Libros, lecturas y lectores sefardíes.

Paloma Díaz-Mas. Libros, lecturas y lectores sefardíes. Madrid : Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 2020. (Serie 23 de abril ; v. 16). eISBN: 978-84-00-10619-5 .

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Este libro es un acercamiento a la historia y la cultura de los judíos sefardíes, descendientes de los expulsados de la Península Ibérica en el siglo XV, a través de sus relaciones con el libro y la lectura: los libros que acompañaron a los judíos en su exilio, los que ellos mismos escribieron y publicaron en sus lugares de asentamiento de Italia, los Países Bajos, Turquía, los Balcanes o el norte de África, y cómo, desde la expulsión hasta la actualidad, ha evolucionado la función de los libros en la vida sefardí, incorporando nuevos espacios de lectura y nuevos públicos lectores.


La autora del libro, Paloma Díaz-Mas (Madrid, 1954) ha sido catedrática de Literatura en la Universidad del País Vasco y profesora de investigación del CSIC. Sus investigaciones se centran en la cultura sefardí, la literatura oral y el romancero. Ha creado el sitio Sefardiweb, una web académica, producto del proyecto de investigación Los sefardíes ante sí mismos y sus relaciones con España, que se desarrolla desde 2006 dentro del Grupo de Investigación de Patrimonio y Culturas Populares (GIAP) del Instituto de Lengua, Literatura y Antropología del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC en Madrid. 

El rollo (sefer) de la Torá de la Universidad de Salamanca.

El rollo (sefer) de la Torá de la Universidad de Salamanca

Entre las piezas seleccionadas para la exposición que –crucemos los dedos– tendrá lugar en noviembre en torno a la figura de san Jerónimo (este año es el decimosexto centenario de su muerte), se encuentra el rollo de la Torá que conserva la Biblioteca General Histórica.

Es este manuscrito el único artefacto en formato rollo (volumen, sefer) que conservamos en la Universidad. Como saben nuestros lectores, este fue el formato habitual para las literaturas greco-latina y hebrea. Para la cultura judía-rabínica, es además un soporte ligado al culto en la sinagoga.

Es este manuscrito el único artefacto en formato rollo (volumen o sefer) que conservamos en la Universidad de Salamanca.
El rollo (sefer) de la Torá de la Universidad de Salamanca

Está escrito en pergamino (gewil), por un solo lado (como era habitual), en hojas cosidas que normalmente tienen tres columnas de texto (algunas tienen cuatro) de 42 líneas cada una (salvo excepciones). Y mide nada menos que 33,30 metros de largo

Contiene la Torá o la Ley, es decir, los cinco primeros libros de la Biblia. Está escrito en pergamino (gewil), por un solo lado (como era habitual), en hojas cosidas que normalmente tienen tres columnas de texto (algunas tienen cuatro) de 42 líneas cada una (salvo excepciones). Y mide nada menos que 33,30 metros de largo (como puede verse en las fotografías, prácticamente como la sala antigua de la biblioteca).

El rollo (sefer) de la Torá de la Universidad de Salamanca

Nada sabemos de su procedencia. Es bien conocido el estudio del hebreo en nuestra Universidad, en el marco de la exégesis bíblica, durante el siglo XVI, en cuya segunda mitad tuvo lugar el sonado proceso a los tres hebraístas, profesores del estudio: fray Luis de León, Martín de Cantalapiedra y Gaspar de Grajal. ¿Podría situarse la presencia de este rollo en Salamanca en este momento?

El Colegio Trilingüe (Ver en Antiguos poseedores), especializado en la enseñanza de las lenguas latina, griega y hebrea, podría ser otro candidato. Sin embargo, los ejemplares que proceden de esta institución suelen tener una mención explícita y una antigua signatura, elementos que no aparecen en esta Torá.

¿O podría haber llegado mucho más tarde?

Fue el profesor Carlos Carrete Parrondo quien redactó la ficha para el segundo volumen del Catálogo de manuscritos (2002). Basándose en la paleografía propuso un origen italiano para la copia, que situó cronológicamente en la segunda mitad del siglo XVI.

Algunos investigadores están de acuerdo con esa propuesta, mientras que otros han planteado algunas dudas: por ejemplo, tratándose de un objeto cuya ejecución paleográfica y codicológica estaba tan codificada, apenas hay cambios a lo largo del tiempo y, por tanto, esta copia podría ser mucho más moderna.

La Torá de la Universidad de Salamanca

 

Con objeto de facilitar la investigación sobre ella, se ha aprovechado la ocasión para examinarla con un cierto detalle y, sobre todo, para fotografiarla, con el fin de ponerla a disposición de todos en formato digital.

Pola de Roma: mujer, hebrea y escriba

Pola of Rome: The Story of a Woman Jewish Scribe

Avraham Grossman. Pious and Rebellious: Jewish Women in Medieval Europe. UPNE, 2004.351 p. FICHA DEL LIBRO

Este libro ofrece un examen completo de las mujeres judías en Europa durante la Alta Edad Media (1000–1300). Avraham Grossman cubre múltiples aspectos de la vida de las mujeres en la sociedad judía medieval, incluida la imagen de la mujer, la estructura de la unidad familiar, la edad en el matrimonio, la posición en la familia y la sociedad, su lugar en la vida económica y religiosa, su educación, su papel en Ceremonias familiares, violencia contra las mujeres y la posición de la divorciada y la viuda en la sociedad. Grossman muestra que la Alta Edad Media vio una clara mejora en el estatus de las mujeres judías en Europa en relación con su estatus durante el período Talmúdico y en los países musulmanes. Si durante el siglo XII, los rabinos aplaudían a las mujeres como «piadosas y puras» debido a su papel principal en el martirio de las Cruzadas de 1096, luego, a fines del siglo XIII, los rabinos se quejaron de que las mujeres se estaban volviendo audaces y rebeldes. 


Pola, que se desarrolló en Roma a finales del s. XIII-principios del siglo XIV, nos dice tres veces, en tres manuscritos diferentes, que es la «hija de R. Abraham el escriba».

Las mujeres como escribas no es algo que resulte chocante para nosotros, así como tampoco lo es la idea de que las mujeres copien textos religiosos. Incluso estamos lo suficientemente familiarizados como para haber desarrollado expectativas: las mujeres escribas recuerdan a las monjas de los monasterios. Y la idea de un taller familiar de escribanos comerciales está en marcha para el siglo XV. Pero el manuscrito más antiguo de Pola data de 1288. Y ella era judía.

Las comunidades judías medievales no tenían el equivalente de conventos, o de escuelas religiosas o parroquiales abiertas a las niñas. Según Elisheva Baumgarten, padres como los de Pola, que querían una hija educada, tuvieron que ponerse en contacto con un tutor privado. Esta falta de oportunidades de educación formal y de vías institucionales para la supervivencia de los manuscritos ha llevado a algunos estudiosos a minimizar la importancia potencial de la vida intelectual para las mujeres judías.

Pero la naturaleza mayormente urbana y comercial de la vida económica judía medieval significaba que la alfabetización básica era una habilidad muy apreciada. Y la falta de monasterios y posiciones públicas en la sociedad hizo que los escribas comerciales que podían escribir el alfabeto hebreo fueran una necesidad, especialmente para los textos religiosos.

En el siglo XII, Maimónides (una especie de Tomás de Aquino judío) había fallado a favor de la proscripción talmúdica contra las mujeres (y herejes, delatores, niños, paganos y samaritanos) que copiaban los pergaminos de la Torá, pero los judíos medievales, desde Francia hasta el Yemen, reconocieron que la prohibición no tenía que ir más allá. Abraham y su esposa, parte de una familia de eruditos y escribas, hicieron bien en presentar a su hija el oficio familiar.

Tendemos a pensar que la copia de manuscritos es una actividad artesanal o comercial, al igual que la gente de la Edad Media. Pero también lo veían como un arte creativo. En una cultura de manuscritos medievales de extractos, seudónimos, traducciones sueltas y fluidez textual general, las ideas de «autoría» divergían bruscamente del concepto moderno de una sola figura gobernante. Los eruditos hoy en día reconocen que la participación de los escribas en la autoría es importante : las decisiones del escriba sobre qué copiar y qué no, qué cambios hacer y qué cambios no hacer, y todas esas cosas dan forma indeleble al producto final.

Algunos escribas también produjeron lo que podríamos llamar «escritura original» en forma de colofones. Un colofón es una frase o pasaje que se añade a un libro con información sobre el entorno de la publicación o editor -hoy, el impresor; en la Edad Media, el escriba. Tres manuscritos supervivientes tienen colofones de «Pola, hija de R. Abraham el escriba». Aunque son cortos y sencillos, ofrecen una mirada fascinante a este escriba en particular y a su mundo.

Pola of Rome: The Story of a Woman Jewish Scribe
El colofón de Pola de Roma. MS. Canonici Or. 89 fol.257r – (Bodleian Libraries, University of Oxford) VER DOCUMENTO

Pola también tenía un alto nivel de educación. Ella dominaba el hebreo hasta el punto de escribir sus colofones en él, no en un idioma vernáculo usando letras hebreas. Además, cada colofón entreteje diferentes citas de la Torá con diferentes propósitos: describir su acto de copiar, justificar su producción del texto, expresar sus esperanzas para el uso del texto. Ella conocía las Sagradas Escrituras lo suficiente como para citar versículos específicos. Finalmente, los colofones de Pola nos dan una visión tentadora de su vida familiar y su papel como escriba. Ella rastrea su propia genealogía a través de generaciones de hombres eruditos.

En su colofón de 1288, nombra a su esposo como R. Jehiel ben R. Solomon, pero en 1306 escribe el libro de oraciones para «mi hijo Salomón, el hijo de mi estimado maestro, el piadoso R. Solomon de bendita memoria, el hijo de Moisés b. Jekuthiel». Pola sobrevivió al menos a un marido, posiblemente a dos. Además, su referencia a Salomón como su maestro podría ser un ejemplo a seguir. Pero también podría sugerir que la hija de un escriba se casó con un escriba, una elección social, sí, pero también una de las mejores maneras para que una mujer medieval con un oficio profesional continúe trabajando en ese oficio a través de matrimonios y viudedad.

 

 

‘Guinzé Sefarad’, los archivos de Sefarad

Un estudio del CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas de España) rastrea en documentos administrativos el quehacer cotidiano de los hebreos en la península entre los siglos XIII y XV. El proyecto de denomina ‘Guinzé Sefarad’, los archivos de Sefarad, e intenta recuperar la historia de los judíos medievales en la Península Ibérica.

Cuerpo principal de la ketubbá o contrato matrimonial en pergamino de Yehudá Sarfatí y Dueña Sarfatí (1487), judíos de Jaca. Se extrajo de las cubiertas de un protocolo notarial de 1544 de un notario de Berdún (Huesca) y allí permaneció oculto hasta fechas recientes.
 Ketubbá o contrato matrimonial en pergamino de Yehudá Sarfatí y Dueña Sarfatí (1487), judíos de Jaca.

La sociedad, la cultura, y las redes sociales y familiares de los judíos medievales de la Península Ibérica son un campo de la historia que aún presenta muchas lagunas para los investigadores. Para intentar recuperar su historia, un proyecto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) se está encargando de buscar, restaurar y analizar cientos de documentos manuscritos de los judíos producidos con anterioridad a los decretos de expulsión de Sefarad.

Uno de los principales problemas a los que se enfrentan el investigador del CSIC Javier Castaño, (Instituto de Lenguas y Culturas del Mediterráneo y Oriente Próximo) y su equipo es la escasez de documentos manuscritos producidos por los judíos de esa época, y los que existen se encuentran muchas veces en mal estado tras haber sido reciclados con otra función. “Durante la Edad Media el papel no abundaba, el pergamino era caro y muchos documentos pasaron componer otros, como en el caso de las encuadernaciones de piel rellenas de cartón compuesto por documentos de menor valor”, explica Castaño. “La historia se fundamenta en el estudio de documentos conservados en archivos, pero los archivos existen si la institución pervive o se transforma. Las comunidades de judíos conservaban documentación relevante, pero sus archivos, comunitarios y personales, desaparecieron porque las conversiones y los decretos de expulsión resultaron traumáticos. En esas situaciones, muchos documentos quedaban sin uso ni valor, por lo que no tenía sentido conservarlos, como sucede con los privilegios reales, o en el caso de conversión, de los contratos matrimoniales… Todo ese material quedaba sin uso y, o bien se destruía, o se reciclaba”, añade el investigador.

El proyecto trata de superar ese obstáculo y reconstruir de manera virtual, con fragmentos y documentos tomados de aquí y de allá, lo que hubiera sido un archivo judío. En el proceso los investigadores están analizando documentos de diferente naturaleza: contratos matrimoniales (o ketubbot), últimas voluntades, inventarios de propiedades, o nóminas fiscales, entre otros documentos civiles. “Nos encontramos con tipologías documentales novedosas y eso hace que esta colección sea única en Occidente ya que, por ejemplo, en Alemania e Italia muchos de los fragmentos que se han rescatado son de carácter literario, y no permiten reconstruir la historia de los judíos de carne y hueso”, apunta Castaño.

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