plantea tiempos de permanencia más elevados dependiendo de las cepas. En el caso del metal podría prolongarse entre 5 y 9 días y hasta 4 días en el papel.

Cómo actuar con los libros ante el riesgo de contagio por COVID -19 - El Blog de la BNE

La permanencia del virus depende de las condiciones ambientales de temperatura, humedad e iluminación. Por ello en el exterior su comportamiento puede ser muy diferente al que se produce en laboratorio. El coronavirus TGEV, en condiciones de laboratorio tiene una estabilidad de 3 a 28 días a 20ºC, pero a 4ºC su permanencia se incrementa a 28 días. A 30ºC, desaparece entre 4 y 96 horas (Kampf, 2020). También es lógico pensar que, en ambientes húmedos, el virus tendría una estabilidad mayor que en condiciones de sequedad. Finalmente, es de sobra conocido el efecto desinfectante de la radiación ultravioleta: la excesiva iluminación natural en días fuertemente soleados contribuye a reducir la carga viral en el ambiente.

desinfeccion coronavirus - Búsqueda de Google

Además de la profilaxis, las medidas activas son las más efectivas en la lucha contra COVID-19. La limpieza con desinfectantes es muy efectiva y en ello inciden continuamente las autoridades sanitarias. Lavarse con jabón las manos durante más de 20 segundos es sin duda la mejor medida de protección personal.  En cuanto a la limpieza de las superficies contaminadas, las soluciones diluidas de lejía doméstica, con un contenido mínimo en hipoclorito sódico del 0,1%, las que contienen 0,5% de agua oxigenada, las soluciones alcohólicas con un contenido superior al 70% de etanol o de alcohol isopropílico y la mayoría de los desinfectantes domésticos comunes registrados por la EPA deberían ser efectivos contra el coronavirus[3].

Llegados a este punto, deberíamos plantearnos si es necesario desinfectar los libros para evitar contagios. Nuestra opinión es contraria a la desinfección:

  • Los productos que son efectivos en superficies duras o para desinfectar plásticos o la ropa son dañinos para el papel o las tintas y podrían causar oxidación e hidrólisis ácida de la celulosa, la disolución de las tintas de tampón y de las anotaciones en bolígrafo o rotulador además de atenuar el color. Al utilizar agua como vehículo son doblemente inapropiados, pues generan debilitamiento del soporte, deformaciones y solubilización de los adhesivos de la encuadernación.
  • Podría parecer más inofensiva la esterilización con radiación UV, pero causaría una fuerte oxidación en los soportes y sólo sería efectiva en las partes expuestas a la radiación, quedando sin desinfección las más ocultas como la zona de la costura en los libros encuadernados o el interior de las solapas de las encuadernaciones rústicas modernas. Todas estas zonas son inaccesibles a la radiación UV y, por tanto, podrían seguir reteniendo su carga viral durante horas. Por ello tampoco la radiación UV es una buena solución.

Cómo actuar con los libros ante el riesgo de contagio por COVID -19 - El Blog de la BNESin embargo, dado que el virus puede permanecer durante días en el papel y el plástico, es necesario mantener precauciones con los libros que han estado expuestos al virus, especialmente si se trata de material que ha estado en contacto directo con enfermos afectados por COVID-19. Paradójicamente, la desinfección más efectiva sería no hacer nada, esperar y mantener los libros en cuarentena durante, al menos, 14 días. De esta manera prevendríamos de forma segura la transmisión indirecta sobre cualquiera de los materiales con los que están elaborados los libros (papel, cartón, tela o plástico) y no correríamos el riesgo de dañarlos al aplicar productos que tienen efectos químicos y físicos en los documentos.

A pesar de que el COVID-19 lleva entre nosotros apenas unos meses, ya se han publicado diversas recomendaciones sobre cómo actuar en archivos y bibliotecas ante el problema de la transmisión indirecta del virus. Hace sólo unos días, Lara Ewen publicó un excelente resumen sobre el impacto del virus en las bibliotecas en el cual se incide en la importancia de la cuarentena como medida más efectiva de control [Artículo completo] Además, el prestigioso NEDCC ha publicado una hoja informativa, breve y clara [VER] . Finalmente, Mary Striegel, conservadora científica del National Center for Preservation Technology and Training (NCPTT) publicó la semana pasada un vídeo en el que describe los cuidados básicos de diferentes materiales culturales ante el riesgo de infección por coronavirus.

 

Conclusión

Los materiales documentales pueden ser transmisores indirectos de la enfermedad siempre que hayan estado en contacto con personas enfermas. Sin embargo, el virus no puede permanecer efectivo durante largo tiempo y el tratamiento con viricidas de las superficies contaminadas es una medida efectiva para su control, aunque, en la práctica, no es recomendable para los materiales culturales.  Afortunadamente, la cuarentena sí es efectiva. El tiempo juega en contra de la estabilidad del virus y, en el caso del papel desaparece, según los estudios publicados, en unos cinco días.

Es recomendable seguir un sencillo protocolo de actuación para la manipulación de los materiales que han estado en contacto con enfermos de COVID-19[4]:

  • Lávese las manos con frecuencia con un desinfectante de manos a base de alcohol o, preferiblemente con agua y jabón durante 40 segundos.
  • Evite el contacto cercano con las personas enfermas.
  • Evite tocarse los ojos, la nariz y la boca con las manos sin lavar.
  • Limpie y desinfecte los objetos y las superficies que se tocan frecuentemente como picaportes, bandejas, etc.
  • Las mascarillas son una primera barrera de defensa para evitar el contagio, pero deben ser utilizadas correctamente. Lávese las manos antes de ponérsela.
  • La mascarilla debe cubrir bien la nariz, la boca y la barbilla.
  • Evite tocar la mascarilla mientras la lleva puesta.
  • No recicle los guantes ni las mascarillas.
  • No toque la mascarilla con las manos y retírela de forma segura para desecharla después de usarla.
  • Los libros que han sido utilizados por personas enfermas deberán ser introducidos en una bolsa de plástico con doble autocierre. Una vez dentro el libro, limpie el exterior de la bolsa con un producto viricida (agua y lejía). Tenga cuidado de que la solución limpiadora no penetre al interior. Una vez limpio, manténgalo en una zona segura durante 14 días.
  • Una vez superada su cuarentena, el libro podrá volver a ser consultado sin riesgo.

Finalmente, sólo decir que las bibliotecas públicas y otros establecimientos en los que hay material bibliográfico deberán permanecer también en cuarentena mínima de 14 días. No será necesario esterilizar los documentos, pero sí mantener la higiene apropiada dentro de las recomendaciones de las autoridades sanitarias.

NUEVA INFORMACIÓN:

Recomendaciones sobre procedimientos de desinfección en bienes culturales con motivo de la crisis por COVID 19. Madrid : Ministerio de Cultura y Deporte, Instituto del Patrimonio Cultural de España, 2020. (acceso 22/04/2020)

El archivo de la palabra.

archivo de la palabra - Búsqueda de Google

 Escuchar grabaciones digitalizadas

En 1950 ingresan en la Biblioteca Nacional de España 24 discos de pizarra procedentes del desaparecido Archivo de la Palabra del Centro de Estudios Históricos, dirigido por Menéndez Pidal, que conserva grabaciones de las voces de Azorín, Juan Ramón Jiménez, Pío Baroja, Ramón y Cajal y otras tantas personalidades literarias y políticas de la época, como el general Primo de Rivera. Desde ese año, el Archivo de la Palabra, con esta misma finalidad de conservar y difundir las voces de personalidades de la cultura, la ciencia, las artes o la política, no ha dejado de incrementarse, hasta contar en la actualidad con unos 20.000 documentos sonoros no musicales.

Esta colección está compuesta por:

1. Cursos de idiomas.
El Archivo contiene una colección única de cilindros de cera. Éste se considera el primer soporte en el que se graba el sonido y la voz humana. Entre ellos, destaca el primer curso de español dirigido a hablantes de lengua inglesa, de 1905.

2. Voces grabadas por el Centro de Estudios Históricos (desde 1931 a 1933)
Las grabaciones registran en discos de pizarra las voces de Azorín, Juan Ramón Jiménez, Unamuno, Pío Baroja, Valle Inclán, Ortega y Gasset, Santiago Ramón y Cajal, entre otras personalidades Españolas.

3. Voces de reyes o jefes de estado

4. Canciones y discursos de la guerra civil
Colección de hilos magnéticos de los años 20 a los años 50 que recogen canciones populares del bando republicano y nacional, así como oratorias, discursos o arengas político-militares.

5. Voces de escritores hispanoamericanos
Colección de vinilos de los años 1970-1980 que recoge las voces de los autores más importantes de la lengua española, quienes con su propia voz han recitado sus obras y poemas.

6. Trabajos de campo
Recogen las tradiciones culturales del pueblo a través de la grabación de entrevistas. La adquisición más reciente es el donativo del etnomusicólogo Ramón Pelinski. Este donativo consta de 93 cintas abiertas, 9 casetes y 5 videograbaciones, fruto de su trabajo de campo, con entrevistas en el Ártico Central, sobre música y tradiciones de los pueblos Inuit.

La BNE reconstruye el pasado del videojuego y asegura el futuro

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La Biblioteca Nacional Española actualiza su labor como salvaguarda de la memoria colectiva : los videojuegos españoles son considerados a partir de ahora patrimonio cultural inmaterial y pasarán a ser tratados como los libros.

La Biblioteca Nacional de España (BNE) comenzará a recuperar el fondo de videojuegos que «aún no conserva» con la ayuda del sector, así como a guardar una copia de todo lo que publiquen los productores de videojuegos españoles para «asegurar» en el futuro «la preservación y el acceso al videojuego». 

En la reunión celebrada hace unos días en la BNE en la que han participado AEVI (Asociación Española de Videojuegos), AUIC (Asociación de Usuarios de Informática Clásica) y DEV (Asociación Española de Empresas Productoras y Desarrolladoras de Videojuegos y Software de Entretenimiento) así como el Ministerio de Cultura, que coordina la Mesa del Videojuego, la Biblioteca ha expresado su voluntad de trabajar en la mejora de la conservación y el acceso a los videojuegos españoles, como parte del patrimonio cultural español, y tal y como prevé la Ley de Depósito Legal. 

Las asociaciones han mostrado su apoyo a esta iniciativa así como su interés en colaborar con el fin de facilitar el trabajo de la BNE y sumar esfuerzos en esta tarea. Esta colaboración se tratará de articular formalmente mediante un convenio de colaboración, si bien, se han previsto algunas actuaciones iniciales con el fin de ir avanzando en aquellos aspectos prioritarios y que resulta posible abordar. 

videojuegos - Búsqueda de Google

Una de las primeras tareas acordadas ha sido la identificación de la producción total del videojuego español, con el fin de determinar qué parte de la colección está ya depositada en la BNE (videojuego en soporte físico) y cuál debe ser recopilada. Para esta labor de identificación y de depósito de lo que no se encuentre en las colecciones de la BNE, las Asociaciones han ofrecido, por una parte, sus propias bases de datos y recursos de información y, por otra, su disposición a trasladar a sus asociados la posibilidad de donar o depositar en la BNE aquellos videojuegos que la BNE no conserva actualmente. 
Además de esta reconstrucción del fondo que hasta el momento no haya recibido la BNE por Depósito Legal, también se ha acordado trabajar para que los productores de videojuegos españoles comiencen a depositar en la BNE aquellos juegos que publiquen de ahora en adelante.


+Info en BNE

Una vuelta al mundo en la BNE

Una vuelta al mundo en la BNE exposicion - Buscar con Google

Se cumple el aniversario de la primera vuelta al mundo y la BNE quiere contribuir a pensar qué significa rodear la Tierra y cuál es su relación con los mundos del libro. Al penetrar por el Pacífico y conectar América con Asia, la circunnavegación de Magallanes y Elcano (1519-1522) demostró que los océanos estaban comunicados, desencadenó la globalización y trazó nuevos márgenes para la Ecúmene (oikouménē, la Tierra habitada).

Pero además de la gesta, interesa el gesto. Tan importante como rodear la Tierra siempre fue mostrarlo, contarlo. No por casualidad la edad de las circunnavegaciones fue la época de la imagen del mundo, pero también la de la imprenta y el libro.

Hablamos pues de mapas, derroteros y atlas, pero también de cuadernos de bitácora, diarios, literatura de viajes y naturalmente bibliotecas. Pensar en los libros del mundo es una ocasión para pensar en los mundos del libro. Al fin y al cabo ¿qué es una biblioteca sino un pequeño microcosmos, un lugar donde recorrer y perderse por estrechos y laberintos, un espacio también algo real y algo imaginario, tan esférico e incompleto como el propio mundo? 

Una vuelta al mundo en la BNE exposicion - Buscar con Google
La muestra tendrá lugar en la antesala y el vestíbulo, un espacio exclusivo y otro imponente. Queremos que el visitante penetre en ambos espacios, que acceda a la antesala donde admirar algunas joyas de la BNE y desde donde se contempla, al otro lado del cristal, la sala general de lectura, pero también que se atreva a subir por la majestuosa escalinata de mármol, tal y como algunos hombres (y mujeres) audaces se atrevieron a rodear el globo.

Información práctica

  • Del 23 de enero al 16 de abril de 2020
    De lunes a viernes, de 9:30 a 20:00 h.
    Sábados, de 09:30 a 14:00 h.
    Domingos y festivos cerrado.
    Último pase media hora antes del cierre. Entrada gratuita. Aforo limitado – Entrega de entradas en la propia sede de la BNE. Debido a que el aforo de la Sala de los códices es muy reducido es imprescindible recoger una entrada en la propia sede de la BNE. Pases cada 15 m. Con aforo completo duración máxima de la visita 15 m.

  • Antesala del Salón General (2ª planta)

En la antesala se expondrán algunos testimonios de la primera circunnavegación (el diario de Ginés de Mafra, una edición de la relación de Pigafetta), unos pocos mapas del Estrecho más difícil, itinerarios e imágenes de otros grandes viajeros que rodearon la Tierra en barco (James Cook), en zepelín (Hugo Eckener) o en avioneta (Wiley Post). Estarán acompañados por cierto viaje al mundo en ochenta días (Verne) y por otro al día en ochenta mundos (Cortázar). Nos encontraremos también con el primer volumen de la Enciclopedia, un proyecto circular y pedagógico como la vuelta al mundo, así como con una edición de El Aleph, el cuento de Borges sobre “el lugar donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos”.

En el vestíbulo y la escalinata proponemos un paseo circular por las cuatro partes del mundo, la división que guiaba la cosmografía en el Renacimiento. Abajo, donde se encuentra el visitante nada más entrar, Europa es el lugar de referencia, en cuyo extremo occidental se sitúa la Península ibérica, de donde zarpa la flota de Magallanes. A la derecha ascendemos hacia el Nuevo Mundo, recién incorporado al planisferio terrestre, una sorpresa y un obstáculo para llegar a las Islas de la Especias y Catay, el objetivo de los europeos de entonces. Cruzado el estrecho de Magallanes, nos esperan en el piso de arriba el Pacífico y las antípodas, las Islas Filipinas y el Moluco. El visitante regresará o descenderá por el otro lado, completando la vuelta a la BNE y doblando el Cabo de Buena Esperanza, en el extremo meridional de África, la punta de un continente secularmente marginado y explotado. Es el lado oculto de las hazañas exploradoras y la expansión europea, la otra cara de una historia que antes se contaba en clave heroica y nacional pero que hoy sabemos compleja y global.

Mujeres impresoras : Guía de recursos bibliográficos.

Biblioteca Nacional de España

MUJERES IMPRESORAS: Guía de recursos bibliográficos. BNE. ACCEDER AQUI

La Biblioteca Nacional de España intenta mediante esta guía poner en valor el papel de la mujer española dentro del mundo del libro y de la imprenta entre los siglos XVI y XIX.

La mayoría de estas mujeres eran viudas e hijas de impresores que heredaron el negocio familiar y se encontraron en situación de darle continuidad. Determinar el grado de implicación que tuvieron en los trabajos del taller no está exento de dificultad; los pocos datos con que han contado los investigadores, reducidos en muchas ocasiones a los pie de imprenta y a la trascripción de los inventarios, y la escasa consideración social de la que ha gozado la mujer en diferentes ámbitos, entre ellos el del mundo del libro, hacen difícil la tarea.

Recientes estudios abundan en la idea de que la mujer no participó únicamente en los trabajos de gestión, sino que intervino activamente en la actividad tipográfica, perfeccionando los tipos, expandiendo el negocio familiar con gran éxito comercial y contribuyendo en diferentes grados a la difusión de las ideas y la cultura de su época.

Los autores han cosiderado conveniente la división por siglos, agrupando los siglos XVI y XVII en un único apartado, dado que la mayoría de los estudios sobre la imprenta en este periodo así lo recogen.

El esquema dentro de cada época es más o menos igual: un texto introductorio de cada periodo, seguido por una selección de impresoras clasificadas por el lugar en el que tuvieron su negocio. En la selección se han destacado por un lado aquellas que realizaron alguna aportación de interés o cuya producción fue más numerosa, así como algunas de las que en cualquier caso existen datos por haber sido estudiadas con anterioridad. Dicha selección está además ilustrada con alguna obra significativa o curiosa. Cada siglo se completa además con un listado alfabético que, sin ser exhaustivo, nos da idea numérica de las mujeres que se dedicaron a estas tareas.

Por último, cada capítulo se apoya en una bibliografía específica, a excepción del siglo XIX, que por carecer prácticamente de estudios propios, queda incluido dentro del apartado de Bibliografía General. Entre los repertorios utilizados queremos destacar, por la numerosa información que nos han aportado: el Diccionario de impresores españoles (siglos XV-XVII) de Juan Delgado y el libro Muses de la imprenta : la Dona i les arts del llibre, segles XVI-XIX.