La BNE digitalizará 545 obras propuestas por la comunidad académica e investigadora

La Biblioteca Nacional de España digitalizará 545 obras, unas 133.000 páginas, durante 2018 y 2019 a propuesta de la comunidad académica e investigadora con el objetivo de mejorar la pertinencia científica de las líneas estratégicas de digitalización de la institución.

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El pasado 20 de marzo la BNE convocó por primera vez a grupos de académicos e investigadores para que enviaran sus propuestas de digitalización. A lo largo de estos meses, se han recibido un total de 18 peticiones, que se concretan en casi 900 títulos, procedentes de equipos multidisciplinares, tanto nacionales como internacionales.

Entre estas obras están romances de la tradición oral hispánica, gacetas impresas en España durante el siglo XVII, obras medievales impresas en castellano, textos de escritoras españolas anteriores a 1800, catálogos comerciales de libreros, editores e impresores de los siglos XVIII al XIX, tarjetas postales históricas u obras de contenidos lingüísticos.

La Real Academia Española (RAE), La otra Edad de Plata de la Universidad Complutense de Madrid, la Fundación Ramón Menéndez Pidal, el Grupo de Investigación de Patrimonio y Culturas Populares y el grupo Historia cultural del Mediterráneo, ambos del CSIC, el Grupo de Estudios Peirceanos de la Universidad de Navarra, el Proyecto Iberian Early Modern News, el grupo Clarisel de la Universidad de Zaragoza, BIESES (Bibliografía de escritoras españolas), Exemplar de la Universidad de Barcelona, VICARTE de la Universidad de Lisboa y Estudios de Literatura y Pensamiento de la Universidad de Salamanca son algunas de las entidades que han remitido propuestas a la BNE.

Una vez recibidas las propuestas, un comité de valoración de la Biblioteca Nacional de España ha revisado y analizado las solicitudes siguiendo criterios de viabilidad. A falta de estudiar físicamente todos los ejemplares, en esta fase preliminar de evaluación se han aceptado los fondos que no presentan restricciones de difusión en cuanto a derechos de propiedad intelectual y cuyos formatos no superaban el A2.

Ahora la institución trabajará en la identificación del ejemplar ideal para su reproducción y/o valorar si necesitarán o no intervención previa por parte de los equipos de restauración. Una vez completada esta segunda fase de evaluación, se procederá a la digitalización sistemática de las propuestas aprobadas a lo largo de 2018 y 2019, y posteriormente a su carga en la Biblioteca Digital Hispánica donde estos títulos pasarán a estar disponibles para toda la comunidad investigadora.

Dado el éxito de esta primera convocatoria, la BNE se reafirma en la intención de continuar con esta iniciativa que periódicamente buscará acercar aún más el patrimonio documental a quien le pertenece: la ciudadanía.

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Apadrina un libro.

La Red de Bibliotecas Franciscanas de la provincia de Santiago presentó hace unos días su nueva web  para poner en valor un patrimonio documental que se enmarca dentro de la apuesta que se realizó hace menos de dos años de volver a abrir las puertas de la biblioteca y acercarla a los investigadores y a todos los interesados en el libro antiguo. Se fundó en el monasterio de Santiago en el siglo XIII  y hoy atesora   más de 100.000 libros, de los cuales 80.000 pertenecen al fondo antiguo, que abarca desde el siglo XVI al XVIII, y con 72 incunables.

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Red de Bibliotecas Franciscanas de la Provincia de Santiago

En ella se pueden buscar los libros que figuran en el catálogo informatizado que depende de la Red de Bibliotecas de Galicia, así como consultar las normas de la biblioteca, la forma en la que se pueden pedir libros para exposiciones y la posibilidad de realizar actos en la instalación.

También se puede solicitar cita a través de la web, tanto para la consulta de libros del fondo antiguo como del actual, un procedimiento que también sirve como mecanismo de consulta. Asimismo, se puede solicitar participar las actividades. En resumen, se trata sin duda de una web innovadora dentro del mundo de las bibliotecas que lo irá siendo a medida que la Biblioteca Franciscana siga creciendo.

Uno de los proyectos que desarrolla es: APADRINA UN LIBRO,  con el fin de cofinanciar la restauración de libros que se encuentran en un mal estado de conservación, por el módico precio de 5€ anuales para ayudar a conservar y a desenvolver las actuaciones que se realicen en el libro antiguo.

Apadrinar un libro
APADRINA UN LIBRO

Las personas que quieran apadrinar un libro recibirán fotografías del proceso que están desarrollando nuestros profesionales y se les mostrará el resultado final. Además de venir a conocer el resultado podrán conocer la Biblioteca de manera particular.


La Red de Bibliotecas Franciscanas de la Provincia de Santiago la conforman todas las bibliotecas conventuales, de colegios y centros de estudio de la Provincia Franciscana de Santiago, que actualmente abarca los territorios de Galicia, Asturias, Castilla, Salamanca, Palencia y la custodia de Venezuela.

El libro etrusco del siglo III a.C. usado para vendar una momia

Se le conoce como Liber Linteus Zagrabiensis (el libro de lino de Zagreb) 0 como Liber Agramensis. Contiene el único texto etrusco no epigráfico existente, que se distribuye en 230 líneas que en total suman alrededor de 13.000 palabras, de las cuales apenas unas 1.200 soy hoy legibles. Ello es debido a su mal estado de conservación, ya que cuando se descubrió a mediados del siglo XIX, las telas de lino en que está inscrito se habían rasgado y utilizado para vendar la momia de una mujer en Egipto.

El libro etrusco del siglo III a.C. que apareció en Egipto, usado para vendar una momia

Curiosamente el documento ha sido datado por radiocarbono hacia el año 250 a.C. y la momia data de la misma época, apenas unos años más tarde, lo que suscita interrogantes acerca de cómo llegó el texto hasta allí. Si es que el libro se creó en Etruria y luego fue llevado al otro lado del Mediterráneo, o si por el contrario fue escrito en Egipto sigue siendo un misterio.

Por la mención de algunos dioses locales en el texto del manuscrito se ha conseguido determinar el origen (o bien del texto o de su creador) a una pequeña área al sureste de la Toscana, entre las ciudades de Arezzo, Perugia, Chiusi y Cortona.

HISTORIA

La momia fue comprada en Alejandría en 1848 por Mihajlo Baric, un oficial croata de la cancillería real húngara que pocos meses antes había abandonado su puesto para recorrer el mundo. Mientras estaba en Egipto adquirió como souvenir un sarcófago que contenía la momia de una mujer, y que se llevó a su casa de Viena donde estuvo expuesto hasta su muerte en 1859. En algún momento entre su regreso a Viena y 1859 retiró las vendas de lino de la momia, y las colocó en una urna de cristal, sin percatarse de la importancia de las inscripciones que contenían.

Tanto el sarcófago como la momia y las vendas fueron heredadas por su hermano, un sacerdote que vivía en Eslavonia (actual Croacia). Su desinterés por tales objetos le llevó a donarlos en 1867 a la institución antecesora del Museo Arqueológico de Zagreb, que es donde hoy se conservan y exponen.

Ese año de 1867 visitó la institución el egiptólogo alemán Heinrich Karl Brugsch, quien solo tres años más tarde se convertiría en el director de la Escuela de Egiptología de El Cairo y su trabajo sería clave en el desciframiento de la escritura demótica. Brugsch vio los textos inscritos en el lino, pero pensó que se trataba de jeroglíficos egipcios y no le dio tiempo a estudiarlos más detenidamente. Diez años más tarde mientras conversaba con el famoso explorador Richard Burton acerca de runas de repente recordó lo que había visto en Zagreb y se dio cuenta de que no eran jeroglíficos. Por el contrario pensó que aquello debía ser escritura árabe, y el texto una transliteración del Libro de los Muertos egipcio. Una vez más se equivocaba. En 1891 las vendas fueron trasladadas de vuelta a Viena para que las pudiera estudiar Jacob Krall, el mayor experto en lengua copta de la época. Fue él quien identificó los textos como etruscos y realizó una reconstrucción ordenando y uniendo las telas de lino.

Consta de 12 columnas, cada una representando una página, las tres primeras seriamente dañadas e ilegibles, por lo que se desconoce como y donde comienza el texto. Está inscrito con tinta negra para el texto principal, y roja para las líneas y signos diacríticos, y originalmente debió plegarse a modo de códex, en lugar de estar enrollado. Debido a que la lengua etrusca no ha sido completamente descifrada, solo se pueden leer algunas palabras, como los nombres de los dioses y las fechas, lo que hace pensar a los expertos que puede ser una especie de calendario religioso litúrgico que marca los rituales para cada día del año, la famosa y perdida Etrusca disciplina que mencionan las fuentes romanas.

 

FUENTE: La brújula verde

Los colegios mayores en Salamanca: huellas y sombras

La Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León realiza la exposición ‘Colegios Mayores en Salamanca: Huellas y Sombras’en el marco de las actividades organizadas por la Junta de Castilla y León con motivo del VIII Centenario de la fundación de la Universidad de Salamanca. (INFO)

Museo de Salamanca | Museo de Salamanca | Junta de Castilla y León

La exposición se encuentra en  el Museo de Salamanca (Patio de Escuelas, n. 2) y se podrá visitar hasta el 19 de agosto de 2018. Las comisarias científicas de la muestra, María Nieves Rupérez y Ana Castro, son profesoras de la Universidad de Salamanca. El guión de esta exposición deriva del trabajo de investigación de las dos comisarias, que se ha centrado en el estudio de los Colegios Mayores salmantinos, tanto respecto a su patrimonio mueble como inmueble, relacionando material de archivo, arqueológico y de museos.

En ella, se da a conocer el funcionamiento de los Colegios Mayores, que acogían a estudiantes de mérito, algunos sin medios económicos, para que pudieran tener la mejor educación posible. Se trata de instituciones que jugaron un papel esencial en la Edad Moderna española, tanto por su vinculación a la Universidad de Salamanca, como por haber formado en ellos a los hombres que ocuparían puestos claves en la administración del Estado y de la Iglesia. Para el desarrollo de la exposición, que podrá verse en el Museo de Salamanca hasta el 19 de agosto, se ha contado con la colaboración de la Universidad de Salamanca, que ha cedido gran parte de las piezas que se exponen.

‘Por qué y para qué un colegio mayor’, ‘Los edificios colegiales’, ‘La vida en los colegios’ y ‘Los colegiales: el privilegio de ser colegial mayor’ son los cuatro capítulos que orientan el contenido de la exposición.

Los Colegios mayores no eran simples residencias, sino verdaderos centros educativos. El becario debía someterse a una peculiar forma de vida, orientada al estudio y a la práctica de la virtud, en un régimen semimonástico donde todo estaba regulado y sancionado: desde el trabajo a los momentos de expansión, el modo de comportarse o la vestimenta.

Los colegiales tenían que llevar siempre su peculiar atuendo que los distinguía del resto de los estudiantes, compuesto básicamente por manto o loba, beca y bonete o sombrero de gran tamaño. Este hábito fue establecido por Diego de Anaya para los becarios de San Bartolomé, pero lo imitaron el resto de los colegios, variando el color.

Había actos comunitarios obligatorios, como las comidas en el refectorio, sólo dos al día pero con raciones abundantes y variadas; o la asistencia a las “conclusiones” en el aula general (discusiones de carácter científico que servían de complemento a las clases recibidas en la Universidad, a las que no podían faltar). Los fundadores preceptuaron además algunas prácticas religiosas como la participación en la misa diaria o en otras funciones litúrgicas en la capilla.

Los colegiales tenían el privilegio de disponer de excepcionales bibliotecas en estancias perfectamente acondicionadas para la consulta y custodia de los libros, incrementadas constantemente con nuevas adquisiciones.

La decadencia de la disciplina inicial queda también reflejada en el argot con que los colegiales ocultan sus prácticas irregulares, como la prohibición de juegos de naipes.

Con esta actividad cultural, la Junta añade valor a las actividades que está organizando para conmemorar el VIII Centenario de la fundación de la Universidad de Salamanca. En esta misma línea de patrocinio, se sitúan el V Congreso Internacional del Español –que atraerá a Salamanca, a finales de este mes, a un importante número de Hispanistas de todos los rincones del mundo– o también la exposición ‘Tras la huella de la Universidad’, cuya inauguración en el Archivo Histórico de Salamanca está prevista para este próximo otoño.

Confesiones de un bibliotecario de libros raros.

Confesiones de un bibliotecario de libros raros

La Sra. Gracie Lee, de 43 años, es una de las tres bibliotecarias principales encargadas de la Colección de Materiales Raros de la Biblioteca Nacional de Singapur. Como afirma ella: “Ser un bibliotecario implica más que colocar libros en un estante”. Sus responsabilidades laborales incluyen la adquisición de materiales raros, escribir artículos de investigación y dar charlas públicas.

“Siempre estoy aprendiendo algo nuevo todos los días mientras investigo y leo sobre la historia de Singapur”.

Ubicado en la planta 13 de la Biblioteca Nacional, la rara colección comprende 15,000 artículos, incluyendo libros, fotografías y mapas. Estos se publicaron principalmente en Singapur, Malaya o los Asentamientos del Estrecho antes de 1945, mientras que otros se publicaron en el extranjero antes de 1900. Lo más interesante que compró para la biblioteca fue una carta del artista Ronald Searle, que contenía garabatos sobre la rendición de los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial y sus experiencias como prisionero de guerra.

La Sra. Lee y las otras dos bibliotecarias ‘raras’ son titulares de estudios superiores. Tiene un título en Lengua Inglesa y una Maestría en Ciencias en Estudios de Información de la Universidad Tecnológica de Nanyang.

Manejar los libros no es fácil.

Deben tener mucho cuidado al abrir un libro de la rara colección para no dañar su espina dorsal. Necesitan usar guantes para evitar manchar las páginas o fotografías.

La Sra. Lee afirma: “Tratamos los materiales como artefactos. Es un gran sentido de responsabilidad que a veces puede ser estresante”De hecho, le corresponde a los bibliotecarios de libros raros asegurarse de que estos materiales, que a menudo tienen más de cien años, estén en buenas condiciones.

Además de un libro de viaje de 1577, que es el libro más antiguo de la colección, hay diccionarios malayo y sudoriental, clásicos chinos y romances traducidos al baba malayo, y cuentos de hadas japoneses que fueron adquiridos durante el período colonial. Estos se guardan en una habitación controlada por temperatura y humedad. La Sra. Lee agregó: “Raramente encendemos las luces ya que la exposición prolongada a la luz causa decoloración de los materiales”.

Para el lector ávido que solía visitar la biblioteca todas las semanas cuando era joven, trabajar en uno es un sueño hecho realidad. La Sra. Lee solicitó el trabajo después de cambiar de publicidad en el periódico, y ha sido bibliotecaria durante 13 años.  “Ser bibliotecaria me ha proporcionado una visión íntima de las experiencias de las personas a lo largo de la historia y me ha ayudado a comprender mejor nuestro patrimonio nacional”.

FUENTE: The New Paper (Singapur)

El origen de las bibliotecas públicas

 

Biblioteca Angelica de Roma
Biblioteca Angélica de Roma

Cuentan que Tolomeo I, el sucesor de Alejandro Magno, siguió el consejo de un sabio ateniense y fundó una biblioteca en Alejandría para que la ciudad adquiriera fama. Aún hoy, casi un milenio y medio después de su destrucción por parte de los primeros musulmanes, la de Alejandría permanece en el imaginario como el modelo ideal de una biblioteca universal, el lugar en que, en su momento, llegó a reunir todo el saber de la Antigüedad.

Se estima que la biblioteca contaba con más de 500.000 textos en rollos de papiro: un número inmenso si se considera que, antes del nacimiento del libro impreso, la biblioteca papal de Aviñón contaba con 2.000 volúmenes y ésta era considerada la más grande de todo el mundo occidental. En Roma, durante el imperio de Constantino, había 28 bibliotecas públicas y en todas las casas de los dignatarios romanos había bibliotecas privadas.

En cambio, durante los oscuros años de la Edad Media la actividad principal de las bibliotecas –en la penumbra de los sótanos de las abadías– consistía en hacer copias y transcribir los manuscritos en un pergamino, a veces de manera muy poco fiel. Los libros escritos a mano sobre pergamino que se difundieron a partir de los siglos III y IV, llamados códices, eran muy costosos, precisamente por el largo proceso de copia, así como por el precio del pergamino y de su tratamiento, pues hacían falta cientos de pieles de oveja o cabra para un solo volumen.

Sin embargo, esa exclusividad hizo que, con el florecimiento del arte de pintar miniaturas, estos libros de una sola copia se convirtieran, en muchos casos, en auténticas obras maestras. Por lo demás, hubo que esperar hasta el Renacimiento y la invención de la imprenta para que el libro volviera a ser de nuevo público, popular, como en las bibliotecas de la Roma imperial.

A partir del nacimiento de los tipos de imprenta a mediados del siglo XV, la difusión de libros se hizo inmensa en muy poco tiempo en todo el mundo occidental. Los libros impresos entre el nacimiento de la imprenta (la Biblia de 42 líneas de Gutenberg, realizada en 1456) y 1500 se denominan incunables: son sin duda alguna los libros más bellos, los que han constituido el modelo de composición tipográfica y formal que, en esencia, ha permanecido hasta nuestros días. Además, se puede decir que la imprenta ha sido la primera industria en el sentido moderno de la palabra, puesto que se fundamentaba en la producción en serie de mecanismos intercambiables y, por ende, en la estandarización de la producción. En cuanto a los lugares públicos de lectura, fue entre los siglos XVI y XVII cuando se empezaron a crear las grandes bibliotecas públicas destinadas al estudio (y no sólo a dar prestigio a los nobles o al clero) que se volvieron cada vez más monumentales.

Fuente: https://www.gentleman.elconfidencial.com

Encuesta sobre catalogación de materiales raros con RDA

ACCESO A LA ENCUESTA DE LA IFLA

En los últimos años, un número cada vez mayor de bibliotecas está adoptando la RDA como un estándar de catalogación. Aún así, ¿qué ocurre con sus materiales raros? ¿Es la RDA adecuada para la descripción de sus libros raros, sus manuscritos, sus materiales gráficos y cartográficos, su música? ¿Podrá adelantar reglas extremadamente detalladas como DCRM o ISBD?

Probablemente no por sí mismo, aunque el RSC (RDA Steering Committee), consciente de la complejidad de la situación, ya cuenta con un Grupo de trabajo de materiales raros que gestiona algunos de los puntos en los que RDA choca con las necesidades de la descripción de materiales raros. Pero podría muy bien lograrlo gracias a declaraciones de política tales como los próximos RBMS para libros raros.

¿Qué están planeando hacer las bibliotecas con colecciones especiales? ¿Se rehusarán a adoptar la RDA para materiales raros si no les conviene? ¿Decidirán hacer registros simples utilizando la RDA adecuada? ¿Desarrollarán declaraciones de política detalladas propias? ¿O tal vez alinearse con los de otra institución? Para obtener una descripción general precisa y mundial de los planes que las instituciones tienen con respecto a estos asuntos, la Sección de libros raros y colecciones especiales ha desarrollado una encuesta sobre la implementación de la RDA en la catalogación de materiales raros. Su objetivo es llegar al mayor número posible de instituciones de todo el mundo para obtener la visión más precisa.

La encuesta ya está disponible aquí y estará abierta hasta el 6 de julio . ¡Gracias a toda la comunidad de catalogación de materiales raros por responder y contribuir a su circulación!