La Peste entre los libros de la Biblioteca Histórica.

pestes - Búsqueda de Google

En muchos lugares del planeta se están viviendo cuarentenas domiciliarias a causa de la epidemia de coronavirus. Pero en cuarentenas precedentes, como por ejemplo durante la Peste bubónica (s. XIV), la Gran Plaga de Londres (a principios y a finales del s. XVII) o la mal llamada Gripe española (después de la Primera Guerra Mundial, 1918), el confinamiento en casa y el distanciamiento social seguramente favoreció que genios como BoccaccioShakespeare, Egon Schiele, Munch o Newton, con mucho tiempo y rodeados de tranquilidad, silencio y otros elementos impropios de la vida social, llevaran a cabo algunos de sus descubrimientos u obras maestras.

El poeta y escritor Giovanni Boccaccio (s. XIV) sobrevivió  refugiándose en la campiña toscana, donde escribió el Decameron. En la historia, diez jóvenes deciden aislarse de la peste en el campo durante diez días. Cada día, cada uno de los diez jóvenes cuenta una historia, de manera que al final hay 100 relatos que, con las introducciones y comentarios del autor, comprenden “El Decamerón”.

El brote de 1603 fue el más grave en Inglaterra desde la Peste Negra del siglo XIV. A Shakespeare, quien para entonces ya era un actor profesional, dramaturgo y director de una empresa teatral,  le quedaba poca opción para salir de gira y se dedicó a escribir, entre otras obras, tres de sus tragedias:  “El rey Lear”, “Antonio y Cleopatra” y Macbeth.

Pero, ¿cómo se estudiaban en aquel entonces y qué soluciones médicas se escribieron sobre estas pandemias? ¿Qué consejos daban a los enfermos y allegados, a la población en general, para protegerse? ¿Qué curas o antídotos eran los recomendados para evitar el contagio o la muerte?

Dentro del fondo documental de la Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca -que por fortuna es bastante amplio y variado- el bibliotecario Eduardo Hernández Pérez ha seleccionado y rescatado a varios autores que trataron el tema de las diferentes pandemias o pestes. Resulta curioso que lo hicieran con textos en español, teniendo en cuenta que la ciencia se escribía en latín, lo cual nos demostraría que la alta difusión de estos textos entre todos los estratos sociales era una cuestión de suma importancia.

Luis Lobera de Ávila (S. XVI). Médico de cámara de Carlos V, dedicó mucho de su trabajo al estudio de la alimentación desde un punto de vista sanitario en los círculos nobiliarios, de hecho, una de sus obras más curiosas es el Libro de las 4 enfermedades cortesanas: reuma, gota, calculosis renal y sífilis, considerada el más cortesano de todos los males. Entre el fondo de la biblioteca, encontramos dos  obras suyas que tratan sobre la peste:

Luis Lobera de Ávila Libro de pestile[n]cia curatiuo y preseruatiuo y de fiebres pestilenciales - Búsqueda de Google

 

Lobera de Ávila, Luis, Libro de pestile[n]cia curatiuo y preseruatiuo y de fiebres pestilenciales, con la cura de todos los accidentes dellas y de las otras fiebres, y habla de phlebotomia, ventosas, sanguisuelas y de las diez y nueue enfermedades subitas que son vtilisimas y ciertas preguntas muy vtiles en medicina en roma[n]ce castellano y latin y otras cosas muy necessarias en medicina y cirugia, 1542. Conocido como Libro de pestilencia. BG/35548  [VISUALIZAR]

Lobera de Ávila, Luis, Regimen cum curatione contra peste…, 1519. BG/R.33 [VISUALIZAR]

Juan Núñez de Castro Tratado uniuersal en que se declara, que sea peste - Búsqueda de Google

 

Juan Núñez de Castro (S. XVII). Médico de cámara del Duque de Osuna. El propio duque será el que le inste a escribir esta obra:

Núñez de Castro, Juan, Tratado uniuersal en que se declara, que sea peste, de que causas prouenga este contagio, con que remedios se han de preuenir sus fuerças y quales sean los antidotos con que se ha de preseruar…,1648. BG/R.15 [DESCARGAR de Europeana]

 

Avisos y documentos para la preservacion, y cura de la peste

Alonso Díez Daza (S. XVI-XVII). Autor cuya obra aparece en El ensayo de una biblioteca española de libros raros y curiosos de José Bartolomé Gallardo, uno de los repertorios bibliográficos más interesantes para autores españoles desde la Edad Media hasta el siglo XVII. Licenciado por Salamanca, su obra Avisos y documentos para la preservacion, y cura de la peste, aparece dedicado a la capital de la Giralda, Sevilla, donde este médico ejercía la profesión.

Díez Daza, Alonso, Avisos y documentos para la preservacion, y cura de la peste, 1599. BG/35793(4) [VER EN GOOGLE BOOKS]

Informacion y curacion de la peste de Caragoca y praeservacion contra peste en general porcell - Búsqueda de Google

 

Juan Tomás Porcell (S.XVI). Uno de los grandes adelantados en la anatomía patológica moderna por hacer autopsias sistemáticas de cadáveres de apestados. La obra que tenemos contiene un grabado del propio autor practicando una autopsia:

Porcell, Juan Tomás, Informacion y curacion de la peste de Caragoca y praeservacion contra peste en general, 1565. BG/35828 [Ver en Google BOOKS]
De peste in vniuersum praesertim verò de Veneta & Patauina mercuriale - Búsqueda de Google

Girolamo Mercuriale (SXVI-XVII). Médico y pedagogo que estuvo muy interesado por la educación sanitaria y el ejercicio físico, principalmente para niños y jóvenes, como principios básicos para tener buena salud.

Mercuriale, Girolamo, Hieronymi Mercurialis Foroliuiensis De peste in vniuersum praesertim verò de Veneta & Patauina ; item De morbis cutaneis & omnibus humani corporis excrementis ; Praelectiones Pat. Eruditijss, 1577. BG/12371 [Ver en Google BOOKS]

Athanasij Kircheri e Soc. Iesu Scrutinium physico-medicum contagiosae luis, quae pestis dicitu - Búsqueda de Google

Atanasio Kircher (S. XVII). Gran erudito con enorme curiosidad por todos los aspectos de la ciencia intrincados, oscuros o de difícil interpretación. Tiene obras dedicadas a la música, al interior de la tierra y su magnetismo, pasando por idiomas como el copto, chino y los jeroglíficos egipcios. Su fama como “experto” en jeroglíficos movería a uno de los primeros propietarios del Manuscrito Voynich, Georgius Barschius, a pensar en él como el único capaz de interpretar sus extraños caracteres: le escribió una carta, en 1637, en la que le pedía estudiara el texto y tratara de hallar una solución al problema; esta primera carta se ha perdido pero no parece que Kircher le haya dado ninguna importancia u obtenido algún resultado digno de mención.

Kircher, A., Athanasij Kircheri e Soc. Iesu Scrutinium physico-medicum contagiosae luis, quae pestis dicitur : quo origo, causae, signa, prognostica pestis, nec non insolentes malignantis naturae effectus, qui statis temporibus, caelestium influxuum virtute & efficacia, tum in elementis, tum in epidemijs hominum animantiumque morbis elucescunt, vnà cum appropriatis remediorum antidotis nouâ doctrinâ in lucem eruuntur, 1658. BG/36131 [Ver en Google BOOKS]

En época contemporánea, debemos destacar la labor de los médicos higienistas de finales del siglo XIX y principios del XX, que fueron los primeros en luchar por imponer las prácticas de higiene contra las enfermedades infecciosas, es decir, lavar a menudo las manos, cocer el agua, respirar aire del campo y, para los profesionales de la medicina, el uso de guantes y paños para boca y nariz.Libro de José López Alonso

López Alonso, José. Estudio histórico-clínico de la epidemia de cólera morbo asiático ocurrida en Salamanca en 1885-86, precedido de unos apuntes de la climatología de la ciudad. Salamanca : [s. n.] (Calatrava), 1895. [BG/57418]

Entre estos médicos higienistas y vanguardistas se encuentra el salmantino José López Alonso, quien, además de escribir una obra sobre la epidemia de cólera que sufrió Salamanca entre 1885-1886 (http://hdl.handle.net/10366/115662), publicó varios artículos sobre enfermedades infecciosas y buenas prácticas en la revista salmantina “La regeneración médica”, como:

Revista salmantina de medicina.

 

  • “Algo de higiene urbana: abastecimiento de aguas de Salamanca”.  La Regeneración médica, nº 12, 30 sep., 1895. — pp. 183-186.
  • “Las inhalaciones de oxígeno en el tratamiento de la pulmonía infecciosa”.  La Regeneración médica, nº 20, 31 enero, 1896. — pp. 22-26

Las dos épocas de esta revista (1895-1898 y 1913-1935), están accesible en la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica [ACCEDER AQUI]

 

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