Atlas de los exploradores españoles.

Atlas de los exploradores españoles. AA VV. (1º edición formato reducido). Madrid: Sociedad Geográfica Española ; GeoPlaneta, 2021. DOSSIER DE LA OBRA
A la venta desde el 15 de septiembre 2021

Viajeros, aventureros, exploradores, cartógrafos, científicos, botánicos, artistas, antropólogos, fotógrafos… a lo largo de la historia los españoles han viajado por el mundo aportando su granito de arena al conocimiento del planeta. En los siglos XVI y XVII, España lideró las grandes expediciones de exploración del mundo, en particular en América y en el Pacífico, conocido entonces como “el lago español”. En las historias sobre sus viajes, hazañas y hallazgos no falta ningún ingrediente para componer un extraordinario relato de aventuras protagonizado por españoles. La primera vuelta al mundo de Juan Sebastián Elcano, el descubrimiento del Amazonas por Francisco de Orellana o el del Pacífico por Núñez de Balboa, comparten protagonismo con apasionantes aventuras casi desconocidas, como las de Antonio de Montserrat, que recorrió el Tíbet en el siglo XVII, Gabriel de Castilla, el primero en viajar a la Antártida, o de las de muchos botánicos y marinos españoles que completaron los mapas de América y del Pacífico en el siglo XVIII

Hay héroes famosos pero también otros muchos exploradores olvidados que la Sociedad Geográfica Española lleva dos décadas rescatando del olvido.

Con la colaboración de los mejores historiadores especialistas en la materia, la Sociedad Geográfica Española y la editorial GeoPlaneta nos presentan una edición revisada, actualizada y en formato más reducido de la obra de referencia Atlas de los exploradores españoles, un compendio ilustrado de estos viajes y de estos viajeros, con una selección de casi 200 historias de exploradores, desde la Antigüedad hasta nuestros días.

Recuperan un Atlas Portulano manuscrito del siglo XVI.

Según ha informado la web de la BNE, se acaba de producir un valioso e interesante hallazgo cartográfico: Agentes de la Policía Nacional han recuperado un valioso Atlas Portulano manuscrito del S.XVI. Firmado por Battista Agnese,  se trata de un manuscrito sobre pergamino, con aplicaciones en oro fechado en torno a 1542-1546 cuya valoración ronda los 2 millones de euros. Una información anónima recibida en la Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional sobre una posible salida ilícita del territorio nacional del atlas permitió iniciar una investigación que culminó con su recuperación tras la identificación del ciudadano británico que lo tenía en su poder.

El atlas ha sido finalmente donado a la Biblioteca Nacional de España. Esta restitución supone un enriquecimiento para la importante colección de cartografía de la Biblioteca Nacional de España. Este Atlas Portulano pertenece a los Atlas Tipo 2, llamados ‘post Californian’, por aparecer la península de California, que falta en los de tipos anteriores. Battista Agnese (circa 1500-1564) fue un cartógrafo italiano nacido en Génova, que trabajó en Venecia entre 1536 y 1564 y se convirtió en una de las figuras más importantes de la cartografía renacentista. Creó aproximadamente 100 mapas manuscritos, de los cuales se conservan unos 70 en todo el mundo, ya sean firmados o atribuidos a su escuela. Sus atlas, considerados obras de arte por su calidad y belleza, son en su mayoría atlas portulanos y náuticos, impresos en vitela para oficiales de alto rango o para ricos mercaderes.

También realizó numerosos mapas para Felipe II

Según el informe desarrollado por José Luis Gonzalo Sánchez-Molero, Decano de la Facultad de Ciencias de la Documentación de la Universidad Complutense “por la calidad de éste (menor que las de los encargos directos del Rey) da la impresión que el mapa le fue solicitado a Agnese por algún noble o potentado, con el propósito de ofrecérselo al joven Felipe II como regalo”. Se trata de una copia de taller, explica el informe: “Agnese hacía copias de una gran calidad, pero este ejemplar no es uno de sus mapas de mayor lujo. Para otros clientes disponía de copias de taller, no personalizadas, con menos elementos cartográficos, pero gracias a su ejecución “en serie” el cartógrafo italiano podía disponer siempre de ejemplares en su almacén con los que satisfacer a cualquier cliente que solicitara un mapa de su afamado taller”, añade el Decano en su informe.

Se pierde su pista a finales del s. XVIII

Para el profesor Gonzalo todo apunta a que “este Atlas Portulano […] fue un regalo que Diego Hurtado de Mendoza, embajador de Carlos V en Venecia, remitió al príncipe Felipe en 1546 o 1547”. Como explica el experto: “Hurtado de Mendoza fue embajador de Carlos V en Venecia, ciudad donde Agnese tenía precisamente su taller. La procedencia del obsequio se recoge en las cuentas del Libro de Cámara del príncipe en 1547. Aquí se anota una libranza (o pago) a Rodrigo Espinosa, cajero, «por vna caxa para vn libro de cosmografia que embio desde beneçia a su alteza don diego de mendoça, doçientos e setenta y dos maravedis.» (Archivo General de Simancas, Casa y Sitios Reales).

Según las pesquisas de Gonzalo, el mapa de Agnese permaneció desde entonces en la Biblioteca Real ya que se detecta su presencia en el Catálogo de los libros de su Magesta, un inventario de las obras que todavía tenía el monarca en el Alcázar Real de Madrid, tras haber enviado la mayor parte de su biblioteca personal al monasterio de San Lorenzo de El Escorial. “Se reservó para ser enviado a la biblioteca de San Lorenzo de El Escorial (así lo atestiguan las iniciales “S. L.”), pero no tenemos evidencia de que se enviara nunca a esta Biblioteca en 1611”, explica el profesor de la UCM en su informe. El ejemplar no presenta la típica cubierta monástica de los libros de El Escorial. Tampoco en sus hojas de guarda existe signatura topográfica alguna que revele una procedencia. El Atlas Portulano carece de tejuelos, exlibris, superlibris, o de signaturas topográficas que permitan detectar su propiedad, o en qué biblioteca estuvo. Solo aparece el escudo de Felipe II, siendo príncipe, al inicio del volumen.

La última de las pistas está en la encuadernación. No es del siglo XVI, no es la original, sino bastante posterior, del siglo XVIII, y puede afirmarse sin duda que el encuadernador del Atlas Portulano fue Gabriel Gómez Martín (1751-1818). Se conservan libros encuadernados y firmados por él, cuyas tapas y guardas son prácticamente idénticas a las de este volumen de Agnese. “Los hierros dorados que decoran las cubiertas de este Portulano son suyos, así como el estilo decorativo en general. Sabemos que Gómez trabajó para el rey Carlos IV, y que las tapas de algún libro con el exlibris de este monarca, encuadernado por Gómez, son gemelas a las tapas de este Portulano”, clarifica el informe. Tales coincidencias permiten situar este libro en Madrid, y en el propio Palacio Real, o muy cerca de la Corte, a fines del siglo XVIII o principios del XIX.

Una joya de la cartografía.

Los Atlas Portulanos de Battista Agnese, de los que sólo existe un único ejemplar en España, concretamente en la BNE (signatura RES/176), constituyen uno de los grandes tesoros de la cartografía internacional. Considerados como uno de los manuscritos más importantes confeccionados en Europa, son “joyas cartográficas” para las instituciones que los conservan.

El ejemplar que ha sido recuperado y donado a la BNE está en muy buen estado de conservación, con apenas alguna mancha de humedad poco apreciable. Su calidad media/alta se aprecia en numerosos detalles, como en el acabado de las cabezas de algunos de los vientos, o en el mapamundi dorado del final, que parece inacabado, pero no lo está. “Esto no desmerece la importancia de este ejemplar, pues solo se conservan unos 71 mapas de este cartógrafo italiano, manuscritos y, por tanto, piezas únicas cada una de ellos”, concluye Gonzalo. El precio estimado de esta obra, comparada con otras iguales o similares recogidas en la base de datos del Servicio de Valoración e Incremento del Patrimonio y con los precios de mercado, sería de unos 2 millones de euros.

El Atlas Portulano recién donado ya se puede consultar en la Biblioteca Digital Hispánica. La BNE agradece la colaboración del despacho Ramón y Cajal Abogados en el proceso de recuperación y donación de la obra.

‘Atlas y códices iluminados de los 40 años que cambiaron el mundo’

La exposición ‘Atlas y códices iluminados de los 40 años que cambiaron el mundo’ abre sus puertas en el Real Alcázar de Sevilla en el marco de la celebración de V centenario de la primera circunnavegación a La Tierra

La exposición ‘Atlas y códices iluminados de los 40 años que cambiaron el mundo’ abre sus puertas en el Real Alcázar en el marco de la celebración de V centenario de la primera circunnavegación a La Tierra

Esta muestra, que estará abierta hasta el próximo 30 de junio, recoge los testimonios cartográficos más fastuosos de la época de los descubrimientos.


El Real Alcázar de Sevilla acoge hasta el próximo 30 de junio la exposición ‘Atlas y códices iluminados de los 40 años que cambiaron el mundo’ en el marco de la celebración de V centenario de la primera circunnavegación a La Tierra.

La conferencia inaugural titulada ‘El Atlas Miller y la primera circunnavegación de la Tierra’, estuvo a cargo de Pablo Emilio Pérez-Mallaína, catedrático de Historia de América de la Universidad de Sevilla.

Esta exposición recoge los testimonios cartográficos más fastuosos de la época de los descubrimientos de la mano de M. Moleiro Editor, empresa especializada en la reproducción de códices, mapas, obras de arte generalmente realizadas sobre soporte de pergamino, vitela, papel o papiro entre los siglos VIII y XVI. El lugar elegido es el Real Alcázar, antigua sede de la Casa de Contratación, lugar donde se preparaban las expediciones españolas al nuevo mundo y donde se configuró el Viaje de Magallanes-Elcano.

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Atlas Miller

El Atlas Miller, considerado por los especialistas como el monumento cartográfico más importante y más hermoso de todos los tiempos, fue realizado en 1519 por los cartógrafos Lopo Homem, Pedro Reinel y Jorge Reinel, y por el miniaturista António de Holanda. No solo fue un atlas novedoso por sus excepcionales miniaturas, más propias de un libro de horas que de un atlas, sino que su valor geopolítico es excepcional. Es un atlas intrigante y misterioso, porque en realidad oculta la información que aparentemente revela, subyuga la cartografía al interés político.

Para comprender su significado hay que trasladarse a las vísperas del Viaje de Magallanes, momento de máxima tensión entre España y Portugal. En este contexto, ante el temor de que España descubriera una vía para llegar a las islas de las Especias sin invadir territorio portugués, Manuel I idea una trampa con enorme audacia: el Atlas Miller. El mensaje que el atlas transmitía a su destinatario, Carlos I, era el siguiente: el mundo es un gran mar cerrado entre continentes, cualquier tentativa de llegar a oriente por occidente será un fracaso.

Atlas Vallard - Buscar con Google
Atlas Vallard

Si los españoles y portugueses fueron los protagonistas indiscutibles durante un tiempo, pronto ingleses, holandeses y franceses les siguieron. En 1547, en Dieppe, Francia, se creó el Atlas Vallard, un atlas cuya belleza y abundante iluminación solo son comparables con las del Atlas Miller. Sus miniaturas contienen episodios de colonización acontecidos en el siglo XVI y escenas típicas de la vida de los nativos. Casi toda su toponimia, un 98%, está en portugués, por lo que no hay duda de que sus cartógrafos fueron lusos. Esta joya de la cartografía está repleta de otras singularidades. Sus mapas están curiosamente orientados al sur, en contraposición con la tradición europea medieval y renacentista. Muestra por primera vez la península del Labrador en un mapa y, lo que revoluciona completamente la historia, es que en tres de sus mapas aparece cartografiada la costa de Australia, lo que demuestra que los portugueses llegaron a Australia 250 años antes que James Cook.

Atlas UNIVERSAL Diogo Homem - Buscar con Google
Atlas universal de Diogo Homem

La obra cartográfica de Diogo Homem, el más prolífico de los cartógrafos portugueses, representa el ejemplo más emblemático de valía excepcional de la cartografía náutica producida en el Occidente Ibérico en el siglo XVI. Su bellísimo Atlas Universal, realizado c. 1564, será considerado siempre como una de las más brillantes realizaciones de esta cartografía. De las miniaturas que adornan sus
páginas destacan elementos de heráldica, espléndidas rosas de los vientos, navíos surcando los mares, además de reyes y potentados dirigiendo sus tierras desde sus tronos. Sus mapas constituyen un valioso tesoro para el conocimiento de las tierras más allá de sus fronteras más inmediatas.

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Atlas universal de Fernão Vaz Dourado

El Atlas universal de Fernão Vaz Dourado de 1571, realizado en Goa (India), es uno de los testimonios más representativos de la expansión europea y de la formación del espacio mercantil y geopolítico mundial de la segunda mitad del siglo XVI. Sus mapas del Extremo Oriente incluyen muchas de las novedades geográficas para los europeos: Japón, Macao… Igualmente fascinante es la elegancia y finura con la que está ejecutada la obra. Los pergaminos son de un excelente blancor, el dibujo es minucioso y detallado, y la paleta rica y sabiamente conjugada con aplicación de oro. Este atlas parte de una clara intención de delinear, ordenar y explicar el mundo, volviéndolo inteligible a través del lenguaje gráfico.

La exposición del Real Alcázar completa este capítulo dedicado a la cartografía de los descubrimientos con una exquisita selección de tesoros bibliográficos de muy diversa temática reflejo del contexto cultural y político en el que se enmarcaron los 40 años que cambiaron el mundo y su repercusión inmediata. Obras maestras referidas a alquimia, medicina, botánica, libros de horas, Biblias, música… que permiten comprender cómo era la cultura occidental que abrió una nueva era en la historia de la humanidad.

Los originales de los atlas y códices que podrán verse en el Real Alcázar de Sevilla se custodian actualmente en las bibliotecas y museos más importantes del mundo: Metropolitan Museum of Art, Morgan Library & Museum, The British Library, Bibliothèque nationale de France, Biblioteca Nacional de Rusia, Arquivo Nacional da Torre do Tombo, etcétera.


FUENTE: https://www.sevilla.org

Atlas del Rey Planeta.

Una obra maestra de la cartografía que retrata la costa española fue fruto del trabajo que el portugués Pedro Teixeira acometió desde 1622, un trabajo titánico de trazar los principales puertos de España e Portugal. Trabajo encargado por el Rey Felipe IV, el penúltimo Austria y último que gobernó conjuntamente los dos países ibéricos, su nivel de detalle, su peculiar estilo y su perspectiva fueron las que aportaron  fama a esta obra, a pesar de estar perdida durante siglos.

Fisterra. Teixeira
Fisterra

Descripción de España y de las costas y puertos de sus reynos, fue publicada en 1634 en Amberes y viene a ser el  Google Earth de la Edad Moderna. Sabemos que, para realizar su obra, Teixeira inició viaje en 1622 en Hondarribia (Guipúzcoa) y dió la vuelta a la península Ibérica, legua tras legua, hasta terminar en la costa mediterránea. Por desgracia, no se conserva ningún documento sobre su periplo, pero nos queda su obra. Por lo que respecta al elemento gráfico, la radical originalidad de este Atlas estriba en esa perspectiva oblicua empleada en sus imágenes «a vista de pájaro», que simulan la vista aérea, y en la obsesión por la información realista. Todo ello viene a suponer una especie de anticipo de lo que serán los famosos derroteros marítimos e incluso un precedente de la fotografía.

Como datos anecdóticos que el Atlas ofrece, digamos que la riqueza de Andalucía se describe como la quintaesencia de la riqueza general española del momento, que el mapa del territorio murciano es el primero que se conoce de esa región y que la preciosa vista de Alicante tiene toda la categoría de una auténtica obra de arte en la que encontramos, junto a diversas figuras humanas, un delicioso conjunto de embarcaciones de todo tipo que merece la pena observar con atención.

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Vista de Alicante

El arte de Pedro Teixeira (Lisboa, 1595-Madrid, 1662) viene de familia. Su padre, Luís Teixeira, era también geógrafo y había participado en los Descubrimientos portugueses. Su hijo se inclinó primero por la artillería, para pasar a ser experto en fortificaciones militares y, desde la arquitectura y la geometría, pasó a la geografía.

Pedro Teixeira fue discípulo de Joao Bautista Lavanha, también portugués y profesor en la  Real Mathematica de Madrid, a quien Felipe IV encargó primeramente la elaboración de estos mapas, aunque finalmente fue Teixeira quien los llevó a cabo. Felipe IV pretendía tener una descripción precisa de los principales puertos de su reino y, para hacerlo posible el geógrafo recorrió durante siete años toda la costa de la Península Ibérica entre 1622 e 1629. Luego, invirtió  otros cinco años en trasladar a un atlas de 173 páginas manuscritas, de 35×44 centímetros todas sus experiencias por las costas de España. Le llamaría Atlas del Rey Planeta, en honor a Felipe IV, con el subtítulo Descripción de España y de las costas y puertos de sus reynos,  que presentó en el año 1634 maravillando al monarca, quien más tarde le encargaría el primer gran plano de Madrid, a  «Mantua Carpetanorum sive Matritum Urbs Rexia», de 1656. Con el tiempo se envió a Viena, donde el paso de los años lo condenó al olvido durante siglos, hasta aparecer y convertirse en una de las grandes joyas de la escasa cartografía española.

 

Los mapas habrían seguido sepultados en el olvido vienés de no ser por el trabajo, secundado por la buena suerte, de Fernando Marías, catedrático de Historia del Arte de la Universidad Autónoma de Madrid y de Felipe Pereda, profesor de la misma facultad. Ambos hicieron un viaje a Viena buscando dibujos de ciudades del siglo XVI, trabajos españoles que se conservan en la capital austríaca, donde hay un conjunto muy importante. Allí, en un cuaderno de gran tamaño, policromado, sobre papel verjurado (aunque durante años se ha publicado que era vitela) aparecieron los mapas. Apenas había noticia y documentación sobre su existencia.

El valor de este hallazgo fue muy importante ya que ofrece una documentación preciosa sobre la España del s. XVII, ya que nuestro país, que ha destacado en muchos campos, no se ha representado muy bien a sí mismo en el campo de la cartografía. Estos mapas permiten conocer las costas españolas de la época, por primera vez con este detalle, aunque ya aparecía la información en algún manuscrito. Permiten el conocimiento del pasado, su belleza artística nos ofrecen un disfrute visual ya que la razón fundamental por la que fueron creados, el interés militar, ya se ha perdido.

Muros y Noia
Muros y Noia

Conviene aclarar, no obstante, que existen dos versiones más de este texto: una en Madrid, en la Biblioteca Nacional, y otra en Londres, en la British Library. Incluso, según estudios recientes, habría una cuarta en Roma, en la Biblioteca Casanatense.


Felipe Pereda ; Fernando Marías. De la cartografía a la corografía: Pedro Texeira en la España del Seiscientos. Ería, 64-65 (2004), págs. 129-157. DESCARGAR PDF

Os mapas da costa galega de Pedro Teixeira. 1634. Alfredo Vigo Trasancos (dir.); Jesús Ángel García y Miguel Taín Guzmán (coord.). Consello da Cultura Galega. 41 p. DESCARGAR PDF

La BNE adquiere el primer atlas portátil en la historia de la cartografía española

La Biblioteca Nacional de España ha adquirido la primera antología de mapas dedicada a España y producida por un autor español.

El atlas portátil de Tomás López contiene 18 pequeños mapas de las regiones y el plano de Madrid. Fue editado en Lisboa alrededor de 1812. Es un ejemplar sencillo y muy original, siendo el primero de estas características en la historia de la cartografía española.

Los mapas que componen este pequeño atlas están realizados con gran esmero, cuidando el detalle en su confección, el grabado y el cultivo de la geografía. Contienen  información sobre los contornos administrativos y, en su interior, atributos espaciales como la red hidrográfica, la orografía, representada mediante montañas abatidas o de perfil, y la posición de sus poblaciones.

Mapa de la Península Ibérica, Tómas López, BNE (ca. 1812)

Pensado por su autor para un público infantil, invita a que “se insinúe el gusto de esta Sciencia a los niños”. Además, tiene la noble misión de contribuir al enriquecimiento cultural de España, mejorando los conocimientos geográficos de la sociedad.

Se trata de un ejemplar muy valioso para la BNE, ya que le permite completar la importante colección que ya posee de obras del cartógrafo Tomás López. La obra cartográfica de Lopéz es fundamental para la historia de la cartografía española del siglo XVIII y es uno de los fondos más completos y destacados que posee la BNE, compuesto por las diferentes ediciones de los mapas y atlas, así como un globo terráqueo, destacada pieza única.

Esta edición del atlas es diferente a las ediciones anteriores que conserva la BNE. Está coloreado a mano, lo que lo convierte en un ejemplar único, y contiene datos históricos de importancia trascendental para el estudio histórico y cartográfico de su época.

Mapa de Castilla La Nueva, Tómas López, BNE (ca. 1812)

200 años oculta con tesoros bibliográficos.

Un experto en arte belga descubrió el pasado mes de junio una sala repleta de libros de los siglos XVIII y XIX que han permanecido intactos.

Libros de geografía, viejos atlas, obras que versan sobre cultura, pueblos y regiones. Todos datan de los siglos XVIII y XIX y han permanecido intactos durante los últimos 200 años, encerrados en una biblioteca particular en Bouillon, un pequeño municipio belga, cercano a la frontera con Francia y con mucha historia a sus espaldas.

La biblioteca que permaneció escondida al pie del imponente Castillo de Bouillon, el ejemplo más antiguo de arquitectura feudal en Bélgica, construido en el siglo VIII por orden de Carlos Martel, y ahora será subastada

La biblioteca que pasó 200 años oculta

La colección cuenta con un viejo atlas de Abraham Ortelius, geógrafo y cartógrafo flamenco, conocido como el «Ptolomeo del siglo XVI». Con Mercator fue el padre de la cartografía flamenca.

Abraham Ortelius

Su obra más conocida es el Theatrum Orbis Terrarum, considerado el primer atlas moderno. Su primera versión contenía 70 mapas: 56 de zonas de Europa, 10 de Asia y África y uno de cada continente. El libro descubierto ahora data de 1575 y es considerado el primer atlas moderno. Sólo fueron impresas un centenar de copias en su momento, lo que convierte a este libro en una obra de excepcional valor histórico que se estima que tiene un precio mínimo de entre 40.000 y 45.000 euros.

El Theatrum Orbis Terrarum inspiró la obra en seis volúmenes titulada Civitates orbis terrarum, editada por Georg Braun e ilustrada por Frans Hogenberg con asistencia del propio Ortelius.

Fueron los descendientes del propietario original los que decidieron hacer pública su posesión más preciada. Para ello acudieron a Henri Godts, un experto de una sala de subastas de Bruselas. «Es extremadamente raro encontrar bibliotecas tan genuinas. Es como si hubiera sido catapultado al siglo XVIII en una máquina del tiempo. Los libros están perfectamente conservados y mantienen el papel original con el que fueron impresos», explicó Godts a Le Vif. «La primera vez que abrí la puerta de la biblioteca -añade este experto-, me quedé muy sorprendido por la autenticidad y la atmósfera que prevaleció del siglo XVIII. Estuve dos días para poder hacer un inventario completo. Sostuve cada uno de estos libros entre mis manos, procediendo con cuidado para evitar dañarlos».

Los libros contienen descripciones excepcionales de países, regiones, pueblos y culturas de los lugares más exóticos.

Fuente: http://www.lavanguardia.com
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