Tesoros de University College of London

Treasures of UCL

Gillian Furlong. Treasures from UCL. First published in 2015 by UCL Press. University College London

Fundada en 1826, como la Universidad de Londres, la University College of London ha adquirido a lo largo de su historia magníficas colecciones de manuscritos, libros raros y archivos que se remontan al siglo IV. Estas colecciones constituyen un importante recurso internacional para la enseñanza, el aprendizaje y la investigación.

Las Colecciones Especiales en los Servicios Bibliotecarios de la UCL reflejan no sólo las tradiciones e historia de la institución. También revelan los intereses cambiantes y las innovaciones de su docencia e investigación, dos áreas por las que la UCL es reconocida.
La Biblioteca fue inaugurada oficialmente en 1829, y sus primeros legados importantes y donaciones vinieron de los profesores de la UCL y de aquellos involucrados en su fundación. Una práctica que continúa en la era digital actual.

Las donaciones más tempranas incluyen los 4.000 libros donados por Jeremy Bentham en 1833, mientras que el primer gran donativo de manuscritos, incluyendo una magnífica Biblia Latina iluminada del siglo XIII, fue realizado por William Steere en 1859.

Entre 1870 y 1894 entraron en la Biblioteca diez colecciones de ciencias , incluyendo tres de las más importantes: las colecciones médicas de William Sharpey y Robert Grant (que contiene la primera edición de De Motu Cordis de William Harvey, 1628). Así como la colección de ciencia legada por John T. Graves, profesor de Jurisprudencia (1838-1843): compuesto por más de 14.000 piezas, incluye los primeros tratados de Sacrobosco (ocho incunables) y 51 manuscritos, de los cuales 11 son de astronomía, astrología, matemáticas y “materia médica”.  Los más notables son un Tractatus de sphera de principios del siglo XIV y un calendario iluminado del siglo XV. Están representadas las primeras ediciones de todos los grandes hitos de la ciencia, la colección Euclides, Principia de Newton y Opticks, así como las de Copérnico, Priestley, Boyle, Kepler, Galileo y Napier, entre otras.

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Las colecciones también ofrecen muchas sorpresas, cubriendo material no inmediatamente asociado con UCL.
Todas ellas contribuyen a la impresionante riqueza de sus explotaciones, entre las que destacan las incluidas en este volumen.

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Presentación del facsímil ‘Regimiento de la declinación del sol’, perteneciente al primer virrey de México.

La Biblioteca General de la Universidad de Salamanca y la UNAM presentaron el pasado viernes la coedición del facsímil  “Regimiento de la declinación del sol”,  cuyo manuscrito original data del siglo XVI y recoge aspectos relacionados con la navegación y los conocimientos marítimos de la época.

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Esta publicación, editada gracias a la colaboración entre Ediciones Universidad de Salamanca y la Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial de la Universidad Nacional Autónoma de México, incluye la reproducción facsimilar y la transcripción de esta obra, en la que se recogen aspectos relacionados con la navegación y los conocimientos marítimos de la época. Una pieza fundamental para comprender el papel de la astronomía en la exploración de los océanos durante el siglo XVI, época de los descubrimientos.

Esta acción conjunta entre ambas universidades se debe a la celebración de la FILUNI, celebrada el pasado mes de agosto en la UNAM y en la que la Universidad de Salamanca participó como invitada de honor. Allí fue presentada por primera vez esta publicación en el marco de esta feria. Y también a las celebraciones del VIII Centenario de la USAL, debido a la proyección del Estudio salmantino en la América de los siglos XVI y XVII.

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A la reproducción facsimilar y la transcripción de este manuscrito se suman las presentaciones de los rectores de Salamanca y México, y el estudio pormenorizado realizado por expertos de ambas universidades, que se refleja en una cuidada introducción y una serie de notas que ayudan a comprender los conceptos reflejados en este libro y su influencia en la navegación actual.

Antonio de Mendoza fue el primer virrey de México y poseedor de esta obra, inició el procedimiento para la creación de la Real y Pontificia Universidad de México, sustituida en 1910 por la actual Universidad Nacional Autónoma de México. De este modo, el manuscrito conecta a ambas universidades por partida doble, tanto por la historia de su versión original como por la edición conjunta.

El ‘Regimiento de la declinación del sol’ fue uno de los doscientos libros que se le permitió llevar al virrey cuando se embarcó para cruzar el Atlántico, por lo que es muy curioso imaginar a este noble castellano escogiendo uno de los libros que habría de llevar consigo para gobernar una tierra ignota y decantándose por un tratado de astronomía. De este modo el facsímil se convirtió, como indicó el investigador mexicano Jesús Galindo en la presentación, “en el documento inicial de la astronomía occidental en México”, así como en un libro “primordial para entender la Historia y la Ciencia de la Astronomía”.

En la presentación estuvieron Juan M. Corchado, Vicerrector de Investigación de la USAL,  Eduardo Azofra, director de la editorial universitaria salmantina; Margarita Becedas, directora de la Biblioteca Histórica, y los responsables del estudio de la obra Fernando Atrio, catedrático de Física Fundamental de la USAL, y Jesús Galindo, investigador titular en el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM.

Representantes de la Usal y la Autónoma de México, junto con el original y el facsímil.

Manuscritos turcos en bibliotecas de los Países Bajos.

 

Catalogue of Turkish Manuscripts in the Library of Leiden University and Other Collections in the Netherlands : Minor Collections. Jan Schmidt. Leiden, Boston : Brill, 2012.

Texto completo PDF: 

El presente catálogo es el cuarto y último volumen de una serie que cubre los manuscritos turcos conservados en las bibliotecas y museos públicos de los Países Bajos. Este volumen ofrece descripciones detalladas de manuscritos turcos en colecciones holandesas menores, que se encuentran en bibliotecas y museos de Amsterdam, Groningen, La Haya, Leiden, Rotterdam y Utrecht, que hasta ahora han recibido poca o ninguna atención.

 

Hallado un incunable perdido hace 500 años.

El laborinto del duque de Cádiz don Rodrigo Ponce de León.
Compuesto por Juan de Padilla y publicado la primera vez en Sevilla en 1493. Ahora recuperado y editado con un estudio por Pedro M. Cátedra y Pedro Martín Baños (Universidad de Salamanca).

El Laborinto del Duque de Cádiz es la primera obra conservada y publicada de Juan de Padilla, el Cartujano. Bibliógrafos e historiadores de la literatura han perseguido en vano un ejemplar durante siglos, pero el libro ha estado hasta ahora ilocalizable.

Tras más de 500 años perdido, investigadores de la Universidad de Salamanca han hallado en la biblioteca universitaria de Innsbruck (Austria) uno de los incunables más buscados salido de la imprenta sevillana en el siglo XV. Publicado en 1493 y conocido por menciones de bibliófilos como Hernando Colón, que poseyó un ejemplar.

527 años después de su publicación en Sevilla, vuelve a ver la luz, en doble edición, facsímil –reproduciendo el único ejemplar conservado– y anotada, con unos capítulos de estudio que ponen de manifiesto el gran interés literario e historiográfico de este importante poema de finales del siglo XV.

Se trata de un encomio funerario en verso escrito por Juan de Padilla que tiene la relevancia de ser el primer incunable publicado por un autor vivo en Sevilla, algo poco frecuente ya que solían darse a imprenta textos de autores clásicos en latín o castellano. El protagonista fue uno de los hombres más importantes de su tiempo en el terreno militar: Rodrigo Ponce de León, Duque de Cádiz, que participó en todo tipo de intrigas políticas, apoyando a Enrique IV y, posteriormente a Juana la Beltraneja, para terminar consolidándose como el gran general de los Reyes Católicos en la Conquista de Granada y de la Baja Andalucía.

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Rodrigo Ponce de León, Duque de Cádiz (Medallón Plaza Mayor de Salamanca)

 

Edición de manuscritos para medievalistas.

Bak, J. (2012). [e-Book]  An Introduction to Editing Manuscripts for Medievalists. Utah, Utah State University, 2012.

Texto completo

 

 

Guía práctica sobre la edición del manuscrito medieval – principalmente latino – donde se discuten temas básicos sobre texto y transmisión del manuscrito y contiene directrices para la descripción y análisis de los textos manuscritos, la enmienda y edición de los textos, y un capítulo sobre cuestiones de traducción y ediciones bilingües.

 

Descifrando el Códice Voynich.

En 1912 un bibliófilo de origen lituano llamado Wilfrid Mihail Voynich adquirió un lote de libros antiguos a los jesuitas del colegio Villa Mondragone (Italia). Entre los ejemplares figuraba un manuscrito muy extraño, enigmático, escrito en una lengua irreconocible para el experto y con unas ilustraciones igual de sorprendentes. Era el códice que luego sería bautizado con su nombre y que hoy en día sigue constituyendo un auténtico misterio en casi todos los sentidos.

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Un par de años más tarde Voynich se estableció en Nueva York con su colección bibliográfica, tras infructuosos intentos por traducir aquel insólito libro, pese a ser un consumado políglota. Falleció en 1930 y el volumen pasó a su viuda, que se lo vendió a otro experto y terminó donado a la Universidad de Yale, que lo conserva en la Biblioteca Beinecke de Libros Raros y Manuscritos.

El códice consta de 240 páginas en tamaño 23×16, no tiene título ni autor y según las pruebas de Carbono14 practicadas en 2009 se lo ha datado entre 1404 y 1438; la tinta también es coetánea. A partir de algunas de sus ilustraciones se sitúa su origen en el norte de Italia, desde donde habría pasado de mano en mano hasta llegar al emperador Rodolfo II de Bohemia, luego no se vuelve a saber más con certeza hasta su descubrimiento por Voynich. Tampoco se conoce quién lo escribió, aunque no faltan teorías al respecto: se ha propuesto al polígrafo Roger Bacon, al astrólogo de la reina Isabel de Inglaterra I John Dee, al alquimista Edward Kelley (que había inventado el idioma de los ángeles, el enoquiano, para engañar a Dee), al herborista Jacobus Sinapius y varios más.

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Nadie ha podido traducir ese manuscrito porque la lengua que utiliza sencillamente no existe. Desde los años 60 sabemos que se trata de un lenguaje natural (o de un código relacionado con un lenguaje natural) porque cumple la Ley de Zipf, una regularidad empírica que sólo se da en estos y que describe la frecuencia aparición de las palabras. Los lenguajes inventados (sobre todo los del siglo XV) no la cumplen.

Las imágenes parecen estar dedicadas a temas como la botánica, la herboristería o la farmacopea, no faltando tampoco la astronomía, la astrología y la alquimia. Sin embargo muchas de las plantas que aparecen son irreconocibles, uniéndose así en rareza a diagramas, signos y escenas de polémica interpretación.

La posible respuesta

Según la teoría de Gibbs, se trata de una suerte de vademecum medieval escrito con un sistema de notación lleno de abreviaturas (centrado, sobre todo, en temas ginecológicos). No es una explicación extraña. En 2014, Stephen Bax, profesor de la Universidad de Bedfordshire aseguró haber descifrado diez palabras del manuscrito. Eran nombres de plantas, por lo que sugirió que se trataba de un libro de historia natural. Las conexiones entre ambas teorías son más que evidentes.

Pero sin un índice de abreviaturas, no podemos saber si el manuscrito es efectivamente un libro de medicina o no. La opinión generalizada entre los investigadores es que estamos cada vez más cerca de encontrar una respuesta a uno de los misterios criptográficos más extraños del mundo, ya que la idea del manual médico empieza a ganar adeptos entre los especialistas.

Fuentes: la Brujula verde y Xataka.com

Inventariar bibliotecas históricas.

 Un inventario en la Fisher Rare Book Library (University of Toronto) encuentra algunos tesoros perdidos.

Oculto dentro de una caja marrón ha aparecido un raro Misal Romano bordado de plata y oro. El libro litúrgico fue diseñado en 1716 para la capilla de una rica familia veneciana, el color de plata del hilo es ahora de un gris aburrido y los marcadores rosados ​​de la cinta han amarilleado. El libro es un raro ejemplo de una encuadernación bordada y sin embargo nunca fue registrado en el catálogo de la biblioteca que “para el mundo había dejado de existir”, comenta Gary Price .

El libro fue descubierto el lunes, primer día de inventario de la biblioteca -el primero en 40 años- que espera revisar los 800.000 libros de la biblioteca en dos semanas. La biblioteca está cerrada para este período y los bibliotecarios van sacando, uno por uno, libros y manuscritos de los estantes, organizando y buscando aquellos que pueden haber sido extraviados, perdidos o robados. El Sr. Carefoote, uno de los bibliotecarios, encontró tres libros extraviados en su primer día de recuento, uno de los libros era Speculum iuris , impreso en Venecia en 1576.

“A veces la gente se sorprende de que los artículos desaparezcan, pero eso es una realidad cuando se trata de un fondo de 800.000 libros”, dijo Loryl MacDonald, director interino de la biblioteca. “La expectativa es pensar que están mal colocados y que alguien los encontrará.”

La Biblioteca de Libros Raros de Thomas Fisher alberga el Departamento de Libros Raros y Colecciones Especiales, incluyendo libros, manuscritos y otros materiales, así como los Archivos y Servicios de Administración de Archivos de la Universidad de Toronto (UTARMS).

The Globe and Mail

El edificio actual fue inaugurado en 1973. Su nombre se puso en honor a Thomas Fisher (1792-1874), que desempeñó un papel activo en la vida pública de la comunidad. En 1973, sus bisnietos, Sidney y Charles Fisher, donaron a la Biblioteca sus colecciones de Shakespeare, varios autores del siglo XX y los grabados de Wenceslaus Hollar, artista bohemio del siglo XVII.

La mayoría del material en la colección de la biblioteca ha sido donado como regalos de bibliotecas privadas. Después de un incendio en 1890 se destruyeron 30.000 libros raros y manuscritos. En ella podemos encontrar el  manuscrito original de Margaret Atwood para The Handmaid’s Taledonado a la biblioteca como parte de una colección de archivos alojada en más de 600 cajas. La biblioteca es también el “hogar” de la poesía de Leonard Cohen y otros escritos, así como una tableta cuneiforme babilónica de Ur  y el primer folio de Shakespeare de 1623.

La Biblioteca de Libros Raros de Thomas Fisher es el mayor repositorio de libros raros y manuscritos accesibles al público en Canadá. Como una de las principales bibliotecas de investigación en América del Norte, el Fisher adquiere, hace accesible y conserva colecciones de investigación de alcance nacional e internacional. Sirve a la facultad, al personal, a los estudiantes y a los alumnos de la universidad, así como al público en general.