Donación de la obra de George Borrow a la USAL

El investigador británico Ken Barrett, miembro de la organización británica George Borrow Society y editor de la obra “George Borrow en España: reacción, religión y reencuentro”, ha donado su fondo bibliográfico personal en torno a este escritor a la Universidad de Salamanca a través de su Departamento de Filología Inglesa.

El investigador británico Ken Barrett dona su fondo bibliográfico sobre el escritor George Borrow a la Universidad de Salamanca | Sala de Prensa
A la entrega formal que se celebró en el Decanato de la Facultad de Filología asistieron, además del depositario, la vicerrectora de Investigación y Transferencia, Susana Pérez Santos; el decano de la Facultad, Vicente González Martín; la directora del Servicio de Bibliotecas, Marta de la Mano; la vicedecana de Programas Internacionales de la Facultad de Filología, María Mar Soliño; la coordinadora de Actividades Culturales del Departamento de Filología Inglesa, Miriam Borham Puyal; el profesor del Williams College de Williamstown (Estados Unidos) Antonio Giménez Cruz; así como miembros de la George Borrow Society, del Departamento de Filología Inglesa y de la Facultad de Filología de la Universidad de Salamanca.

 

El investigador británico Ken Barrett dona su fondo bibliográfico sobre el escritor George Borrow a la Universidad de Salamanca | Sala de Prensa

Figura estrechamente ligada a Salamanca, George Borrow (“Jorgito”) fue un agente de la Sociedad Bíblica británica y viajero que visitó España entre 1836 y 1840 y dejó su huella en la literatura nacional gracias a su libro “La Biblia en España”, traducido por Manuel Azaña. (ACCEDER AL PDF: VOL. 1VOL. 2VOL. 3)

La donación de Barrett se trata de una de las mayores colecciones sobre el tema y convertirá a la Universidad de Salamanca en punto de referencia para los académicos que deseen estudiar la figura de George Borrow o de otros viajeros en España. El valor de algunos de estos volúmenes, entre los que se incluye una primera edición del citado “The Bible in Spain” (1843) o el compendio de más de 90 publicaciones titulado “Viajeros británicos en España 1780- 1960”, confirma la importancia que esta extensa colección puede tener dentro del fondo bibliográfico del Estudio salmantino.


En la década de 1830 George Borrow (Don Jorgito, el Inglés) recorre una catolicísima España en los primeros años del reinado de Isabel II, en el comienzo de las Guerras Carlistas, con la esperanza de propagar la Biblia protestante. Este es el relato que escribió sobre aquel país, sobre aquel paisaje y sobre aquel paisanaje

Anuncios

Los mapas más deseados.

El Archivo de Indias, declarado patrimonio mundial por la Unesco en 1987, es la memoria viva de los territorios de ultramar de la España imperial. Contiene unos 40.000 legajos, robustos paquetes de añeja documentación con aroma a pergamino que almacenan más de 80 millones de páginas y en torno a 8.500 mapas, planos, dibujos y estampas.

A esta institución, ha dedicado su vida la historiadora  María Antonia Colomar. Rigurosa y comprometida con su vocación, ha dedicado 46 años de su vida a desentrañar las historias, mitos y leyendas del Archivo de Indias. La historiadora representa el trabajo que miles de investigadores y trabajadores realizan en nuestros archivos e instituciones museísticas, rescatando aspectos desconocidos de nuestro pasado y custodiando valiosas piezas y documentos. ACCEDER AL VIDEO

A lo largo de cuatro décadas, Colomar ha aportado innumerables estudios sobre algunos de los miles de legajos, mapas, cartas y dibujos que han documentado la Historia de los territorios de ultramar, guardados desde 1785 en el edificio sevillano. La importancia de su trabajo en esta institución quedó plasmada en la victoria legal que supuso para España la devolución del patrimonio recuperado de la Fragata Mercedes por la empresa Odyssey, gracias a los archivos centenarios que aportaron las pruebas y bases jurídicas necesarias para ganar el litigio.

La Sociedad Geográfica Española la ha premiado este año por su trabajo. En un reportaje publicado por El País Semanal nos acerca a aquellos mapas que más la han fascinado a lo largo de su carrera.

El primer mapa que llegó a España (y tal vez a Europa) procedente de China. Fechado en 1555, narra mediante pequeños textos la historia de las ciudades del país. La silueta de la muralla china cruza de este a oeste la parte superior del plano. El río Amarillo aparece naranja. Sobre estas líneas, personal del laboratorio de restauración retira los papeles que protegen el valioso mapa.

Esta joya ha sido extraída de un portaplanos especial, de aluminio anodizado, que permite una conservación óptima. Se trata del primer mapa realizado con técnicas chinas que llegó a España (y tal vez a Europa) procedente del Extremo Oriente. Vino atravesando los mares entre 1574 y 1575, bajo el reinado de Felipe II, cuando la monarquía hispánica vivía su época de esplendor, cuando se hablaba de un imperio donde nunca se ponía el sol.

La historiadora se pone unos guantes azules finos para poder manipular el documento (es fundamental no tocarlo con los dedos, los mapas absorben la humedad de la mano que los toca) y retira el papel barrera, que es antiácido y protege esta joya. El curso del río amarillo (aquí naranja) es la insólita nota de color en un mapa en blanco y negro. Probable­mente viajó acompañado de libros, obras de arte y cerámicas que en aquellos días llegaban desde Manila, puente entre Oriente y Occidente. Colomar lo considera uno de los tesoros que han pasado por sus manos.


Mitos en los Andes. Este mapa documenta una zona ubicada en las riberas del río Marañón, en Perú. Los indígenas aparecen vestidos en las zonas conquistadas y desnudos en las que están pendientes de conquistar. El explorador Salgado de Araujo lo usó para convencer a la Corona de que debía regresar a la zona: allí, describía, se podían encontrar “esmeraldas a racimos”.
Mitos en los Andes.

De todos los documentos que han pasado por sus manos, hay uno que le fascina: es el mapa de los mitos, que así lo llama ella. Refleja una zona de los Andes, las riberas del río Marañón, en Perú. Lleno de dibujos, donde los indígenas aparecen vestidos en las zonas conquistadas y desnudos en las pendientes de conquistar, fue encargado, entre otros, por dos conquistadores, Andrés Salgado de Araujo y Pedro de Bohórquez, para justificar una segunda expedición a esas tierras por explorar.

Para convencer a la Corona de la necesidad de regresar a Perú (Birú, para los indígenas), Salgado de Araujo agitó el mito de El Dorado. En una documentación aneja al plano, empieza por alinearse con los intereses de la Corona y aduce motivos religiosos para el retorno: en las 16 provincias que aparecen en el mapa, dice, hay “14 millones de almas” (una exageración, dice Colomar) pendientes de evangelizar. A partir de ahí hincha todo lo que puede el catálogo de potenciales riquezas. Habla de zonas tan abundantes en oro que los indígenas lo usan para “ministerios domésticos” (vasijas, cuencos…; la vajilla, vamos); menciona el Cerro de Ialpay, que es como los indígenas llamaban a El Dorado; dice que en la provincia de Aute las esmeraldas se encuentran “a racimos”; que en el Paititi, las perlas, del tamaño de avellanas, se pescan en los ríos… El mapa es fiel reflejo del delirio de la fiebre del oro que cundía entre los conquistadores.


Ritos de Nayarit. Esta estampa refleja la influencia de la evangelización. Los conquistadores se adentraron en las montañas de Nayarit (México) con la intención de adoctrinar a sus habitantes. Al cabo de un tiempo, se retiraron. Y cuando volvieron al lugar, años más tarde, se encontraron con que los indígenas habían recuperado sus ritos y ceremonias, pero mezclándolas con las heredadas de los conquistadores. Un fraile refleja el fenómeno mediante esta estampa.

Esta estampa refleja la influencia de la evangelización. Los conquistadores se adentraron en las montañas de Nayarit (México) con la intención de adoctrinar a sus habitantes. Al cabo de un tiempo, se retiraron. Y cuando volvieron al lugar, años más tarde, se encontraron con que los indígenas habían recuperado sus ritos y ceremonias, pero mezclándolas con las heredadas de los conquistadores. Un fraile refleja el fenómeno mediante esta estampa.


Fuente: El País Semanal (16/09/2018). Joseba Elola

Libros envenenados

Resultado de imagen de libros envenenados

 

Algunos recordarán el libro mortal de Aristóteles que juega un papel vital en la trama de la novela de Umberto Eco “El nombre de la rosa”. En el que el libro envenenado por un monje benedictino loco de un monasterio italiano del siglo XIV, mata a todos los lectores que se lamen los dedos al pasar las páginas intóxicadas. ¿Podría pasar algo así en la realidad? ¿Envenenamiento por los libros?

Recientemente se ha descubierto que tres libros de la sección de “raros” de los siglos XVI y XVII sobre varios temas históricos de la colección de la biblioteca de la Universidad del Sur de Dinamarca, contenían grandes concentraciones de arsénico en sus portadas.

Las cualidades venenosas de estos libros se detectaron mediante la realización de una serie de análisis de fluorescencia de rayos X (micro-XRF). Esta tecnología muestra el espectro químico de un material analizando la radiación “secundaria” característica que emite el material durante un análisis de rayos X de alta energía. La tecnología Micro-XRF se utiliza en los campos de la arqueología y el arte, por ejemplo, cuando se investigan los elementos químicos de la cerámica y la pintura.

La razón por la que se llevaron estos tres libros raros al laboratorio de rayos X fue porque la biblioteca había descubierto previamente que algunos fragmentos de manuscritos medievales, tales como copias de la ley romana y de la ley canónica, se utilizaron para confeccionar portadas de otros libros. Está bien documentado que los encuadernadores europeos de los siglos XVI y XVII reciclaban pergaminos más antiguos.

Se intentó identificar los textos latinos utilizados, o al menos leer parte de su contenido. Pero se encontró que los textos latinos en las portadas de los tres volúmenes eran difíciles de leer debido a una extensa capa de pintura verde que oscurecía las viejas letras manuscritas. Así que se llevaron al laboratorio. La idea era poder filtrarse a través de la capa de pintura utilizando micro-XRF y centrarse en los elementos químicos de la tinta de abajo, por ejemplo, hierro y calcio, con la esperanza de hacer que las letras fueran más legibles para los investigadores de la universidad. Pero el análisis XRF reveló que la capa de pigmento verde era arsénico. Este elemento químico es una de las sustancias más tóxicas del mundo y la exposición puede provocar diversos síntomas de intoxicación, el desarrollo de cáncer e incluso la muerte.

El arsénico (As) es un metaloide omnipresente y natural. En la naturaleza, el arsénico se combina habitualmente con otros elementos como el carbono y el hidrógeno. Esto se conoce como arsénico orgánico. El arsénico inorgánico, que puede aparecer tanto en forma metálica pura como en compuestos, es la variante más dañina. La toxicidad del arsénico no disminuye con el tiempo. Dependiendo del tipo y la duración de la exposición, puede producir varios síntomas de envenenamiento que incluyen irritación estomacal y de intestino, náuseas, diarrea, cambios en la piel e irritación de los pulmones.

Se cree que el pigmento verde que contiene arsénico que se encuentra en las cubiertas de los libros es verde parisino, triarsenita de acetato de cobre (II) o acetoarsenita de cobre (II) Cu (C₂H₃O₂)₂-3Cu(AsO₂)₂ Esto también se conoce como “verde esmeralda”, debido a sus llamativos tonos verdes, similares a los de la popular piedra preciosa.

El pigmento de arsénico – un polvo cristalino – es fácil de fabricar y se ha utilizado comúnmente para múltiples propósitos, especialmente en el siglo XIX. El tamaño de los granos de polvo influye en la tonificación del color, como se observa en pinturas al aceite y lacas. Los granos más grandes producen un verde más oscuro y los más pequeños un verde más claro. El pigmento es especialmente conocido por su intensidad de color y su resistencia a la decoloración.

La producción industrial del color verde en París se inició en Europa a principios del siglo XIX. Los pintores impresionistas y postimpresionistas utilizaron diferentes versiones del pigmento para crear sus vívidas obras maestras. Esto significa que muchas piezas de museo contienen hoy en día el veneno. En su apogeo, todo tipo de materiales, incluso las tapas de libros y la ropa, podían ser revestidos en verde parisino por razones estéticas. Por supuesto, el contacto continuo de la piel con la sustancia provocaría síntomas de exposición.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, se tuvo conciencia de los efectos tóxicos de la sustancia, y esta variante del arsénico se dejó de utilizar como pigmento y se utilizó con mayor frecuencia como plaguicida en las tierras de cultivo. Otros pigmentos sustituyeron al “Verde París” en las pinturas y en la industria textil. A mediados del siglo XX, se eliminó su uso en las  tierras de cultivo.

En el caso de los libros, el pigmento no se utilizó con fines estéticos, formando un nivel inferior de la portada. Una explicación plausible para la aplicación -posiblemente en el siglo XIX- del “Verde París” en los libros antiguos podría ser la de protegerlos de los insectos y las alimañas.

Bajo ciertas circunstancias, los compuestos de arsénico, tales como arseniatos y arsenitos, pueden ser transformados por microorganismos en arsina (AsH₃) – un gas altamente venenoso con un olor distintivo a ajo. Es un hecho que los papeles pintados verdes elaborados con estas sustancias en la época victoriana llevaron a la muerte a muchos niños que los utilizaron para decorar sus habitaciones

Actualmente, por cuestiones de seguridad, la biblioteca almacena los tres volúmenes venenosos en cajas de cartón separadas con etiquetas de seguridad en un armario ventilado. También se planteó su digitalización para minimizar la manipulación física. Cualquiera no esperaría que un libro contuviera una sustancia venenosa. Pero podría suceder.


Jakob Povl Holck & Kaare Lund Rasmussen, This University Library Discovered Three of Its Books Were Poisonous. Well that’s awkward. The Conversation 1 Jul 2018. Ver  original

Dan Brown realiza una donación para digitalizar textos antiguos.

El autor del código Da Vinci Dan Brown acaba de donar 300.000 euros a la Biblioteca Ritman para digitalizar  textos anteriores a 1900 sobre alquimia, astrología, magia y teosofía. Dan Brown donó el dinero a la biblioteca porque fue donde hizo una investigación exhaustiva mientras escribía sus novelas “El símbolo perdido” e “Infierno” y se dio cuenta de la necesidad que existía de dar a conocer estas obras al resto del mundo.

Entre las obras cabe destacar:  el Corpus Hermeticum (1472),  obra fuente de la sabiduría hermética ; el Spaccio de la bestia trionfante (1584) de Giordano Bruno; y la primera versión impresa del Arbol de la vida (1516): Una representación gráfica del Sefirot, las 10 virtudes de Dios según la Kabbalah. Un texto particularmente importante que se digitalizará es la primera traducción al inglés de las obras de Jakob Böhme, un místico alemán del siglo XVII.

Esther Ritman, directora de la biblioteca, afirma que “cuando muestro este libro en la biblioteca, es como viajar por un mundo nuevo. Una vez que el trabajo esté disponible en línea, podemos llevar a todos a lo largo del viaje de este libro digitalmente“.

Llevará algún tiempo digitalizar el catálogo, pero hay una guía de 44 páginas en acceso libre sobre la colección (AQUI), y un vídeo muy interesante sobre cómo los libros serán transportados, digitalizados y compartidos.

La formación de los jóvenes medievalistas.

Ad libros !
Libro en Acceso abierto

Cottier, J., Gravel, M., & Rossignol, S. (Eds.) 2010. Ad libros ! Mélanges d’études médiévales offerts à Denise Angers et Joseph-Claude Poulin. Montréal : Presses de l’Université de Montréal. doi :10.4000/books.pum.7448


Ad libros ! 

Este grito atribuido a Dom Guillaume de Raynald en el momento en que el fuego asoló la Grande Chartreuse durante el incendio de 1371 es a la vez un mandato y un impulso que cualquier medievalista puede asumir: el impulso del investigador hacia sus fuentes, el mandato del profesor hacia sus alumnos.

Estas dos palabras latinas explican la importancia que Denise Angers y Joseph-Claude Poulin dieron en su pedagogía a  la formación de los jóvenes medievalistas: cursos sobre fuentes, introducción a la paleografía, codicología o arqueología medieval. Los estudios incluidos en este libro rinden homenaje a su compromiso científico irreprochable, en un conjunto de contribuciones que abarca la totalidad de la Edad Media, desde el siglo VIII al XV -con progresión hasta la Nueva Francia- pero cuyo punto en común es la atención a las fuentes.

Aportaciones de Menéndez y Pelayo sobre el Libro de buen amor

Margarita Freixas. Menéndez y Pelayo y el Libro de buen amor. EN Quaderns de filologia. Estudis literaris, ISSN 1135-4178, Nº 22, 2017 (Ejemplar dedicado a: Revisión crítica de ediciones y traducciones de textos en el siglo XIX), p. 113-130. Texto completo PDF

La Biblioteca General Histórica es en la actualidad una biblioteca de investigación, que acoge cerca de 3.000 manuscritos de los siglos XI al XX, 433 ediciones incunables, con 477 ejemplares y alrededor de 60.000 obras impresas desde el siglo XVI hasta 1830.

Libro de buen amor Juan Ruiz, Arcipreste de Hita
Libro de buen amor

Entre los Manuscritos, podemos resaltar el ejemplar más completo de los tres que se conservan de El libro de buen amor de Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita. (Digitalizado en el Repositorio Institucional GREDOS)

En este artículo se analizan las aportaciones de Marcelino Menéndez y Pelayo sobre El Libro de buen amor en la Antología de poetas líricos castellanos (1892: LIII-CXIV). Este trabajo fue fundamental para la consagración de la obra de Juan Ruiz en el canon literario español. Menéndez y Pelayo reclamó una edición íntegra del texto conservado en los manuscritos conocidos, que superara la versión de Tomás Antonio Sánchez (1790), y apuntó una serie de problemas sobre el título, la fecha de composición y las fuentes, que más adelante constituyeron importantes líneas de investigación en los trabajos filológicos que se han dedicado a El Libro de buen amor

” Cuando escribió su Antología de poetas líricos, se conocía ya la existencia de los tres manuscritos fragmentarios del Libro de buen amor que aún hoy constituyen los testimonios conservados más extensos, pero no se disponía de una edición fiable de la obra (Vàrvaro, 2004: 151-152). El texto más completo publicado era el que en 1790 se había impreso al cuidado de Tomás Antonio Sánchez en el tomo IV de la Colección de poetas anteriores al siglo XV y que se reprodujo con apenas cambios por Janer (1864), que incluyó, sin embargo, todas las coplas omitidas por su predecesor”

El medievalista frente a sus fuentes

Le médiéviste devant ses sources

Carozzi, C., & Taviani-Carozzi, H. (Eds.) 2004. Le médiéviste devant ses sources : Questions et méthodes. Aix-en-Provence : Presses universitaires de Provence. doi :10.4000/books.pup.6518 (Lectura en línea)

Esta colección reúne dieciséis ponencias, realizadas en el seminario del equipo de investigación “Sociedades, ideologías y creencias en la Edad Media” en la Universidad de Provenza, en 2001 y 2002.

Cada uno de los investigadores universitarios que participaron tuvo la tarea de revisar un cierto número de fuentes que le eran familiares y reflexionar sobre los métodos utilizados en su análisis, su propósito y su contribución al conocimiento de la Edad Media Occidental. El objetivo no era establecer una tipología completa de las fuentes escritas, sino concebir una concepción del mundo compartida por sus autores.

Ordre du monde et temps du salut