Un poema juvenil de Felipe León Guerra dedicado a Salamanca (1822)

Esta semana hemos recibido un notable susto en la biblioteca. Al catalogar un libro con la traducción de los primeros libros de la Eneida, nos encontramos en el vuelto de la portada con esta nota: «Para la Biblioteca de la Universidad de Salamanca. El autor». Si realmente la nota viniera de la Antigüedad clásica, la Universidad celebraría no su octavo centenario, sino un bimilenario. Evidentemente, no era Virgilio quien nos escribía sino su traductor, que firma en la advertencia como F.L. Guerra.

Se trata del médico extremeño Felipe León Guerra y Cumbreño (1807-1890). Natural de Sierra de Fuentes, ejerció la medicina en la villa de Gata, fue profesor en el seminario de Coria y muy aficionado a las antigüedades y a la historia de Extremadura.

Si bien acabó estudiando medicina en Sevilla, pasó por Salamanca, donde aparece matriculado en artes en 1821 (Fernández Serrano dice que vino a estudiar Leyes). Y en esta ciudad es donde firma, en 1822, un poema juvenil a la ciudad universitaria que lo acogió por breve tiempo. El poema aparece en el ejemplar citado, dedicado a la Universidad, de Los seis libros primeros de la Eneida de Virgilio traducidos al castellano en versos endecasílabos sueltos, Coria 1870 (BG/35034).

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Primera edición de la traducción de la Eneida, de Felipe León Guerra, Coria 1870

Fue este su primer acercamiento a la obra del poeta latino, que tradujo parcialmente por petición de su hijo. En 1873, también en Coria ­­–en ediciones al parecer limitadas y «ad usum amicorum»– aparece la traducción de la obra completa, en la que se embarcó también a petición de sus amigos. Una segunda edición de esta traducción íntegra fue impresa en la misma ciudad extremeña en 1882.

Palau, al mencionar estas ediciones (XXVII, pág. 341) cita a Menéndez Pelayo: «Es traducción más recomendable por la fidelidad que por la elegancia ni soltura». Dejamos esta valoración para los colegas del blog Notae tironianae.

Cuando Fernández Serrano escribe en 1958 no conoce ningún ejemplar de la edición de 1870, de la que sabe por el prólogo del traductor a la de 1873. Al parecer, este autor siguió interesándose por Felipe Guerra y buscó manuscritos y ejemplares de sus obras. En sus indagaciones debió de recalar en esta biblioteca salmantina, pues, al documentar esta nota, hemos sabido que, ya en 1979, había publicado el poema que ahora les presentamos. Como él mismo señala: «Fue precisamente la búsqueda de estos raros ejemplares lo que me facilitó el encuentro de esta poesía manuscrita en el ejemplar de la Eneida que guarda la Universidad de Salamanca, regalo del traductor».

Con él deseamos a nuestros lectores un feliz verano.

La Biblioteca General Histórica permanecerá cerrada
desde el 1 al 23 de agosto.


A Salamanca

O Salamanca, Atenas española,
célebre en todo el orbe de la tierra,
fuente donde a beber acuden cuantos
desean en España
ascender del saber a la montaña.

Aquí llega a tus puertas este niño,
que de edad no ha cumplido ni tres lustros,
de saber devorado por el hambre,
esperando su hartura,
de tu caudal y entrañas de dulzura.

Por ti suspiraría alguno tanto,
pero más no: ninguno ha descubierto
tus altos campanarios con más gusto,
ninguno ha saludado
tu recinto feliz con más agrado.

De la lengua del Lacio la belleza,
la elocuencia y poética divina,
la lógica y moral probado había,
pero se ardía mi alma,
en ninguna encontrando alguna calma.

Apaga aqueste ardor, o Madre mía,
con el mar de tus letras renombrado,
y de ciencia llenando tu [¿mi?] mente,
yo aumentaré tu gloria:
no sea mi esperanza, no, ilusoria.

Yo no busco a tus damas ni a tus charras,
de tu plaza y paseos no me curo,
solo amo tu aula, do creo al Brocense
ver, y a León amable,
y al pueblo de tus doctos venerable.

Meléndez tu Zurguén hizo famoso,
y Cienfuegos tu Otea: quiero verlos,
y el río también donde se ha inspirado
tanto claro estudiante,
el Tormes tan veloz y ondisonante.

Por tu escuela he dejado de mis padres,
mis hermanos y amigos la compaña,
mis juegos y mi patria muy querida:
merezca esto siquiera
la gracia que de ti mi pecho espera.

  1. Felipe León Guerra.
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Poema autógrafo de Felipe León Guerra (BG/35034)

Francisco Fernández Serrano, «El médico don Felipe León Guerra y Cumbreño (1807-1890), escritor guadalupense», Guadalupe 1958 (nuetro agradecimiento a Teresa Gómez, de la Biblioteca Pública de Cáceres, que nos ha facilitado copia de la publicación).

Francisco Fernández Serrano, «Poetas preteridos en Extremadura: Felipe León Guerra y Cumbreño (1807-1890)», Alcántara: revista del Seminario de Estudios Cacereños, 35:194 (1979), 30-32.

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