Los grabados en la imprenta cordobesa (1588-1826).

Los grabados en la imprenta cordobesa (1588-1826)xilografías y calcografías conservadas en los ejemplares de la Biblioteca Central. María Dolores López-Mezquita Santaella; Álvaro Holgado Manzanares (il.), Rafael Ruiz Pérez (coord.) Córdoba: Ayuntamiento de Córdoba, 2021.

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Iniciales xilográficas renacentistas con orlas, fondo blanco. Temática de juegos infantiles

En este elaborado trabajo se ha plasmado el catálogo o relación de motivos ornamentales incluidos en los ejemplares cordobeses del fondo antiguo de la Biblioteca Central, desde 1588 a 1826. Su objetivo no es otro que contribuir al conocimiento de la imprenta local profundizando en la descripción de sus productos, relacionando y cuantificando su producción y proyectando luz sobre algunos de los agentes que trabajaban alrededor del libro, tanto en oficios directos como en los indirectos que generaban las distintas imprentas o librerías de Córdoba.

Grabadores extranjeros en los libros del Siglo de Oro.

Fruto de una exposición llevada a cabo en la Universidad de Zaragoza, nace este recurso sobre los grabadores extranjeros en los libros del Siglo de Oro.

La ilustración de los libros tuvo una importancia extraordinaria en la cultura libresca del Siglo de Oro. La mayor parte de las estampas fueron grabadas para formar parte de los libros, convirtiéndose en un extraordinario medio para conocer la historia social, política y cultual del Barroco.

La técnica del grabado había experimentado un desarrollo considerable en la segunda mitad del siglo XVI. La sustitución en Amberes del grabado de madera por el grabado calcográfico supuso una profunda renovación de la comunicación visual. La nueva técnica permitía definir con mayor detalle la imagen, modular las diferentes tonalidades de negro y alcanzar mayor expresividad. Flandes primero y después Francia se convirtieron en los grandes centros productores de estampas calcográficas y en exportadores de grabadores por toda Europa.

Pero en España, a diferencia de otros países europeos, no había una tradición de grabado. La falta de interés por divulgar las pinturas de los grandes maestros mediante la reproducción de estampas no solo había limitado la evolución técnica y artística de los grabadores autóctonos, sino que impidió también el desarrollo de una industria local del grabado. Los talleres eran pequeños, casi siempre unipersonales, y no existían asociaciones gremiales que fomentaran la formación.
La crisis económica que se desarrolló en España a comienzo del siglo XVII afectó también a la industria editorial. El esplendor de la literatura del Siglo de Oro vino acompañado de ediciones modestas con escaso número de ilustraciones. Los talleres de imprenta no tenían capacidad ni medios para acometer costosos proyectos editoriales.

La carencia de burilistas en el siglo XVI en España propició la llegada de un gran grupo de artistas extranjeros (en su mayoría desde Francia, Flandes o Inglaterra), contribuyendo así a la evolución de la imagen impresa al servicio de los intereses de la Monarquía Hispánica y renovando las prácticas y lenguajes del grabado entre los reinados de Felipe II y Felipe IV. No eran firmas destacadas, sino artistas–artesanos bien formados, atraídos por la perspectiva de nuevos trabajos en plazas menos competitivas que Amberes o Paris.

En la Biblioteca Histórica de la Universidad de Salamanca podemos encontrar una interesante obra de 2011 sobre este tema, que consiguió el primer Premio del Ministerio de Cultura al Libro de Arte Mejor Editado de 2012.

Primeras páginas

En ella se recoge y analiza la producción de estos grabadores en Madrid, documentando sus estancias en la ciudad, sus encargos, la producción y el significado de las imágenes realizadas en sus talleres. Sobre esta recopilación de información se elabora un exhaustivo estudio catalográfico de sus obras, un registro de más de mil fichas razonadas con sus correspondientes ilustraciones que servirá de referencia clave para los estudiosos de las artes y la imprenta en la España de los Austrias.

Blas, J., Carlos Varona, M., & Matilla, J. (2011). Grabadores extranjeros en la Corte española del Barroco . Biblioteca Nacional de España. BG/76 BLA gra.

Vayan afuera profanas figuras.

por Oscar Lilao

En la famosa epístola 22 de san Jerónimo se nos relata un sueño: el santo de Belén es convocado por los jueces, que lo acusan de ser «ciceroniano, no cristiano», reprochándole su abundante uso de la cultura grecolatina y su evidente admiración por ella. La contraposición entre las fábulas y poesías de la literatura clásica con el mensaje contenido en la Biblia, considerado más veraz y edificante, será una constante de la cultura occidental.

Viene esto a cuento –al menos a mi cuento, dada la ¿cercanía? de la exposición sobre Jerónimo que estamos preparando desde la Biblioteca histórica– del pequeño libro que os presentamos: Historiarum Veteris Testamenti icones ad uiuum expressae, Lugduni: sub scuto Coloniensi [Francois et Jean Frellon], 1539 (Lugduni: Melchior & Gaspar Trechsel fratres excudebant) (BG/25564) (podéis ver aquí la digitalización de un ejemplar de la Biblioteca Nacional de Austria).

Como indica el título, el libro es básicamente un conjunto de imágenes (icones) con escenas del Antiguo Testamento. Su presentación sigue el esquema de los libros de emblemas: cada escena bíblica va resumida en una frase, en latín, en la parte superior de la página; en el centro está la imagen; y, debajo, un poema-comentario en francés. Aunque no está explícitamente expresado, los versos son obra de Gilles Corrozet (1510-1568) –poeta e historiador, además de impresor–, que sí firma un poema dedicado a los lectores al principio del volumen y otro conclusivo al final.

La idea de un libro así había nacido el año anterior, pero entonces la publicación solamente contenía el texto latino y las imágenes (podéis ver aquí esta impresión de 1538).

Tampoco están en la edición anterior los textos preliminares que nos interesa destacar. Lo que sí tienen en común es una dedicatoria del editor, François Frellon, al lector, en la que –aquí llegamos a donde nos interesa– se exhorta al destinatario a rechazar a Venus y a Diana y otras imágenes de diosas libidinosas, y a volver los ojos a representaciones más edificantes. En esa misma idea insiste Corrozet en su dedicatoria:

Así pues, retirad de vuestras casas y de vuestras habitaciones
tantos tapices y pinturas sucias.
Retirad a Venus y a su hijo Cupido,
retirad a Helena, a Filis y a Dido.
Retirad absolutamente fábulas y poesías
Y recibid mejores fantasías.

Encontramos aquí un elemento sugestivo, pues nos permite evocar la cultura visual e imaginar cómo podían estar decoradas las casas de la época. Y hay también argumento para que Catherine Nixey añada una nota a pie de página con un testimonio más a favor de su tesis de que el cristianismo se dedicó sistemáticamente a eliminar cualquier testimonio de la cultura pagana. (La verdad es que, si todavía en el siglo XVI había que insistir tanto en combatir esta cultura, ya fuera en texto ya en imágenes, quiere decir que la penumbra no logró ocultar todas las luces).

La historia editorial de esta obra –y de sus versiones o adaptaciones– nos habla de un éxito considerable. Ya hemos dicho que la de 1539 era una segunda edición, aumentada respecto a la del año anterior. Encontraremos después, aunque no son exactamente todas iguales, ediciones en 1540, 1544, 1547 e, incluso, una traducción al inglés, publicada también en Lyon en 1549 (The images of the Old Testament, lately expressed, set forthe in Ynglische and Frenche). Y tampoco faltan en español: una primera versión, publicada en Amberes en 1540 por Juan Steelsio, con la parte en castellano en prosa. Pero se asemeja más a la que aquí presentamos la financiada por los mismos editores Frellon, que vio la luz en Lyon en 1543, con el título Retratos o tablas de las historias del Testamento Viejo, hechas y dibuxadas por un muy primo y sotil artífice (con otra impresión en 1549). Esta edición en castellano mantiene la misma estructura, pero los versos no son una traducción de los franceses, sino una nueva versión debida al ingenio de Miguel Servet. En ella la amonestación del autor citada anteriormente se convierte en:

Las ilustraciones fueron diseñadas para una biblia publicada en 1538 por los impresores Gaspard y Melchior Trechsel en Lyon. Su autoría queda desvelada en otro texto preliminar añadido en 1539, un poema latino dedicado al lector, en el que Nicolas Bourbon (1503?-1550?) dice que las imágenes son, nada menos, que de Hans Holbein (ca. 1497-1543). Respecto a la primera, esta de 1539 añade dos nuevas estampas. El encargado de pasar al taco de madera el diseño de Holbein fue el grabador Hans Lützelberger.

El caso es que en el ejemplar conservado en Salamanca –el único en España, según la base de datos del Catálogo colectivo de patrimonio bibliográfico– ha sido arrancada esa hoja (folio A2). Aunque en los casos en que la censura actúa sobre un libro suele haber alguna indicación en la portada, pensamos que la razón de la agresión puede ser simplemente la presencia de un nombre, el de Holbein, que traía resonancias del área religiosa protestante (damnatio memoriae). No es infrecuente este hecho: encontrar borrado el nombre de un autor, editor, etc., asociado al enemigo religioso, en las páginas de impresos antiguos.

La cuestión de las imágenes, de su difusión, de su reutilización en otros contextos y, por tanto, en su reinterpretación daría para otra entrada. Por ello os remito a este interesante artículo (al que debo varios detalles), con más bibliografía, donde se habla de la enorme difusión de los diseños de Holbein a lo largo de Europa, en libros de los más diversos géneros:

Mª Carmen Marín Pina, «Adaptación de grabados de Hans Holbein para la Cárcel de amor (Zaragoza, Esteban de Nájera, 1551)», Janus 6 (2017) 138-168.

La colección de grabados de la BNE

La colección de grabados  de la Biblioteca Nacional de España se puede considerar una de las más importantes del país, tanto por su cantidad como por su calidad. Conserva obras de los mejores artistas, desde finales del siglo XV hasta la actualidad.

[ACCEDER A LOS GRABADOS DIGITALIZADOS]

A través de estas obras se pueden estudiar los diferentes estilos artísticos desde el último gótico hasta las últimas tendencias del grabado actual y las diferentes técnicas del grabado desde la xilografía hasta las nuevas técnicas digitales, pasando por las técnicas calcográficas, la litografía, la serigrafía, las técnicas aditivas y las técnicas digitales.

Están representadas las principales escuelas del grabado, principalmente europeas, destacando la colección de grabado español. Esta colección, especialmente, se continúa incrementando, gracias a la Ley de Depósito Legal y a las donaciones de editores de obra gráfica, talleres y artistas individuales.

La temática es de lo más variado: un apartado importante son estampas religiosas y mitológicas, históricas, grabados que reproducen cuadros, vistas de ciudades y paisajes; arquitectura y ornamentación, tipos y trajes, retratos, escenas de género, etc.

Historia de la colección

En 1868 el Estado adquiere la colección de grabados, dibujos y libros con grabados que a lo largo de su vida había reunido el pintor Valentín Carderera destinándola a la Biblioteca Nacional Con este motivo se crea entonces una Sala de Estampas donde se conservarían estas obras y las del mismo género que había dispersas por la Biblioteca. A este fondo Carderera se unieron las estampas sueltas y las que había en libros con grabados en la antigua Biblioteca Real.

En 1880 se compran a José María Galván una serie de dibujos y pruebas de estado de sus estampas más famosas. El mismo año el sobrino y heredero del pintor Manuel Castellano vende a la Biblioteca cerca de seis mil grabados que habían pertenecido a este gran coleccionista. En 1904 ingresan las estampas y libros con grabados de la llamada Colección Izquierdo que Eugenio Izquierdo había comprado en París.

Otras donaciones muy importantes son las de grabados de Ricardo Baroja en 1910 y en 1951 la viuda de Mariano Fortuny Madrazo lega a la Biblioteca Nacional una carpeta con grabados de su marido y otra de Mariano Fortuny Marsal, estampados por el primero.
En 1968, junto con la biblioteca del coleccionista Juan Sedó Peris Mencheta, se compraron sus dibujos y grabados de temas cervantinos. En 1975 ingresan en la Sección dos colecciones muy importantes de estampas de devoción: la que donó D. Florentino Zamora y la que se compró a la muerte de D. Isidro Albert.

En el año siguiente, 1976, la Calcografía Nacional entrega un centenar de estampas de artistas contemporáneos como Cuní, Echauz, Prieto Nespereira, Marcoida, etc. Al mismo tiempo se siguen comprando grabados antiguos: en 1963, 125 estampas japonesas del siglo XIX, en 1985 las «Camere sepolcrali degli antichi» de Piranesi y «L´Espagne a vol d´oiseau» de Alfred Guesdon, en 1986 la segunda edición de «Los Proverbios» de Goya y la séptima de «Los Desastres», en 1988, las ediciones quinta y décima de «Los Caprichos», etc. Asimismo, se compraron grabados de artistas contemporáneos, entre los que destacan algunas obras de Picasso, Dalí, Miró, Tàpies, Chillida, Millares, Alberti y otros muchos.

A través del Depósito Legal han ingresado libros con grabados originales o álbumes muy importantes; entre éstos habría que destacar la «Tauromaquia» de Picasso, el «Cantic al Sol» ilustrado por Joan Miró, «Caminos» de A. Machado, ilustrado por Redondela, «La vida del Lazarillo», ilustrado por Pelayo, «Variaciones sobre el Entierro del Conde de Orgaz» por Alberti, «Aguafuertes» de Solana, etc.

También se ha conseguido que muchos grabadores hagan importantes donaciones de su obra y gracias a ello la Biblioteca Nacional cuenta en estos momentos con una importante colección de grabado español contemporáneo. La colección continua incrementándose con donaciones de artistas y coleccionistas, cambios de duplicados, obras ingresadas por Depósito Legal y adquisiciones de todo tipo de materiales gráficos tanto antiguos como modernos.

También puede interesar:

Inventario de los primeros grabados italianos.

El inventario de los primeros grabados italianos incluye más de ochocientos ejemplares ejecutados en el quattrocento y el primer cinquecento, todos ellos reproducidos en esta obra, excepto los dobles.

Les premières gravures italiennes - Avant-propos - Éditions de la Bibliothèque nationale de France

Lambert, G. 1999. Les premières gravures italiennes : Quattrocento-début du cinquecento. Inventaire de la collection du département des Estampes et de la Photographie. Paris : Éditions de la Bibliothèque nationale de France. doi :10.4000/books.editionsbnf.1303.

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Esta excepcional colección -una de las más considerables junto con las del Museo Británico y el Albertina- incluye un gran número de obras únicas o extremadamente raras, entre ellas el grabado italiano más antiguo que se conoce, una prueba de nielle (placa de orfebrería), fechada en 1452. Es en esta forma que el grabado aparece en Italia, en los talleres de orfebrería de Florencia y evoluciona rápidamente en las ciudades artísticas: Florencia, Ferrara, Mantua, Milán, Venecia, Vicenza, Bolonia, Roma.

Técnica de reproducción y multiplicación de la imagen, este nuevo medio utilizado por orfebres, miniaturistas, pintores, artesanos, a veces grandes maestros como Pollaiuolo y Mantegna, se convirtió en un medio de expresión artística autónomo.

Imbuidos del ideal estético del Renacimiento, los grabadores afirman su creatividad a través de los valores sutiles del blanco y negro, la búsqueda de la belleza formal, la expresividad de la línea, el juego de luces y sombras, el sentido del espacio en la hoja. Su producción facilita la difusión del lenguaje visual del Renacimiento y de la iconografía, de la cultura humanista. Los temas seculares se multiplican. Los mitos clásicos a menudo sirven como alegorías filosóficas moralizantes. Figuras fascinantes inspiradas en la antigüedad (sátiros, tritones y nereidas, centauros, monstruos marinos), grotescas y estatuas romanas recientemente descubiertas, animan un universo sobrenatural y fantástico, cercano a nuestra sensibilidad.

  • Este inventario incluye: una introducción ilustrada – una síntesis histórica y artística de los comienzos del grabado en Italia – seguida de la historia detallada de la colección en la Sala de Grabado.
  • Las obras están clasificadas por escuela o por grabador, cada conjunto está precedido por un texto de presentación y una biografía del artista, lo que permite al lector situarlas en su contexto.
  • Las notas detalladas indican la historia de los grabados y mencionan las marcas de agua existentes, todas ellas reproducidas.
  • Al final se proporcionan tres índices (artistas, procedencia y temas).

Cuchillo y pegamento como herramientas de creación en el s. XV

Image, Knife, and Gluepot: Early Assemblage in Manuscript and Print - Open Book Publishers

Kathryn M. Rudy. Image, Knife, and Gluepot: Early Assemblage in Manuscript and Print. Open Book, 2019, 374 p. VER PDFVER HTML

Este ingenioso estudio de Kathryn Rudy lleva al lector en un viaje para trazar el nacimiento, la vida y futuro de un libro de horas holandés realizado en 1500.

Image, Knife, and Gluepot reconstruye minuciosamente el proceso por el cual este manuscrito fue creado y discute su significado como un texto en la vanguardia de la producción de libros del siglo XV.

Este estudio trata esencialmente de dos medios de comunicación reunidos: pequeñas imágenes impresas en el siglo XV que fueron recortadas y luego pegadas en las páginas de los manuscritos para adornar y embellecer los libros. Al igual que Picasso y Braque en el siglo XX, los libreros utilizaban el cuchillo y pegamento como herramientas de creación. Probablemente no se consideraban a sí mismos como vanguardistas o vanguardistas, sino meramente pragmáticos. Utilizaron la nueva tecnología del grabado para llevar numerosas imágenes al ámbito, antes exclusivo, de los manuscritos.

Estas herramientas -cuchillo y pegamento- cortan metafóricamente en ambos sentidos, ya que mucho más tarde se convirtieron también en las herramientas del archivero, que separaba los objetos complicados en sus componentes para que encajaran en las categorías del archivo. En una inversión de la historia, los archiveros del siglo XIX utilizaban un cuchillo para cortar los manuscritos que tenían grabados, y luego pegaban esos grabados en las carpetas de archivo para su protección y almacenamiento.

Se trata de un libro bellamente ilustrado con un enfoque interdisciplinario, que combina el libro y la historia del arte. Un texto valioso para cualquier erudito en los campos de los estudios medievales, la historia del libro y la edición.

¿Portada antibélica para una edición de las obras de Julio César?

En el blog amigo Notae Tironianae se ha publicado una entrada comentando el frontispicio que preside una edición de las obras de Julio César (Frankfurt, 1669) (BG/136829). Hay en ella, claramente, un programa alegórico en el que se combinan textos e imágenes.

La portada, como otras contemporáneas, está repleta de textos y figuras que contribuyen a presentar la obra de César al público y lo orientan hacia una interpretación determinada. El estudio realizado en Notae Tironianae [ACCEDER AQUI] ha sido un intento de desgranar la información que ofrece, pero es muy probable que se pueda ir más allá.

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