Un espía, un mapa y la conquista del poder en la Europa del siglo XVI

En 1502, mientras los europeos miraban hacia las Américas, los mapas de aquel continente aún por descubrir se convirtieron en deseados objetos de poder e intriga. Líneas costeras de las cuales, por aquel entonces, no se tenía la más remota idea de a donde podían dirigirse: puertos, ríos, recursos y enclaves estratégicos.

Alberto Cantino, un espía italiano, consiguió hacerse con un mapa portugués que revelaba sorprendentes hallazgos en el Nuevo Mundo.

El Planisferio de Cantino
Planisferio de Cantino (1502)
FUENTE: National Geographic 

Elaborado en Lisboa y terminado en 1502, el Planisferio de Cantino presentó nuevos datos sobre el Nuevo Mundo al tiempo que incorporó algunos rasgos clave de la cosmovisión medieval. Incluía información inédita hasta el momento sobre las rutas comerciales portuguesas y el progresivo descubrimiento de las costas del actual Brasil.

La palabra “planisferio” hace referencia a la representación sobre un plano de una esfera. El Planisferio de Cantino,  consta de seis piezas de pergamino unidas a un gran lienzo de unos 1,2 x 2,4 metros. En la parte posterior del mapa puede leerse la inscripción: “Carta da navigar per le Isole nouam tr [ovate] in le parte de l’India: dono Alberto Cantino al S. Duca Hercole.”

El conocido como Alberto Cantino, trabajaba en Portugal como agente encubierto de Hércules I del Este, el Duque de Ferrara, una poderosa ciudad-estado en el norte de Italia.

Los mapas medievales se diseñaban generalmente acompañados de una rosa de los vientos de la cual surgían los trazos que representaban diferentes rutas. Esta información era muy adecuada para la navegación costera. Así equipados con una brújula, los navegantes podían confiar en el litoral como una referencia visual. Sin embargo la navegación transatlántica implicaba abandonar la costa y de este modo, el Planisferio de Cantino da testigo de un momento clave en la historia de la cartografía: la transición a la astronavegación. Se trata del primer mapa en el que se incluyen el ecuador, los trópicos y el círculo polar ártico, además de ser también el primer mapa en el que se ve representado la “Línea de Tordesillas”. Esta, establecida entre la Monarquía hispánica y el Reino de Portugal mediante el tratado de nombre homónimo, recorría el mapa de norte a sur, y establecía la frontera entre territorios españoles y portugueses. Portugal podría reclamar tierras al este de esta línea, mientras que España podría reclamar aquellas al oeste.

La Línea Tordesillas
La línea de Tordesillas, de demarcación, se estableció en 1494 en Tordesillas, España, a través del tratado de nombre homónimo. Delimitó en el Nuevo Mundo, respectivamente de oeste a este, las fronteras entre la Monarquía Hispánica y el Reino de Portugal.
La línea de costa brasileña
Descubierta por el explorador portugués Pedro Álvares Cabral en 1500, puede apreciarse la Línea de Costa brasileña representada en el mapa por loros y la selva tropical.
Las islas del Caribe
Las “Antillas del Rey de Castilla”. Una bandera de Castilla ondea anclada cerca de Santo Domingo, capital de la moderna República Dominicana.

El Planisferio de Cantino ofrece el testimonio de los intentos por concentrar en un mapa un gran abanico de información clave de carácter político, cultural y económico. Así, son apreciables varias ilustraciones sobre la fauna local de distintos emplazamientos: loros grises en el África occidental que contrastan con los coloridos guacamayos representados en América del Sur. También en África se muestran algunos monumentos coloniales como el castillo de São Jorge da Mina, construido en la década de 1480 por Juan II de Portugal, y el cual se convirtió en un importante enclave comercial en el continente africano.

África
Mapa de Africa: Fundado en la década de 1480, el Castillo de São Jorge da Mina, que aún hoy se encuentra en Ghana, desempeñó un papel importante en la trata transatlántica de esclavos.
Las Montañas de la Luna
Aquí aparecen representadas las legendarias Montañas de la Luna, mencionadas por Ptolomeo como la fuente del Nilo, aunque en realidad se encuentran más al sur. 

 

De acuerdo con un documento que narra los viajes del planisferio, el pergamino encargado por Cantino se vería sometido a una serie de peligrosos trayectos. Así, en 1592, fue llevado desde Ferrara a la ciudad italiana de Módena, su contenido estaba desactualizado, sin embargo el mapa todavía era considerado valioso.

A mediados del siglo XIX  fue robado para aparecer unos años más tarde colgado de una carnicería de la ciudad. En la actualidad se conserva con fuertes medidas de seguridad y forma parte de la colección de la Galería Estense de Módena. Un magnífico recordatorio de los primeros esfuerzos de Europa por trazar el mapa del mundo según lo fueron descubriendo.

 

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Las palabras de la sabiduría se oyen en silencio.

Fotografía Javi Calvo.
Port (n.5, otoño-invierno 2018/2019). ISSN 2462-6651. [ACCEDER A LA WEB] 

Las palabras de la sabiduría se oyen en silencio [Joaquín García Palacios].

La Universidad de Salamanca es una de las universidades más antiguas de Europa. De hecho este año [se refiere a 2018] celebra el octavo centenario de su fundación por el rey Alfonso IX de León en 1218. Un motivo más que suficiente para hacerle un homenaje desde estas páginas.

Pero Port ha querido llegar hasta sus puertas alejándose de celebraciones y fastos. Recordando, eso sí, las palabras de uno de sus antiguos alumnos, Juan de Yepes, quien anduvo por sus aulas allá por 1565, antes de ser conocido por la profundidad de sus escritos, la belleza de sus poesías y su trayectoria como santo con el nombre de San Juan de la Cruz. Decía que las palabras de la sabiduría se oyen en silencio. Algo que ahora puede parecernos alejado de nuestro mundo, pero que cuando lo conseguimos oír nos pone tras la pista de lo que realmente es esencial.

A oír el silencio y a acceder a la sabiduría nos ha abierto la puerta la Universidad cuando nos ha invitado a entrar a un lugar al que pocos acceden. Un rincón único, al fondo de la Biblioteca Antigua, en el que lo material y lo inmaterial se juntan. Al enorme valor de las joyas que encierra, se unen las palabras sabias (y únicas) de algunos de los tesoros que esconde.

El lugar que ocupa el saber más antiguo recogido en esta universidad se encuentra custodiado en una cámara acorazada. La sala de manuscritos e incunables de su Biblioteca Antigua es un lugar protegido (como no podía ser de otra manera), mimado por sus cuidadores y tratado con los últimos avances de la tecnología. Pero en cuanto entras en esa sala olvidas el frío del acero y las luces de las alarmas. Unos armarios multicolores, con pinturas en sus puertas que recuerdan las clases de antaño, en las que incluso se retratan bromas de los alumnos quienes, igual que ahora, se pasan secretos a espaldas del profesor, nos llevan a unas verjas de madera y a unas puertecitas numeradas. Unos pequeños escondrijos donde se salvaguardan de manera ordenada los 15 ó 20 volúmenes que encierra cada una de ellas.

Una mesita a modo de pequeño altar, y encima un cojín donde, con mimo, la directora de la Biblioteca Antigua, Margarita Becedas, va dejando los libros que nos muestra. Sobre las plumas del cojín reposa una edición del Libro de las virtuosas e claras mujeres, de Alvaro de Luna (s. XV), con bellas letras capitulares cromadas. La mano enguantada en un blanco de algodón nos va mostrando algunas de las páginas más apreciadas: el Liber canticorum et horarum del s. XI; también una de las primeras copias del Libro de Buen Amor (s. XIV-XV). Monumentos al amor profano y libros que muestran lo avanzado del saber salmantino en el siglo XV y en los albores del XVI, una edición antiquísima y bellamente ilustrada del Tratado de medicina de Dioscórides en griego, o la Cosmographia de Pomponio Mela (1498). Otra puertecita, otro número y otro estante, de donde ahora sale un testimonio del saber y la tolerancia de su autor, Luis de León, quien deja anotaciones autógrafas en su traducción del Libro de Job (s. XVI), un empeño por la expresión en lengua vulgar que le llevó a la cárcel.

Si atravesamos una de las paredes de esta sala nos encontramos en la famosa fachada plateresca de la Universidad, a donde posiblemente estarán mirando y rastreando una rana esculpida sobre una calavera grupos y grupos de turistas ruidosos. Hay también actos protocolarios en el Paraninfo. Y muchas celebraciones por este aniversario tan sonado.

Pero eso es afuera. Aquí sólo se oye el silencio.

Joaquín Gacía Palacios es catedrático de Traducción e Interpretación en la Universidad de Salamanca. 
Fotografías de Javi Calvo

Del pergamino al Píxel : ecos de la Edad Media en el Mundo Contemporáneo.

Entre los días 5 y 7 de Febrero de 2019 tendrá lugar el XIII Seminario Multidisciplinar del área de Historia Medieval , “Del pergamino al píxel. Ecos de la Edad Media en el mundo contemporáneo”, en el Salón de Actos de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid. El seminario ha sido coordinado por un grupo de profesores del área de Medieval. La matrícula es gratuita.


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OBJETIVOS 

En los últimos años se ha prestado una especial atención en el panorama académico a la influencia del medievalismo en la configuración de las sociedades contemporáneas. Obras como las de Norman Cantor, Inventing the Middle Ages (1991), o los múltiples trabajos de Jacques Le Goff en las que proponía un acercamiento a la Edad Media en larga duración,  han marcado una pauta de análisis que se ha visto reflejada en múltiples publicaciones científicas. Siguiendo esta pauta de trabajo el objetivo del Seminario Interdisciplinar es analizar tanto la continuidad de estructuras medievales como los ecos y reflejos de la Edad Media  en la sociedad contemporánea a través de varias vías:

  • Análisis de las permanencias y de los patrones de larga duración que se reflejan en las sociedades contemporáneas a través del análisis de las estructuras mentales, lingüísticas y culturales, estéticas, religiosas, políticas y sociales que preexisten en el pensamiento contemporáneo.
  • Aproximación a través del paradigma de la invención y recreación del medievalismo.

Desde estos dos paradigmas, transferencia e invención, se propone explorar las diferentes percepciones que el hombre contemporáneo posee del mundo medieval.  En este sentido se proponen los siguientes ejes de trabajo:

  1. El siglo XIX: Reencantamiento y mitificación de la Edad Media desde la música, artes plásticas, arquitectura, literatura y la construcción historiográfica.
  2. Permanencia de estructuras jurídicas, sociales y teológicas del Medievalismo en la edad contemporánea.
  3. Percepción y materialización de la Edad Media en el cine, y la literatura: entre la realidad y la ficción. (Las series como fenómenos de masas y la invención de la realidad medieval. Tópicos presentes en la cristalización de la imagen trasmitida. Juegos de rol y el mundo de los juegos de ordenador en la difusión del medievalismo.)
  4. Orientalismo y sus proyecciones en el siglo XX.
  5. El siglo XX, y la manipulación política del pasado. Política y discurso historiográfico sobre visigodos, periodo islámico, y reinos Cristianos.
  6. El medievo en la identidad del neogótico y del neo-mudéjar en el siglo XIX.

Donación de la obra de George Borrow a la USAL

El investigador británico Ken Barrett, miembro de la organización británica George Borrow Society y editor de la obra “George Borrow en España: reacción, religión y reencuentro”, ha donado su fondo bibliográfico personal en torno a este escritor a la Universidad de Salamanca a través de su Departamento de Filología Inglesa.

El investigador británico Ken Barrett dona su fondo bibliográfico sobre el escritor George Borrow a la Universidad de Salamanca | Sala de Prensa
A la entrega formal que se celebró en el Decanato de la Facultad de Filología asistieron, además del depositario, la vicerrectora de Investigación y Transferencia, Susana Pérez Santos; el decano de la Facultad, Vicente González Martín; la directora del Servicio de Bibliotecas, Marta de la Mano; la vicedecana de Programas Internacionales de la Facultad de Filología, María Mar Soliño; la coordinadora de Actividades Culturales del Departamento de Filología Inglesa, Miriam Borham Puyal; el profesor del Williams College de Williamstown (Estados Unidos) Antonio Giménez Cruz; así como miembros de la George Borrow Society, del Departamento de Filología Inglesa y de la Facultad de Filología de la Universidad de Salamanca.

 

El investigador británico Ken Barrett dona su fondo bibliográfico sobre el escritor George Borrow a la Universidad de Salamanca | Sala de Prensa

Figura estrechamente ligada a Salamanca, George Borrow (“Jorgito”) fue un agente de la Sociedad Bíblica británica y viajero que visitó España entre 1836 y 1840 y dejó su huella en la literatura nacional gracias a su libro “La Biblia en España”, traducido por Manuel Azaña. (ACCEDER AL PDF: VOL. 1VOL. 2VOL. 3)

La donación de Barrett se trata de una de las mayores colecciones sobre el tema y convertirá a la Universidad de Salamanca en punto de referencia para los académicos que deseen estudiar la figura de George Borrow o de otros viajeros en España. El valor de algunos de estos volúmenes, entre los que se incluye una primera edición del citado “The Bible in Spain” (1843) o el compendio de más de 90 publicaciones titulado “Viajeros británicos en España 1780- 1960”, confirma la importancia que esta extensa colección puede tener dentro del fondo bibliográfico del Estudio salmantino.


En la década de 1830 George Borrow (Don Jorgito, el Inglés) recorre una catolicísima España en los primeros años del reinado de Isabel II, en el comienzo de las Guerras Carlistas, con la esperanza de propagar la Biblia protestante. Este es el relato que escribió sobre aquel país, sobre aquel paisaje y sobre aquel paisanaje

Los mapas más deseados.

El Archivo de Indias, declarado patrimonio mundial por la Unesco en 1987, es la memoria viva de los territorios de ultramar de la España imperial. Contiene unos 40.000 legajos, robustos paquetes de añeja documentación con aroma a pergamino que almacenan más de 80 millones de páginas y en torno a 8.500 mapas, planos, dibujos y estampas.

A esta institución, ha dedicado su vida la historiadora  María Antonia Colomar. Rigurosa y comprometida con su vocación, ha dedicado 46 años de su vida a desentrañar las historias, mitos y leyendas del Archivo de Indias. La historiadora representa el trabajo que miles de investigadores y trabajadores realizan en nuestros archivos e instituciones museísticas, rescatando aspectos desconocidos de nuestro pasado y custodiando valiosas piezas y documentos. ACCEDER AL VIDEO

A lo largo de cuatro décadas, Colomar ha aportado innumerables estudios sobre algunos de los miles de legajos, mapas, cartas y dibujos que han documentado la Historia de los territorios de ultramar, guardados desde 1785 en el edificio sevillano. La importancia de su trabajo en esta institución quedó plasmada en la victoria legal que supuso para España la devolución del patrimonio recuperado de la Fragata Mercedes por la empresa Odyssey, gracias a los archivos centenarios que aportaron las pruebas y bases jurídicas necesarias para ganar el litigio.

La Sociedad Geográfica Española la ha premiado este año por su trabajo. En un reportaje publicado por El País Semanal nos acerca a aquellos mapas que más la han fascinado a lo largo de su carrera.

El primer mapa que llegó a España (y tal vez a Europa) procedente de China. Fechado en 1555, narra mediante pequeños textos la historia de las ciudades del país. La silueta de la muralla china cruza de este a oeste la parte superior del plano. El río Amarillo aparece naranja. Sobre estas líneas, personal del laboratorio de restauración retira los papeles que protegen el valioso mapa.

Esta joya ha sido extraída de un portaplanos especial, de aluminio anodizado, que permite una conservación óptima. Se trata del primer mapa realizado con técnicas chinas que llegó a España (y tal vez a Europa) procedente del Extremo Oriente. Vino atravesando los mares entre 1574 y 1575, bajo el reinado de Felipe II, cuando la monarquía hispánica vivía su época de esplendor, cuando se hablaba de un imperio donde nunca se ponía el sol.

La historiadora se pone unos guantes azules finos para poder manipular el documento (es fundamental no tocarlo con los dedos, los mapas absorben la humedad de la mano que los toca) y retira el papel barrera, que es antiácido y protege esta joya. El curso del río amarillo (aquí naranja) es la insólita nota de color en un mapa en blanco y negro. Probable­mente viajó acompañado de libros, obras de arte y cerámicas que en aquellos días llegaban desde Manila, puente entre Oriente y Occidente. Colomar lo considera uno de los tesoros que han pasado por sus manos.


Mitos en los Andes. Este mapa documenta una zona ubicada en las riberas del río Marañón, en Perú. Los indígenas aparecen vestidos en las zonas conquistadas y desnudos en las que están pendientes de conquistar. El explorador Salgado de Araujo lo usó para convencer a la Corona de que debía regresar a la zona: allí, describía, se podían encontrar “esmeraldas a racimos”.
Mitos en los Andes.

De todos los documentos que han pasado por sus manos, hay uno que le fascina: es el mapa de los mitos, que así lo llama ella. Refleja una zona de los Andes, las riberas del río Marañón, en Perú. Lleno de dibujos, donde los indígenas aparecen vestidos en las zonas conquistadas y desnudos en las pendientes de conquistar, fue encargado, entre otros, por dos conquistadores, Andrés Salgado de Araujo y Pedro de Bohórquez, para justificar una segunda expedición a esas tierras por explorar.

Para convencer a la Corona de la necesidad de regresar a Perú (Birú, para los indígenas), Salgado de Araujo agitó el mito de El Dorado. En una documentación aneja al plano, empieza por alinearse con los intereses de la Corona y aduce motivos religiosos para el retorno: en las 16 provincias que aparecen en el mapa, dice, hay “14 millones de almas” (una exageración, dice Colomar) pendientes de evangelizar. A partir de ahí hincha todo lo que puede el catálogo de potenciales riquezas. Habla de zonas tan abundantes en oro que los indígenas lo usan para “ministerios domésticos” (vasijas, cuencos…; la vajilla, vamos); menciona el Cerro de Ialpay, que es como los indígenas llamaban a El Dorado; dice que en la provincia de Aute las esmeraldas se encuentran “a racimos”; que en el Paititi, las perlas, del tamaño de avellanas, se pescan en los ríos… El mapa es fiel reflejo del delirio de la fiebre del oro que cundía entre los conquistadores.


Ritos de Nayarit. Esta estampa refleja la influencia de la evangelización. Los conquistadores se adentraron en las montañas de Nayarit (México) con la intención de adoctrinar a sus habitantes. Al cabo de un tiempo, se retiraron. Y cuando volvieron al lugar, años más tarde, se encontraron con que los indígenas habían recuperado sus ritos y ceremonias, pero mezclándolas con las heredadas de los conquistadores. Un fraile refleja el fenómeno mediante esta estampa.

Esta estampa refleja la influencia de la evangelización. Los conquistadores se adentraron en las montañas de Nayarit (México) con la intención de adoctrinar a sus habitantes. Al cabo de un tiempo, se retiraron. Y cuando volvieron al lugar, años más tarde, se encontraron con que los indígenas habían recuperado sus ritos y ceremonias, pero mezclándolas con las heredadas de los conquistadores. Un fraile refleja el fenómeno mediante esta estampa.


Fuente: El País Semanal (16/09/2018). Joseba Elola

Libros envenenados

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Algunos recordarán el libro mortal de Aristóteles que juega un papel vital en la trama de la novela de Umberto Eco “El nombre de la rosa”. En el que el libro envenenado por un monje benedictino loco de un monasterio italiano del siglo XIV, mata a todos los lectores que se lamen los dedos al pasar las páginas intóxicadas. ¿Podría pasar algo así en la realidad? ¿Envenenamiento por los libros?

Recientemente se ha descubierto que tres libros de la sección de “raros” de los siglos XVI y XVII sobre varios temas históricos de la colección de la biblioteca de la Universidad del Sur de Dinamarca, contenían grandes concentraciones de arsénico en sus portadas.

Las cualidades venenosas de estos libros se detectaron mediante la realización de una serie de análisis de fluorescencia de rayos X (micro-XRF). Esta tecnología muestra el espectro químico de un material analizando la radiación “secundaria” característica que emite el material durante un análisis de rayos X de alta energía. La tecnología Micro-XRF se utiliza en los campos de la arqueología y el arte, por ejemplo, cuando se investigan los elementos químicos de la cerámica y la pintura.

La razón por la que se llevaron estos tres libros raros al laboratorio de rayos X fue porque la biblioteca había descubierto previamente que algunos fragmentos de manuscritos medievales, tales como copias de la ley romana y de la ley canónica, se utilizaron para confeccionar portadas de otros libros. Está bien documentado que los encuadernadores europeos de los siglos XVI y XVII reciclaban pergaminos más antiguos.

Se intentó identificar los textos latinos utilizados, o al menos leer parte de su contenido. Pero se encontró que los textos latinos en las portadas de los tres volúmenes eran difíciles de leer debido a una extensa capa de pintura verde que oscurecía las viejas letras manuscritas. Así que se llevaron al laboratorio. La idea era poder filtrarse a través de la capa de pintura utilizando micro-XRF y centrarse en los elementos químicos de la tinta de abajo, por ejemplo, hierro y calcio, con la esperanza de hacer que las letras fueran más legibles para los investigadores de la universidad. Pero el análisis XRF reveló que la capa de pigmento verde era arsénico. Este elemento químico es una de las sustancias más tóxicas del mundo y la exposición puede provocar diversos síntomas de intoxicación, el desarrollo de cáncer e incluso la muerte.

El arsénico (As) es un metaloide omnipresente y natural. En la naturaleza, el arsénico se combina habitualmente con otros elementos como el carbono y el hidrógeno. Esto se conoce como arsénico orgánico. El arsénico inorgánico, que puede aparecer tanto en forma metálica pura como en compuestos, es la variante más dañina. La toxicidad del arsénico no disminuye con el tiempo. Dependiendo del tipo y la duración de la exposición, puede producir varios síntomas de envenenamiento que incluyen irritación estomacal y de intestino, náuseas, diarrea, cambios en la piel e irritación de los pulmones.

Se cree que el pigmento verde que contiene arsénico que se encuentra en las cubiertas de los libros es verde parisino, triarsenita de acetato de cobre (II) o acetoarsenita de cobre (II) Cu (C₂H₃O₂)₂-3Cu(AsO₂)₂ Esto también se conoce como “verde esmeralda”, debido a sus llamativos tonos verdes, similares a los de la popular piedra preciosa.

El pigmento de arsénico – un polvo cristalino – es fácil de fabricar y se ha utilizado comúnmente para múltiples propósitos, especialmente en el siglo XIX. El tamaño de los granos de polvo influye en la tonificación del color, como se observa en pinturas al aceite y lacas. Los granos más grandes producen un verde más oscuro y los más pequeños un verde más claro. El pigmento es especialmente conocido por su intensidad de color y su resistencia a la decoloración.

La producción industrial del color verde en París se inició en Europa a principios del siglo XIX. Los pintores impresionistas y postimpresionistas utilizaron diferentes versiones del pigmento para crear sus vívidas obras maestras. Esto significa que muchas piezas de museo contienen hoy en día el veneno. En su apogeo, todo tipo de materiales, incluso las tapas de libros y la ropa, podían ser revestidos en verde parisino por razones estéticas. Por supuesto, el contacto continuo de la piel con la sustancia provocaría síntomas de exposición.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, se tuvo conciencia de los efectos tóxicos de la sustancia, y esta variante del arsénico se dejó de utilizar como pigmento y se utilizó con mayor frecuencia como plaguicida en las tierras de cultivo. Otros pigmentos sustituyeron al “Verde París” en las pinturas y en la industria textil. A mediados del siglo XX, se eliminó su uso en las  tierras de cultivo.

En el caso de los libros, el pigmento no se utilizó con fines estéticos, formando un nivel inferior de la portada. Una explicación plausible para la aplicación -posiblemente en el siglo XIX- del “Verde París” en los libros antiguos podría ser la de protegerlos de los insectos y las alimañas.

Bajo ciertas circunstancias, los compuestos de arsénico, tales como arseniatos y arsenitos, pueden ser transformados por microorganismos en arsina (AsH₃) – un gas altamente venenoso con un olor distintivo a ajo. Es un hecho que los papeles pintados verdes elaborados con estas sustancias en la época victoriana llevaron a la muerte a muchos niños que los utilizaron para decorar sus habitaciones

Actualmente, por cuestiones de seguridad, la biblioteca almacena los tres volúmenes venenosos en cajas de cartón separadas con etiquetas de seguridad en un armario ventilado. También se planteó su digitalización para minimizar la manipulación física. Cualquiera no esperaría que un libro contuviera una sustancia venenosa. Pero podría suceder.


Jakob Povl Holck & Kaare Lund Rasmussen, This University Library Discovered Three of Its Books Were Poisonous. Well that’s awkward. The Conversation 1 Jul 2018. Ver  original

Dan Brown realiza una donación para digitalizar textos antiguos.

El autor del código Da Vinci Dan Brown acaba de donar 300.000 euros a la Biblioteca Ritman para digitalizar  textos anteriores a 1900 sobre alquimia, astrología, magia y teosofía. Dan Brown donó el dinero a la biblioteca porque fue donde hizo una investigación exhaustiva mientras escribía sus novelas “El símbolo perdido” e “Infierno” y se dio cuenta de la necesidad que existía de dar a conocer estas obras al resto del mundo.

Entre las obras cabe destacar:  el Corpus Hermeticum (1472),  obra fuente de la sabiduría hermética ; el Spaccio de la bestia trionfante (1584) de Giordano Bruno; y la primera versión impresa del Arbol de la vida (1516): Una representación gráfica del Sefirot, las 10 virtudes de Dios según la Kabbalah. Un texto particularmente importante que se digitalizará es la primera traducción al inglés de las obras de Jakob Böhme, un místico alemán del siglo XVII.

Esther Ritman, directora de la biblioteca, afirma que “cuando muestro este libro en la biblioteca, es como viajar por un mundo nuevo. Una vez que el trabajo esté disponible en línea, podemos llevar a todos a lo largo del viaje de este libro digitalmente“.

Llevará algún tiempo digitalizar el catálogo, pero hay una guía de 44 páginas en acceso libre sobre la colección (AQUI), y un vídeo muy interesante sobre cómo los libros serán transportados, digitalizados y compartidos.