Alfonso de Cartagena: exposición

Los días 5 y 6 de septiembre se alojará en la Bibliotca Histórica de la Universidad de Salamanca la Exposición Bibliográfica: Alfonso de Cartagena en contexto. Un patrimonio textual, dentro del contexto del VII Congreso de la Sociedad de Estudios Medievales y Renacentistas y organizada por el proyecto ACOC “Alfonso de Cartagena. Obras Completas”

Exposición Bibliográfica: "Alfonso de Cartagena en contexto. Un patrimonio textual" | Biblioteca Cartagena
Biblioteca Cartagena

La Biblioteca Cartagena es el portal dedicado a la difusión y al conocimiento
de la obra de Alfonso de Cartagena (1385-1456), humanista, diplomático, historiador y escritor castellano del Prerrenacimiento.

Surge como resultado de la colaboración del Proyecto ACOC, desarrollado en el IEMYRhd de la Universidad de Salamanca, las personas e instituciones que prestan su consejo científico y las entidades que, como la Biblioteca Histórica de la Universidad de Salamanca, han facilitado la disposición de sus fondos documentales y bibliográficos. Estas son: Biblioteca de la Fundación «Bartolomé March»Biblioteka JagiellonskaBritish LibraryBiblioteca de Menéndez PelayoBiblioteca Nacional de EspañaPatrimonio NacionalReal Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El EscorialReal Biblioteca de Palacio.

 

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Imago Hispaniae. Video

IR A LA INFO DE LA EXPOSICIÓN

Entre la rica colección de atlas de la Biblioteca General Histórica se conservan diversas ediciones del Theatrum de Ortelius que incluyen otros tantos ejemplos de los estados de plancha del mapa de España, objeto de esta Exposición. En ella queremos mostrar la evolución en el contenido geográfico que se produjo sobre la imagen peninsular en los 32 años de su historia. 

20 de julio al 15 de septiembre de 2018
Sala de Exposiciones Cielo de Salamanca
(Patio de Escuelas Menores. Universidad de Salamanca)
Horario: Martes a sábado de 12:00 a 14:00 h y de 17:30 a 20:30 h.
Domingos y festivos de 10:00 a 14:00 h. Lunes cerrado

Imago Hispaniae: Rediseñar un espacio en el siglo XVI

“Ningún mapa sustituye a la región cartografiada, pero al mismo tiempo (…) una carta bien trazada simplifica el recorrido”

Tomás Granados Salinas. Director de la colección Libros sobre libros (FCE)

Imago Hispaniae. Exposición


El 20 de mayo de 1570, ve la luz la primera recopilación de mapas impresos bajo el título Theatrum Orbis Terrarum (Teatro de toda la Tierra) obra de Abraham Oertel, latinizado Ortelius, anticuario, comerciante encuadernador y decorador de mapas natural de Amberes. La Iniciativa surgió tras la edición de una compilación de 38 mapas en un volumen a petición de un cliente, el comerciante Gilles Hoofman, para la que Ortelius recurrió a mapas de diversos países impresos mayoritariamente en Roma.

El antuerpiense, dotado de un fino instinto comercial, decidió dedicarse a la producción de colecciones de mapas encuadernados. Para ello mandó reducir y grabar a un tamaño semejante 53 mapas que conformarían el corpus de la obra, a los que irían asociados los correspondientes textos alusivos al continente, país o región descrita gráficamente La obra que nació con vocación ecuménica fue incorporando mapas a lo largo de las sucesivas ediciones hasta los 128 de las ediciones postreras. (Más información sobre la obra).

Cartografía del Siglo de Oro español | VIII Centenario

Entre la rica colección de atlas de la Biblioteca General Histórica se conservan diversas ediciones del Theatrum de Ortelius que incluyen otros tantos ejemplos de los estados de plancha del mapa de España, objeto de esta Exposición. En ella queremos mostrar la evolución en el contenido geográfico que se produjo sobre la imagen peninsular en los 32 años de su historia. 

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20 de julio al 15 de septiembre de 2018
Sala de Exposiciones Cielo de Salamanca
(Patio de Escuelas Menores. Universidad de Salamanca)
Horario: Martes a sábado de 12:00 a 14:00 h y de 17:30 a 20:30 h.
Domingos y festivos de 10:00 a 14:00 h. Lunes cerrado

Los colegios mayores en Salamanca: huellas y sombras

La Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León realiza la exposición ‘Colegios Mayores en Salamanca: Huellas y Sombras’en el marco de las actividades organizadas por la Junta de Castilla y León con motivo del VIII Centenario de la fundación de la Universidad de Salamanca. (INFO)

Museo de Salamanca | Museo de Salamanca | Junta de Castilla y León

La exposición se encuentra en  el Museo de Salamanca (Patio de Escuelas, n. 2) y se podrá visitar hasta el 19 de agosto de 2018. Las comisarias científicas de la muestra, María Nieves Rupérez y Ana Castro, son profesoras de la Universidad de Salamanca. El guión de esta exposición deriva del trabajo de investigación de las dos comisarias, que se ha centrado en el estudio de los Colegios Mayores salmantinos, tanto respecto a su patrimonio mueble como inmueble, relacionando material de archivo, arqueológico y de museos.

En ella, se da a conocer el funcionamiento de los Colegios Mayores, que acogían a estudiantes de mérito, algunos sin medios económicos, para que pudieran tener la mejor educación posible. Se trata de instituciones que jugaron un papel esencial en la Edad Moderna española, tanto por su vinculación a la Universidad de Salamanca, como por haber formado en ellos a los hombres que ocuparían puestos claves en la administración del Estado y de la Iglesia. Para el desarrollo de la exposición, que podrá verse en el Museo de Salamanca hasta el 19 de agosto, se ha contado con la colaboración de la Universidad de Salamanca, que ha cedido gran parte de las piezas que se exponen.

‘Por qué y para qué un colegio mayor’, ‘Los edificios colegiales’, ‘La vida en los colegios’ y ‘Los colegiales: el privilegio de ser colegial mayor’ son los cuatro capítulos que orientan el contenido de la exposición.

Los Colegios mayores no eran simples residencias, sino verdaderos centros educativos. El becario debía someterse a una peculiar forma de vida, orientada al estudio y a la práctica de la virtud, en un régimen semimonástico donde todo estaba regulado y sancionado: desde el trabajo a los momentos de expansión, el modo de comportarse o la vestimenta.

Los colegiales tenían que llevar siempre su peculiar atuendo que los distinguía del resto de los estudiantes, compuesto básicamente por manto o loba, beca y bonete o sombrero de gran tamaño. Este hábito fue establecido por Diego de Anaya para los becarios de San Bartolomé, pero lo imitaron el resto de los colegios, variando el color.

Había actos comunitarios obligatorios, como las comidas en el refectorio, sólo dos al día pero con raciones abundantes y variadas; o la asistencia a las “conclusiones” en el aula general (discusiones de carácter científico que servían de complemento a las clases recibidas en la Universidad, a las que no podían faltar). Los fundadores preceptuaron además algunas prácticas religiosas como la participación en la misa diaria o en otras funciones litúrgicas en la capilla.

Los colegiales tenían el privilegio de disponer de excepcionales bibliotecas en estancias perfectamente acondicionadas para la consulta y custodia de los libros, incrementadas constantemente con nuevas adquisiciones.

La decadencia de la disciplina inicial queda también reflejada en el argot con que los colegiales ocultan sus prácticas irregulares, como la prohibición de juegos de naipes.

Con esta actividad cultural, la Junta añade valor a las actividades que está organizando para conmemorar el VIII Centenario de la fundación de la Universidad de Salamanca. En esta misma línea de patrocinio, se sitúan el V Congreso Internacional del Español –que atraerá a Salamanca, a finales de este mes, a un importante número de Hispanistas de todos los rincones del mundo– o también la exposición ‘Tras la huella de la Universidad’, cuya inauguración en el Archivo Histórico de Salamanca está prevista para este próximo otoño.

El fondo de manuscritos iluminados franceses y flamencos de la BNE

Entre España y Europa del norte: el fondo de manuscritos iluminados franceses y flamencos de la Biblioteca Nacional del España.

Resultado de imagen de Evangeliario de Carlos de Angulema
Evangeliario de Carlos de Angulema (Madrid, BNE, Res/51), fol. 117

La Biblioteca Nacional de España organiza la Jornada de estudios Entre España y Europa del norte: el fondo de manuscritos iluminados franceses y flamencos de la Biblioteca Nacional del España, en colaboración con la Université de Lille.

La colección de manuscritos iluminados de la Biblioteca Nacional de España es poco conocida con la excepción de algunas piezas señaladas. Asciende a unas 800 obras y en ella ocupa un lugar muy destacado la colección de manuscritos franceses y flamencos. Todas las etapas de las artes del libro en el norte de Europa, desde la miniatura carolingia del siglo IX hasta los suntuosos manuscritos realizados en el siglo XVI para la corte de Francisco I, aparecen representadas en la colección y, en varias ocasiones, a través de manuscritos de gran importancia histórica y artística.

El único inventario de la colección fue realizado en 1933 por Jesús Domínguez Bordona, por ello es necesario abordar una recatalogación de este fondo que contemple las numerosas novedades ocurridas en el estudio de la miniatura nórdica desde esa lejana fecha. La colaboración entre la BNE y la Universidad de Lille va a permitir emprender este trabajo del que esta Jornada supone un primer avance a través de un plantel de destacados especialistas españoles y extranjeros.

Información práctica

  • Jueves 7 de junio de 2018, a las 9:00 h.
  • Salón de actos – Aforo limitado
  • Imprescindible inscripción previa en difusion@bne.es
  • Este acto se retransmite en directo desde la web:

Acceso a los videos:

El arte de la iluminación : Les Belles Heures of Jean de France, Duc de Berry

The Art of Illumination: The Limbourg Brothers and the Belles Heures of Jean de France, Duc de Berry. Husband, Timothy Bates, with an essay by Margaret Lawson (2008).

Uno de los códices más lujosamente ilustrados de la Edad Media, las Belle Heures de Jean de France, duc de Berry (ca. 1405-1408/9), es el único manuscrito con miniaturas realizadas íntegramente por los famosos hermanos Limbourg.

Este Libro de Horas ricamente iluminado, destinado a la devoción privada y ahora albergado en  The Metropolitan Museum of Art, pertenecía a la gran colección de las preciadas posesiones del duque. Las escenas que representan las leyendas de los santos, las Horas de la Virgen, etc., muchas de ellas con bordes elaborados, ejemplifican el esplendor trascendente de los talentos de los hermanos Limbourg.

Jean de France, duque de Berry -hijo, hermano y tío de tres reyes sucesivos de Francia- encargó Belles Heures como complemento a sus lujosas posesiones, que iban desde manuscritos iluminados y orfebrería hasta castillos por toda la campiña francesa. Un mecenas exigente, Jean de France seleccionó a los hermanos Limbourg para crear este Libro de Horas, permitiendo a los jóvenes (que estaban en sus primeros años de adolescencia durante la duración del proyecto) una rara latitud para diseñar inventivamente la obra.

En este volumen, los Limburgs proporcionaron los componentes habituales de un Libro de Horas, incluyendo lecturas de los Evangelios y oraciones a la Virgen. Las Belles Heures, sin embargo, fueron elevadas a alturas sin precedentes por la adición de siete inserciones de “libros ilustrados”. Estas páginas proporcionaron un marco para desarrollar el estilo figurado de Limbourg, perfeccionar su paleta, experimentar con la luz y los valores de la superficie, e idear fórmulas compositivas coherentes que enfocaban la carga dramática de la imagen. Estas iluminaciones, tanto sagradas como seculares, van desde escenas tradicionales de la vida y ministerio de Cristo hasta imágenes que reflejan la turbulencia de la época, como las víctimas de la peste.

La erudición experta de Timothy B. Husband coloca al manuscrito, a sus artistas y a su patrocinador en contexto con otros objetos de la colección del duque y las fuentes e inspiración del arte. Traza meticulosamente los componentes del códice, su organización y decoración, la secuencia de producción y la inteligencia compositiva de los ciclos narrativos. Coloca a las Belles Heures dentro de la trayectoria de la iluminación de manuscritos del siglo XV, delineando el desarrollo de los Limburgs a lo largo de sus cortas carreras. Un capítulo central escrito líricamente en este volumen describe cada iluminación en las Belles Heures en términos formales y proporciona transcripciones seleccionadas y traducciones al inglés del texto latino.

Un ensayo técnico de Margaret Lawson ofrece una visión inestimable de la estructura del manuscrito y los métodos por los cuales fue creado. Las fotomicrografías, tomadas durante el examen de Lawson de las páginas con grandes aumentos, ofrecen al lector una visión cercana sin precedentes de la precisión de los artistas.

Todas las iluminaciones de esta obra están reproducidas en color, muchas de ellas del mismo tamaño que el original.

Una Biblia digna de un rey.

Una nueva exposición en la British Library nos permite ver la que se ha sido descrita como la Biblia más bella jamás hecha en francés:  La Bible historiale

Se trata de una obra de 1479 en dos volúmenes (Royal MS 18 D IXRoyal MS 18 D X). Existe un cuarto volumen (Royal MS 15 D I), pero fue escrito previamente y alterado para incluir las armas de Eduardo IV. Se desconoce si alguna vez existió un tercer volumen. Esta Biblia es parte de una adaptación francesa de la Historia scholastica de Pedro Comestor de Guyart des Moulins (c. 1291-95).

Probablemente por falta de un mecenas anterior con suficiente interés y riqueza, la alta ambición de los encargados de la planificación de esta copia de la Biblia históricae permaneció frustrada hasta varios años después de la escritura del texto, cuando la pintura fue finalmente terminada para el rey inglés.

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La Creación de los animales 

Su gran cantidad de imágenes, que ilustran una amplia gama de temas del Antiguo y del Nuevo Testamento, hacen que esta Biblia se encuentre entre las más profusamente ilustradas. Además, muchas de sus ilustraciones tratan sus temas bíblicos con una amplitud pictórica que la distinguen de otras miniaturas bíblicas medievales.

En general, la Biblia es un testimonio elocuente de por qué Gabriel Tetzel, un visitante de Inglaterra, describió la corte de Eduardo IV (1461-1483) como “la más espléndida … en toda la cristiandad “.

Como muchos de sus predecesores reales, Eduardo IV trató de poseer algunos de los mejores libros producidos en el continente. Así, obtuvo una notable colección de fastuosos manuscritos holandeses que reflejaban el gusto aristocrático por los textos instructivos e historicistas franceses animados por coloridas iluminaciones. Al principio del volumen Tobit to Acts, una inscripción del escriba Jan du Ries identifica la fecha de su manuscrito como 1470 y su mecenas como Eduardo. Sin embargo, el volumen no parece haber sido concebido originalmente para el rey inglés. El nombre y los títulos de Eduardo han sido claramente escritos sobre un borrón y no formaban parte del texto original de du Ries, lo cual sugiere que el volumen fue completado para el Rey mucho más tarde.

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Tobit,cegado por los excrementos de los pájaros, duerme en su casa; fuera, el hijo de Tobit, Tobías, conversa con el ángel Rafael disfrazado de viajero.

Como en muchos de estos volúmenes, la iluminación es el resultado de una estrecha colaboración entre varios artistas. Todas menos una de sus once miniaturas grandes en el volumen incluyendo los libros de Tobías a los Hechos de los Apóstoles (Royal MS 15 D I) fueron aportadas por un artista principal trabajando con un ayudante de gran talento. En imágenes como la Fiesta de Belsasar, estos dos iluminadores desarrollaron sorprendentes composiciones, cuya simplicidad básica se ve animada por la audaz aplicación de una paleta animada y la introducción de una serie de complicadas poses de figuras. A pesar de su gran tamaño, todas las ilustraciones se centran casi por completo en un episodio cada una.

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Mientras se sienta a banquetear en su mesa, el Rey Belshazzar se angustia al ver una mano humana incorpórea escribiendo en la pared de su cámara, en el libro de Daniel.

La única gran miniatura no pintada por estos dos artistas, La muerte de Holofernes, fue aportada por un pintor que trabajaba con una paleta más tenue y tenía mayor interés en la representación del espacio y el juego de la luz sobre las formas.

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Judit sostiene la cabeza del general asirio Holofernes, a quien ha decapitado en su tienda de campaña a las afueras de la ciudad de Betulia; al fondo se ve su cabeza sobre la punta de su espada de vuelta a la ciudad.
Fuente: http://www.bl.uk/blogs/