De bibliothecariis.

Invertir en bibliotecas significa invertir en la democracia, desarrollo económico y calidad de vida.

Firenze University Press - Università degli Studi di Firenze - De bibliothecariis

Mauro Guerrini ; Tiziana Stagi. De bibliothecariis. Firenze University Press, 2017. DOI: 10.36253/978-88-6453-559-3
ACCEDER AL PDFDESCARGAR EPUB

En la actividad del bibliotecario, la dimensión técnica, que es esencial para trabajar de manera competente, no puede prescindir o separarse del compromiso, la atención a los derechos civiles y la forma en que se viven y practican dentro de la comunidad a la que pertenecen.

Garantizar el acceso a la información no puede limitarse a “nuestra” biblioteca, sino que debe ser una responsabilidad que concierne al territorio en el que vivimos y en el que operamos, mirando a nuestros colegas que pueden encontrarse en situaciones más difíciles que la nuestra y especialmente a las personas que se encuentran en dificultades para ejercer sus derechos. Se espera que la transmisión de los conocimientos registrados contribuya cada vez más a la libertad, los derechos y el bienestar de todos. ¿Cuándo quedará claro que invertir en bibliotecas significa invertir en la democracia, el desarrollo económico y la calidad de vida? El marco de referencia para comprender e interpretar los problemas de las bibliotecas es, como siempre, el de la comparación con las tradiciones bibliotecarias internacionales, empezando por el continente europeo, precisamente porque la profesión tiene hoy en día una estructura teórica y una dimensión operativa de valor mundial.

El libro se divide en cuatro secciones que identifican temas relevantes o sugieren posibles vías de lectura dando una visión histórica a la figura del bibliotecario y de las bibliotecas. 

 

Limpiar y desinfectar los libros.

La información sobre la vida útil del coronavirus es bastante diversa. Sin embargo, se considera que puede sobrevivir durante 5 días en superficies de cartón. Las librerías de París acaba de desenterrar una máquina cuya solicitud de patente fue presentada el 25 de julio de 1934 por Camille Reduron, un aparato para la desinfección automática de libros y objetos similares, el hombre recibió la medalla de la Oficina Nacional de Inventores…aunque no tuvo mucho éxito.

La lavadora de libros para la desinfección automática de libros u objetos similares | Universo Abierto

La llamada “lavadora de libros” es un aparato para la desinfección automática de libros, cuadernos u otros objetos similares que comprenden una serie de hojas encuadernadas, y dispuestos para llevar a cabo esta operación automáticamente y de manera muy completa, hoja por hoja., fue patentada en 1934 por los inventores franceses Jean Baptiste Faucher y Camille Reduron para limpiar y desinfectar los libros.

Aparentemente por fuera tiene la forma de un armario y por dentro parece un expositor de discos, ofrece la ventaja adicional de hacer posible la desinfección rápida y en serie de un número considerable de libros de cualquier tamaño de forma automática. Los libros se colocan en los estantes circulares giratorios mientras unos inyectores móviles expulsan chorros con vapor desinfectante. Un procedimiento pionero por el que, como aseguran sus creadores en la patente, “se realiza una desinfección completa, hoja por hoja. De manera notablemente segura. Simple, rápido y eficiente”. Cuando el dispositivo está en funcionamiento, los libros pasan lentamente delante de los chorros de aire y el conjunto se ajusta de tal manera que los chorros automáticamente los hojean, enviando así, entre todas las páginas de estos libros, el producto antiséptico cuyos vapores han arrastrado.

“La desinfección y esterilización de libros y documentos han sido meticulosamente estudiadas por el Sr. Reduron, que exhibe un interesante dispositivo de su construcción cerca de las librerías. Los libros, colocados en el interior, sobre plataformas giratorias, son hojeados y desinfectados por una hoja de gas bactericida formaldehído que actúa en circuito cerrado y no altera las obras tratadas”, leemos en el libro “Bibliothèques, organisation – technique – outillage“, publicado por Denoël con una introducción de Julien Cain, administrador general de la Biblioteca Nacional, publicado en 1938.

“Este dispositivo asegura la laminación y desinfección de las páginas por una hoja de gas formaldehído bactericida. La ventilación se realiza en un circuito cerrado sin alteración o distorsión de los volúmenes tratados”, explica el inventor en su descripción.

Si bien este artilugio no tuvo mucho éxito, puso sobre la mesa la necesidad de mantener los libros en las mejores condiciones, algo que antes no se tenía tan en cuenta. En un momento en el que la higiene y desinfección son más importantes que nunca, este simpático ingenio nos recuerda que debemos proteger también uno de nuestros mayores tesoros como humanidad, y que tanto nos están acompañando estos días, los libros.

Se garantizó entonces la higiene del libro, que desde entonces ha dado paso a soluciones con luz ultravioleta, cuando se trata de bacterias oculares. Un invento chino, 80 años después del del Sr. Reduron, nació en la biblioteca de Hangzhou.

RELACIONADO: La limpieza de librosCómo actuar con los libros ante el riesgo de contagio por COVID -19

 


FUENTE: Universoabierto.org

Histoire et civilisation du livre: una interesante revista en acceso abierto

Le livre juridique manuscrit (XIIe-XVe siècle) | Histoire et civilisation du livre

Histoire et civilisation du livre: una interesante revista puesta en acceso abierto

ACCEDER AQUI

La prestigiosa revista anual Histoire et civilisation du livre, fundada en 2005 por el historiador de libro Frédéric Barbier y editada por Librairie Droz, pone en acceso abierto sus volúmenes, excepto los de los tres últimos años. De estos últimos se puede ver el índice y comprar los artículos independientemente y es también libremente accesible la sección dedicada a las reseñas, noticias, etc.

Según su propia página web, esta revista cubre un amplio conjunto de aspectos y enfoques de la historia del libro, desde la Edad Media hasta nuestros días: historia social y económica de la edición, historia de los medios de comunicación, bibliografía material, historia de las bibliotecas, historia de la lectura, etc.

Cada número comprende una parte monográfica y otra de carácter misceláneo, además de la ya mencionada dedicada a reseñas, noticias de exposiciones, etc.

Entre los aspectos monográficos tratados se encuentra algunos como:

Como pueden ver nuestros lectores, numerosos y atractivos temas para ayudarnos a sobrellevar este confinamiento.

Cómo actuar con los libros ante el riesgo de contagio por COVID -19

Desde el blog de la Biblioteca Nacional de España (BNE) nos informan cómo se debe actuar en las bibliotecas ante el riesgo de contagio por COVID-19 a través de los libros. 

REPRODUCIMOS AQUÍ PARTE DE LA ENTRADA DEL BLOG. [VER ENTRADA ORIGINAL]. Arsenio Sánchez Hernampérez. Cómo actuar con los libros ante el riesgo de contagio por COVID -19. [2 abril, 2020]

Algunas enfermedades no necesitan el contacto directo entre individuo infectado y sano, sino que se transmiten de forma indirecta por la propagación en el aire de partículas microscópicas de saliva o agua producidas por la persona infectada al toser o estornudar. Esas gotas pueden recorrer pequeñas distancias, habitualmente no más de dos metros desde el emisor. También pueden permanecer suspendidas en el aire durante varias horas, como es el caso del sarampión. Sin embargo, la mayoría de estas gotas microscópicas entran en contacto con superficies próximas como un teléfono móvil, un vaso, la barra de un bar o un producto colocado en la estantería de un supermercado. Lógicamente, todos los objetos que rodean a las personas enfermas pueden ser un foco de infección y los virus pasan a los individuos sanos que han tomado contacto con los objetos contaminados y después han tocado con las manos sus ojos, la nariz o la boca.

Las enfermedades que se trasmiten por esta vía son, entre otras, la varicela, el resfriado común, la conjuntivitis, el sarampión y el COVID-19.

Afortunadamente, el virus no puede permanecer activo durante mucho tiempo fuera del cuerpo humano. En estos últimos días han aparecido los primeros estudios sobre la permanencia del COVID-19 en el ambiente. Un trabajo publicado en The New England Journal of Medicine[1] analiza la persistencia del virus en diferentes superficies y concluye que puede mantenerse viable, en el aire, hasta 3 horas, 4 sobre el cobre, hasta 24 horas en el cartón. En los plásticos y el acero inoxidable el virus se mantenía en niveles de actividad hasta 72 horas después. Sin embargo, otro artículo reciente[2] plantea tiempos de permanencia más elevados dependiendo de las cepas. En el caso del metal podría prolongarse entre 5 y 9 días y hasta 4 días en el papel.

Cómo actuar con los libros ante el riesgo de contagio por COVID -19 - El Blog de la BNE

La permanencia del virus depende de las condiciones ambientales de temperatura, humedad e iluminación. Por ello en el exterior su comportamiento puede ser muy diferente al que se produce en laboratorio. El coronavirus TGEV, en condiciones de laboratorio tiene una estabilidad de 3 a 28 días a 20ºC, pero a 4ºC su permanencia se incrementa a 28 días. A 30ºC, desaparece entre 4 y 96 horas (Kampf, 2020). También es lógico pensar que, en ambientes húmedos, el virus tendría una estabilidad mayor que en condiciones de sequedad. Finalmente, es de sobra conocido el efecto desinfectante de la radiación ultravioleta: la excesiva iluminación natural en días fuertemente soleados contribuye a reducir la carga viral en el ambiente.

desinfeccion coronavirus - Búsqueda de Google

Además de la profilaxis, las medidas activas son las más efectivas en la lucha contra COVID-19. La limpieza con desinfectantes es muy efectiva y en ello inciden continuamente las autoridades sanitarias. Lavarse con jabón las manos durante más de 20 segundos es sin duda la mejor medida de protección personal.  En cuanto a la limpieza de las superficies contaminadas, las soluciones diluidas de lejía doméstica, con un contenido mínimo en hipoclorito sódico del 0,1%, las que contienen 0,5% de agua oxigenada, las soluciones alcohólicas con un contenido superior al 70% de etanol o de alcohol isopropílico y la mayoría de los desinfectantes domésticos comunes registrados por la EPA deberían ser efectivos contra el coronavirus[3].

Llegados a este punto, deberíamos plantearnos si es necesario desinfectar los libros para evitar contagios. Nuestra opinión es contraria a la desinfección:

  • Los productos que son efectivos en superficies duras o para desinfectar plásticos o la ropa son dañinos para el papel o las tintas y podrían causar oxidación e hidrólisis ácida de la celulosa, la disolución de las tintas de tampón y de las anotaciones en bolígrafo o rotulador además de atenuar el color. Al utilizar agua como vehículo son doblemente inapropiados, pues generan debilitamiento del soporte, deformaciones y solubilización de los adhesivos de la encuadernación.
  • Podría parecer más inofensiva la esterilización con radiación UV, pero causaría una fuerte oxidación en los soportes y sólo sería efectiva en las partes expuestas a la radiación, quedando sin desinfección las más ocultas como la zona de la costura en los libros encuadernados o el interior de las solapas de las encuadernaciones rústicas modernas. Todas estas zonas son inaccesibles a la radiación UV y, por tanto, podrían seguir reteniendo su carga viral durante horas. Por ello tampoco la radiación UV es una buena solución.

Cómo actuar con los libros ante el riesgo de contagio por COVID -19 - El Blog de la BNESin embargo, dado que el virus puede permanecer durante días en el papel y el plástico, es necesario mantener precauciones con los libros que han estado expuestos al virus, especialmente si se trata de material que ha estado en contacto directo con enfermos afectados por COVID-19. Paradójicamente, la desinfección más efectiva sería no hacer nada, esperar y mantener los libros en cuarentena durante, al menos, 14 días. De esta manera prevendríamos de forma segura la transmisión indirecta sobre cualquiera de los materiales con los que están elaborados los libros (papel, cartón, tela o plástico) y no correríamos el riesgo de dañarlos al aplicar productos que tienen efectos químicos y físicos en los documentos.

A pesar de que el COVID-19 lleva entre nosotros apenas unos meses, ya se han publicado diversas recomendaciones sobre cómo actuar en archivos y bibliotecas ante el problema de la transmisión indirecta del virus. Hace sólo unos días, Lara Ewen publicó un excelente resumen sobre el impacto del virus en las bibliotecas en el cual se incide en la importancia de la cuarentena como medida más efectiva de control [Artículo completo] Además, el prestigioso NEDCC ha publicado una hoja informativa, breve y clara [VER] . Finalmente, Mary Striegel, conservadora científica del National Center for Preservation Technology and Training (NCPTT) publicó la semana pasada un vídeo en el que describe los cuidados básicos de diferentes materiales culturales ante el riesgo de infección por coronavirus.

 

Conclusión

Los materiales documentales pueden ser transmisores indirectos de la enfermedad siempre que hayan estado en contacto con personas enfermas. Sin embargo, el virus no puede permanecer efectivo durante largo tiempo y el tratamiento con viricidas de las superficies contaminadas es una medida efectiva para su control, aunque, en la práctica, no es recomendable para los materiales culturales.  Afortunadamente, la cuarentena sí es efectiva. El tiempo juega en contra de la estabilidad del virus y, en el caso del papel desaparece, según los estudios publicados, en unos cinco días.

Es recomendable seguir un sencillo protocolo de actuación para la manipulación de los materiales que han estado en contacto con enfermos de COVID-19[4]:

  • Lávese las manos con frecuencia con un desinfectante de manos a base de alcohol o, preferiblemente con agua y jabón durante 40 segundos.
  • Evite el contacto cercano con las personas enfermas.
  • Evite tocarse los ojos, la nariz y la boca con las manos sin lavar.
  • Limpie y desinfecte los objetos y las superficies que se tocan frecuentemente como picaportes, bandejas, etc.
  • Las mascarillas son una primera barrera de defensa para evitar el contagio, pero deben ser utilizadas correctamente. Lávese las manos antes de ponérsela.
  • La mascarilla debe cubrir bien la nariz, la boca y la barbilla.
  • Evite tocar la mascarilla mientras la lleva puesta.
  • No recicle los guantes ni las mascarillas.
  • No toque la mascarilla con las manos y retírela de forma segura para desecharla después de usarla.
  • Los libros que han sido utilizados por personas enfermas deberán ser introducidos en una bolsa de plástico con doble autocierre. Una vez dentro el libro, limpie el exterior de la bolsa con un producto viricida (agua y lejía). Tenga cuidado de que la solución limpiadora no penetre al interior. Una vez limpio, manténgalo en una zona segura durante 14 días.
  • Una vez superada su cuarentena, el libro podrá volver a ser consultado sin riesgo.

Finalmente, sólo decir que las bibliotecas públicas y otros establecimientos en los que hay material bibliográfico deberán permanecer también en cuarentena mínima de 14 días. No será necesario esterilizar los documentos, pero sí mantener la higiene apropiada dentro de las recomendaciones de las autoridades sanitarias.

NUEVA INFORMACIÓN:

Recomendaciones sobre procedimientos de desinfección en bienes culturales con motivo de la crisis por COVID 19. Madrid : Ministerio de Cultura y Deporte, Instituto del Patrimonio Cultural de España, 2020. (acceso 22/04/2020)

El infinito en un junco.

El infinito en un junco - Búsqueda de Google

IRENE VALLEJO. El infinito en un junco: la invención de los libros en el mundo antiguo. Madrid, Siruela, 2019. Leer fragmento

Premio el Ojo Crítico de Narrativa 2019
Premio Las Librerías Recomiendan de No Ficción 2020

Este es un libro sobre la historia de los libros. Un recorrido por la vida de ese fascinante artefacto que inventamos para que las palabras pudieran viajar en el espacio y en el tiempo. La historia de su fabricación, de todos los tipos que hemos ensayado a lo largo de casi treinta siglos: libros de humo, de piedra, de arcilla, de juncos, de seda, de piel, de árboles y, los últimos llegados, de plástico y luz.

Es, además, un libro de viajes. Una ruta con escalas en los campos de batalla de Alejandro y en la Villa de los Papiros bajo la erupción del Vesubio, en los palacios de Cleopatra y en el escenario del crimen de Hipatia, en las primeras librerías conocidas y en los talleres de copia manuscrita, en las hogueras donde ardieron códices prohibidos, en el gulag, en la biblioteca de Sarajevo y en el laberinto subterráneo de Oxford en el año 2000. Un hilo que une a los clásicos con el vertiginoso mundo contemporáneo, conectándolos con debates actuales: Aristófanes y los procesos judiciales contra humoristas, Safo y la voz literaria de las mujeres, Tito Livio y el fenómeno fan, Séneca y la posverdad…

Pero, sobre todo, esta es una fabulosa aventura colectiva protagonizada por miles de personas que, a lo largo del tiempo, han hecho posibles y han protegido los libros: narradoras orales, escribas, iluminadores, traductores, vendedores ambulantes, maestras, sabios, espías, rebeldes, monjas, esclavos, aventureras… Lectores en paisajes de montaña y junto al mar que ruge, en las capitales donde la energía se concentra y en los enclaves más apartados donde el saber se refugia en tiempos de caos. Gente común cuyos nombres en muchos casos no registra la historia, esos salvadores de libros que son los auténticos protagonistas de este ensayo.


RESEÑA DE MARGARITA BECEDAS, directora de la Biblioteca Histórica USAL

Amigos, cómo he disfrutado con El infinito en un junco.
No es solo lo que cuenta, que, por supuesto, es apasionante: el origen de la escritura, del libro y de las bibliotecas y, por tanto, de todo lo que hoy somos o creemos ser.
Es también cómo se cuenta. Es, por ejemplo, el hallazgo del título. Si crees, como yo, que juega sencillamente con una alusión a la planta del papiro, sumérgete en el capítulo 41 y aprende cómo desde un origen asirio-babilónico, la palabra junco en griego es un canon, que también, lógicamente, era una medida; cómo esta, a través de Polícleto y Aristóteles, se enriquece con un significado más abstracto; cómo a través del cristianismo se llega al canon bíblico; y cómo en una vuelta de tuerca, se llega al concepto de canon o cánones literarios.
Pero además el libro es la erudición de la autora, la envidiable agilidad de su prosa, el colorido de pertinentes ejemplos sobre literatura, música o cine.
Es también, no lo olvidemos, un libro académico, con bibliografía exhaustiva e índice onomástico, apoyado en una de esas perfectas ediciones a las que nos tiene acostumbrados la editorial. Y, por cierto, las últimas dos virtudes que gloso: el perfecto tamaño de la fuente de letra y la longitud contenida de los capítulos.
¿Hay alguien que aún no lo haya leído? Pues tiene suerte, porque así lo podrá leer…
Enhorabuena a la autora y gracias por este regalo.


Doctora en Filología Clásica por las Universidades de Zaragoza y Florencia, Irene Vallejo es también novelista, columnista en el Heraldo de Aragón, colaboradora de El País Semanal y autora de dos libros infantiles. 

 

Bibliotecas de la India Antigua y Medieval.

BIBLIOTECAS INDIA MEDIEVAL - Búsqueda de Google

Datta, Bimal Kumar. Libraries and Librarianship of Ancient and Medieval India. The Central Electric Presfs Nagar, Delhi-Zenodo. 1960, http://doi.org/10.5281/zenodo.3574491

DESCARGAR PDF

En la India antigua y medieval, la alfabetización o la educación formal a través de libros era el privilegio de muy pocos. Estaba confinado estrictamente a los estratos sociales más altos de la población, los brahmanes y los kshatriyas, y dentro de los límites de las organizaciones monásticas. En un período posterior, el límite se amplió para incluir a los estratos superiores de los funcionarios burocráticos y contables mantenidos por las comunidades comerciales. Aunque se conocen excepciones, las mujeres estaban prácticamente excluidas, así como las clases sociales y económicas más bajas.
De ello se deduce que las bibliotecas eran escasas y distantes entre sí y que eran casi una posesión exclusiva de las cortes reales y feudales y de los eruditos de las clases sacerdotales y de las diversas organizaciones religiosas y monásticas. Además, la imprenta no se arraigó y floreció en la India antes del siglo XVI. Por lo tanto, los libros en el sentido moderno eran desconocidos y todo lo que poseían estas bibliotecas eran, por lo tanto, manuscritos que debían ser copiados con infinito cuidado y paciente trabajo y a menudo con un gasto considerable. La copia de los manuscritos se consideraba, por lo tanto, como una obra de mérito religioso, una especie de ritual, por así decirlo. Así creció una clase de literatos cuya profesión parece ser la copia de manuscritos. Estas personas fueron reclutadas por emperadores, reyes y señores feudales para escribir y multiplicar los manuscritos para las bibliotecas de la corte.

Bibliotecas y Bibliotecología de la India Antigua y Medieval. | Universo Abierto

La situación en la India era la misma que la existente en la Europa medieval antes de la invención de la imprenta. Estas bibliotecas individuales e institucionales eran los únicos centros de educación de la India antigua y medieval. Alrededor de estas bibliotecas creció lo que se conoció como Path^Slas, Tols y ChatuspSthis (Escuelas y Colegios) o incluso colegios y universidades más grandes (VihSras y Maha>Viharas) mantenidas por los templos y órdenes monásticas. Allí, en los rincones apartados de las casas de los gurús individuales o de las bibliotecas institucionales y feudales o de las organizaciones monásticas, el conocimiento se impartía de generación en generación, se escribían y copiaban manuscritos, se multiplicaban y se conservaban.
Los eruditos, los sacerdotes y los monjes eran casi exclusivamente los conservadores y custodios de estos tesoros y, por lo tanto, eran la única autoridad de interpretación, multiplicación y conservación de los manuscritos.

Recursos sobre historia del libro, bibliotecas y cultura

No recordamos haber presentado a nuestros improbables lectores (como diría Manuel Rodríguez Rivero) los recursos que ofrece CRELEB (Centro de Ricerca Europeo Libro Editoria Biblioteca), de la Universidad Católica de Milán. El alma del centro es el profesor e investigador Edoardo Barbieri, editor además de la prestigiosa publicación periódica La bibliofilia: rivista di storia del libro e di bibliografía.

 Destacamos en primer lugar, porque tiene una periodicidad estable, la publicación Almanaco bibliografico: bolletino trimestrale di informaziones sulla storia del libro e delle bibliothece in Italia, donde se da cuenta de nuevas publicaciones, ya sean artículos como monografías, así como recursos de Internet o exposiciones, no solamente referidos a Italia, a pesar de lo que dice el título. Cada entrada lleva un pequeño comentario crítico que permite hacerse una idea del contenido y valor de la publicación. La iniciativa ofrece últimamente una ventaja: la edición acumulativa de todos los números precedentes. Además de los pdf descargables, existe una versión líquida para leer en la pantalla de ordenadores, tabletas, etc.

Merece la pena echar un vistazo a la colección Minima Bibliographica, con breves publicaciones sobre la cultura del libro, sobre las bibliotecas y sobre la bibliografía. Son textos originales o traducciones de otras lenguas. Entre estos últimos se pueden destacar el trabajo de Jean-François Gilmont, Una rivoluzione della lettura nel XVIII secolo?, el interesante estudio de Frans A. Janssen sobre los autores y la corrección de pruebas de sus obras L’autore vuol vedere le bozze!; o esta otra colaboración de nuestro Manuel José Pedraza Gracia, Inventari e biblioteche: una questione di metodo. Pero no todo es atención al pasado. El interesado puede encontrar asuntos más modernos, como los estudios de Attilio Mauro Caproni sobre L’atto del leggere, o el de Cristina Caponeri sobre Adolescenti e lettura.

Finalmente, adaptándose a estos confusos tiempos que vivimos y aportando su granito de arena, ofreciendo recursos para amenizar la clausura, se han inventado un canal de Youtube [Il canale dei libri]  con breves entrevistas a profesores e investigadores en el ámbito de la historia y la cultura del libro. El conjunto se titula «Dialoghi di Urbisaglia», en referencia a un campo de concentración donde fueron confinados judíos y antifascistas italianos entre 1940-1943 y donde tenían lugar conversaciones (y citamos la nota del primer vídeo): «que mantenían viva la dignidad de las personas y del pensamiento permitiendo a los seres humanos no ser derrotados gracias a los libros y a la cultura».


#iostoacasamacontinuoapensare // #yomequedoencasa

 

La historia de los libros, personas y bibliotecas milanesas entre las ediciones del siglo XV

Exposición Biblioteche riscoperte Ab artis inventae origine

Biblioteca Nazionale Braidense (via Brera, 28 – 20121 Milano)
Del 5 febrero al 28 marzo 2020
De lunes a sábado (de 9.00 a 13.30)
Durante el período de apertura de la exposición, la Biblioteca Nacional Braidense acogerá también dos reuniones dedicadas a algunas experiencias recientes de catalogación y valoración de colecciones incunables

La Biblioteca Braidense tiene una de las mayores colecciones de ediciones del siglo XV en todo el país. Con el fin de dar valor a este inestimable patrimonio cultural, la Región de Lombardía, con la colaboración operativa de la Biblioteca del Centro Europeo de Investigación para la Edición de Libros (CRELEB) de la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Milán, apoyó un extenso trabajo de censo y catalogación de todo que ha llevado más de tres años de esfuerzo y que finalizó hace unos meses. Ahora una descripción detallada de la herencia Braidense está disponible en línea de manera gratuita para los investigadores de todo el mundo, en la gran base de datos internacional: Material Evidence in Incunabula.

Missale Curiense, Augsburg, Erhard Ratdolt, 11 agosto 1497

El recorrido de la exposición Biblioteche riscoperte Ab artis inventae origine, se divide en tres secciones: la primera introducirá al visitante en los aspectos típicos del libro impreso del siglo XV, poniendo de relieve los elementos de novedad e invitándole a reflexionar sobre la relación entre tradición e innovación; en la segunda, en cambio, se podrán admirar algunos ejemplos particularmente preciosos por su rareza o valor histórico; la última sección, por último, tendrá como objetivo reconstruir la historia, es decir, el recorrido secular de los volúmenes individuales.

A través del estudio de los signos dejados en los libros por los antiguos lectores a lo largo de los siglos, de hecho, se mostrará cómo han viajado a través del tiempo y a veces en el espacio, antes de fluir a la colección Braidense. Algunos paneles descriptivos facilitarán al visitante la experiencia del recorrido, que también se verá enriquecido por la exposición de una selección de equipos tipográficos, amablemente proporcionada por el Museo de la Imprenta de Arte “Andrea Schiavi” de Lodi. Una oportunidad única de entrar en el mundo de Gutenberg y sus sucesores en vivo.

En lo que respecta a la Braidense, los datos de la base de datos Material Evidence in Incunabula [MEI] son extremadamente valiosos para reconstruir las cifras de los antiguos lectores y coleccionistas, las colecciones de libros perdidos y las bibliotecas de los institutos religiosos de Milán y más allá. Sobre todo, esta información representa una fuente indispensable para reconstruir la formación de una gran biblioteca, que también ha aumentado gracias a las adquisiciones derivadas de las supresiones de instituciones religiosas.
La Región de Lombardía está a la vanguardia del sector tanto en Italia como en el mundo, habiendo transferido ya a la MEI los datos relativos a más de dos tercios de todo el patrimonio de incunables conservados en las bibliotecas del territorio (un total de casi 9.000 ejemplares). Para Milán, pensemos en la gran colección del Archivo Histórico Cívico y de la Biblioteca Trivulziana, a la que se añaden los fondos de la Biblioteca Cívica “Angelo Mai” de Bérgamo y de la Biblioteca Cívica Queriniana de Brescia, así como numerosas bibliotecas “menores”.

 

La biblioteca del “hombre honesto”.

La Bibliothèque de l'honnête homme : Livres, lecture et collections en France à l'âge classique - Buscar con Google

Chatelain, J. 2003. La Bibliothèque de l’honnête homme : Livres, lecture et collections en France à l’âge classique. Paris : Éditions de la Bibliothèque Nationale de France. doi :10.4000/books.editionsbnf.2471

ACCEDER AL LIBRO

En el siglo XVII, la figura del hombre honesto es una figura de cultura inquieta: una inquietud vivida no en la agonía del sufrimiento y el dolor grandilocuente de los ideales ascéticos, sino llevada con alegría y naturalidad, en la discreción de un divertido desapego de sí mismo, en definitiva, una inquietud que tiene el rango de la ironía. Es esta ironía la que está en juego aquí, las formas que toma en la consideración de los libros y los efectos que produce en su manejo.

Desafiando los hábitos y representaciones establecidos por el humanismo erudito del Renacimiento, reivindicando el provocativo mecenazgo de Montaigne que afirmaba tener “poca práctica con los libros”, el hombre honrado construyó un nuevo modelo de biblioteca nacido de la ambición de llevar siempre el mundo hierático y autoritario de la palabra escrita de vuelta al mundo cambiante y móvil de la vida. Así pues, la “biblioteca del honnête homme” se entiende aquí en un sentido amplio, que contempla los diversos caminos que toma la resolución del conflicto de las letras y el mundo: no es sólo el espacio concreto y encuestable de los libros que se disponen en los estantes de una sala designada, que se clasifican en categorías (historia y belles-lettres), que se distribuyen en géneros (memorias, libros de conversación, cuentos galantes e históricos, etc.), sino también el espacio de los propios libros.

Pero también es una metáfora de las lecturas ideales que uno comienza a soñar con ser una extensión natural de la conversación oral – lecturas realizadas, en palabras de Montaigne, “en forma de conferencia, no de regencia”, animadas por la búsqueda de una comunicación del espíritu más allá de la transmisión del conocimiento, como otro “arte de conferir”. Biblioteca real y biblioteca imaginaria a la vez, la biblioteca del hombre honesto se afirma así como la expresión de una relación determinada con el libro, que apareció en el bagaje de una moral aristocrática.

Por supuesto, los modos y lo que está en juego en su formulación evolucionan a medida que las condiciones generales de experiencia específicas de cada generación cambian desde la década de 1630 hasta la de 1730. Pero bajo la diversidad de las formas adoptadas, desde la definición de un nuevo arte de la lectura concebido como el arte de la escucha hasta la aparición de nuevas prácticas de coleccionismo, desde la relación del lector hasta la relación del aficionado o “curioso”, la naturaleza estética de esta relación sigue afirmándose y esclareciéndose. Frente a la tradición humanista que concebía la biblioteca sobre todo como un corpus, el hombre honesto hace de ella ante todo una cuestión de estilo.

[Jean-Marc Chatelain]

La historia y el patrimonio cultural de la caligrafía, la imprenta y la biblioteca chinas

The History and Cultural Heritage of Chinese Calligraphy, Printing and Library Work. (2010) Allen, Susan M.; Zuzao, Lin; Xiaolan, Cheng; Bos, Jan (eds.) DE GRUYTER. IFLA Publications, 141.
ACCEDER AL PDF


Proceso tradicional de fabricación del papel.

En China, la tradición de una sociedad del libro es la más larga del mundo. La fabricación de papel chino, la caligrafía y la impresión en madera datan de épocas muy tempranas, pero durante mucho tiempo han permanecido casi desconocidas para el mundo occidental. En la reunión satélite de la IFLA “Chinese Written and Printed Cultural Heritage and Library Work”, celebrada en Hangzhou en 2006, se presentó la gran variedad de actividades de investigación histórica y bibliotecaria de libros de hoy en día en China a través de más de sesenta artículos. Esta fina selección refleja la amplitud y profundidad de este importantísimo e inmenso patrimonio chino.